lunes, 19 de marzo de 2018

LOS RITOS SAGRADOS DIONISIACOS


Examinaremos ahora, detalladamente los misterios que están más íntimamente relacionados con la historia de la francmasonería, y cuya influencia se siente con mayor fuerza en su organización actual.

La pluma satírica de Aristófanes no ha perdonado ni los festivales dionisiacos; pero la burla y el sarcasmo de un autor cómico se pueden escuchar siempre con cierta condescendencia, pues por lo menos, ha tenido la candidez de confesar que nadie podía iniciarse si era culpable de un crimen contra su país o contra la seguridad pública.

Eurípides hace proclamar al coro en su BACCHAE que los misterios se practicaban únicamente con propósitos virtuosos. Sin embargo, las iniciaciones llegaron con el tiempo a tener cierto carácter licencioso en Roma; pues ya dice Sainte Croix: "no se puede dudar de que la introducción de las fiestas de Baco en Italia aceleró los progresos del libertinaje y de la intemperancia en éste país".
 
San Agustín prorrumpe en invectivas contra la pureza de las ceremonias correspondientes a los ritos sagrados de Baco, practicadas en Italia; pero, no niega que fueron practicadas con carácter religioso, o por lo menos supersticioso: "Sic videlicet liber deus placandus fuerat". La propiciación ofrecida a la divinidad era en realidad un acto religioso.

De todos los misterios paganos instituidos por los antiguos no hubo ningunos más difundidos que los del Dios griego Dionisios, los cuales se establecieron en Grecia, Roma, Siria y Asia Menor. Entre los griegos y sobre todo entre los romanos, los ritos celebrados en los festivales dionisiacos eran de carácter licencioso; pero en Asia adoptaron una forma diferente. Allí, como en todas partes, la leyenda (ya hemos dicho que cada misterio tenía su leyenda), relataba el asesinato de Dionisios por los titanes. En las ceremonias se representaba lo que decía la leyenda.
 
La doctrina secreta no era tampoco diferente en Asia que en las naciones occidentales; pero había algo peculiar en su sistema. Especialmente los misterios de Dionisios celebrados en Siria, no tenían solamente carácter teológico, pues, además de aceptar las opiniones secretas de la unidad de Dios y de la inmortalidad del alma, comunes a todos los misterios, practicaban sus discípulos el arte arquitectónico dedicándose a construir templos y edificios públicos, mientras buscaban la verdad divina. Sólo se puede explicar la gran pureza de estos ritos sirios adoptando la ingeniosa teoría de Thirwall, según la cual "todos los misterios eran restos de un culto anterior a la mitología helénica. Sus ritos auxiliares se basaban en una idea menos fantástica y más real adecuada de la naturaleza con objeto de despertar el pensamiento filosófico y el sentimiento religioso".
 
Thirwall supone además, que como los asiáticos, debido a su situación geográfica, no incurrieron tan pronto como los griegos en los errores del helenismo, pudieron conservar mejor la pureza y la filosofía de la doctrina pelástica, que indudablemente había emanado directamente de la religión patriarcal, o sea, de la francmasonería pura del mundo autediluviano. Sea como fuere, nosotros sabemos que "los dionisiacos de Asia Menor constituían una sociedad de arquitectos e ingenieros que gozaban del exclusivo privilegio de construir templos, estadios y teatros, bajo la misteriosa tutela de Baco, y se distinguían de los habitantes no iniciados o profanos por la ciencia que poseían y por los signos y toques privados con los que se reconocían entre sí".
 
Esta sociedad especulativa y operativa, especulativa por las lecciones teológicas y esotéricas que se enseñaban en sus iniciaciones, y operativa por el trabajo arquitectónico a que se dedicaban sus miembros, se distinguía por muchas características que la asimilan a la institución francmasónica.
 
En la práctica de la caridad, los hermanos más opulentos debían subvenir a las necesidades y contribuir al sustento de los más pobres. Por convenir así al trabajo y a su dirección, se dividían en organismos más pequeños, los cuales estaban dirigidos, como nuestras logias, por oficiales superintendentes. Empleaban en sus ceremonias los instrumentos de la albañilería, y tenían, como los francmasones, un lenguaje universal de signos convencionales para reconocerse, con los cuales los hermanos podían conocerse tanto en la luz como en las tinieblas, sirviendo para unir a todo el organismo en una fraternidad común, en cualquier parte en que se encontraran sus miembros dispersos.
 
En las obras de los autores antiguos se encuentran pruebas evidentes de la existencia de estos signos y palabras de paso empleadas en los misterios. Por ejemplo, Apuleyo dice en su Apología: "Si qui forteadest corundem Solemnium mehi particep, signum dato", etc., lo cual quiere decir que "si entre los presentes hay alguien que haya sido iniciado en los mismos ritos que yo, estará en libertad de escuchar lo que yo guardo con tanto secreto, si me da el signo".
 
Plauto alude también a esta costumbre, cuando hace que Milfidipa diga a Pirogopolónices, en su miles Clóriosus, act. IV, sc. 2: "Cedo signum, si harunc Baccharum es", o sea, "Dadme el signo si sois uno de los báquicos" o iniciados en los misterios de Baco.
 
Clemente de Alejandría llama a estas maneras de reconocerse es decir, medios de salvación. En otra parte, Apuleyo emplea la palabra memoracula, para denotar la palabra de paso, cuando dice "snctíssime sacrorum signa et memoracula custodire", que debe traducirse "conservar escrupulosamente los signos y palabras de paso de los ritos y símbolos sagrados".
 
Ya hemos dicho que la leyenda de los misterios de Dionisios relataba la muerte de este héroe-dios y el descubrimiento de su cadáver. Pero, para apreciar debidamente los hechos, es preciso dar más detalles sobre la naturaleza del ritual dionisiaco. En estos ritos místicos, el aspirante representaba de un modo simbólico y dramático los acontecimientos relacionados con la muerte del Dios de que derivaban su nombre los misterios.
 
Después de una serie de ceremonias preparatorias, en las que ponían a prueba su fortaleza y valor, se procedía a figurar el afanismo o muerte mística de Dionisios; y el griterío y las lamentaciones de los iniciados, con el entierro del candidato en el pastos, cofre o ataúd, constituía la primera parte de la ceremonia iniciática. Después empezábase a buscar los restos de Dionisios, lo cual se hacía en medio de la mayor confusión y de gran tumulto. Por fin, se encontraba al Dios; la tristeza se transformaba en alegría, la luz sucedía a las tinieblas, y se investía al candidato con el conocimiento de la doctrina secreta de los misterios: la creencia en la existencia de un solo Dios y un futuro estado de recompensas y castigos.

Tales fueron los misterios practicados por los arquitectos (mejor dicho por los francmasones), de Asia Menor. En Tiro, la ciudad más rica e importante de esta región, memorable por el esplendor y magnificencia de sus edificios, existieron colonias o Logias de estos arquitectos místicos. Este hecho debe tenerse presente siempre, pues constituye un importante eslabón de la cadena que posteriormente une a los Dionisios con los francmasones.

Pero, para completar los eslabones de la cadena, es necesario demostrar que los artistas místicos de Tiro, fueron por lo menos contemporáneos de la construcción del templo de Salomón. Tal es lo que vamos a intentar a continuación.

Lawrie, cuyas minuciosas investigaciones sobre este asunto han dejado poco ya por descubrir, sitúa en la época de la emigración jónica, la llegada de los Dionisios al Asia Menor cuando "los habitantes del Atica, descontentos de la pequeñez de su territorio y de la pobreza del suelo, salieron en busca de tierras más extensas y fértiles. Habiéndoseles unido algunos habitantes de las provincias limítrofes, embarcaron para Asia Menor, de donde expulsaron a los aborígenes, apoderándose de las mejores posiciones y uniéndose bajo el nombre de Jonia, por ser la mayor parte de los refugiados procedentes de esa provincia griega".

Valiéndose de sus conocimientos en las artes escultórica y arquitectónica, en las cuales habían ya los griegos hecho grandes progresos, llevaron los emigrantes a las nuevas tierras sus costumbres religiosas, e introdujeron en Asia los misterios de Atenea y Dionisios, mucho tiempo antes de que el libertinaje del país paterno los corrompiera.
 
Ahora bien, Playfair sitúa la emigración jónica en el año 1044 antes de Cristo; Gilles, en el 1055, y el Abate Barthelemy, en el 1076. La última de estas fechas es anterior en cuarenta y cuatro años al comienzo de la construcción del templo de Salomón, y da un margen de tiempo suficiente para que se pudiera establecer en la ciudad de Tiro la fraternidad dionisiaca e iniciarse "Hiram el Constructor" en sus misterios.

Sigamos ahora el eslabonamiento de los acontecimientos históricos que, finalmente, unieron esta purísima rama de la francmasonería espúrea de las naciones paganas con la francmasonería primitiva de los judíos de Jerusalén.
 
