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miércoles, 20 de diciembre de 2017

ARCANO I - EL MAGO


"Hombre" Superhombre. El Iniciado.
El Ocultista altamente consciente.
Logos Humano. El "Adam Kadmon" kabalístico.
La Humanidad. "Homo Sapiens"

 
Vi el Hombre.

Su figura iba de la tierra al cielo
y estaba vestido con un manto púrpura.
Se paraba profundamente en el follaje
y en las flores y su cabeza,
sobre la que estaba la banda cefálica de un iniciado, pereciendo desaparecer misteriosamente en el infinito.

Ante él sobre un cubo en forma de altar
estaban cuatro símbolos de magia:
 el cetro, la copa, la espada y el pantáculo.

Tenía su brazo derecho apuntando hacia el cielo,
su izquierdo hacia la tierra.
Bajo su manto lucía una túnica blanca entallada
con una serpiente mordiéndose la cola.

Su cara estaba luminosa y serena
y cuando sus ojos encontraron los míos,
sentí que me decía los más íntimos recesos de mi alma.
Me vi a mí mismo reflejado en él como en un espejo
y sus ojos parecían mirar sobre mí.

Y escuché una voz diciendo:

--"¡Mira, este el Gran Mago!

Con sus manos él une el cielo y la tierra,
y los cuatro elementos que forman el mundo
son controlados por él.

Los cuatro símbolos ante él
son las cuatro letras del Nombre de Dios,
los signos de los cuatro elementos,
fuego, agua, aire, tierra".

Tiemblo ante la profundidad de los misterios.
Conmovido… Escucho las palabras, escucho
que parecen ser arrojadas por el mismo Gran mago,
y fue como en pensamiento que él habló en mi.

Estaba en una profunda trepidación
y en ese momento siento que no había nada ante mí
excepto el cielo azul,
pero dentro de mi una ventana abierta
a través de la cual podía ver cosas sublimes
y escuchar palabras sublimes.
 
El Mago Empezar y elegir

El Mago lleva el número I.  Este número contiene la totalidad en potencia, es como el punto original de donde surge un universo.
 
Para el Mago todo es posible: tiene en su mesa una serie de elementos que puede emplear a su antojo y una bolsa que podríamos imaginar inagotable, como un cuerno de la abundancia. Este personaje actúa desde su mesa hacia el cosmos, hacia la vida espiritual.
 
Aunque está representado por una figura masculina, el Mago es un andrógino que trabaja con la luz y la sombra, haciendo malabarismos del inconsciente al supraconsciente.
 
Su mano izquierda sujeta un palo activo, y su mano derecha, un oro receptivo. Esta moneda amarilla, sol en miniatura, simboliza la perfección, la verdad, pero también nos señala que el Mago no olvida las necesidades cotidianas. En la otra mano, su varita azul trata de captar la fuerza cósmica. También se distingue en esa mano una excrecencia de color carne, como un sexto dedo que tendrá su eco en la segunda serie decimal, en el sexto dedo del pie de La Fuerza. Ese sexto dedo puede ser indicador de su dexteridad, de su habilidad para organizar la realidad según su inteligencia, pero no deja de resultar misterioso. Puede ser un prestidigitador que oculta algo bajo la mesa, o, por lo contrario, un iniciado.
 
Su mesa tiene tres patas. Se puede pensar que la cuarta pata está fuera de la carta: superando la fase de las posibilidades y entrando en la realidad de la acción, de la elección, es como el Mago concretará su situación. Pero también se puede ver que el tres es el número del espíritu, y el color azul, el de la receptividad espiritual.
 
Asimismo, los zapatos amarillos del Mago indican que su inteligencia toca la tierra, una tierra embebida de rojo sangre, de humanidad, recibiendo al mismo tiempo la llamada de la fuerza divina. Es una mente que busca ubicarse en el mundo humano, encontrar soluciones para la vida material. Es, pues, también una carta que evocará cuestiones de empleo, de trabajo, de profesión.
 
