domingo, 7 de enero de 2018

SIMBOLISMO Y ATRIBUCIONES DE LOS SEFIROT DEL ÁRBOL DE LA VIDA


Las atribuciones del simbolismo asignadas a los diversos Sefiroth son consideradas mejor bajo ciertos encabezamientos clasificados.

A primera vista algunos de los encabezamientos y atribuciones pueden parecer arbitrarios o sin sentido, pero esto es puramente una reacción de la mente consciente. El Arbol de la Vida habla a la mente inconsciente, la cual tiene sus propias líneas de razonamiento que la mente consciente no puede entender fácilmente. Se encontrará que después de trabajar con el Arbol por un tiempo, las atribuciones caerán en su sitio de modo natural, sin esfuerzo alguno de la memoria consciente. Y después de todo, si el Arbol es lo que se afirma que es, un diagrama de la estructura interna del hombre, esto es lo único que cabría esperar.

Debe recordarse siempre que es un Arbol de la Vida, y no un Arbol de Mentalidad. El mero hacer juegos malabares mentales con el simbolismo no conducirá a parte alguna; tiene que hacerse parte de uno por meditación, contemplación, oración o ayuno, vestido de saco y cenizas si es necesario. Las implicaciones del simbolismo, además de ser consideradas por la mente, deben sentirse en el corazón, ansiarse por las aspiraciones, encajarse casi en las vísceras. El Arbol de la Vida no es meramente un estudio durante toda la vida; es un modo de vida.

A la vista de esto resultará claro que cualquier, así llamado, estudio «objetivo» del Arbol de la Vida, sería, si no imposible, ciertamente de poca consecuencia. Las implicaciones del Arbol de la Vida son tan vastas que no es posible tratado definido alguno.

Sin embargo, se hará un bravo intento de aproximación racional, de modo que el estudiante pueda encontrar sus apoyos. Y si se encuentra algo que parece demasiado fantástico, o simplemente incomprensible, es mejor dejarlo y volver a ello de nuevo en algún momento futuro, cuando pueda haberse hecho más claro. De las atribuciones, sólo los Nombres Divinos Hebreos son parte del Arbol original, y por tanto con alegaciones de ser inspirados divinamente. El resto de las atribuciones han sido construidas por investigación posterior a través de los siglos y, tal como se incorporan aquí, incluyen algunos de los conceptos más recientes del esoterismo avanzado. Los últimos son incluidos como una posible ayuda para estudiantes ocultos de cierta experiencia; no debería permitirse que se constituyeran en una barrera para cualquiera que llega al esoterismo por primera vez.

Al contemplar los problemas implicados en pasar a través de algunos de los conceptos del Arbol de la Vida, uno está fuertemente tentado a relacionar meramente el simbolismo básico, dar unas pocas instrucciones simples sobre meditación, y decir al alumno que se las apañe con ello. Esta sería quizá una aproximación demasiado pelona, pero se confía en que este se asentará e irá adelante con ello. Lo que importa es lo que uno mismo recibe del Arbol, y uno sólo consigue eso trabajando sobre él.

En vista de esto, nada que aparezca aquí debería ser tomado como una autoridad. La única autoridad real se halla dentro de uno mismo, y ha de buscarse: «Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá. Pues todo aquel que pide, recibe; y el que busca encuentra; y al que llame se le abrirá.» Y tal vez no se realiza siempre que el dar lo que se pide, y el revelar lo que se busca, y el abrir la Vía que se desea recorrer, es hecho por el mismo ser que hace la petición, la búsqueda, y la llamada, es decir, uno mismo.

- Título del Sefirah:
 
Este da, en una palabra, hasta donde es posible, una idea raíz de lo que el Sefirah representa, p. ej. Sabiduría, Entendimiento, Belleza, etc. Se da primero en hebreo castellanizado y después en castellano, y al final de este volumen se da una tabla de las letras que forman los títulos y Nombres Divinos hebreos.

Es bueno familiarizarse con las letras hebreas, porque ellas juegan una parte importante en el trabajo práctico sobre los Senderos entre los Sefiroth, lo cual se tratará más adelante.
Se le dio mucha importancia por los primeros Cabalistas al valor numérico asignado a cada letra, y decían revelarse significados ocultos y enseñanza secreta por un elaborado sistema de códigos y anagramas.
 