Cuando Salomón, rey de Israel, iba a empezar, de acuerde, con los propósitos de su padre "una casa dedicada al nombre de Jehová su Dios", quiso hacer sabedor de su deseo a Hiram, rey de Tiro, pues sabía cuán diestros eran los arquitectos dionisiacos de su país, y rogó a este monarca que le prestara su colaboración con el fin de llevar a feliz término su piadoso propósito. Cuentan las escrituras que Hiram satisfizo los ruegos de Salomón y le envió trabajadores para que le ayudaran en su gloriosa empresa. Entre los enviados estaba un arquitecto, a quien describe brevemente el primer libro de los Reyes, como "hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, y su padre había salido de Tiro: trabajaba él en bronce, lleno de sabiduría, inteligencia y saber en toda obra de metal", y con más detalle en el segundo libro de las crónicas, donde se dice:
 
"Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, que fue de Hiram mi padre. Hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro, el cual sabe trabajar en oro, plata y metal, en hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en cárdeno, en lino y en carmesí; asimismo para esculpir todas figuras, y sacar toda suerte de diseño que se le propusiere".
 
A este hombre (a este hijo de viuda, como dice la sagrada escritura y refiere la tradición masónica), le confió el rey Salomón un importante cargo entre los trabajadores del sagrado edificio que se erigía sobre el Monte Moria. Sus conocimientos y experiencias de artífice y sobresaliente pericia en todo género de "primorosas y sabias manufacturas" pronto le colocaron al frente de los trabajadores judíos y tinos, como arquitecto jefe y director principal de las obras.
 
A él es a quien atribuimos la unión de dos pueblos tan antagónicos por sus razas, tan desemejantes en costumbres y tan opuestos en religión, como el judío y el tirio, en una fraternidad común, que vino a convertirse en la institución francmasónica. Para conseguirlo debió de servirse de la influencia que le daba su elevada posición. Hiram, como tirio y como artífice, debió estar en relación con la fraterniad dionisiaca y no fue un humilde miembro a juzgar por la elevada posición de sus afectos en la corte del Rey de Tiro.
 
Por tanto, debió de conocer todas las costumbres ceremoniales de los artífices dionisiacos, y gozar una larga experiencia de las ventajas de la disciplina y del gobierno por ellos practicados en la construcción de los numerosos edificios sagrados en que trabajaban. No cabe duda de que él introduciría algunas de las costumbres del ceremonial y de la disciplina entre los trabajadores de Jerusalén. Para ello les unió en una sociedad, parecida en muchos de sus aspectos a la de los artífices dionisiacos; enseñó lecciones de caridad y de amor fraternal; estableció una ceremonia de iniciación para poner a prueba experimental la fortaleza y valía de los candidatos; adoptó modos de reconocimiento, e inculcó las obligaciones del deber y los principios de la moral, valiéndose de símbolos y alegorías.
 
A los peones y cargadores, los Ish Sabal, así como a los albañiles, correspondientes al primero y segundo grados de la Francmasonería más moderna, se les confiaban pocos secretos. Sus instrucciones, semejantes a la de los aspirantes a los misterios menores, consistían simplemente en purificar y preparar para pruebas más solemnes y para el conocimiento de verdades más sublimes, que se aprendían en el grado de maestros, a imitación de los grandes misterios, en el que se descubrían, exponían y corroboraban las grandes doctrinas de la unidad de Dios y de la inmortalidad del alma.
 
Pero aquí es donde al parecer se levanta un obstáculo infranqueable que impide continuar la semejanza de la francmasonería con los misterios dionisiacos. Ya hemos dicho que en los misterios paganos estas lecciones se enseñaban alegóricamente por medio de una leyenda. Ahora bien, en los misterios de Dionisios esta leyenda era la de la muerte y resurrección del Dios Dionisios; pero hubiera sido completamente imposible enseñar a los candidatos esta leyenda como base de las instrucciones que debían de recibir; porque cualquiera alusión a las fábulas mitológicas de sus colindantes los gentiles cualquiera celebración de los mitos teológicos paganos, hubiera sido igualmente ofensiva a las inclinaciones y repugnante a los prejuicios religiosos de la nación judía educada de generación en generación en el culto a un ser divino, celoso de sus prerrogativas, que se había dado a conocer a su pueblo con el nombre de Jehová, el Dios del tiempo presente, pretérito y futuro.
 
No sabemos de qué modo habría podido saltar este obstáculo el fundador israelita de la orden. No cabe duda de que habría tenido que inventar un sustituto en el que se comprendieran todos los requisitos simbólicos de la leyenda de los misterios, o sea, de la francmasonería espuria, sin violar los principios religiosos de la francmasonería primitiva judía. Pero no fue preciso recurrir a invención semejante, porque dícese que antes de la terminación del templo, ocurrió un triste suceso, que sirvió para cortar el nudo gordiano: la muerte del arquitecto jefe, que ha proporcionado a la francmasonería su leyenda, leyenda, que, como la de todos los misterios, sirven para testimoniar nuestra fe en la resurrección del cuerpo y la inmortalidad del alma.
 
Antes de concluir este tema, vamos a decir algo sobre la autenticidad de la leyenda del tercer grado. Algunos francmasones distinguidos creen que es un hecho histórico, mientras que otros lo consideran bella alegoría, lo cual no tiene importancia alguna en lo atañente al simbolismo de la francmasonería. Quienes defienden su carácter histórico, se fundan en lo siguiente:
 
Primero.
 
Porque el carácter de la leyenda cumple todos los requisitos del bien conocido axioma de Vicentius Lirinenses sobre lo que debe creerse de la tradición: "Quodd semper, quod ubique, quod ab omnibus traditum est".

O sea, que debe creerse todo aquello que se ha trasmitido por tradición y por todas las personas en todos los tiempos y lugares. Opinan que la leyenda de Hiram Abif está completamente de acuerdo con esta regla, pues ha sido universalmente admitida y abonada casi en su integridad por los francmasones, desde los tiempos más antiguos. No hay prueba histórica de que la francmasonería existiera sin esta leyenda desde la época del templo de Salomón en adelante. Está ella tan íntimamente ligada al sistema general, formando su parte esencial, y dándole su más definido carácter, que es evidente que la institución no podría existir sin la leyenda.
 
Quienes abogan por el carácter histórico de la leyenda creen que esto es por lo menos una probabilidad de la verdad.

Segundo.
 
La historia contenida en las segundas escrituras sobre la construcción del templo, no contradicen esta leyenda. Y, por tanto, en ausencia de la única autoridad escrita sobre este tema, quedamos en libertad de depender de la tradición, con tal de que ésta sea razonable y se apoye en una sucesión ininterrumpida, como en este caso ocurre.

Tercero.
 
Se pretende que este mismo silencio de las escrituras sobre la muerte de Hiram el Constructor es un argumento en favor de la misteriosa naturaleza de su muerte. Es dificil que a un hombre que llegó a ser el favorito de dos reyes (enviado por uno y recibido por el otro como don inapreciable y digno de historiarse) se le dejara en olvido una vez terminado su trabajo, sin dedicarle tan siquiera unas lineas de recuerdo, a menos que su muerte hubiera acontecido en circunstancias tales que fuera impropio darlas a la publicidad. Esto es precisamente lo que se cree que debió ocurrir. Ella se convirtió en leyenda de los nuevos misterios, que, al igual que las de los más antiguos, sólo se podía divulgar cuando se acompañaba de instrucciones simbólicas que se trataban de inculcar en las almas de los aspirantes.

Además, aun admitiendo que la leyenda del tercer grado sea mera ficción, que todo el relato masónico y extraescritural de la vida de Hiram Abif sea simplemente un mito, esto no afectaría en lo más mínimo a la teoría que tratamos de demostrar. Ya observó el sabio Müller que en el relato mítico van íntimamente unidos el hecho y la imaginación, lo real y lo irreal. Puesto que, según la opinión de este mismo autor, el mito nace siempre de una necesidad inconsciente por parte de sus creadores y por principios que actúan del mismo modo en todos, debemos remontarnos hacia la francmasonería de los dionisiacos en busca del principio que condujo a la formación involuntaria de este mito hirámico.

Así, pues, llegarnos al mismo resultado que el indicado antes, es decir, que la necesidad del sentimiento religioso en el alma judía, que hubiera rechazado la introducción de la leyenda de Dionisios, llevó a la sustitución de ésta por la de Hiram, en la cual las partes ideales de lo narrativo van íntimamente ligadas a las transacciones reales.

De modo que la existencia de Hiram Abif, arquitecto-jefe del templo de Jerusalem y amigo confidencial de los reyes de Israel y de Tiro, como indica su título de Ab, o padre, y el hecho de que no se vuelva a oír nada sobre él después de terminado el templo son hechos rigurosamente históricos. Su muerte violenta descrita por la leyenda masónica, puede ser cierta o, también, un elemento mítico incorporado a la narración histórica.

Pero sea o no cierto esto (que la leyenda es hecho o ficción, historia o mito) lo indudable es que los francmasones salomónicos la adoptaron como sustituta de la leyenda idolátrica de la muerte de Dionisios, perteneciente a los misterios dionisiacos de los trabajadores tirios.
 
 
 

LOS SEPHIROTH


Los Sephiroth belîmah mantienen el orden del mundo creado. Ellos son poder de todo cuanto existe y de todo lo que ha sido objeto de un nombre.