El arbolito amarillo que aparece entre sus pies podría ser el sexo de la madre naturaleza que lo ha dado a luz: el Mago desciende de otra dimensión y viene a buscar su mundo, su público, su campo de acción, su arte, sus ideas, sus amores, sus deseos. Va a satisfacer sus necesidades, hacer trampas, iniciarse, empezar a vivir...
 
Sobre la mesa descubrimos tres dados que muestran tres lados cada uno: 1, 2 y 4. Cada dado da, pues, un valor de 7 y, sumándolos, obtenemos 21, que es el valor numérico más alto de los arcanos mayores. Puede decirse, por tanto, que el Mago tiene a su disposición todo el Tarot, hasta la realización total de El Mundo.
 
Asimismo, tiene en sus manos y sobre la mesa los cuatro Palos de los arcanos menores (un oro, un basto, un cuchillo que simboliza la espada y una copa, disimulados entre los elementos de prestidigitación). Ello nos indica que se llega a la verdad atravesando la ilusión.
 
A la altura de su sexo, hay una forma naranja que recuerda una serpiente: ha colocado ante él la fuerza sexual (o kundalini) y es capaz de controlarla.
 
El sombrero del Mago describe el principio de una espiral. Viene de lo invisible, ya que representa el primer punto, emerge de la nada para dar sus primeros pasos en el mundo. En este sombrero, un cordón de luz (amarillo) parte del cabello, de lo mental, y se abre para reunirse con el cielo, en unión con el universo. Su objetivo es, quizá, el de llegar a inmortalizar la consciencia individual. En su cabello amarillo, símbolo de su inteligencia luminosa, ocho pequeños círculos naranja indican que tiene conciencia de la perfección y que se la impone como meta. En un plano psicológico, también podría verse corno un joven que todavía tiene la cabeza llena de las ideas de su madre (siendo el 8 La Justicia, figura maternal).
 
El cinto del Mago es doble. Si se considera corno un símbolo de la voluntad, se deduce que es capaz de ejercer la voluntad sobre su intelecto (la parte superior), pero también sobre su animalidad, su carne. Por otra parte, esta dualidad indica que aún no ha llevado a cabo la realización de su ser: mientras hay diálogo interior, la iluminación, la verdad, no está allí.

En una lectura

El Mago indica un comienzo. El razonamiento es rápido, no falta talento y ni astucia, sólo queda actuar. Esta carta indica también la dificultad en elegir, en decidirse, en prescindir del «todo es posible» que caracteriza la juventud. En la familia o el universo psicológico, es el muchacho: el que uno sigue siendo con más de cuarenta años, el que una habría debido ser cuando es mujer, el muchacho al que uno ha criado y al que cuesta quizá dejar volar con sus propias alas, al que se encuentra y con el que se puede pensar en formar una pareja en la cual todo esté por inventar...

El Mago muestra que algo es posible, que se puede empezar, que nada se opone a iniciar una nueva acción. Su varita podría representar una petición de ayuda o de inspiración, en espera de ser cargado por una fuerza más madura, o quizá por el propio recorrido de la madurez.
 
Como primer arcano mayor, y por muy iniciado que sea, El mago tiene todavía mucho camino por andar. Es la carta de la unidad que debe elegir una manera de actuar.

Y si El Mago hablara...

«Estoy en el presente. Cualquiera que sea la acción que deseo emprender, ha llegado la hora de iniciarla. Todo mi porvenir está en ciernes en las decisiones que tomo en este instante. Haced como yo: ved todos los momentos en que no sois vosotros mismos, en que no vivís en el aquí y ahora, que es el momento de la eternidad y lugar del infinito.

 
¿A qué esperáis? Deshaceos de esos fardos inútiles que son los restos del pasado y el temor al futuro. Encarno la energía que llamamos consciencia. Estoy absolutamente presente aquí, en este cuerpo, entre otros cuerpos, en un espacio y un tiempo dados. No estoy separado de lo que me rodea. Soy consciente de la multiplicidad asombrosa de todo lo que es.
 