Como ejemplo, Génesis XVII, 2, «Y mirad, tres hombres», tiene en el original hebreo un valor numérico de 701, que es igual al valor numérico de la frase hebrea, «Estos son Miguel, Gabriel y Rafael» —tres de los Arcángeles Sefiróticos. Más aún, la primera palabra del Antiguo Testamento, usada como acróstico por el Cabalista Judío medieval Salomón Meir Ben Moisés, se aceptaba que comprendía los siguientes significados secretos:

a) «El Hijo, el Espíritu, el Padre, Su Trinidad, la Perfecta Unidad.»

b) «El hijo, el Espíritu, el Padre, tú adorarás por igual Su Trinidad.»

c) «Adoraréis a Mi primogénito, Mi primero, Cuyo Nombre es Jesús.»

d) «Cuando venga el Maestro Cuyo Nombre es Jesús, le adoraréis.»

e) «Escogeré a una virgen digna de dar a luz a Jesús, y la llamaréis bendita.»

f) «Yo me esconderé en un bollo cocido con carbón, pues comeréis a Jesús, Mi Cuerpo.»

Por medio de esto, él aparentemente convirtió a otro judío, previamente opuesto agriamente al cristianismo. Sin embargo, el número de permutaciones y combinaciones usadas en esta rama del Qabalismo hacen posible probar casi cualquier cosa, y hay probablemente más superstición, alegación especial y regateo lógico, que algo de valor. Pero, como sucede con la mayoría de las supersticiones, tiene una base de verdad. Parece que ciertas palabras, generalmente Nombres Propios, fueron especialmente construidas originalmente teniendo en cuenta este tipo de cosa. Como ejemplo, el nombre para el concepto metafísico «la gran Madre estéril», es AMA (Alef, Mem, Alef). La letra Yod, como símbolo, representa el aspecto fertilizante de la naturaleza, y así el nombre para «la gran Madre fértil» es el mismo, pero con una Yod añadida, para mostrar que ha sido impregnada con la fertilidad, a saber, AIMA (Alef, Yod, Mem, Alef). Esto es aparte de cualquier significado o código numérico.

Pero perseguir una línea comprehensiva de investigación en estas materias requeriría un conocimiento de la lengua hebrea, y un acceso a la literatura Qabalística, el Antiguo Testamento en el original, el Zohar, el Séfer Yetzirah, el  Séfer Sefiroth, el Asch Metzaref, y todas sus dependencias. Esto está más allá del alcance de la mayoría de los estudiantes, incluyendo al escritor presente. Se halla también más allá del alcance de este libro, el cual se ocupa primariamente del diagrama Cabalístico, el Arbol de la Vida, que, por experiencia, es suficiente para tener a cualquiera ocupado por un tiempo muy largo.

Sin embargo, en el caso de significaciones obvias, se intentarán interpretaciones tentativas. Es un campo que ha sido poco labrado, y parecen haber en él algunas vegetaciones extrañas. Cualquiera que tenga las cualificaciones necesarias es invitado a cosechar lo que pueda encontrar, pero tendrá que hacerlo solo. Hay poca literatura moderna sobre el tema, y la mayoría de las referencias parecen derivarse de «La Kabbalah Desvelada» de MacGregor Mathers, escrita en 1887, o «La Kabbalah» de Christian Ginsburg, de 1865.

Es interesante notar sin embargo la vasta ola de superstición popular que ha surgido a partir de esta tradición judaica. Hay cualquier cantidad de libros imaginable que se proponen decir el futuro y el carácter a partir de las letras del nombre de uno, o sumando los dígitos de la fecha de nacimiento y demás. Todo esto es de poco valor, si es que es de alguno, y es meramente humo fétido y sofocante de, y ocultando a, un fuego de tenue fulgor. Incluso el sabelotodo Crowley abandonó como inútil la comparación de los alfabetos modernos con los antiguos.

