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miércoles, 28 de noviembre de 2018

4º- LOS OFICIOS TRADICIONALES EN LA MASONERÍA


A propósito de la iniciación efectiva y de la iniciación virtual, René Guénon señala la diferencia entre ambas y escribe:

...La vinculación a una organización tradicional regular (presuponiendo naturalmente la cualificación) basta para la iniciación virtual, mientras que el trabajo interior que viene a continuación concierne propiamente a la iniciación efectiva, que es en suma, en todos sus grados, el desarrollo "en acto" de las posibilidades a las cuales la iniciación virtual da acceso. Esta iniciación virtual es pues la iniciación entendida en el sentido más estricto de esta palabra, es decir como una "entrada" o un "comienzo"... el punto de partida necesario de todo el resto...


 Se podría resumir todo en estas pocas palabras: entrar en la vía, es la iniciación virtual; seguir la vía, es la iniciación efectiva; pero desgraciadamente, de hecho, muchos se quedan en el umbral..., sobre todo... como consecuencia de la degeneración de ciertas organizaciones que, habiéndose vuelto únicamente "especulativas" como acabamos de explicarlo, no pueden por ello mismo ayudarles en modo alguno para el trabajo "operativo"..., y no les suministran nada que pueda incluso permitirles sospechar la existencia de una "reali7ación" cualquiera..., aunque, incluso en estas organizaciones, se hable todavía... de "trabajo" iniciático, o al menos de algo que se considera como tal; pero entonces... ¿en qué sentido y en qué medida esto corresponde todavía a alguna realidad?
 
Para responder a esta pregunta, recordaremos que la iniciación es esencialmente una transmisión... de una parte, transmisión de una influencia espiritual, y, de otra, transmisión de una enseñanza tradicional.
 
Es la transmisión de la influencia espiritual la que debe ser contemplada en primer lugar... sobre todo porque es ella la que constituye esencialmente la iniciación en sentido estricto..., la enseñanza iniciática... no puede ser otra cosa más que una ayuda exterior aportada al trabajo interior de realización..., ésta es, en el fondo, su única razón de ser, y es en esto solamente que puede consistir el lado exterior y colectivo de un verdadero "trabajo" iniciático....

Ahora, lo que hace la cuestión un poco más compleja, es que los dos tipos de transmisión que acabamos de indicar, aún siendo en efecto distintos en razón de la diferencia de su naturaleza misma, no pueden sin embargo estar nunca enteramente separados uno del otro...
 
En efecto, los ritos son esencialmente, y ante todo, el vehículo de la influencia espiritual, que sin ellos no puede ser transmitida de ninguna manera; pero al mismo tiempo, por lo mismo que tienen, en todos los elementos que los constituyen, un carácter simbólico, conllevan necesariamente también una enseñanza en sí mismos, puesto que, como lo hemos dicho, los símbolos son precisamente el único lenguaje que conviene realmente a la expresión de las verdades de orden iniciático.
 
Inversamente, los símbolos son esencialmente un medio de enseñanza, y no solamente de enseñanza exterior, sino también de algo más, en tanto que deben de servir sobre todo de "soportes" de la meditación, que es por lo menos el comienzo de un trabajo interior; pero estos mismos símbolos, en tanto que elementos de los ritos y en razón de su carácter "no-humano", son también "soportes" de la influencia espiritual misma.
 
Por otra parte, si se reflexiona en que el trabajo interior sería ineficaz sin la acción o, si se prefiere, sin la colaboración de esta influencia espiritual, se podrá comprender por ello que la meditación sobre los símbolos adquiere ella misma, en ciertas condiciones, el carácter de un verdadero rito, y de un rito que, esta vez, no confiere solamente la iniciación virtual, sino que permite alcanzar un grado más o menos avanzado de iniciación efectiva.


 ... Y es justamente esto lo que, por definición, escapa forzosamente al punto de vista "especulativo" como tal. Este no puede más que atenerse a un estudio exterior de los símbolos, que no sabría evidentemente hacer pasar, a aquellos que se dedican a ello, de la iniciación virtual a la iniciación efectiva..., y hay que considerarse dichosos si no se aleja más o menos completamente en consideraciones "al margen", como por ejemplo cuando se quiere sobre todo encontrar en los símbolos un pretexto de "moralización", o deducir de ellos pretendidas aplicaciones sociales... que no tienen ciertamente nada de iniciático ni incluso de tradicional. En este último caso, se ha franqueado ya el límite en el que el "trabajo" de ciertas organizaciones deja completamente de ser iniciático, aunque fuese de una manera enteramente "especulativa", para caer pura y simplemente en el punto de vista profano..., y es muy fácil comprender cómo la "especulación", tomada como un fin en sí misma, se presta enojosamente a deslizarse [de la degeneración a la desviación] de una manera casi insensible.
 