Os invito a vivir conmigo este inventario. Sed conscientes de todos los espacios, de toda la materia: árboles, planetas, galaxias, átomos, células. Si soy consciente, no soy sólo un espíritu limitado en una forma determinada, me convierto en la totalidad de la obra divina.
 
¿Cómo ser consciente? Es sencillo: no debe haber pasado en vosotros, ni futuro, sólo un momento, el momento cósmico. Hay que cortar de una vez por todas con las desviaciones del ego, las antiguas heridas. Hay que desprenderse de todo plan, de todo sufrimiento, de toda programación. Entonces se llega a la luz de la consciencia. Si estáis vivos, para vosotros, en el instante, la muerte no existe.
 
Habéis sufrido pérdidas en el pasado y puede que las sufráis en el futuro, pero aquí y ahora no hay nada perdido. Aspiráis quizá a perfeccionaros, a mejorar vuestras vidas, pero en el momento no hay aspiraciones. Estáis ahí, con todo vuestro potencial.
 
Yo, El Mago, me sitúo en este cruce de la eternidad y del infinito que llamamos presente. Soy fiel a todo lo que soy: mi cuerpo, mi inteligencia, mi corazón, mi fuerza creativa.
 
Mi mesa de color carne tiene sus tres pies plantados en el suelo, me arraigo en alguna parte de la diversidad y, desde ese punto, actúo. Entre la infinidad de los posibles. elijo uno, mi moneda de oro, punto de tracción que me llevará a la totalidad.»

Entre la, interpretaciones tradicionales de esta carta:

Comienzo - Prestidigitador - Estafador - jugador - Hay algo oculto bajo la mesa - Nueva empresa - Nuevos estudios - Renovación profesional - Principio de una relación - Chico, o chica masculinizada-- Principiante - Astucia - Habilidad - Arte de convencer - Talentos múltiples - Se dispone de todo lo necesario para actuar - Necesidad de ayuda, de guía - Querer, osar, poder, callar- Elección que hay que hacer - Vacilación - Multiplicidad de los potenciales - Ánimos del consultante, hombre o mujer -Comienzo de la búsqueda de la sabiduría - Iniciado - Mago -Espiritualización de la materia

Palabras clave:

Astucia - Iniciación - Comienzo - Necesidad de ayuda - Habilidad -Juventud - Potencialidades -Concretar -Discípulo - Malicia - Locuacidad - Talento - Tramposo (sagrado)...
 
 
 
 

martes, 19 de diciembre de 2017

ARCANO 0 - EL LOCO


"¡Cuánta gente imagina que obtendrán éxito fiándose
únicamente de los cálculos de su intelecto!
Pues bien, no, el intelecto es limitado.
No es él quien posee
la verdadera comprensión de las cosas,
y aquellos que confían en él
para resolver todos sus problemas
se exponen a cometer graves errores.

Sus comportamientos, inspirados sólo por el interés,
el egoísmo y la voluntad de imponerse a los demás,
no tienen en cuenta los designios de la Inteligencia cósmica.
Entonces, sin saberlo,
remueven las capas oscuras de la atmósfera psíquica provocando fuerzas temibles,
y estas fuerzas se desencadenan más tarde contra ellos."

Loco Libertad, gran aporte de energía

El Loco tiene un nombre, pero no tiene número. Es el único arcano mayor que no está definido numéricamente.
 
Representa la energía original sin límites, la libertad total, la locura, el desorden, el caos, o también el impulso creador fundamental. En las barajas tradicionales, dio lugar a personajes como el Comodín o Joker, que pueden representar a todas las demás cartas a voluntad, sin identificarse con ninguna.
 
La frase clave de El Loco podría ser: «Todos los caminos son mi camino». Esta carta da impresión de energía.. en ella, el personaje camina con paso resuelto, calzado de rojo, hundiendo en el suelo un bastón rojo. Pero ¿adónde va? ¿Va todo recto? Es posible, pero podríamos imaginar que va girando sin fin en torno a su bastón.
 