1. Los Sephiroth según el Tratado de la Formación

Diez son los Sephiroth belimah, como diez es el número de dedos en las manos del hombre. Cinco frente a cinco. Y la Alianza del Único se dirige hacia la mitad por la palabra de la lengua y la de la desnudez.

Diez Sephiroth belimah. Diez y no nueve; diez y no once; comprende por la Sabiduría y enseña por la inteligencia.

Diez Sephiroth belimah, cuya medida es diez: diez que no tienen fin. Profundidad en el Comienzo y profundidad en el Fin; profundidad en el Bien y profundidad en el Mal; profundidad hacia Oriente y Occidente, hacia Norte y Sur. Único Señor, Él, Fiel Rey, que reina sobre todos desde su morada sacra, por eternidades de eternidades.

Diez Sephiroth belimah. Su aspecto es como el relámpago al contemplarlos y no es posible dilucidar el final de su cometido.

Diez Sephiroth belimah. Su fin vuelve hacia el origen y su origen hacia el fin, como llama que envuelve un carbón ardiente, pues el Señor es Único y no tiene segundo. Más Allá del Uno, ¿qué podría contarse?

Diez Sephiroth belimah:

Uno: Soplo de Vida emanado por Elohîm. Su nombre es bendito y glorificado por toda la eternidad. Voz, aliento y palabra es el soplo sagrado.

Dos: Aliento del aliento. Él ha grabado y cincelado en veintidós letras fundamentales, tres madres, siete redobladas y doce simples, y un solo aliento en todas ellas.

Tres: Agua del soplo. Él ha grabado y cincelado en medio del caos y el barullo discorde, sobre el barro y el lodo, como quien hace arbustos elevados como una muralla y rodeados como por parapeto.

Cuatro: Fuego del agua. En un Trono de gloria. Él ha grabado y cincelado Ruedas y Serafines, los Hayots de lo sagrado y sus Ángeles servidores, y en medio de ellos ha puesto su morada, pues está escrito: «Él ha creado a sus ángeles, que son aliento, y a sus servidores, de fuego ardiente.»

Cinco: Tres letras entre las simples. Él sella su altura, las separa con el poder de su gran Nombre: Yod-He-Vav, e inscribe en ellas seis extremidades. Luego se vuelve hacia lo alto y las sella con Yod-He-Vav.

Seis: Él sella la base, se vuelve hacia abajo y la sella con Yod-Vav-He.

Siete: Él sella el Oriente, volviéndose hacia sí mismo, como He-Yod-Vav.

Ocho: Él sella el Occidente, volviéndose hacia atrás de sí mismo, con He-Vav-Yod.

Nueve: Él sella el Sur, volviéndose hacia atrás de sí mismo, con Vav-Yod-He.

Diez: Él sella el Norte, volviéndose hacia su izquierda, con Vav-He-Yod.

Tales son los diez Sephiroth belimah. Primero, soplo de Vida Elohîm, soplo del soplo, agua del soplo, fuego del agua, alto, bajo, Oriente, Occidente, Norte y Sur.

Está escrito: «Es por Tu luz que nosotros vemos la luz.»
Antes de la Creación del mundo, el Maestro del Todo permanecía incomprensible en su Ser. Él no se ha revelado desde entonces sino por medio de sus atributos sefiróticos, si bien no existe en Él atributo ni forma alguna.

El Maestro del Todo ha creado diez formas que mantienen el orden de los mundos visibles e invisibles. Estas diez formas constituyen el árbol sefirótico.

El Árbol de los Sephiroth

En su cima se halla la corona (Kether), desde donde se riega todo el árbol y se propaga la savia por las ramas y el tronco. La corona, es la primera manifestación del infinito (EïnSôf). Es por ella que el No-Ser se transmuta en el Ser, al efectuarse el paso de la potencia al acto. La corona es el Punto inicial, la luz primordial, la Mente suprema de donde emana toda luz.

De la corona nacen dos principios, masculino y femenino. El principio activo, la sabiduría (Hokhmah), es llamado también el Padre. El principio pasivo, la inteligencia (Binâh), es llamado la Madre. Es, pues, a partir de la sabiduría y la inteligencia que se desarrolla todo lo diferenciado.

Unidas, pues, a la corona, la sabiduría y la inteligencia forman el gran rostro (Arîkh Anpîn), que es también el Dado (Erekh Apayîm). Esta trinidad indivisible está situada por encima del Trono y corresponde al plano de la Emanación (Olâm ha-Atsîluth). Mas todo lo que a los ojos de la criaturas aparece diferenciado es una sola y única cosa para el Creador.

Al unirse entre ellas, Hokhmah y Binâh engendran a Da’ath, la ciencia o el conocimiento.

Dos Sephiroth emanan por separado de la sabiduría y de la inteligencia: la clemencia (Gedullah), conocida también como la gracia (‘Hesed), y el rigor (Geburah), llamado también el juicio (Dîn)

La clemencia y el rigor son los dos brazos del Maestro del Todo, las dos lámparas que constituyen el adorno del Trono real. Ellas van a unirse en el corazón del árbol, representado por la Sephirah central, la belleza (Tiphereth). Si es verdad que la belleza debe ser considerada desde el punto de vista sefirótico como la armonía del Bien, se comprenderá mejor su significado si ella adopta el nombre de misericordia (Ra’hamîn). Así, ella es de hecho el Corazón del Maestro del Todo.

Esta segunda trinidad indivisible se sitúa aún por encima del Trono, y corresponde al Plano de la Creación (Olâm ha-Brîah)

Parecería que la clemencia engendra la sefirah victoria (Netsa’h) y el rigor la Sephirah gloria (Hod). Pero la victoria y la gloria brotan más bien de Tiphereth, la primera de la Luz emanada y la segunda de su refracción. Su unión se opera en Yesod, el fundamento, verdadero principio generador del universo.

Esta tercera trinidad sefirótica se sitúa por debajo del Trono, allí donde comienza verdaderamente todo lo diferenciado, y corresponde al Plano o Mundo de la Formación (Olâm ha Yetsirah)

Las seis Sephiroth inferiores forman el pequeño rostro (Zéïr Anpîn), o lo Irascible (Ketsar Apayîm). Puesto que un rayo de luz muy fino separa el Gran Rostro del Pequeño Rostro, y a éste del mundo de abajo, el cual encuentra en aquél su fundamento. Así, está indicada la vía de Unidad sobre los dos mundos, el de lo alto y el de abajo, y se hace posible la unificación del Nombre que se ha separado en varias ramas, pues está escrito: «En ese día, el Señor será Uno y Uno su nombre.»

A los pies del Trono, en el plano de la Acción (Olâm ha-Assiah), se encuentra la Sephirah inferior, llamada el reino (Malkuth), décima y última dentro del árbol sefirótico. Es por Malkuth que el Ein-Sôf ha establecido su reino. Esta presencia real lleva también el nombre de Shekinah, que es a la vez principio femenino divino, Esposa y Reina, compenetrada en el Plano de la Acción con la Asamblea de Israel. Mas, por encima del Trono, el Rey llamado el Santo —sea Él bendito— (Qadôch Barukh Hou), y la Shekinah, forman Uno solo.
 
 
 

domingo, 18 de marzo de 2018

LOS ESTATUTOS DE SCHAW (1598)


En Edimburgo,
el vigésimo octavo día de diciembre
del año de Dios 1598.

Estatutos y ordenanzas que deben observar todos los maestros masones de este reino, establecidas por William Schaw, Maestro de Obras de Su Majestad (el rey Jacobo VI) y Vigilante General de dicho oficio, con el consentimiento de los maestros abajo firmantes.

1.- Primeramente, observarán y guardarán por sus predecesores de memoria todas las ordenanzas precedentemente establecidas concernientes a los privilegios de su oficio, y en particular serán sinceros los unos con los otros y vivirán juntos en la caridad habiéndose convertido, por juramento, en hermanos y compañeros de oficio.

2.- Obedecerán a sus Vigilantes, diáconos y maestros en todo lo concerniente a su oficio.

3.- Serán honestos, fieles y diligentes en su labor, y se dirigirán con rectitud a los maestros o propietarios de las obras que emprendan, tanto si son pagados a destajo, o alojados y alimentados o pagados por semanas.

4.- Nadie emprenderá una obra, grande o pequeña, que no sea capaz de ejecutar con competencia, bajo pena de una multa de cuarenta libras o del cuarto del valor de dicha obra, sin perjuicio de las indemnizaciones y compensaciones a pagar a los propietarios de la obra según la estimación y el juicio del Vigilante General, o en su ausencia, según la estimación de los vigilantes, diáconos y maestros del condado donde dicha obra esté en construcción.

5.- Ningún maestro tomará para sí la obra de otro maestro después de que éste lo haya convenido con el propietario de la obra, ya sea por contrato, acuerdo con arras o acuerdo verbal, bajo pena de una multa de cuarenta libras.

6.- Ningún maestro retomará una obra en la cual otros maestros hayan trabajado anteriormente hasta que sus predecesores hayan recibido el salario del trabajo cumplido, bajo pena de la misma multa.