Títulos subsidiarios:
 
Estos son títulos posteriores, escogidos de la literatura Qabalística, que expanden el concepto de un Séfirah, a menudo desde un punto de vista diferente.

La Imagen Mágica:
 
Magia es el término usado para la construcción de imágenes, y es quizá un término desafortunado porque tiene un resplandor de hechizo a su alrededor. La Imagen Mágica es, pues, la imagen mental que puede construirse para representar un Sefirah. La mente inconsciente trabaja primariamente en imágenes, y es por tanto un artificio útil. Como con todo simbolismo que ha sido usado durante un largo tiempo, a su alrededor crece un charco de fuerza e ideas, de modo que uno sólo tiene que perforar ese símbolo central y todas las ideas relacionadas fluirán del inconsciente. La técnica para hacer esto es, por supuesto, la meditación.

El Nombre Divino:
 
Este, junto con los Nombres Arcangélicos y Angélicos, es una parte original del Arbol de la Vida, y por tanto alega ser de inspiración divina.

El Nombre Divino representa la forma más espiritual del Sefirah, y se concibe por tanto como funcionando en el Kether, o Mundo Atzilútico de ese Sefirah. Al comenzar una meditación u operación práctica sobre uno de los Sefiroth, uno debería detenerse primero en la fuerza espiritual del Nombre Divino. Se debería siempre empezar, como una cuestión de principio, desde el aspecto más espiritual, y trabajar hacia abajo. No se recomienda el trabajo concentrado en el Nombre Divino puramente, porque representa una fuerza directa, no moderada por intermediario alguno, y puede por tanto resultar demasiado caliente para manejar salvo que el operador sea bien experto.

Debe tenerse siempre presente que todos los Nombres Divinos son aspectos del Dios Uno. Así, uno pensaría en términos de «el Dios Uno, en Su nombre...»

Todos estos Nombres aparecen en el Antiguo Testamento, pero en su mayor parte han sido traducidos por la sola palabra «Dios», aun con intentos ocasionales de traducción más literal tal como Señor, El Anciano de los Días, Señor de las Huestes, etc. Es interesante notar que, en el hebreo original, Dios puede ser tanto masculino como femenino, singular y plural. Por ejemplo, en Génesis IV, 26 la traducción literal es «Y Elohim dijo: Hagamos al hombre...» La palabra Elohim es una raíz singular femenina con una terminación masculina plural. Así, se tiene bien en cuenta el principio de polaridad, un punto que se pierde en la traducción.

El equivalente castellano aproximado se da en la tabla de Nombres Divinos, pero en el trabajo práctico debería usarse la versión hebrea. Uno puede visualizar el Nombre en su forma hebrea, no olvidándose de que el hebreo se lee de derecha a izquierda; y si se dice en voz alta o mentalmente, la experiencia ha mostrado que la pronunciación no es importante, pues en cualquier caso los Nombres hebreos consisten principalmente de consonantes.

El Arcángel:
 
Esto puede causar alguna dificultad inicial a aquellos educados en la teología protestante, o en ninguna teología.

El Arcángel organiza las fuerzas inherentes en un Sefirah y la dirección de fuerzas motivantes que caen bajo su presidencia. Trabaja por tanto sobre el nivel Briático, el Mundo Creativo de un Sefirah, y ciertos de los símbolos y títulos de un Sefirah se relacionan con ese nivel. La reflexión sobre estos símbolos o títulos puede traer un contacto con el correspondiente Arcángel. Así, «Ama» tiene una relación especial con Tzafkiel, y el orbe y el tetraedro tienen una relación especial con Tzadkiel. Se recomienda el experimento en relación con los otros Sefiroth.

Los Arcángeles son seres reales, aunque no tengan cuerpos físicos. Sus formas antropomórficas, tal como se representan en las pinturas religiosas por ejemplo, vienen de la mente humana, que ha de tener una forma mental aceptable para el entendimiento. Formas más apropiadas serían pilares de vasta fuerza, o profundas formas geométricas de acuerdo con la naturaleza básica del Sefirah —tal cosa estaría más de acuerdo con la «apariencia» real que asumiría un Arcángel.