El Loco representa el eterno viajero que anda por el mundo sin vínculos ni nacionalidad. Puede que sea también un peregrino que se dirige a un lugar santo. O también, en el sentido reductor que le dan muchos comentadores, un loco que camina sin finalidad hacia su destrucción. Si se elige la interpretación más fuerte, se verá El Loco como un ser desprendido de cualquier necesidad, de cualquier complejo, de cualquier juicio, al margen de cualquier prohibición, un ser que ha renunciado a cualquier demanda: un iluminado, un dios, un precioso gigante en el flujo de la energía, una fuerza liberadora inconmensurable.
 
Su hatillo de color carne está iluminado desde dentro por una luz amarilla. El palo que le sirve para llevarlo es azul cielo y su remate tiene forma de cuchara: es un eje receptivo que lleva la luz de la Conciencia, lo esencial, el sustrato útil de la experiencia. En la mano que sujeta ese palo se esconde una hojita verde, signo de eternidad.
 
El Loco es también un personaje musical, puesto que sus ropas están adornadas con cascabeles. Podríamos imaginar que toca la música de las esferas, la armonía cósmica.
 
En varios elementos de su traje se encuentran símbolos de la trinidad creadora: su bastón tiene un pequeño triángulo compuesto de tres puntos, uno de los cascabeles (el blanco) es un círculo dividido por tres líneas...
 
Se puede discernir en ello la voluntad de la trinidad cristiana o las tres primeras sefirot del Árbol de la vida de la Cábala, o los tres procesos fundamentales de la existencia: creación, conservación y disolución.
 
El movimiento del Loco está, pues, guiado por el principio divino o creador. El camino se vuelve azul cielo a medida que avanza en él: camina por una tierra pura y receptiva, sacralizándola con sus pasos.
 
En el cinturón del Loco se encuentran otros cuatro cascabeles amarillos que podrían corresponder a los cuatro centros del ser humano simbolizados por los Palos de los arcanos menores del Tarot : Espadas (intelectual), Copas (emocional), Oros (corporal) y Bastos (sexual y creativo).
 
El Loco produce un aporte de energía luminosa en esos cuatro centros, que también están simbolizados en los cuatro mundos de la Cábala: Atzilotta, el mundo divino; Brial; el mundo de la creación; Yetzirah, el mundo de la formación; y Asiah, el mundo de la materia y de la acción.
 
El animal que lo sigue, posiblemente un perro o una perra, apoya sus patas en la base de su columna vertebral, a la altura del perineo, en cl lugar en que la tradición hindú sitúa el centro nervioso que concentra las influencias de la Tierra (chakra müládhitra). Si el Loco fuera un ciego, sería guiado por su animal, pero aquí es él el que va delante, como el Yo visionario que guía al ego. El yo infantil está domado; no es necesario seducirlo para dominar su agresividad. Ha alcanzado un grado de madurez suficiente para comprender que debe seguir al ser esencial y no imponerle su capricho. Es la razón por la cual el animal, que se ha vuelto receptivo, es representado en azul claro. Amigo del Loco, colabora con él y lo empuja hacia delante. La mitad de su cuerpo se encuentra fuera del marco de la carta: el hecho de que vaya detrás del Loco nos permite pensar que también representa el pasado. Un pasado que no frena el avance de la energía hacia el futuro.
 
El traje del Loco es rojo y verde: lleva esencialmente en sí la vida animal y la vida vegetal. Pero sus mangas azul cielo indican que su acción, simbolizada por los brazos, es espiritualizada, y su gorro amarillo lleva la luz de la inteligencia. En este gorro se observa la presencia de dos medias lunas. Una de ellas, de color amarillo claro insertada en un círculo naranja, está vuelta hacia el cielo. La otra, situada en la bola roja que remata la punta trasera del gorro, está vuelta hacia abajo. La luna roja representa el don total de la acción, y la luna amarilla, la recepción total de la Consciencia.

