martes, 5 de diciembre de 2017

EL VENERABLE MAESTRO


El Venerable Maestro, o Venerable Maestro Instalado, o Venerable Maestro de Obra (rito de Salomón) es el presidente de la Logia. Su título en Inglés es Worshipful Master y en Alemán es Meister vom Stuhl. Las constituciones de Anderson, que no mencionan sino dos grados: Aprendiz y Compañero, hablan del "Maestro" o "Maestro de la Logia". Con el desarrollo del grado de Maestro se hizo posible la confusión y se estableció la costumbre de distinguir entre el "Maestro", titular de los tres grados, y el "Maestro de Logia", presidente del Taller. La palabra "Venerable" es de origen puramente francés y, muy probablemente, fue tomado del vocabulario eclesiástico. Según Marcy este término se introdujo en el uso corriente bajo la Gran Maestría del Conde de Clermont y se mantuvo desde entonces.

Hasta 1773 el título de "Maestro de Logia" era generalmente "patrimonial": se le compraban los "cargos" de Maestro a la Gran Logia exactamente del mismo modo como en el mundo profano se compraban los cargos judiciales, militares y financieros. En 1773, fecha de la fundación del Gran Oriente de Francia, se estableció el principio básico uniformemente aceptado: "El Gran Oriente de Francia no reconocerá, de ahora en adelante, como Venerable de Logia más que al Maestro que haya sido elevado a dicha dignidad mediante la libre elección de los miembros de la Logia" (artículo IV, sección I del título I de las constituciones). Este principio "revolucionario" chocó a "bien pensantes" que gritaron que la anarquía estaba apoderándose de la Orden y que se estaban demoliendo los valores fundamentales de una sociedad armoniosa. Hubo una escisión. Luego, poco a poco, el principio triunfó gracias al impulso de un feliz progreso de las mentalidades. Las Logias alemanas y el rito Escocés Rectificado fueron los más reticentes.

La descripción de la función se definió con precisión por la misma época:

"Le corresponde al Venerable Maestro instalado en la Silla convocar a la Logia, abrir los trabajos, proceder a las iniciaciones y conferir los grados, asegurar el buen desarrollo del orden de las Tenidas, si es preciso retirándole la palabra a todo hermano que perjudique el orden de los trabajos o los principios masónicos y haciéndole cubrir el Templo. No puede ser interpelado ni recibir reprimendas durante las Tenidas por ninguno de los asistentes, ya que sólo se le pueden plantear observaciones. Si el orden es perturbado y su autoridad desacatada, puede suspender o inclusive levantar la sesión sin formalidades y dicha sesión no puede ser reanudada bajo la dirección de ningún otro miembro de la Logia. El Venerable dirige la Administración de la Logia y, en esa calidad, controla el trabajo de los demás oficiales, firma los trazados, recibe y ordena el trámite adecuado de la correspondencia y ordena los gastos autorizados por la Logia. Es, por derecho propio, presidente de toda comisión y jefe de toda delegación de la Logia que representa en las ceremonias y para las relaciones exteriores. Firma las planchas oficiales."

Los poderes del Venerable se definen hoy en día en los mismos términos. Son análogos a los del príncipe de las sociedades profanas arcaicas. Con la evolución de las mentalidades y el progreso de la conciencia, estos poderes han sido progresivamente limitados en su duración. En la actualidad es inconcebible que alguien pueda ser Venerable en funciones ad vitam. Los poderes del Venerable también están limitados por el Orador, custodio de la Ley, quien puede y debe intervenir si la "Ley" es transgredida.

El Venerable se sienta al Oriente, de frente al Occidente. Esta posición "cósmica" significa que está identificado simbólicamente con el Sol naciente. Él "lleva" la luz hacia las regiones oscuras. Ilumina. Igualmente, en el plano del tiempo, encarna la mañana, el comienzo, la renovación.

En todos los ritos la joya del Venerable es la escuadra. Jules Boucher anota que esta escuadra, en conjunto con el collar, forma una "Cruz de San Andrés" que denota el resplandor que debe caracterizar a este oficial. El Venerable debe representar al egrégoro de la Logia.

La autoridad que el Taller le ha confiado está temperada por la benevolencia que debe marcar todos sus actos. Por eso su papel es, al mismo tiempo, activo y pasivo. Debe equilibrar. Estimula, induce, genera la energía del grupo y la mantiene; al mismo tiempo calma, suaviza, frena los impulsos del celo excesivo para que no cometa torpezas.

La herramienta asociada con esta función es la trulla (llana o palustre). Es la herramienta que interviene cuando la "obra gruesa" del edificio está terminada. Sirve para lanzar y extender la mezcla de cemento con la cual se cubren las asperezas de las piedras y las marcas de su separación. Gracias a sus luces, a su experiencia y a su benevolencia impregna de amor y de conocimiento todo aquello que separa a los hermanos de la Logia, recubriendo todo cuanto es desarmonioso en el interior de cada uno de ellos. Es el alquimista que transmuta en amor fraternal las pasiones y las asperezas de las almas. El amor generado de este modo estimula el espíritu y constituye la atmósfera necesaria para la fructificación del conocimiento.