Un Arcángel es un Señor de la Llama, siendo los Señores de la Llama una evolución de vida anterior a la humanidad —de hecho, la evolución primaria— que estableció las tensiones primarias del Universo, que son las bases de las leyes físicas descubiertas por la ciencia. Es imposible entrar aquí en estos fascinantes campos de la cosmología esotérica, pero pueden examinarse en «The Cosmic Doctrine» («La Doctrina Cósmica») de Dion Fortune. La Llama referida en el título, Señor de la Llama, es el Fuego Divino, que es una condición altamente abstracta de la Voluntad —el mito de Prometeo tiene relevancia con él.
 
Es, hablando en general, más fácil y, como se dijo antes, más adecuado hasta que se ha conseguido un buen grado de experiencia, invocar al Arcángel de la Esfera más que el Nombre Divino —aunque uno debería detenerse primero en el Nombre Divino brevemente, para basar la meditación u operación sobre un nivel espiritual. La fuerza del Arcángel sería más fácil de manejar si la potencia invocada originase un influjo de poder demasiado grande. La fuerza del Arcángel, fuerte como es, se disipará y desparecerá más rápidamente. Al invocar la ayuda angélica es de gran utilidad la visualización del color apropiado y el tocar la música apropiada. Uno puede detenerse también en aquellos a los que ha ayudado el Arcángel; por ejemplo, con Rafael, el joven Tobías, o, con Gabriel, Daniel, o la Virgen María.

En caso de que esto pareciese pura superstición a algún lector, no estará de más reiterar que la experiencia es la única prueba. Y si el contacto mental se intenta en un espíritu de escepticismo, entonces el resultado será el fracaso, aunque este fracaso será considerado sin duda como éxito desde el punto de vista escéptico. En el trabajo místico ciertas etapas han de tomarse por fe, y ésta es una de ellas. Las facultades críticas deberían usarse sin falta después de un experimento psíquico (la credulidad ciega no es de utilidad para nadie) pero cuando se hace un trabajo real a lo largo de estas líneas, la creencia es necesaria, y el uso y la receptividad controlados de la imaginación creativa. En términos Qabalísticos, uno hace el trabajo en el espíritu de Netzach, la Inteligencia Oculta, pero posteriormente usa el Hod de uno (cuya ética es la verdad) al analizar los resultados.

Por otra parte, aquellos que están más inclinados hacia la credulidad deberían evitar la superstición de que el Arcángel se halla ante ellos, ahí en el cuarto. El contacto es interno. Visualizando los símbolos apropiados, y realizando las invocaciones adecuadas, uno está sintonizando en su propia radio mental con una longitud de onda particular, y esta analogía explica cómo es posible a varias personas en diferentes lugares conseguir un contacto particular al mismo tiempo. Mucho malentendido se ha originado por tomar las afirmaciones de los místicos demasiado literalmente, el oír y el ver se hace con el ojo y el oído internos, y no con los órganos físicos. En otras palabras, con la imaginación creativa.

Debería decirse, no obstante, que puede construirse una concha objetiva para que la habite una fuerza psíquica, pero no es probable que consiga esto cualquiera que no haya pasado a través de un largo curso de entrenamiento mental. Y en cualquier caso, la forma sería visible sólo a alguien que tuviera «visión etérica» —un psíquico natural. Esta forma de psiquismo es bastante poco común, y su carencia origina muchas envidias entre muchos neófitos esotéricos. Sin embargo, no es una ventaja particular el tenerla, de hecho, puede ser más un obstáculo, pues tiende a atraer la atención enteramente al espejismo de las formas astrales. Las escuelas esotéricas entrenan a la gente a percibir a un nivel superior, a desarrollar una intuición hipersensitiva, y esto, aunque menos espectacular para el perceptor, es un método mucho más fiable de percepción psíquica.

La Orden de Angeles:
 
Mucho de lo que se ha dicho sobre los Arcángeles se aplica también a los Angeles. Los Angeles son responsables de lo que podrían llamarse las «mecánicas» de un Sefirah, y operan en su Yetzirah, o Mundo Formativo. Dios ha sido llamado El Gran Arquitecto del Universo; los Angeles son Sus constructores. Por la misma metáfora, los Arcángeles podrían ser considerados como Sus capataces o superintendentes.