En una lectura

 
El Loco evoca un enorme impulso de energía. Vaya donde vaya, lleva consigo ese impulso vital. Si se dirige hacia una carta, la carga con su energía creadora. Si se separa de la carta que lo precede, abandona una situación para aportar sus fuerzas a un nuevo proyecto, un nuevo lugar, una nueva relación. Representa entonces una liberación una huida (material, emocional, intelectual o sexual).
 
En otros términos, esta carta plantea la cuestión de cómo va la energía del consultante, en qué emplea éste sus fuerzas.

El Loco representa a veces la locura o la inconsecuencia cuando se identifica con un personaje. Y, naturalmente, un peregrinaje, un viaje, una fuerza que va. La cuestión es saber hacia dónde: El Loco no tiene, en sí mismo, ninguna preferencia.

Esta carta inseminadora de energía exacerbará, nutrirá o despojará las cartas que la rodean. Espejo del Arcano sin nombre, que podría ser su esqueleto. El Loco nos revela que la capacidad de actuar se adquiere también mediante la travesía iniciática de la locura y de la muerte.

Y si El Loco hablara...


¿Sabes que en cada instante puede producirse una mutación de consciencia, que puedes súbitamente cambiar la percepción que tienes de ti?
 
Uno se imagina a veces que actuar es triunfar respecto al otro. ¡Qué error! Si quieres actuar en el mundo, debes hacer que estalle esa percepción del yo impuesta, incrustada desde la infancia, que se niega a cambian Amplía tus límites sin fin, sin descanso. Entra en trance.

Déjate poseer por un espíritu más poderoso que el tuyo, una energía impersonal. No se trata de perder conciencia, sino de dejar que hable la locura original, sagrada, que está en ti.

Deja de ser tu propio testigo, deja de observarte, sé actor en estado puro, una entidad en acción. Tu memoria dejará de registrar los hechos, las palabras y los actos realizados. Perderás la noción del tiempo.

Hasta aquí has vivido en la isla de la razón, descuidando las demás fuerzas vivas, las demás energías. El paisaje se ensancha. Únete al océano del inconsciente.

Experimentas entonces un estado de supraconciencia en que no hay acto fracasado ni accidente. No tienes la concepción del espacio, devienes espacio. No tienes la concepción del tiempo: eres el fenómeno que llega. En este estado de presencia extrema, cada gesto, cada acción son perfectos. No puedes equivocarte, no hay ni plan ni intención. Sólo hay la acción pura en el eterno presente.

No temas liberar el instinto, por primitivo que sea. Superar lo racional no significa negar la fuerza mental: mantente abierto a la poesía de la intuición, a los fulgores de la telepatía, a voces que no te pertenecen, a una palabra venida de otras dimensiones. Ve como se unen a la extensión infinita de tus sentimientos, a la inagotable fuerza creadora que te confiere la energía sexual. Vive tu cuerpo, ya no como un concepto del pasado, sino como la realidad subjetiva y vibrante del presente. Verás que tu cuerpo deja de estar dominado por concepciones racionales y se deja mover por fuerzas que pertenecen a otras dimensiones, por la totalidad de la realidad. Un animal enjaulado tiene movimientos comparables a la percepción racional. El movimiento libre de un animal en el bosque es comparable al trance.

El animal enjaulado debe ser alimentado a horas fijas. El racional debe recibir, para actuar, palabras. El animal salvaje se alimenta solo y nunca se equivoca de comida. El ser en trance no actúa movido por lo que ha aprendido, sino por lo que es.