7.- En cada una de las logias en que se distribuyen los masones se escogerá y elegirá cada año un vigilante que estará a cargo de la misma, ello por sufragio de los maestros de dichas logias y con el consentimiento de su Vigilante General si se halla presente. Si no es así, se le informará de que un vigilante ha sido elegido por un año, a fin de que pueda enviar sus directrices al vigilante elegido.

8.- Ningún maestro tomará más de tres aprendices a lo largo de su vida si no es con el consentimiento especial de todos los vigilantes, diáconos y maestros del condado donde vive el aprendiz que él quiere tomar de más.

9.- Ningún maestro tomará ni se atribuirá un aprendiz por menos de siete años, y tampoco será permitido hacer de este aprendiz un hermano y compañero del oficio hasta que haya ejercido otros siete años tras el fin de su aprendizaje salvo dispensa especial concedida por los vigilantes, diáconos y maestros reunidos para juzgarlo, y que se haya probado suficientemente el valor, cualificación y habilidad de aquél que desea ser hecho compañero del oficio; ello, bajo pena de una multa de cuarenta libras a percibir de aquél que haya sido hecho compañero del oficio contrariamente a esta ordenanza, sin perjuicio de las penas que se le puedan aplicar por la logia a la cual pertenezca.

10.- No se permitirá a ningún maestro vender su aprendiz a otro maestro, ni liberarse por dinero con respecto al aprendiz de los años de aprendizaje que aquél le debe, bajo pena de una multa de cuarenta libras.

11.- Ningún maestro recibirá aprendices sin informar al vigilante de la logia a la cual pertenece, a fin de que el nombre de dicho aprendiz y el día de su recepción puedan ser debidamente registrados.

12.- Ningún aprendiz será entrado sin que sea respetada la misma regla, a saber, que su entrada sea registrada.

13.- Ningún maestro o compañero del oficio será recibido o admitido si no es en presencia de seis maestros y de dos aprendices entrados, siendo el vigilante de la logia uno de los seis; el día de la recepción, dicho compañero del oficio o maestro será debidamente registrado y su nombre y marca serán inscritos en el libro juntamente con los nombres de los seis que lo han admitido y los de los aprendices entrados; igualmente, se inscribirá el nombre de los instructores que se deban elegir para cada recipiendario. Todo ello, con la condición de que ningún hombre será admitido sin que se le haya examinado y se haya probado suficientemente su habilidad y valor en el oficio al que se consagra.

14.- Ningún maestro trabajará en una obra de masonería bajo la autoridad o dirección de otro hombre de oficio que haya tomado a su cargo una obra de masonería.

15.- Ningún maestro o compañero de oficio acogerá un cowan * para trabajar con él, ni enviará a ninguno de sus ayudantes a trabajar con los cowan, bajo pena de una multa de veinte libras cada vez que alguien contravenga esta regla.

16.- No se permitirá a un aprendiz entrado emprender una tarea u obra para un propietario por un valor superior a diez libras, bajo pena de la misma multa precedente, a saber, veinte libras; y después de haber ejecutado esta tarea, no empezará otra sin el permiso de los maestros o del vigilante del lugar.

17.- Si estalla alguna disputa, querella o disensión entre los maestros, los ayudantes o los aprendices entrados, que las partes en presencia comuniquen la causa de su querella a los vigilantes y a los diáconos de su logia en un plazo de veinticuatro horas, bajo pena de una multa de diez libras, a fin de que puedan reconciliarse y ponerse de acuerdo y de que su diferendo pueda ser allanado por dichos vigilantes, diáconos y maestros; y si sucede que una de las partes se empeña y se obstina, serán excluidos de los privilegios de su logia respectiva y no les será permitido volver a trabajar en ella hasta que reconozcan su error ante los vigilantes, diáconos o maestros como se ha dicho.

18.- Todos los maestros emprendedores de obras velarán para que los andamiajes y las pasarelas estén sólidamente instalados y dispuestos, a fin de que ninguna persona empleada en dichas obras se lastime como consecuencia de su negligencia o su incuria, bajo pena de ser privados del derecho de trabajar como maestros responsables de obra y de ser condenados por el resto de sus días a trabajar bajo las órdenes de otro maestro principal que tenga obras a su cargo.

19.- Ningún maestro acogerá ni empleará al aprendiz o al ayudante que haya escapado del servicio de otro maestro; en el caso que lo haya acogido por ignorancia, no lo conservará con él cuando sea informado de la situación, bajo pena de una multa de cuarenta libras.

20.- Todas las personas pertenecientes al oficio de masón se reunirán en un tiempo y en un lugar debidamente anunciado, bajo pena de una multa de diez libras (en caso de ausencia). 
21.- Todos los maestros que hayan sido convocados a una asamblea o reunión prestarán el juramento solemne de no ocultar ni disimular las faltas o infracciones que hayan podido cometer los unos respecto a los otros, así como las faltas o infracciones que tales hombres (de oficio) tengan conocimiento de haber podido cometer hacia los propietarios de las obras que tienen a su cargo; ello, bajo pena de una multa de diez libras a pagar por aquellos que hayan disimulado tales faltas.

22.- Se ordena que todas las multas previstas anteriormente sean aplicadas sobre los delincuentes y contraventores de las ordenanzas por los vigilantes, diáconos y maestros de las logias a las cuales pertenezcan los culpables, y que el producto sea distribuido "ad píos usus" según la conciencia y parecer de dichas personas. Y con el fin que estas ordenanzas sean ejecutadas y observadas tal como han estado establecidas, todos los maestros reunidos en el día indicado precedentemente se comprometen y obligan a obedecerlas fielmente. Es por ello que el Vigilante General les ha requerido firmar el presente manuscrito de su propia mano, a fin de que una copia auténtica sea enviada a cada logia particular de este reino.


William Schaw Maestro de Obras

Nota * La palabra cowan, seguramente de origen escocés, designaba antiguamente a los albañiles que no estaban iniciados en el arte masónico ni conocían los secretos del oficio. Según los textos eran aquellos que no estaban cualificados para recibir la palabra del masón, aquellos que "construían muros con piedras no desbastadas y sin cal".
 
 

sábado, 17 de marzo de 2018

LA VIDA COMO RITO EN LA MASONERÍA


Repetidamente hemos hablado en nuestras tenidas de la necesi­dad de vivir la vida como un rito. Rito y orden son equivalentes, es pues un orden lo que se impone; claro está, pero este no es el se­guimiento de un horario establecido de antemano que nos limita­mos a cumplir mejor o peor, con más o menos alegría. El rito supo­ne estar en un tiempo presente y cualquier corsé que le apliquemos será más en contra que a favor.

Literalidad, normas, estrechez de miras, tontera, deseos de cum­plir ¿ante quién?, búsqueda de aceptación y reconocimiento, bús­queda de méritos, miedo a abandonarse a la Providencia, pereza, flojera, poner condiciones; nada de eso tiene que ver, como sabe­mos, con vivir la vida como un rito.
 
El presente está más allá de la dualidad, por tanto toda pregunta del tipo ¿lo habré hecho bien?, ¿lo habré hecho mal?, está de más; el juicio debe cesar para que la justicia impere. Esta, la Justicia, no se inclina hacia derecha ni izquierda, el fiel de la balanza, su eje, es uno con la vertical.

El rito diario requiere mantener una visión sagrada del tiempo, vivir el día como lo que es: una nueva jornada en la que todo pue­de suceder, por otro lado cualquier actividad nos puede ayudar a pulir nuestra Piedra Bruta.

En la naturaleza los seres desarrollan sus posibilidades espontá­neamente. Reconozcamos nuestra posición en ella. Sólo el hombre, en la creación, está dejado a su libre albedrío; el hombre tiene la posibilidad de conocer su función; ésa es la manera en que puede traspasar los límites de su individualidad, sumándose a la obra del Creador haciendo de Su Voluntad su voluntad, diciendo, como nos dice la oración enseñada por Jesús a sus discípulos:

"Hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo".

(Entendiendo también esa tierra como la materia de nuestra obra, es decir la Piedra Bruta que somos), lo cual tiene que ver con la expresión masónica de "estar al orden".

De todos modos queremos recordar que, finalmente, todos los seres colaboran en la obra del Creador, unos lo hacen consciente y voluntariamente, otros inconscientemente. En la cadena de unión se pregunta "¿por qué está rota la cadena?", la respuesta es: por nuestras imperfecciones.
 
Podemos aplicar esto al tema que estamos tratando, el vínculo que une al ser con el Principio ha de permanecer consciente, y esto, dependerá de que las imperfecciones de uno, sus egos, no lo impidan, en cuyo caso se debilita, pudiendo llegar a estar prácticamente roto.

El triple gesto simbolizado por las tres Gracias: dar, recibir y devolver, es un gesto Prototípico; símbolo del ser del hombre en el mundo y de su salida del mismo. El hombre, dándose recibe la gracia divina, sus dones, que él, a su vez, devolverá al Padre a través de sus hermanos.

Dice el I Ching:

"Lo importante es que las cosas sean hechas, el mérito de hacerlas bien puede dejársele a  otro".