...es decir que las consideraciones teóricas no tienen valor real, en tanto que trabajo puramente iniciático, más que si están destinadas a preparar la "realización"; y de la cual son, de hecho, una preparación necesaria, pero esto es lo que el punto de vista "especulativo" es incapaz de reconocer, y de lo que, por consiguiente, no puede de ninguna manera hacer conscientes a aquellos que limitan a él su horizonte.

Así pues, a juzgar por todo lo anteriormente expuesto, la Masonería actual tiene posibilidad de restauración siempre y cuando dicha restauración pase por su vuelta al estado "operativo", es decir, siempre y cuando sus miembros recuperen el trabajo interior iniciático volviendo a contemplar la iniciación desde el punto de vista operativo; siempre y cuando tomen conciencia de que la iniciación no es solamente entrar en la vía iniciática, como dice René Guénon, sino que es además seguir la vía, que es lo que corresponde propiamente a la iniciación efectiva, es decir a la realización metafísica del ser, a la "Obra" alquímica, a la construcción del Templo.
 
Aunque en la vía iniciática haga falta necesariamente un trabajo de conocimiento teórico, es necesario igualmente y principalmente, ya que de él depende la iniciación efectiva, un trabajo interior iniciático; el trabajo teórico, que por sí sólo no podría conducir a la iniciación efectiva, debe pues dar paso al trabajo interior, ya que es por mediación de este último, en la medida en que este trabajo se hace, que el ser se va transmutando, es decir va siendo aquello que él es realmente, a medida que lo va reconociendo y a medida que va reconociendo también al mismo tiempo lo que él no es sino de manera transitoria e ilusoria. Por otra parte hay que subrayar que el trabajo interior sería, como dice también René Guénon, ineficaz sin la colaboración de la influencia espiritual, que como se sabe se transmite a través del rito; pero como el trabajo interior se lleva a cabo también a través de la meditación en los símbolos, esta operación tiene que tener ella misma, en estas condiciones, el carácter de un rito para que haya aquí colaboración de la influencia espiritual.
 
Por lo tanto, en el trabajo interior, tanto el rito como el símbolo con los que se trabaja son mediadores de la transmisión de la influencia espiritual, y también lo son, al mismo tiempo, de la transmisión de la enseñanza tradicional; en esto consiste propiamente su carácter operativo, y aunque este carácter, como se acaba de decir, es propio del trabajo interior, lo es igualmente, por extensión, de todo oficio tradicional, ya que la forma externa de trabajo de cualquier oficio así, sea ésta cual sea, no es sino la expresión del trabajo interior del obrero sobre aquellos aspectos cualitativos de su naturaleza, es decir sobre la naturaleza cualitativa del iniciado, de manera que aquí el trabajo externo no es sino la forma aparente que reviste el trabajo interno.
 
Así pues, si, como se dijo en la primera parte de este trazado, la Masonería actual, habiendo conservado sus señas de identidad, es decir la transmisión de la influencia espiritual y de la enseñanza tradicional a través de sus ritos y de sus símbolos, ha devenido ella misma, con la desaparición de los oficios tradicionales, un oficio tradicional que sirve de soporte a la iniciación que ella transmite y en el cual tiene aplicación dicha iniciación; y si, como se ha dicho en esta última parte, todo oficio tradicional es operativo, nada impide, salvo la incomprensión por parte de los propios masones de los aspectos expuestos más arriba, que la Masonería actual pueda recuperar el carácter operativo que le es propio. 


 

3º- LOS OFICIOS TRADICIONALES EN LA MASONERÍA


Vista, en la primera y segunda parte de este trazado, la relación que vincula a través de la naturaleza cualitativa del oficio tradicional, a la Masonería con los oficios tradicionales, y que el fin primordial, tanto de aquella como de éstos, no es sino el de ofrecer los medios y servir de soporte para la realización metafísica del ser, veamos ahora, la propiedad operativa, si así se puede decir, de esa naturaleza cualitativa que, tanto a la Masonería como a los oficios tradicionales, les es común.