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:

Gran viaje - Larga marcha - Locura - Vagabundeo - Inestabilidad -Imaginación desbordante - Alegría de vivir - Liberación -Peregrinaje - Sin domicilio fijo - Mendigo sagrado - Bufón, saltimbanqui - Nómada. emigrante - Delirio - Necesidad de actuar -Vitalidad - Libertad - Idealismo - Profeta - Marcha hacia la evolución - Visionario - Energía divina - Aporte de energía (si El Loco se dirige hacia una carta) - Liberación o huida (si se separa de una carta)

Palabras clave:

Libertad - Energía - Viaje - Búsqueda - Origen -Derrotero - Esencia - Fuerza de liberación -Lo irracional - Caos - Huida - Locura...


 

EL ARCANO XXI: ESPEJO DEL TAROT


El Arcano XXI, espejo del Tarot y clave de la orientación

Estudiemos ahora más detenidamente la carta de El Mundo. Hemos visto que, como valor máximo de los arcanos mayores, simboliza el desenlace, la mayor realización que el Tarot puede presentarnos. Vamos a ver que esta carta es también un espejo en que toda la estructura del Tarot se refleja y se resume, como una clave de su organización espacial y simbólica.
 
Encontramos en ella un óvalo de hojas azules rodeado, en las cuatro esquinas de la carta, por cuatro figuras que no dejan de recordarnos la visión de Ezequiel: un ángel, un animal de color carne que podría ser un buey (o un caballo), un león y un águila. El simbolismo cristiano es interpretado aquí con gran libertad puesto que, en medio de estos cuatro elementos, lo que descubrimos no es la figura (masculina y barbada) de Cristo, sino una mujer desnuda, señalada como tal por las redondeces de sus pechos, la largura de su cabello y las curvas de sus caderas. El Tarot, aunque impregnado de simbolismo religioso, se muestra aquí como un imaginero independiente del dogma.

Esta figura femenina que danza en medio del óvalo podría ser una alegoría del alma a la que El Loco insufla su energía creadora. Se puede entonces interpretar las cuatro figuras que lo rodean como cuatro elementos constitutivos de la realidad, cuatro puntos cardinales, los cuatro ángulos del mundo real.
 
En numerosas culturas, el mundo conocido se define como una figura de cuatro lados, un cuadrado o una cruz, a la que se añade un quinto elemento central, eje o punto de encuentro, que une y sobrepasa sus cuatro direcciones. El simbolismo de la mano humana, con sus cuatro dedos oponibles al pulgar, no deja de recordarnos esta estructura.
 
Se podría ver en la carta de El Mundo una propuesta de organización similar: en el centro, el alma que danza, el ser esencial presente en cada uno de nosotros, de esencia receptiva, animada por un hálito creador. En las cuatro esquinas, cuatro energías en cuya disposición nos fijamos:
 
En la parte interior de la carta, encontramos dos animales terrestres, uno herbívoro (el buey/caballo) y otro carnívoro (el león). En la parte superior, dos seres alados: un ángel, figura del amor incondicional, del don, portador del mensaje divino, y un águila, animal predador pero cuyo simbolismo nos remite a la grandeza, la ascensión, la capacidad humana de elevarse a las alturas.
 
La carta de El Mundo está, pues, estructurada de forma clara, con una parte «cielo» y una parte «tierra». Si uno observa la forma y la proporción de las cartas del Tarot, se da cuenta de que se trata de un rectángulo cuya longitud es exactamente dos veces superior a la anchura, o sea un doble cuadrado: el cuadrado «tierra» bajo el cuadrado «cielo»
 
En el estudio de las cartas deberemos,  pues, recordar esta doble dimensión terrestre y celeste en cuyo centro se desarrolla, según la geometría del Tarot, el proceso carnal y espiritual del ser humano.

Veamos ahora cómo se descomponen la derecha y la izquierda si miramos la carta de El Mundo, a nuestra derecha encontramos los animales depredadores activos y, en la mano de la mujer, una vara símbolo del poder activo. El águila y el león son dos carnívoros. El primero, es un ave de presa macho (tiene un falo negro entre las patas) y el otro es una fiera carnívora también macho (las leonas no tienen melena). Ambos son activos: el león en la tierra y el águila en el cielo.