Dice también:

"Toda labor debe realizarse por ella misma, tal como el tiempo y el lugar lo requieran y sin codiciar de reojo un posible éxito, pues de ese modo dará su fruto y lo que se emprenda tendrá éxito".
Todo nos es dado, no hay mérito en las obras del hombre; sin embargo, éste se hace merecedor de ello y su receptáculo, por una economía divina que nunca llegará a conocer completamente.

En este triple gesto que las tres Gracias simbolizan, tal vez lo más difícil sea comprender el último de ellos: DEVOLVER.
 
El hom­bre devuelve lo recibido renunciando a los frutos de su trabajo. No hay otra manera. Con este gesto, por otro lado, queda liberado de la acción; es por el desapego a las obras que el hombre renuncia a sus frutos sean los que sean, cosa, por otro lado, que a él no le importa ya.
 
La no identificación con el sujeto que actúa es un primer paso hacia el desapego de los resultados de la acción. Es asumir que uno es colaborador en una obra que no le pertenece; que es instrumento en manos de Aquel que la lleva a cabo; y en esto, al hombre, le cabe la posibilidad de comprender ese gesto, sumarse a él, conocer la Obra y hacerla suya sabiendo, sin embargo, que no lo es.

El gesto de devolver no es ad-extra como el de dar, ni ad-intra como el de recibir; es uno y otro, el gesto es doble y el acto de dar y recibir se produce simultáneamente.

La vida entera es un rito; la obra, la acción de la naturaleza un gesto ritual permanente al que el hombre puede sumarse sacrifi­cando (de sacrum facere: hacer sagrado) así su vida.
 
El despertar al conocimiento, a la comprensión de los ritos transmitidos por una u otra forma tradicional, requiere de un amor, un respeto, una voca­ción por el cumplimiento de aquel gesto Prototípico y ordenador del G.·. A.·. D.·. U.·. que la Naturaleza nos muestra, y que, por ana­logía, el hombre traslada a su quehacer diario.

 
 
 
 
 

GEBURAH- SEVERIDAD - 5º SEPHIROT


«El Quinto Sendero es la Inteligencia Radical porque se asemeja a la Unidad, uniéndose con Binah, Entendimiento, que emana de las profundidades primordiales de Chokmah, Sabiduría.»

IMAGEN MÁGICA: Un poderoso guerrero en su carroza.

NOMBRE DE DIOS: Elohim Gibor. ARCÁNGEL: Khamael.

ORDEN DE ANGELES: Serafim, Serpientes de Fuego.

CHAKRA MUNDANO: Marte.

VIRTUD: Energía, Coraje.

TÍTULOS: Pachad, Temor. Din, Justicia.

EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión del Poder.

COLOR ATZILUTHICO: Naranja.

COLOR BRIATICO: Rojo escarlata.

COLOR YETZIRATICO: Escarlata brillante.

COLOR ASSIATICO: Rojo, moteado de negro.

VICIO: Crueldad. Destrucción.

SÍMBOLOS: El pentágono. La rosa de cinco pétalos. La espada. La lanza. El látigo. La cadena.

1. El Texto Yetzirático de Geburah es similar al de Chesed en cuanto que pone énfasis en la fuente de poder radicada en los Supernos. No obstante, donde el texto de Chesed menciona específicamente a Kether, el Texto de Geburah menciona específicamente a Chokmah y Binah.

Kether es el Mundo Atziluthico o Superno de todo el Arbol, mientras que Chokmah y Binah constituyen ambos el Mundo Briático o Creativo. A partir de esto se puede colegir que, así como Chokmah y Binah representan la Fuerza Divina de Kether en acción, así Geburah representa el lado más activo del principio rector de Chesed. Esto nace de la Imagen Mágica Gebúrica (un poderoso guerrero en su carroza), la Experiencia Espiritual (la Visión del Poder), y las Virtudes del Sefirah, energía y coraje.

2. Las atribuciones de Geburah son casi todas marciales, y aunque, por razón de esto, es quizá más fácil conseguir un concepto elemental de Geburah que de los otros Sefiroth, puede conducir a algún malentendido, pues este Sefirah tiene sus sutilezas y profundidades iguales a las de cualquiera de las otras esferas del Arbol.

3. Geburah es básicamente un Sefirah de ajuste y valoración; es una esfera de Verdad absoluta y sin mitigar. Se podría decir que debió ser a la luz de Geburah que em los siete días de la creación Dios miró a lo que había hecho, y vio que era bueno. Uno tiende a comentar esta acción de Dios casi como una formalidad innecesaria, pero en cualquier tratado místico de la calidad del Libro del Gênesis nada se pone meramente por el efecto. Después del esfuerzo creativo de poner las cosas en forma, sigue la necesidad de hacer intensamente el escrutinio del resultado, y purgar la forma de cualquier excrecencia o defecto.

4. El proceso puede considerarse mejor en la esfera del arte creativo. Un pintor, digamos, está trabajando con unas telas, construyendo colores y formas en interrelación hasta que ha creado lo que considera puede ser un cuadro acabado. No lo envía a la galería para venderse inmediatamente después de que ha dejado el pincel, se da un paseo, y vuelve luego a mirar a la pintura con ojos frescos. Puede volver su cara a la pared y reexaminarla una y otra vez por un período de días, semanas, o incluso meses, antes de que declare que es una obra acabada digna de llevar su firma.

Los standars que usará al juzgar los varios aspectos de la pintura serán establecidos por las leyes de la pintura misma. Una mancha de un color en una forma y posición particulares será válida o inválida de acuerdo con su contexto en el resto de la pintura, según que complemente y equilibre a todos los otros colores y formas situados en otras posiciones sobre el lienzo.

5. Se puede concebir que la Creación de un Universo por una Entidad Inteligente seguiría con mucho el mismo proceso. La construcción de formas y las relaciones de una pintura, como la formulación de las formas y relaciones de un Universo, pueden suponerse bajo la presidencia de la esfera Chesédica. La valoración con ojo claro de la obra de arte o del Universo Manifestado y el borrado o corrección de cualesquiera falsedades serían por tanto una acción de Geburah.

6. En una obra de arte bien concebida y ejecutada habría poca necesidad de acción correctora, aunque el principio de Geburah se aplicaría con igual fuerza en su valoración. En una obra chapucera, la acción correctora subsiguiente, que es un aspecto diferente de Geburah, necesitaría ser mayor.

Lo mismo se aplica al Universo. Uno puede imaginar que el trabajo creativo de Dios requeriría poco ajuste posterior, pero algunos de los «colores» que Dios ha usado son humanos, y capaces de acción independiente. Si el hombre hubiera actuado a lo largo de su vida evolutiva de acuerdo con la Ley Divina todo estaría relativamente bien, pero no lo hizo así, así que el resultado, al menos en este planeta, ha sido como una pintura en la que los colores cambian arbitrariamente sus tintes, se aclaran, se oscurecen, o se derraman sobre el lienzo hacia áreas donde no deberían estar. Esto requiere por supuesto una constante valoración y reajuste por parte del Creador, y los intentos de mantener la obra de arte Universal lejos de convertirse en un revoltijo irremediable son lo que llamamos los trabajos de las Leyes del Karma, o más apropiadamente, el Reajuste, y estas Leyes son atribuidas al Sefirah Geburah.

7. Es en vista de esto que hay un aspecto de Geburah conocido como «El Vestíbulo de la Justicia» o «El Vestíbulo de los Señores del Karma». La Justicia, como equilibrio perfecto entre la Misericordia y la Severidad, se asigna propiamente a Daath, la conjunción de Chokmah y Binah, los dos Sefiroth mencionados en el Texto Yetzirático de Geburah. Geburah es la esfera donde se aplica esa Justicia en los mundos de la forma.

8. Este aspecto de Geburah puede ser imaginado como un gran vestíbulo, completamente vacío, pero irradiado a su través con luz escarlata. Aquí el alma se halla completamente desnuda de todo retazo de excusa o posibilidad de evasión, mientras la luz penetrante y sin sombra atraviesa toda parte de su ser. En el silencio completo del Vestíbulo Escarlata, la Justicia se revela. El alma está en tal y tal estado, y se revela que está así. En esta revelación todo se tiene en cuenta, automáticamente, inevitablemente y sin piedad. Es un Vestíbulo de Justicia, no de Juicio, y no se pronuncia sentencia alguna, no se decreta ningún mandato. El silencio reina supremo, el silencio de Binah, Entendimiento, al que, como dice el Texto Yetzirático, está unido Geburah. Y Geburah se parece a la Unidad, porque esa parte es tenida en cuenta como siendo una parte del todo unificado.

9. El resultado para el alma es la presentación de un hecho inescapable, lo que ese alma es realmente. En este factor valorador de Geburah no hay un concepto de castigo forzado sobre el alma. El Vestíbulo de Justicia es como una máquina de calcular inmensamente complicada e infalible, da la respuesta y eso es todo. Igualmente, no hay consideración de si el alma tiene la fortaleza para soportar la Verdad revelada, o si será aplastada bajo el peso. La respuesta llega, y el alma puede tomarla o dejarla en tanto en cuanto puede elegir, mientras queda elección.