Las palabras operativo y operar derivan del latín opera, trabajo, actividad (al servicio de alguien o de alguna cosa), labor, atención, aplicación; y esta de opus, obra, trabajo (artístico o intelectual), labor, construcción, acto, hecho. Por consiguiente, ambas expresan una facultad de obrar (propia de la naturaleza de la persona que obra y también de la labor misma), una capacidad de actualizar (pasar de la potencia al acto), de realizar.

La palabra operativo está pues íntimamente ligada con la palabra realización, y en el ámbito de la iniciación, como veremos más adelante en palabras tomadas de René Guénon, expresa el "cumplimiento" del ser, es decir su "realización".

Este hermano, refiriéndose a la Masonería, señala un error:
 
"Muy extendido... sobre el sentido de la palabra operativo y también... sobre el de la palabra "especulativo".

El punto de partida del error que señalamos, [escribe René Guénon], consiste en esto: del hecho de que la forma de la iniciación masónica está ligada a un oficio... y que sus símbolos y sus ritos, en una palabra sus métodos propios, en todo lo que tienen de "específico", toman esencialmente su apoyo en el oficio de constructor, se ha llegado a confundir en esto "operativo" con "corporativo", deteniéndose así en el aspecto más exterior y el más superficial de las cosas, como es natural para quien no tiene ninguna idea ni incluso ninguna sospecha de la "realización" iniciática. La opinión más extendida podría pues formularse así: los Masones "operativos" eran exclusivamente hombres de oficio; poco a poco, "aceptaron" entre ellos, a título honorífico en cierta manera, a personas extrañas al arte de construir; pero, finalmente, sucedió que este segundo elemento se hizo predominante, y es de aquí de donde resultó la transformación de la Masonería "operativa" en Masonería "especulativa", que no tenía con el oficio más que una relación ficticia o "ideal"... Parece que se piensa, de manera más o menos unánime, que el cambio que dio nacimiento a la Masonería "especulativa" marca una superioridad con respecto a aquello de lo que ésta ha derivado, como si representara un "progreso" en el sentido "intelectual" y respondiera a una concepción de un nivel más elevado...


De hecho, no existía antiguamente otra distinción más que la de Masones "libres", que eran hombres de oficio, que se llamaban así a causa de las franquicias que habían sido acordadas por los soberanos a sus corporaciones, y sin duda también (deberíamos quizá incluso decir ante todo) porque la condición de hombre libre de nacimiento era una de las cualificaciones requeridas para ser admitido a la iniciación, y Masones "aceptados", los cuales no eran profesionales, y entre los que se hacía un lugar aparte a los eclesiásticos, que eran iniciados en Logias especiales para poder cumplir la función de "capellán" en las Logias ordinarias; pero unos y otros eran igualmente, aunque a títulos diferentes, miembros de una sola y misma organización, que era la Masonería "operativa" y ¿Cómo hubiera podido ser esto de otra manera, si ninguna logia hubiera podido funcionar normalmente sin estar provista de un "capellán", es decir sin contar por lo menos con un Masón "aceptado" entre sus miembros?


Es cierto, por otra parte, que es entre los Masones "aceptados" y por su acción que se ha constituido la Masonería "especulativa"; y esto puede en suma explicarse simplemente por el hecho de que, no estando ligados directamente al oficio, y no teniendo, por eso mismo, una base tan sólida para el trabajo iniciático bajo la forma de que se trata, podían, con mayor facilidad y de manera más completa que otros, perder de vista una parte de lo que comporta la iniciación, y diremos incluso la parte más importante, puesto que es aquella que concierne propiamente a la "realización"...
 
Se puede señalar aquí, a propósito de estas palabras de René Guénon, y adelantando lo que se verá más adelante, que si la Masonería llamada "especulativa", o, mejor dicho, los Masones "aceptados", bajo cuya acción la Masonería tomó esta forma, perdieron de vista "la parte más importante" que comporta la iniciación, la que concierne propiamente a la "realización", no por ello la Masonería en sí misma ha perdido su esencia, ni con ésta la posibilidad de recuperar esa "parte más importante" que es consustancial a ella: "la que concierne propiamente a la realización".