Hay, aparte de los Angeles Sefiróticos, otras Ordenes, incluyendo grandes y bellos Seres de la Naturaleza de los tipos superiores bajo los que trabajan los Elementos. El orden de su jerarquía es Arcángel, Ángel, Espíritu Elemental. En el Oriente son conocidos generalmente como Devas.

Ciertos Angeles trabajan especialmente con Almas Grupales de animales, otros con Almas Grupales de naciones, esto es, bajo la presidencia del Ángel Nacional del país. Un Ángel Nacional se construye mejor en la forma que guarda los ideales de esa nación. Por ejemplo, en Bretaña podría tomar la forma de Britannia, o San Jorge, y en los Estados Unidos la de la Estatua de la Libertad. Recordad que las formas que habitan las potencias son hechas por el hombre.

Hay otros Angeles que animan la esencia de la belleza en las diversas formas del arte, sea ésta música, pintura, escultura, poesía o drama. Si estas artes tocan realmente los niveles superiores, traen hacia abajo una gran cantidad de fuerza Angélica, que intensifica cien veces la apelación al que escucha o mira. Formas hechas por el hombre, de rápida construcción para éstos, son, por ejemplo, las Nueve Musas.

Es del todo inútil esperar el contacto con estos seres si uno nunca piensa en ellos, y por lo tanto, si uno quiera contactos Angélicos, debe pensar en los Angeles, sentir con ellos, imaginarles como son, grandes y maravillosas formas de luz y gloria, profundas presencias protectoras en contacto con Dios y el hombre, formando un vínculo entre medias. Cuando los Angeles hablan o envían mensajes al hombre, no envían exactamente un mensaje en una lengua, sino que imprimen la idea o el significado del mensaje muy fuertemente sobre la mente del recipiente, y su mente subconsciente proporciona las palabras apropiadas. Ellos están también muy relacionados con las condiciones postmortem inmediatas del hombre y las bestias.

Un Ángel es una entidad perfecta, no evoluciona. En cierto modo, los Angeles son autómatas divinos. En esto son superiores al hombre, pero no tienen las potencialidades del hombre. El hombre ha arrancado el fruto del Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal que le hace potencialmente un Dios, aunque sólo después de un largo período de trabajo, estando colgado a mitad de camino entre la condición de los Angeles y las bestias. El Sendero del hombre es uno de equilibrio entre los opuestos, forjan-do el patrón de su humanidad. El tipo de persona bestial no es realmente peor que el que se desvía hacia el lado de los Angeles y es «demasiado bueno para ser cierto», de hecho, lo último puede ser incluso más, literalmente, inhumano. El jeroglífico de los Pilares es de aplicación tanto personal como Universal.

El Chakra Mundano:
 
Este no es un buen nombre para la idea que intenta transmitir, pero debe usarse a falta de algo mejor. Los Chakras Mundanos son, en su mayor parte, atribuciones planetarias, pero las fuerzas astrológicas asociadas con los planetas son asignadas propiamente a los Senderos entre los Sefiroth, que son estados psicológicos, microcósmicos, en oposición a los Sefiroth mismos, que son primariamente Universales o Macrocósmicos.

Lo que se implica por el Chakra Mundano es que cada uno de los Sefiroth tiene alguna semejanza con el Plan Divino que hay detrás de ciertos planetas o fuerzas astronómicas. Los escritores de ciencia ficción hablan con más veracidad de lo que piensan, pues hay fuerzas de vida en o dentro o «informando» todos los otros cuerpos planetarios y estelares, pero quizá no de un modo fácilmente imaginable por el hombre. Cuandoquiera que un cierto concepto toma un asidero sobre la mente del hombre de la masa, es una buena indicación de que hay una verdad detrás de él, pese a lo fantásticas que puedan parecer las especulaciones imaginativas. Y la verdad a menudo resulta ser más extraña que la ficción: los límites de la mente del hombre son, en cierto sentido, su protección.