10. Las acciones posteriores necesarias para llevar al alma al alineamiento correcto con lo que debería ser no son parte de esta fuerza particular de Geburah. El necesario equilibramiento, compensación o ajuste, puede muy bien venir bajo la acción del lado destructivo de Geburah, pero podría ser igualmente bajo alguna otra esfera del Arbol de la Vida. Así, un alma que se rehusase continuamente a encarar los hechos de la vida de los instintos sacaría mejor provecho probablemente de las influencias del lado constructivo de Yesod; una áspera aplicación de la pura fuerza Gebúrica podría hacer más daño que bien. Es en la guía y ayuda a las almas para erradicar sus fallos y excrecencias que se halla concernida la Jerarquía de los Maestros. Estos «hermanos mayores» de la humanidad, conociendo las fortalezas y debilidades de un alma, pueden aconsejarla y ayudarla de modo que la expiación de «las letras escarlatas en el rollo de la máquina de la Verdad», pueda ser lo menos quebrantante posible. Si el alma pide esa ayuda o busca ese consejo es un asunto a decidir por ese alma sola, pero no importa cuan largamente sea evadida la Verdad, todavía tiene que ser encarada al final; sea por el camino duro, o por caminos más fáciles, ello no les importa a las Fuerzas del Equilibrio Cósmico.

11. En su lado corrector más positivo, Geburah muestra la acción unida de los Pilares Activo y Pasivo dentro de si, probablemente de un modo más claro que ningún otro Sefirah. Hay almas que pueden encarar una muerte terrible, en algunos religiosa, política o de otra causa, una muerte que por razón de la constitución física no puede causar una agonía muy prolongada. Esta es la acción Gebúrica aguda simbolizada por la lanza y la espada. El aspecto pasivo de Geburah puede ser muy lento, y sin duda que su lentitud es uno de sus métodos más potentes, implicando vigilancia constante y control férreo de su trabajar continuo a lo largo de un tiempo muy largo. Esto ha de verse en las fuerzas evolutivas graduales del karma, el desarrollo gradual del ser humano a través de la prueba y la tribulación, el desarrollo y la desaparición graduales de grupos raciales. Los símbolos relevantes aquí son el Látigo, que instiga a la acción continúa, y la Cadena, que mantiene cautivo a lo largo de grandes extensiones de tiempo e impide cualquier escape. «Los Molinos de Dios muelen lentamente, pero muelen enormemente fino». «Aunque El espera con paciencia, lo muele todo con exactitud.»

12. La inevitabilidad de este proceso de Geburah se muestra en el título asignado a él en el Texto Yetzirático, la Inteligencia Radical. Esto implica que los trabajos de Geburah tienen que ver con fuentes-raíz y orígenes, formando parte de la naturaleza esencial de las cosas; y son también concienzudos y rigurosos, de modo que cualquier cosa que no se alinea con el patrón básico es detectada y erradicada completamente.

 13. Sin embargo, un título de Geburah puede ser muy despistante, y éste es Pachad, Temor. Si hay algo que no tiene parte alguna en el Plan Divino para la evolución, y que es en sí mismo malo sin reservas, en origen y manifestación, esa cosa es el Temor. Uno casi podría decir que fue del Temor que surgieron todas las otras desviaciones y males, y que proporciona el fundamento para los Poderes del Mal.

14. Donde hay Fe, o Conocimiento de Dios, no hay Temor. Se recordará que las Virtudes y Vicios de Daath, el Sefirah del Conocimiento, tienen mucho que ver con la ausencia o la presencia del Temor. Como bien se ha dicho: «La Verdad os hará libres», como parece que lo eran los primeros mártires Cristianos, que iban cantando a su muerte, y sin embargo, por supuesto que muchos temen a la Verdad, y la temen tanto que no pueden siquiera admitirse a sí mismos la existencia de su temor. El Temor desde luego se halla enraizado muy profundamente y es común a animales y hombres, así que no es primariamente un resultado de la Caída del hombre. Se ha dicho que fue una causa primaría de la legendaria Guerra de los Cielos, cuando ciertos grandes seres, Angélicos o de otros clase, se rebelaron contra la Voluntad de Dios, temiendo su extinción o un cambio excesivo. Este suceso, primario por lo que respecta a la humanidad, ha sido transmitible en la leyenda popular como la rebelión de Lucifer (aunque Lucifer ha sido muy mal alineado por esta atribución, pues es realmente un aspecto de las fuerzas de Prometeo, al significar su nombre «la Luz») aunque se dice que cayó por Orgullo. El Orgullo, sin embargo, es un lado de una moneda cuyo otro lado es el Temor, y el Temor es un resultado de la falta de Fe, una traición al Amor de Dios.

15. Geburah es uno de los Santos Sefiroth, así que el Temor no debería tener parte en él, ni deberían tenerla la Furia o la Ira, pues todas estas cosas son aberrativas, y no parte del Plan Divino. Son síntomas y productos de la separación del Plan. La valoración y la acción correctora son parte del Plan, pero esto no significa crítica destructiva o furia e ira que producen temor; éstas son distorsiones típicamente humanas.

16. Es interesante considerar la Escala de Tono de la capacidad humana dada por Hubbard y usada como base para la cientología y la dianética. Aquí, el ser humano que funciona a la máxima altura de sus poderes se dice que está en una condición de avidez y vigor, y es obvio que el trabajo analítico y corrector de Geburah podría ser hecho mejor por un ser humano funcionando en este nivel. Conforme aumenta la aberración, el ser humano se hace menos eficiente, y en vez del ávido vigor, tiene declives de capacidad que pasan del interés fuerte, interés moderado, indiferencia, aburrimiento, resentimiento y demás, a través de la ira y el temor, hasta la lamentación y la apatía, que en su forma más apática es la muerte, la indiferencia completa ante la supervivencia. Ahora bien, obviamente que uno de los Diez Santos Sefiroth, las Ema-naciones del Dios Inmanente, poco ha de tener que ver con un estado de tan pesada oclusión psicológica humana como la ira o el temor.

17. El que las ideas de ira y temor estén asociadas con Geburah vienen probablemente de las asociaciones típicamente humanas derivadas de un estudio superficial de su simbolismo. El título, Pachad, Temor, se refiere más al respeto que le envuelve a uno al contemplar una vasta manifestación del poder de Dios en la naturaleza, lo que podría llamarse también el Temor de Dios, que no es en modo alguno lo mismo que el miedo ordinario.

18. La ira y el temor pueden también ser reacciones humanas ante las fuerzas de Geburah en funcionamiento. Esto es, ira ante la realidad revelada, y temor de las consecuencias necesarias para llevar la realidad al alineamiento con la Verdad Espiritual o las Realidad Espiritual.

19. Aunque la Energía y el Coraje son verdaderamente Virtudes de este Sefirah, pues representan las fuerzas en acción del ser humano no aberrado completamente funcional, como lo establece L. Ron Hubbard, la Ira y el Temor podrían muy bien incluirse en sus Vicios. La Crueldad es obviamente un vicio de Geburah, pues aparte de las variedades más crudas de crueldad física, es en sus niveles más sutiles una distorsión de los poderes de calibración y corrección en criticismo capcioso y brutalidad mental y emocional.

20. No obstante, la atribución de la Destrucción como Vicio puede conducir a un malentendido, y sería mejor considerar al Vicio como Destrucción Desenfrenada. La destrucción, cuando la destrucción se necesita, es una cosa necesaria y santa, y se halla desde luego bajo la presidencia del Cuarto Aspecto de la Deidad.

21. Hay mucha gente que mira hacia cualquier cosa destructiva como mala, pero esto es sólo porque miran a corto plazo en vez de a la larga, y consideran cualquier cambio como una amenaza para su seguridad. Así tenemos al viejo espantajo, Temor, cosechado otra vez.

22. Pero una reflexión momentánea mostrará la falacia de este temor a la Destrucción. Si uno tiene cáncer, el deseo de la destrucción de ese crecimiento debería serle obvio a cualquiera. En niveles más sutiles, las fuerzas de la destrucción están siempre a nuestro alrededor, presionándonos a través de los siglos, y han de encontrarse nuevas formas para dar expresión a estas nuevas fuerzas. Como Nuestro Señor señaló, uno estando buscándose problemas al verter vino nuevo en odres viejos. Sin embargo, a pesar de esto, parece que la humanidad necesita guerras y desastres antes de conseguir el impulso para romper lo viejo y construir lo nuevo. Se requirió la devastación de dos guerras para echar muchas miserias Europeas. Se necesitó de la revolución, al menos una vez en la historia, de casi toda nación Occidental, para romper las viejas formas de pensar, y preparar el camino para la democracia en una forma u otra. Y sin embargo, el principio es tan simple, no puedes tener una tortilla sin romper primero los huevos.

23. La misma resistencia al cambio acontece en la constitución del ser humano en su búsqueda de la iluminación espiritual. Quizá la más grande barrera para todo estudiante es el rehuse a abandonar los esquemas pasados de hábitos emocionales y mentales. En el Apocalipsis de San Juan, El que se sentaba sobre el trono dijo. «Mirad, yo hago todas las cosas nuevas», pero no se pueden hacer todas las cosas nuevas dentro de uno mismo sin cambiar lo antiguo.