Es aquí cuando, aún habiendo partido de consideraciones históricas para comodidad de nuestra exposición, [prosigue René Guénon], tocamos el fondo mismo de la cuestión: el paso de lo "operativo" a lo "especulativo", muy lejos de constituir un "progreso" como querrían los modernos que no comprenden el significado de esto, es exactamente todo lo contrario desde el punto de vista iniciático; ello no implica forzosamente una desviación propiamente hablando, pero al menos implica una degeneración en el sentido de una disminución; y, como lo acabamos de decir, esta disminución consiste en la negligencia y el olvido de todo lo que es "realización", ya que es esto lo que es verdaderamente "operativo", para no dejar subsistir más que un punto de vista puramente teórico de la iniciación... y que la palabra "especulación" expresa sin duda más claramente, puesto que da, por su misma derivación, la idea de algo que no es sino un "reflejo", como la imagen vista en un espejo, es decir un conocimiento indirecto, por oposición al conocimiento efectivo que es la consecuencia inmediata de la "realización", o que más bien no es sino uno con ésta... la palabra "operativo" no debe ser considerada exactamente como un equivalente de "práctico", en cuanto que este último término se refiere siempre a la "acción"... en realidad, se trata de ese "cumplimiento" del ser que es la "realización" iniciática, con todo el conjunto de medios de diversos órdenes que pueden emplearse con vista a este fin; y no deja de tener interés señalar que una palabra del mismo origen, la de "obra", es también usada precisamente en este sentido en la terminología alquímica.

La consideración que hace el hermano René Guénon, al final de este último párrafo, de que la palabra "operativo" debe ser considerada como haciendo referencia al "cumplimiento" del ser que es la "realización" iniciática, expresa en síntesis dicha palabra, ya que el término "cumplimiento" está indicando aquí, por una parte, el llevar a efecto lo que debe hacer el ser, y, por otra parte, la "terminación", o la "culminación", del ser mismo; es decir, está expresando que el llevar a efecto lo que debe hacer el ser no es otra cosa más que su fin.

Es fácil desde ese momento, prosigue René Guénon, darse cuenta de lo que queda en el caso de una iniciación que no es más que "especulativa": la transmisión iniciática subsiste siempre, puesto que la "cadena" tradicional no ha sido interrumpida; pero, en lugar de la posibilidad de una iniciación efectiva, siempre que algún defecto individual no venga a obstaculizarla, no se tiene más que una iniciación virtual, y condenada a permanecer así por la fuerza misma de las cosas, puesto que la limitación "especulativa" significa propiamente que este estadio no puede ser rebasado, ya que todo lo que va más lejos es, por definición misma, de orden "operativo". Esto no quiere decir, por supuesto, que los ritos no tengan efecto en semejantes casos, pues permanecen siempre, incluso si aquellos que los realizan no son conscientes de ello, como siendo el vehículo de la influencia espiritual; pero este efecto es por así decir "diferido" en cuanto a su desarrollo "en acto", y no es sino como un germen al que le faltan las condiciones necesarias para su eclosión, las cuales residen en el trabajo "operativo" pues es sólo por medio de éste que la iniciación puede hacerse efectiva.

 
A propósito de esto, debemos insistir todavía sobre el hecho de que tal degeneración de una organización iniciática no cambia sin embargo nada su naturaleza esencial, y que incluso la continuidad de la transmisión basta para que, si se presentaran circunstancias más favorables, sea siempre posible una restauración, debiendo entonces necesariamente ser concebida dicha restauración como una vuelta al estado "operativo"...
 
Por otra parte, la inferioridad del punto de vista "especulativo", tal como acabamos de explicarlo, muestra además, que el "pensamiento", cultivado por él mismo, no podría en ningún caso ser la característica de una organización iniciática como tal; ésta no es una agrupación donde se deba "filosofar" o librarse a discusiones "académicas", como tampoco a cualquier otro tipo de ocupación profana..., en suma, se puede decir que hay desviación, más o menos grave según los casos, todas las veces que exista confusión entre el punto de vista iniciático y el punto de vista profano... pero, fuera de toda desviación, se puede siempre, de manera muy exacta, aplicar los términos "operativo" y "especulativo", en lo que concierne a una forma iniciática, la que sea, e incluso si ella no toma un oficio como "soporte", haciéndoles corresponder respectivamente con la iniciación efectiva y la iniciación virtual. 