Por todo lo anterior, la función de Venerable se le confía a un Maestro experimentado que haya practicado varios oficios, entre los cuales el de Primer Vigilante. No obstante, ningún Maestro puede pretender que está a la altura de estas funciones. ¡Para ello tendría que ser un iniciado perfecto! Sin embargo, no es ni posible ni atinado esperar a que uno adquiera todo el mérito necesario para jugar este papel eminente. No es posible, porque si esperáramos la llegada de un verdadero iniciado para que ocupe la Silla del rey Salomón, no podría existir ninguna Logia. Tampoco es atinado esperar, porque gracias al desempeño de las funciones de la Veneratura los hermanos que la ocupan realizan progresos en el Arte. Es mediante la práctica de esas funciones que siempre le quedan grandes, que el Maestro adquiere, poco a poco, la Maestría. Por ello, no hay que sustraerse a esta tarea cuando los hermanos lo invitan a uno a desempeñarla. Hace parte de las pruebas que hay que superar. La Veneratura, al igual que todas las demás responsabilidades, constituye una etapa de la Via Regia. Un Maestro Masón espera la llegada de esta responsabilidad con temor y la asume con alegría. Con el paso del tiempo y la llegada del final de su período en la Silla, ¡aparece el alivio!

Así ocurren las cosas en una Logia masónica. Todos los Maestros que han cumplido con la función de Venerable se sienten transformados y enriquecidos por esta experiencia a la vez difícil y exaltante.

Según una tradición de origen operativo, el Venerable recibe una herencia esotérica particular en el transcurso de una ceremonia secreta denominada ceremonia de "instalación". En el siglo XVIII, dicha ceremonia solo se mantuvo vigente en forma sistemática en la Gran Logia de los "Antiguos" que le reprochaba a la primera de las obediencias contemporáneas, la Gran Logia de Inglaterra denominada de los "Modernos", el haber dejado caer en el olvido esta práctica.

En 1810, la Logia especial de Promulgación que se esforzaba por poner a punto un ritual aceptable para ambas obediencias, decidió, el 19 de octubre, que "la ceremonia de instalación de los Maestros de Logia es uno de los Landmarks del oficio y debe ser preservada". Es la Logia Antiquity No.2 la que suministra las indicaciones rituales para el efecto. Inmediatamente después se formó un "Consejo de Maestros Instalados" y los dignatarios, Venerables y Ex-Venerables, de toda Inglaterra fueron reinstalados.

En teoría este ritual de instalación no confiere ningún grado. Su función consiste en "calificar" para el ejercicio de la Veneratura. Los Venerables y Ex-Venerables que han pasado por la ceremonia esotérica de la Instalación pueden reunirse libremente en "Consejos de Maestros Instalados", por fuera de toda estructura obediencial. Este ritual se practica sistemáticamente en la masonería inglesa. En Francia permaneció en desuso durante largo tiempo; pero en la actualidad tiende a generalizarse. Los ritos Emulación, Escocés Rectificado y de Salomón lo practican sistemáticamente. En efecto, estos ritos se definen a sí mismos como tradicionales y "simbolistas" y por ello le otorgan importancia a la "calificación" del Venerable y a la necesidad de que haya una enseñanza reservada para esa función. Sin embargo esto plantea un problema. La transmisión se efectuó a través del rito Emulación y la ceremonia está adaptada a dicho rito. Bajo su forma inglesa no se inserta armoniosamente en los ritos escoceses. No obstante, su forma inglesa no es "pura". En Inglaterra este ritual está vinculado con la Masonería de la Marca y se ubica entre el Mark Master y el Most Excellent Master. La Logia de Promulgación le efectuó recortes grandes y en la actualidad numerosos Maestros Instalados ingleses ignoran el "corpus" de leyendas que le brinda toda su substancia a la Instalación.

Parece ser que la ceremonia de Instalación no fue practicada en Francia antes de 1918, cuando fue introducida por la Gran Logia Nacional Francesa. Hasta esa época, según el "Tejador" de Vuillaume (1820), algunas Logias se contentaban con aplicar un extracto del ritual del grado 20 del Rito Escocés Antiguo Aceptado, "Gran Maestro de todas las Logias Simbólicas o Maestro Ad Vitam", el cual contiene términos que no guardan ninguna relación con el rito Emulación.

En 1834, el término de "Venerable Maestro de Honor" es considerado por Bazet como una novedad; pero no incluye ningún elemento tradicional. Numerosas Logias francesas practican esta solución que es reglamentaria mas no iniciática.
 
 
 

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