A nuestra izquierda, dos personajes de color predominantemente carne de los que, como hemos visto, uno es un herbívoro tradicionalmente dedicado al servicio y al sacrificio; y el otro es un ángel, un mensajero del amor divino. A este lado, la mujer lleva en la mano una bolsa o un frasco, es decir, un continente receptivo. Tradicionalmente y de manera fisiológica, la izquierda se asimila a las fuerzas receptivas y estabilizadoras, a diferencia de la derecha activa.
 
Si nos basamos en el estudio de la carta de El Mundo, el Tarot parece funcionar como un espejo que refleja la imagen de nuestra derecha y de nuestra izquierda, conservando sin embargo la noción de lo alto celeste y lo bajo terrestre.

Esta estructura en cinco partes, o más bien en cuatro partes más un centro, no deja de recordarnos la estructura misma del Tarot:
 
- Los veintidós arcanos mayores, que representan arquetipos que nos remiten al descubrimiento de nuestro ser esencial, podrían figurar en el óvalo central.
 
- Las cuatro series de arcanos menores deberían colocarse entonces en las cuatro esquinas de este "mapa del mundo" si conseguimos organizarlos según esta doble composición entre acción y recepción, tierra y cielo.



 

LOS ARCANOS MAYORES


 
Para familiarizarse con el Tarot, lo más sencillo es empezar clasificando y comprendiendo los arcanos mayores, reconocibles por su rótulo lo superior. Estas cartas son 22, numeradas de I a XXI, más El Loco, que no tiene número (y que dio lugar al comodín en la baraja popular).
 
Extiéndalas sobre una mesa de la siguiente manera: saque del mazo de los arcanos mayores la primera y la última carta, o sea Loco y El Mundo (XXI).
 
Luego coloque los arcanos mayores en hileras, por orden numérico del I al X y de XI a XX, y ponga en el extremo izquierdo El Loco (que parece venir al encuentro de esta doble hilera) y, en el derecho, El Mundo (que parece mirarla bailando).
 
En este orden, se puede ver que los arcanos mayores se organizan en dos series, la primera, de I a X, representa personajes humanos o animales en situaciones identificables. La parte superior de la carta, en la mayoría de los casos, coincide con la cabeza del o de los protagonistas, salvo en el caso del Arcano VI (El Enamorado), en que el cielo ampara un sol y un ángel infantil. Se podría calificar esta serie de «clara», puesto que representa imágenes con connotación histórica o social.
 
En la segunda serie de los arcanos mayores (del XI al XX), en cambio, los personajes y las situaciones adoptan un carácter más alegórico y menos realista. Se podría calificar de más «oscura», ya que parece desarrollarse en un universo psíquico y espiritual próximo al sueño. Aparecen personajes míticos, ángeles y diablos; a partir del Arcano XVI el cielo está presente con manifestaciones energéticas, astros, emisarios divinos.
 
Mire los arcanos así ordenados y fíjese en los detalles que vayan apareciéndosele espontáneamente. Preste atención a la dirección de las miradas: a veces dirigidas hacia la derecha, a veces hacia la izquierda, y en algunos casos hacia delante, con algunos personajes que nos miran a la cara (como La Justicia, Arcano VIII; el rostro de El Sol, Arcano XVIIII; o el ángel de El juicio, Arcano XX).
 
Ciertas imágenes le inspirarán quizá simpatía, repulsión, alegría o temor. Estas reacciones son normales, proceden de nuestra educación y de nuestra historia personal: el Tarot es un poderoso instrumento de proyección en que nuestra mirada identificará modelos ya conocidos, lo cual, en un primer momento, nos hará reaccionar según unos esquemas de comportamiento habituales. Por ejemplo, a muchas personas les asusta el Arcano XIII, que representa un esqueleto. En nuestra civilización, esta imagen se identifica con la muerte. Pero, mirándolo más detenidamente, vemos que el personaje es azul, rojo y de color carne, es decir, que se trata de un esqueleto vivo, activo, de una fuerza de transformación en movimiento... Pero para aceptar esta interpretación del Arcano XIII hay que empezar por reconocer la primera reacción que nos inspira la visión de esta carta.

