¡Hombre! ¡Señor del mundo! Obra maestra de la creación cuando Dios te animó con su aliento; piensa para lo que estas destinado.
Todo lo que vegeta alrededor de ti, y que no tiene mas que una vida animal, perece con el tiempo, y está bajo de tu imperio; tu alma inmortal, sola emanada del seno de la Divinidad, sobrevive á las cosas materiales, y no perecerá.
Este es tu verdadero título de nobleza; siente vivamente tu dicha, pero sin orgullo; este perdió a tu raza, y te volvería a precipitar en el abismo si reincidieras en él.