Mientras que la astrología no es en modo alguno una ciencia cierta, habiendo tantos factores variables involucrados, el desarrollo y cambio constante del «zeitgeist» o «espíritu de los tiempos», la similitud en las ramas del trabajo del arte, y los casos frecuentes de descubrimiento científico simultáneo, pueden ser considerados ampliamente el resultado de influencias extraterrestres.

La Experiencia Espiritual:
 
Este titulo se explica a sí mismo, y cada una es llamada una Visión. Esto es despistante, pues no significa una imagen arrojada en la conciencia, sino un estado de la mente o expansión de percepción traída por la realización de los poderes de un Sefirah. Es similar a estar «informado» por un Arcángel, como Daniel lo fue por Gabriel, lo que no significa necesariamente escuchar palabra alguna, o ver cualesquiera visiones pictóricas, sino un proceso de ser «informado» de modo que la psique de uno actúa como un vehículo para, o es compenetrada por, los poderes concernidos. Así se hace el crecimiento espiritual: persistentemente, pero no espectacularmente.

La Virtud y el Vicio:
 
Estos no son estrictamente parte del Sefirah mismo, sino las reacciones de la psique humana ante él. La Virtud es la cualidad que debería conferir el Sefirah, y que es esencial al trabajo apropiado de los poderes de ese Sefirah. El Vicio es el tipo de desequilibrio que puede causar un Sefirah a través de la debilidad humana; realmente, un Sefirah no tiene vicio, pero se pone ahí la mala influencia astrológica del «Chakra Mundano», a veces con dudosa corrección. Sin embargo, el Vicio puede servir a veces como un indicador interesante en una escuela oculta porque, siendo como es la naturaleza humana, usualmente se manifiesta primero el desequilibrio, de modo que cuando un estudiante bien establecido en la armonía de Tifareth empieza a volverse extrañamente pendenciero, entonces puede uno señalarlo como un síntoma de crecimiento espiritual, pues puede significar que se está aproximando a Geburah pero no ha conseguido todavía el control completo de sus potencialidades.

Los Símbolos:
 
Estos son imágenes subsidiarias a la Imagen Mágica, y, como ya se mencionó en la sección de los Arcángeles, pueden usarse para hacer contacto con ciertos aspectos de un Sefirah. Ellos pueden arrojar también pictóricamente luz posterior sobre un Sefirah, desde un ángulo diferente, como los títulos subsidiarios lo hacen verbalmente.

El Texto Yetzirático:
 
Estos textos son descripciones de los Sefiroth y Senderos tal como se dan en un suplemento al Séfer Yetzirah, o Libro de las Formaciones, uno de los primeros documentos Qabalísticos. El lenguaje, aunque obscuro, rinde mucho a la meditación.

El libro designa como «Senderos» todas las facetas del Arbol —Los diez Sefiroth y los veintidós Senderos— y de aquí la expresión «Los Treinta y dos Senderos de la Gloria Oculta». También da un título a cada uno, llamado «Inteligencia», que actúa como un título subsidiario muy útil para el Sefirah o Sendero.

Las traducciones usadas son las del Dr. Wynn Westcott, tomadas de la versión hebrea de Joannes Stefanus Rittangelius, impresa en Amsterdam en 1642. El Dr. A. E. Waite las ha criticado como demasiado eclécticas, y ha ofrecido sus propias traducciones que afirmaban ser más exactas, pero la experiencia ha mostrado que las versiones de Westcott son más valiosas. Difícilmente puede repetirse demasiado a menudo que la Qábalah es un sistema práctico viviente, no un cuerpo de autoridad medido y acabado. Incluso si la contención de Waite es más verdadera, de que su erudición es superior a la de Westcott, no altera el hecho de que, por lo que concierne al Qabalista práctico moderno, una reconstrucción intuitiva de un texto antiguo, y probablemente corrupto, es superior a una traducción literal inimaginativa.

Los Colores Relampagueantes:
 
Estos son colores atribuidos a cada Sefirah, uno para cada nivel dentro de él. En la visualización puede ser de ayuda usar el color apropiado. Así, Dios manifestándose en un Sefirah podría ser ilustrado como una efulgencia del color Atzilútico, el Arcángel como un pilar del color Briático, los Angeles como contornos geométricos del color Yetzirático, y podría usarse un fondo general del color Assiático.