 
 

domingo, 25 de noviembre de 2018

2º- LOS OFICIOS TRADICIONALES EN LA MASONERÍA


Prosigue el Hermano Guénon:

"Se  puede comprender además, mediante estas últimas consideraciones, cómo la iniciación, tomando el oficio como "soporte", tendrá al mismo tiempo, e inversamente en cierta manera una repercusión en el ejercicio de este oficio. El ser, en efecto, habiendo realizado plenamente las posibilidades de las que su actividad profesional no es mas que una expresión exterior, y poseyendo así el conocimiento efectivo de lo que es el principio mismo de esta actividad, realizará desde ese momento conscientemente lo que no era al comienzo más que una consecuencia del todo "instintiva" de su naturaleza; y así, si el conocimiento iniciático ha nacido, para él, del oficio éste, a su vez, vendrá a ser el campo de aplicación de este conocimiento, del que no podrá ser separado. Existirá entonces correspondencia perfecta entre el interior y el exterior; y la obra producida podrá ser, no solamente la expresión en cierto grado y de una manera más o menos superficial, sino la expresión realmente adecuada de aquel que la habrá concebido y ejecutado, lo que constituirá la "obra maestra" en el verdadero sentido de esta palabra".


También estas ideas tienen su equivalente en la Masonería. El Masón, poseyendo el conocimiento efectivo del Principio mismo de su actividad, realizará desde ese momento sus trabajos A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·., participando así conscientemente en la Gran Obra de la Construcción universal; y sus trabajos constituirán en adelante el campo de aplicación de su conocimiento. Existirá entonces aquí correspondencia perfecta entre interior y exterior, ya que la obra producida, es decir la realización de la Piedra cúbica y la realización de la Piedra cúbica en punta, será la expresión verdadera, la "obra maestra", del que la ha concebido y ejecutado, la propia Piedra bruta trabajándose a sí misma para recuperar la bella forma que contiene y de la cual es susceptible.

.".. ¿en qué se han convertido, en lo que se refiere a todo esto, [dice el hermano al final de su artículo], el arte y la ciencia tradicionales de los antiguos constructores, y las reglas rituales que presidían el establecimiento de las ciudades y de los edificios en las civilizaciones normales? Sería inútil insistir más, ya que habría que estar ciego para no darse cuenta del abismo que separa de éstas a la civilización moderna, y todo el mundo estará de acuerdo sin duda en reconocer cuán grande es la diferencia; solamente que, lo que la inmensa mayoría de los hombres actuales celebran como un "progreso", es precisamente lo que nos parece por el contrario como una profunda decadencia, ya que no son manifiestamente mas que los efectos del movimiento de caída, acelerado sin cesar, los que arrastran a la humanidad moderna hacia los "bajos fondos" donde reina la cantidad pura."

Si, como escribe René Guénon en este texto que acabamos de leer, la concepción que del oficio tenían los antiguos constructores está separada por un abismo de la que se desprende de la industria de la civilización moderna en la cual está incluido por supuesto el actual oficio de constructor, la iniciación masónica, que tomaba ese oficio como soporte, ¿en qué se sustenta ahora?; el conocimiento iniciático que nacía del ejercicio del oficio y que tenía luego su aplicación en éste, ¿de qué nace y a qué se aplica actualmente?, ¿en dónde reside esa correspondencia perfecta entre el exterior y el interior a la que alude más arriba René Guénon?

Uno no sabría responder con exactitud a estas preguntas, ya que no se puede pensar que sean las diferentes actividades de los que acceden hoy a la iniciación masónica las que puedan representar ese soporte, pues, por las razones que se acaban de exponer, éstas no son hoy capaces de desarrollar las posibilidades que en otras épocas desarrollaba el hombre a través de ellas, incapaces de vincularlo con ningún principio al no estar ellas mismas vinculadas a principio alguno; pero quizá, mirando otras, se pueda aún recordar toda una serie de acontecimientos de la vida que, pudiera ser, desempeñaron de alguna manera dicha función jugando el papel de esa actividad que uno debía realizar, su verdadero oficio, aquel que respondía verdaderamente a los aspectos cualitativos de la naturaleza misma de uno. Quizá fuera eso lo que constituyó verdaderamente, el "soporte" que le condujo a la iniciación; uno no sabría explicarlo de otra manera.