24. Es cuando un estudiante esotérico invoca a las fuerzas que harán nuevas las cosas, y trata entonces de oponerse a los cambios resultantes, que se mete a sí mismo en problemas. La fuerza espiritual llega, perforando como una broca a través de la madera, y si encuentra bloqueos comienzan el calor y la fricción, lo que puede ser no sólo desagradable sino incluso dañoso para el alma.

25. Cuando se halla implicada la duplicidad consciete, la catarsis resultante será aún mayor, y la historia Bíblica de Ananías y Sapphira da un ejemplo. En los primeros días de la Cristiandad, cuando los miembros de la Iglesia contribuían con toda su riqueza y posesiones a la comunidad, Ananías y su mujer vendieron un terreno, quedándose no obstante con parte del precio. Cuando fueron acusados por San Pedro de hipocresía, persistieron en negarla, y ambos fueron muertos. Este es un ejemplo de la acción Gebúrica del Espíritu Santo, y debe recordarse que él no les buscó al comienzo. Ananías y Sapphira tomaron la iniciativa de buscar el conocimiento superior, y rehusaron después aceptar el precio para conseguirlo. Trataron de mantenerse en su antigua seguridad mientras buscaban la nueva.

26. Hay aquí una gran lección para quienquiera que buscar invocar los poderes del Espíritu. Serán necesarios cambios en la orientación del alma, y si se niega esa reorientación o se resiste, entonces el producto del conflicto resultante puede ser desagradable en extremo, resultando en los casos malos en el desplome nervioso o físico, la demencia, o incluso muerte. Y mientras que las malas intenciones siegan su propia mala recompensa, por lo que respecta a las fuerzas superiores incluso las buenas intenciones no son garantía de seguridad. Es por ello que la supervisión y el largo entrenamiento son necesarios para cualquiera que busca los dominios superiores del ocultismo práctico.

27. Debe tenerse presente que los ajustes kármicos menores son a menudo tan dolorosos como un equilibramiento mayor. En cualquier ajuste que se hace es necesario tirar hacia abajo de, y desgajar, los aspectos implicados y reemplazarlos en el alineamiento correcto. La Fuerza de Geburah es una que, posiblemente por encima de todas las otras, necesita calma y desapego en su aplicación. Se confunde demasiado fácilmente con la violencia bruta, pero representa realmente la Majestad de la Ley en los planos internos.

28. El símbolo de la gran Balanza sostenida por la figura de la Justicia puede elucidarse a la luz de otra imagen. Esa imagen es la de un barco a la deriva en el que el marino debe adaptarse a las peores circunstancias haciendo todo lo que puede para mantenerse a flote, y finalmente, cuando ha hecho todo lo que está en su poder para ayudarles, poniendo su confianza sólo en Dios.

29. Los resultados del trabajo en el Sefirah Geburah variarán de acuerdo con el temperamento de quien trate de contactar sus fuerzas. Con algunos trastornará las condiciones del plano físico, con otros los estados emocionales, y puede traer un conflicto al nivel mental. Pero todo esto es para mejor, pues muestra que las fuerzas están trabajando y se están haciendo reajustes. Finalmente, por supuesto que todos tendrán que encarar estos reajustes, sea que deseen los contactos de Geburah o no.

30. Un guerrero barbudo es una de las Imágenes Mágicas de Geburah, y es bueno vincularla con alguna figura ideal tal como San Jorge, Ares, Marte, o cualquiera de los héroes caballerescos, Arturianos o de otro tipo. Sir Galahad, el caballero perfecto de la Mesa Redonda y el Santo Grial, cubierto de armadura de hierro, y de pie en una estrella rubí, es una forma muy buena a usar.

31. El grado esotérico alcanzado en Geburah es el de Adeptus Major, que es uno completamente diestro en trabajar la magia. Difiere del grado superior de Chesed en que en Chesed el adepto es magia. Por magia se da a entender la construcción de formas apropiadas para que las habiten las fuerzas espirituales.

32. El Nombre de Dios del Sefirah es Elohim Gibor, traducido quizá mejor como Dios Todopoderoso, implicando el Poder de la Ley Cósmica que no puede ser evadido. La figura escarlata soberbia del Arcángel Khamael, y las Serpientes de Fuego o Serafim, son quizá los medios más seguros de contactar esta omnipotente y omniscente fuerza, reajustante y equilibrante. Khamael es protector del débil y equivocado, y también el Ángel Vengador que persigue a los transgresores de la ley cósmica o humana Esto no significa que sea un empleado de la policía, sino que trabaja en la conciencia del que comete el error. Pocos de los que traspasan la ley descansan cómo-dos en sus camas, y «Crimen y Castigo» de Dostoevsky da un relato de cómo los trabajos de la propia mente del criminal pueden conducirle a la retribución.

33. Hemos considerado ya los Angeles Brillante y Oscuro del alma del hombre, y atribuido su esfera de acción a Chesed y Geburah. Quizá la mejor forma en la que se podrían visualizar estas dos entidades asignadas a todo ser humano sería como miembros de las Ordenes de Angeles Chesédica y Gebúrica. El Ángel Brillante como una figura ovoide semejante a un orbe de púrpura brillantemente reluciente, y el Ángel Oscuro como una serpiente de fuego escarlata brillante. Estas pueden servir mejor que las representaciones antropomórficas que la tradición popular ha servido teñidas con los epítetos de «Bueno» y «Malo».

34. El Chakra Mundano de Geburah es el planeta rojo, Marte, uno de los llamados «maléficos» de la astrología popular. El planeta ha sido descrito por el Tibetano en «Astrología Esotérica» de Mrs. Bailey como productor de grandes luchas pero conduciente finalmente a una gran revelación. La evolución Marciana está basada en los niveles pasionales e instintivos (como la Tierra está basada en el nivel físico) y así sus efectos en este planeta ocurren a menudo a un nivel pasional, y por consiguiente a menudo a un nivel grupal. La afirmación de que una evolución planetaria está fundamentada sobre cierto plano puede parecer extraña, pero está basada en la enseñanza sobre los Seres Planetarios dada en «La Doctrina Cósmica», mencionada anteriormente. El asunto entero es amplio, y por lo tanto, sólo puede ser mencionado de pasada en el contexto presente.

35. El número cinco juega una parte importante en el simbolismo geométrico de Geburah, y el uso del Pentagrama como signo para delimitar un círculo y expulsar fuerzas no deseadas está claramente de acuerdo con los principios del Sefirah. Otro modo simbólico de mirar geométricamente al Séfirah es concibiendo la figura sólida de Chesed, ahora en movimiento, dinámica.

36. De los panteones paganos, los Dioses de la Guerra, Ares, Marte, Thor y demás, son aplicados usualmente a Geburah en vista de su simbolismo marcial general, pero esto no debe conducir a una sobresimplificación de la idea del Sefirah. Ares no estaba bien considerado por los Griegos por causa de su brutalidad y violencia ciegas y Thor era también con mucho el simple guerrero rudo. Quizá el Marte Romano da una figura más completa, por cuanto que él fue primero un dios de la Primavera, que es el movimiento nuevo y la vitalidad de Geburah, y después padre de Rómulo y Remo, los fundadores del gran imperio que trajo ley y orden a la mayor parte de Europa, después de conquistarla bajo la égida de Marte como Dios de la Guerra.

37. Es un error pensar en Geburah enteramente en términos de simbolismo guerrero pues tiene también sus aspectos de justicia, valoración, análisis, resistencia y demás. Así, uno podría atribuir también al Sefirah muchas formas divinas y héroes, desde las Furias Vengadoras o Erineas de los Griegos, a través de los cuarenta y dos Dioses de Valoración del Libro Egipcio de los Muertos, hasta el caballero burlón Dinadan del ciclo Arturiano, pues la risa también cae bajo la presidencia de Geburah. El humor es el destructor de la emoción dolorosa, su cara opuesta, como lo implican las máscaras Griegas unidas, cómica y trágica, e incluso, aparte de su aspecto satírico cortante, es una de las armas más grandes contra la tiranía. La pluma es más poderosa que la espada, y el tipo de vanagloria que a menudo se establece a sí misma como autoridad puede sobrevivir a repulsas, maldiciones, o incluso a la persecución directa, pero nunca a la risa y el ridículo. Se ha encontrado también que la gente con un sentido del ridículo bien desarrollado no es fácilmente «lavada de cerebro», y es así que la risa debería quizá ser considerada como una fuerza primaria de Geburah, pues es perfeccionante, y más cortante que el buril de hierro o las armas marciales del tradicional simbolismo Gebúrico. Podría haber mucho de valor en meditar sobre la «risa de Dios».





 

viernes, 16 de marzo de 2018

LEYENDAS DE. LA FRANCMASONERIA

 
El carácter mixto de ciencia especulativa y arte operativo asumido por la institución masónica en la edificación del templo del Rey Salomón a consecuencia de la unión verificada en aquella época entre la francmasonería pura de los noaquitas y la espuria de los trabajadores tirios, le ha proporcionado dos diferentes clases de símbolos: los míticos o legendarios y los materiales.
 

Entendemos por noaquidae o noaquitas, los descendientes de Noé, patriarca que únicamente conservó el verdadero nombre y culto de Dios entre la raza impía de los idólatras.
 