Lo mismo ocurre con todos los arcanos mayores: tal personaje parecerá atractivo, tal otro repulsivo o antipático. Uno nos recordará un abuelo bondadoso, otro un patrón dominante, una atractiva am te o una tía severa... No tema recoger sus impresiones. Anote cómo siente en este primer contacto con los arcanos mayores. Sin duda fijará en multitud de detalles, algunos únicos, otros comunes a dos más cartas.
 
Confíe en su mirada: ella es la que mejor podrá guiarle el descubrimiento del Tarot. Luego, empiece a ver cuáles pueden ser los puntos en común entre las cartas que están una encima de la otra, las que se encuentran en el mismo grado en la escala decimal. Por ejemplo: entre el I y el XI, la forma del sombrero es casi la misma. Una situación similar une al ll y al Xll,  una incuba un huevo, otro pende como un feto o un pollo a la espera de nacer. El punto en común también puede ser la dirección de la mirada, como entre los Arcanos III y XIII, o IIII y XIIII, o el número de protagonistas y su disposición en el espacio, como entre el Arcano V y el Arcano XV, en que un personaje central más alto domina a dos acólitos más bajos.
 
Entre el Arcano VI y el Arcano XVI, asistimos por primera vez en la serie a la intervención de un elemento celeste: el ángel en el VI y el penacho multicolor en el XVI. Podría decirse que entre El Carro y La Estrella el punto en común es el firmamento estrellado, representado en forma de dosel en El Carro y directamente presente como elemento cósmico en La Estrella.
 
Al igual que la pareja Luna-Sol representa en numerosas civilizaciones a la pareja parental cósmica, vemos formarse entre La Justicta y El Ermitaño una pareja de rostro humano. Por último, La Rueda de la Fortuna y El Juicio representan claramente, cada una a su manera. un momento decisivo de cierre de un ciclo y de apertura de una nueva vida.

Los arcanos de la serie I a X realizan su acción hacia arriba:
 
- El Mago alza su varita mágica, como La Emperatriz, El Emperador, El Papa y el príncipe de El Carro alzan su cetro.
 
- La Papisa levanta su rostro del libro, los tres personajes de El Enamorado están unidos por el ángel que vuela por encima de ellos. El Ermitaño levanta su linterna y La Justicia señala el cielo con su espada, como la esfinge de La Rueda de Fortuna.

Los arcanos de la serie XI a XX realizan su acción hacia abajo:
 
- La mujer de La Fuerza actúa sobre el hocico del animal, que apoya la cabeza sobre su pubis.
 
- El Colgado pende cabeza abajo.
 
- El esqueleto del Arcano XIII siega con su guadaña hacia el profundo suelo negro.
 
- El ángel de Templanza vierte sus líquidos o sus fluidos de una jarra alta a una jarra baja.
 
- El Diablo reina sobre dos diablillos que tienen los pies-raíces hundidos en el suelo oscuro.
 
- Los dos personajes de La Torre caminan con las manos mirando al suelo.
 
- La Estrella vacía sus ánforas en un río que fluye a sus pies.
 
- La influencia de La Luna actúa hasta en el crustáceo que la observa desde las profundidades del agua.
 
- El Sol bendice a dos gemelos.
 
- En El juicio, un ángel envía su llamada musical a un hombre, una mujer y un niño que surgen resucitando de su tumba.
 
Estas interpretaciones se dan a título de ejemplo. Usted puede estar o no de acuerdo con ellas, más adelante veremos cómo se sitúan en el estudio en detalle de los arcanos mayores (en la segunda parte). Estos detalles, y otros que usted podrá observar, son indicios que poco a poco le permitirán identificar la numerología del Tarot

 

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