Si esto es así, se podría decir que aquel oficio antiguo que en la sociedad tradicional conducía naturalmente a la iniciación masónica ha sido sustituido en la época moderna por otro "oficio" al cual no sabríamos denominar sino bajo el término genérico de "búsqueda", una búsqueda intelectual, o lo que es lo mismo una búsqueda espiritual, de la naturaleza verdadera de uno, cuyo comienzo no sería también, como en el caso de los oficios tradicionales, más que una consecuencia instintiva de la naturaleza del buscador. Y en cuanto a la aplicación que esta iniciación masónica tenía lugar antes en el oficio de los antiguos constructores, se diría que no tiene lugar hoy en día específicamente en ninguna de las diferentes actividades que ejercen actualmente los masones, sino en una común a todas ellas, que las contiene de alguna manera, la Masonería vivida como un oficio tradicional.
 

Es por medio de este oficio que las diferentes actividades que desarrollan los masones son integradas, a modo de síntesis, en este, y devienen para ellos no ya en algo extremo y sin ligazón a principio alguno, sino en algo interno vinculado a los principios, y por consiguiente en algo ritual y sagrado ya que participan del orden. Quizá pues, no sea aventurado contemplar este oficio como conteniendo en sus comienzos, en una primera etapa que forma ya parte de alguna manera del mismo, esa "búsqueda" de la que se hablaba más arriba; y de ser esto así, la iniciación masónica no sólo tendría actualmente su aplicación en dicho oficio, sino que éste serviría también de "soporte" a aquella.

En suma, la Masonería habría devenido, además de conservar lo que siempre ha sido —la transmisión regular de una iniciación de oficio, es decir la transmisión de la influencia espiritual y del conocimiento tradicional, a través de la aplicación del simbolismo constructivo—, un oficio tradicional, al cual pertenecerían ya, de alguna manera, aún antes de ser iniciados, aquellos que buscan la verdad.

Quizá este doble papel sea el que la Masonería juega desde la desaparición de los oficios tradicionales, o mejor dicho desde la desaparición de la sociedad tradicional, en el mundo occidental moderno. Si esto es así, el arte y la ciencia tradicionales de los antiguos constructores, y las reglas rituales que presidían el establecimiento de las ciudades y de los edificios, o al menos lo que no se ha perdido de éstas, habría que buscarlos en los símbolos que permanecen todavía recogidos en la Masonería, pues en virtud de su carácter cualitativo, se han adaptado, a tenor de las circunstancias del momento cíclico, a este nuevo oficio tradicional que, como se acaba de decir, ha devenido la Masonería, de manera que todos ellos, por su aspecto interno y universal, es decir por su aspecto cualitativo, continúan teniendo hoy día su aplicación en dicho oficio, en el cual, aquellos que toman conciencia de la posibilidad de la realización metafísica del ser pueden todavía trabajar en ello.

Lo que se acaba de decir puede quizá ayudar a comprender también, en el plano histórico, el paso de la Masonería operativa a la, desgraciadamente llamada, Masonería especulativa. Al desaparecer la sociedad tradicional del mundo actual, y con ella los oficios tradicionales, el conocimiento que estaba depositado en el oficio de los antiguos constructores, así como el que lo estaba en otros medios tradicionales relacionados con éste que desaparecieron también, o se ocultaron, fue recogido allí donde ya estaba guardado en parte, en la Masonería: la cual mantuvo sus señas de identidad, como cualquier ser mantiene las suyas en los cambios que pueda sufrir en el transcurso de su existencia, pues una cosa no quita la otra. Y así, aunque la Masonería no estuviera ya, en adelante, vinculada a ningún gremio corporativo en particular, devino ella misma un oficio tradicional.

Continúa en las partes 3º y 4º...
 

1º- LOS OFICIOS TRADICIONALES EN LA MASONERÍA


La palabra oficio deriva etimológicamente del latín officium, contracción de opificium, de opus, obra, trabajo, labor, y facio, hacer, realizar algo tanto en el orden material y físico como en el orden intelectual y moral; significa ocupación habitual profesión, servicio, función, misión, cargo, ministerio. En francés, la palabra oficio es métier, que deriva del latín ministerium, función, y función significa capacidad de acción, tanto de los seres como de los cargos y oficios.
 
Así pues, el oficio lleva consigo una capacidad de realizar, ya sea en el orden material ya sea en el orden intelectual, tanto del ser como del oficio mismo; es decir esta capacidad de realización forma parte de la naturaleza del oficio, y, desde el punto de vista de la tradición, como veremos seguidamente es esencialmente de carácter cualitativo, lo cual hace posible que el obrero pueda acceder a la realización iniciática, mediante el ejercicio de su oficio.