Los francmasones tienen derecho a proclamar que son los descendientes de Noé, porque continúan profesando la pura religión que distinguió a este segundo padre de la raza humana del resto del mundo.
 
Los tirios que trabajaban en el templo de Salomón descendían de la otra división de la raza humana que se separó del verdadero culto en Sinnar y repudió los principios de Noé. Sin embargo, los tirios restablecieron parte de la luz perdida, como otros místicos de la antigüedad, y terminaron por poseerla por completo cuando se unieron con los trabajadores judíos, que eran noaquitas.

Los símbolos legendarios y materiales de que acabamos de hablar están tan íntimamente unidos por su objeto y designio, que es imposible apreciar los unos sin investigar los otros. Como por ejemplo de ello, diremos que en el templo mismo se ha adoptado por símbolo material del mundo, mientras que la legendaria historia de su fundador es el símbolo mítico del destino del hombre en el mundo.

Todo cuanto es tangible y visible a los sentidos en nuestros tipos y emblemas (como por ejemplo, los utensilios de trabajo, el mobiliario y ornamentos de la logia o la escalera de siete escalones), es un símbolo material. Todo aquello cuya existencia se deriva de la tradición y toma la forma de alegoría o leyenda, es un símbolo mítico.

Por tanto, Hiram el constructor y todo cuanto se relaciona con su leyenda del templo y con su vida (con la rama de acacia, la colina cercana del Monte Moriah, y la palabra perdida), puede considerarse que pertenecen a la clase de los símbolos míticos o legendarios.

Esta división no es arbitraria, sino que depende de la naturaleza de los símbolos y del aspecto con que se presentan a nuestra vista. Así, aunque la rama de acacia es material, visible y tangible, no se puede tomar como símbolo material, pues, como toda su significación se deriva de su íntima relación con la leyenda de Hiram Abif, que es un símbolo mítico, no puede separarse de esta clase sin violencia inoportuna. La pequeña colina cercana al Monte Moriah, la búsqueda de los doce compañeros, y toda la serie de circunstancias relacionadas con la palabra perdida deben considerarse, por idéntica razón, como símbolos legendarios y míticos, y no como materiales.


Estas leyendas de la francmasonería constituyen una parte considerable e importantísima de su ritual. Sin ellas dejarían de existir las porciones más valiosas de la masonería considerada como sistema científico.

Las enseñanzas profundamente religiosas que la institución trata de inculcar deben buscarse sobre todo en sus tradiciones y leyendas, más que en sus símbolos materiales. Recuérdese que hemos definido la francmasonería diciendo que es "un sistema moral, velado en alegorías e ilustrado por medio de símbolos". Por tanto, los símbolos no constituyen por sí solos todo el sistema, pues además existen las alegorías, en las que se velan las verdades divinas de la francmasonería enseñadas a los neófitos en las diferentes leyendas conservadas tradicionalmente por la orden. La íntima relación existente por lo menos entre los objetos y métodos de ejecución de la institución francmasónica y los pertenecientes a los antiguos misterios (en los que se infundió intensamente el carácter mítico de las religiones de su época), dio por resultado que se introdujese este mismo carácter mítico en el sistema masónico.

Los mitos y leyendas estaban tan difundidos en los sistemas religiosos, filosóficos e históricos de la antigüedad, que Hayne cree que toda la historia y la filosofía de los antiguos procede de los mitos.

Faber dice que: "El carácter antiguo propendía a la personificación y a la alegoría, de modo que la sencillez de la verdad se sacrificaba de continuo en el ara de la creación poética".


La palabra MITO, del griego (mitos) historia, significaba en su acepción original la narración de un acontecimiento o suceso, sin que implicara verdad o falsedad; pero tal como hoy se emplea, significa una narración de época remota, que aunque no es necesario que sea falsa, sólo se puede certificar por la evidencia interna de la tradición.

Creuzer dice en Symbolik que los mitos y los símbolos proceden por una parte de la situación desamparada y de la pobreza de principios religiosos en que se encontraban los pueblos antiguos, y, por otra, de que los sacerdotes educados en oriente o de origen oriental, trataron de enseñarles conocimientos más puros y elevados. Pero las observaciones del profundo filósofo e historiador Grote dan sobre el probable origen de la universalidad del elemento mítico en todas las religiones antiguas, una idea tan correcta y adecuada al tema de las leyendas masónicas, que no podemos resistir la tentación de citarle libremente:


"Muchos sabios investigadores, especialmente Creuzer, han relacionado la interpretación alegórica de los mitos con la hipotética existencia de un cuerpo de sacerdotes muy instruidos que, procedentes de Egipto y Oriente, enseñaron a los griegos rudos y bárbaros la sabiduría histórica, religiosa y física, ocultándola tras el velo de los símbolos. Dícese que el lenguaje de los símbolos visibles era la forma más vívida de influir en el alma de los oyentes ignorantes cuando el idioma se encontraba todavía en mantillas. El paso inmediato consistió en los términos y el lenguaje simbólicos; pues las exposiciones literales se habían escuchado con indiferencia, aunque se hubieran comprendido, por no corresponder a la cultura intelectual del pueblo".

"Por eso los primeros sacerdotes expusieron sus doctrinas sobre Dios, la naturaleza y la humanidad por medio de alegorías, creando los primeros mitos. Pero, los poetas, idearon además otra clase de mitos más populares y cautivadores, mitos puramente épicos que describían acontecimientos pasados, ora reales, ora supuestos."

"Más tarde, los poetas se apoderaron también de los mitos alegóricos, que fueron confundiéndose con los narrativos; ya no se tuvo en cuenta el asunto simbolismo, y las palabras simbolizantes se tomaron en sentido literal. El nervio de las alegorías primitiva, perdido ya para el vulgo, se conservó únicamente en el seno de varias fraternidades religiosas y secretas compuestas de miembros iniciados con ciertas ceremonias místicas, y dirigidas por familias hereditarias de sacerdotes-presidentes."

"La doctrina secreta de los antiguos mitos teológicos y filosóficos, que constituyera el acopio primitivo y legendario de Grecia y que poseyera el sacerdocio original perteneciente a los tiempos prohoméricos, se conservó en las sectas órficas y báquicas y en los misterios de Eleusis y Samotracia. A quienes se habían sometido a las pruebas preliminares de la iniciación, se les permitía escuchar bajo promesa de guardar secreto, esa antigua religión y esa doctrina cosmogénica, que revelaban el futuro del hombre y la certeza de las recompensas y castigos póstumos, libres ya de las corrupciones de los poetas así como de los símbolos y alegorías que las ocultaban a los ojos del vulgo".

"De esta forma retrotraían los misterios griegos a su época primitiva, y se jactaban de ser los únicos depositarios fieles de la teología y de la física más puras que, originalmente, enseñara a los rudos aborígenes, bajo el inconveniente inevitable de su expresión simbólica, un sacerdocio de iluminados procedentes del extranjero".

Este largo e interesante extracto, no sólo explica filosóficamente el origen y el objeto de los antiguos mitos, sino que además, es una hermosa sinopsis de todo cuanto puede enseñarse en relación con la formación simbólica de la Francmasonería, considerada como una de las depositarias de la teología mítica.


La idea de que existió un pueblo iluminado, que vivió en una época remota y vino de oriente, predomina en las antiguas tradiciones. Esto lo corrobora la palabra hebrea kedem, que significa el ORIENTE, con respecto a tiempos.

La frase de Isaías que dice: "Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos" podría traducirse también "soy hijo de los reyes de oriente" (XIX, II). Adam Clarke dice en una nota explicativa de las siguientes palabras de Ezequiel, XLIII, 2:

"Y vi cómo entraba la gloria del Dios de Israel por el camino de oriente", que "Toda la sabiduría, toda la religión, todas las ciencias y artes han viajado siguiendo el curso del sol desde oriente a occidente".

Bazot dice que "la veneración que sienten los francmasones por el oriente confirma la opinión antes expuesta de que el sistema religioso de la Francmasonería procede del este, y está relacionado con la religión primitiva, cuya primera corrupción fue el culto solar"

Por último, recuérdese la observación que hace el manuscrito de Leland a la pregunta sobre el origen de la Francmasonería, diciendo:


"Empezó con los primeros hombres de oriente, que existieron antes que los de occidente y que, dirigiéndose hacia poniente, trajeron todo su bienestar a los salvajes."

Esta nota puede terminarse cumplidamente con el comentario de Locke a esta respuesta:

"De las palabras anteriores parece desprenderse que los francmasones creen que existieron hombres en oriente antes de Adán, a quien llaman el "primer hombre de occidente", y que las artes y las ciencias nacieron en oriente."

"Algunos célebres eruditos son de la misma opinión; y es cosa evidente que Europa y Africa (que son países occidentales respecto al Asia) fueran salvajes cuando las artes y las costumbres cultas habían alcanzado ya gran perfección en China y la India."


Los talmudistas hacen idénticas alusiones a la superioridad del oriente, Rabbi Bechai dice:

"Adán fue creado de cara a oriente para que pudiera ver cuanto antes la luz y el Sol naciente, por eso supuso que el oriente era parte anterior del mundo."
 

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