Es mejor construir un vocabulario de color en la mente a partir del mundo natural, contemplando los brillantes colores del amanecer o la puesta del sol por ejemplo, o los colores sutiles de la flora y la fauna de la Naturaleza. El concepto a lograr debería ser el de luz radiante más que la opaca luz reflejada por los pigmentos. Los clichés de la mente deberían ser superados por la frescura de la observación de primera mano.

En el trabajo práctico, cuando las ilustraciones se construyen espontáneamente en la imaginación, puede encontrarse que los colores no se corresponden con los originales. Esto no ha de causar ninguna gran preocupación ya que, por experiencia, los colores parecen ser mayormente arbitrarios, pues a menudo varían de persona a persona. A veces vendrá un importante símbolo en los colores apropiados.

Para los propósitos generales en la meditación sobre el Arbol, es costumbre pensar en cada Sefirah en su color Briático. Esto está sin duda de acuerdo con el hecho de que la fuerza Arcangélica sea la más fácil de manejar.

Mitología Pagana:
 
Los dioses y diosas de la mitología pagana son tan numerosos y diversos, que se necesitaría una inmensa erudición para atribuir a cada uno su lugar sobre el Arbol, y, siendo compuestos, cada uno podría ir sobre más de un Sefirah; por ejemplo, Artemisa, sobre Geburah, Yesod, o Netzach, dependiente de la idea de cada uno sobre el Dios. En todos los casos, es la idea la que cuenta. No se pierde sin embargo el tiempo en estudiar la mitología, pues todos los mitos y leyendas son expresiones del intento de una raza para clasificar los poderes de Dios tal como trabajan a través de los mundos subjetivo y objetivo. Todos los dioses y diosas son aspectos del Dios Uno, pero no están codificados tan netamente como las Diez Emanaciones de la Qábalah Judía. Es un ejercicio útil sin embargo, correlacionar los diferentes sistemas, pues uno arroja luz sobre el otro, no sólo desde el punto de vista de la comprensión intelectual, sino también a partir de la estimulación de la imaginación. Una persona que no pudiera captar la idea de Chokmah, por ejemplo, podría acercarse más a una percepción de su naturaleza considerando la atribución de Zeus arrojando rayos. Pero entonces, en sus otros aspectos, Zeus podría ser considerado igualmente como una figura de Kether, como Rey de los dioses, o en Chesed como el rector benéfico, o en Geburah, etc., etc., etc. No se harán por tanto atribuciones sistemáticas a lo largo del texto, salvo para recalcar un punto particular. Se recomienda fuertemente que los estudiantes traten de trabajar las correspondencias por ellos mismos, pues esto producirá facilidad en el uso del Arbol. También, las atribuciones pueden variar bastante válida-mente de persona a persona y, así, hay poco que ganar por una caza de supuestas autoridades, tal como el «777» de Crowley o incluso el texto de este libro. Con la Qábalah es una cuestión de «no hay billete —no hay colada» —y el único billete válido es la experiencia personal.

El Tarot:
 
Como correspondencias al Arbol de la Vida, los veintidós Triunfos del Tarot se relacionan con los Senderos, las dieciséis Cartas de Corte con los Cuatro Mundos, y las cuarenta cartas menores con los Sefiroth de acuerdo con el número. Como el Tarot es un sistema completo dentro de sí, se tratará en conjunto, incluyendo las atribuciones Sefiróticas, en esta web.

Los Grados:
 
A cada Sefirah se le asigna un grado esotérico, pero como hay tanto malentendido respecto al concepto de grados esotéricos, demandan un capítulo especial para sí mismos.

Los Qlifoth:
 
Estas fuerzas demoníacas es mejor dejarlas hasta que se haya asimilado una buena idea general del Arbol. Son por lo tanto tratadas separadamente.

Miscelánea:
 
Esto incluye piedras preciosas, plantas, animales, perfumes, términos alquímicos, etc., la mayoría de los cuales son altamente arbitrarios, y en cualquier caso más de la provincia del ritualista experimentado. Así, se asigna también un capítulo separado a este asunto.


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