"La oposición que existe entre lo que eran los oficios antiguos y lo que es la industria moderna, (ha escrito el hermano René Guénon), es aún, en el fondo, un caso particular y como una aplicación de la oposición de dos puntos de vista, cualitativo y cuantitativo, que predominan respectivamente en unos y en la otra... En toda civilización Tradicional, como lo hemos dicho ya muy a menudo, toda actividad del hombre, cualquiera que sea, está siempre considerada como derivando esencialmente de los principios; esto, que es especialmente verdad para las ciencias, lo es también para las artes y los oficios... Mediante esta ligazón a los principios, la actividad humana es como si fuera "transformada", se podría decir, y, en lugar de ser reducida a lo que es en tanto que simple manifestación exterior (lo cual es en suma el punto de vista profano), es integrada en la tradición y constituye, para el que la realiza, un medio de participar efectivamente en esta, lo que viene a decir que reviste un carácter propiamente "sagrado" y ritual....


Para darse cuenta de este carácter "sagrado" de la actividad humana toda ella, incluso desde el simple punto de vista exterior o, si se quiere, exotérico, si se contempla, por ejemplo, una civilización como la civilización islámica, o la civilización cristiana de la Edad Media, nada es mas fácil que constatar que... la religión... penetra toda la existencia del ser humano, o, mejor dicho, todo lo que constituye esta existencia... Por otra parte, allí donde el nombre de "religión" no puede aplicarse propiamente a la forma de la civilización considerada, no por ello existe menos una legislación tradicional y "sagrada" que, aun teniendo caracteres diferentes, desempeña exactamente el mismo papel... Pero hay todavía algo más: si pasamos del exoterismo al esoterismo (empleamos aquí estas palabras para más comodidad, aunque no convengan con igual rigor en todos los casos), constatamos, de manera muy general, la existencia de una iniciación ligada a los oficios y que toma a estos como base o como "soporte"; es necesario pues que estos oficios sean todavía susceptibles de un significado superior y más profundo, para poder efectivamente suministrar una vía de acceso al dominio iniciático, y es evidentemente en razón de su carácter esencialmente cualitativo que tal cosa es posible."

En el caso de la Masonería, su iniciación estaba ligada al oficio de los antiguos constructores, el cual era de carácter cualitativo en virtud de su vinculación a los principios. Principios que pertenecen al dominio de orden universal, y a los que se conoce bajo diferentes nombres: arquetipos presentes en el Intelecto, números, según Pitágoras, ideas, según Platón, sefiroth, según la Cábala, por medio de los cuales el Intelecto genera todas las cosas ligándolas entre sí al Principio supremo, es decir por medio de los cuales establece la manifestación universal. Esto es lo que hacía posible que el antiguo constructor expresara, mediante el ejercicio de su oficio, lo propio de su verdadera naturaleza, sus facultades de orden cualitativo, aquello que pertenece al dominio de orden universal, y por lo cual participa él mismo en el orden universal.
 
Se puede pensar que, por no ser la sociedad moderna actual una sociedad que se rige por una concepción profana, la noción de lo que la doctrina hindú llama swadharma deje de tener aplicación en los seres actuales, ya que si, como dice René Guénon, es la realización para cada ser de una actividad conforme a su esencia o a su naturaleza propia, esto es algo que el ser mantiene como posibilidad en cuanto cambie su concepción profana a una concepción sagrada. Aunque las circunstancias del momento cíclico que le toca vivir le sean todo lo adversas que son las actuales, siempre le quedará esta posibilidad de manifestar, mediante su actividad, ese orden interior que rige su naturaleza, pues, como el resto de los seres, para eso ha sido creado.


"Si el oficio es algo del hombre mismo, y como una manifestación o una expansión de su propia naturaleza, es fácil comprender que pueda servir de base a una iniciación, y que sea incluso, en la mayoría de los casos, lo que hay mejor adaptado a este fin. En efecto, si la iniciación tiene esencialmente por objeto ir más allá de las posibilidades del individuo humano, no es menos cierto que no puede tomar como punto de partida mas que a este individuo tal cual es, pero, bien entendido, tomándolo en cierta manera por su lado superior, es decir apoyándose en lo que hay en él de más propiamente cualitativo; de aquí la diversidad de vías iniciáticas, es decir de medios puestos en acción a título de "soportes", de acuerdo con la diferencia de las naturalezas individuales...
 
Los medios empleados así no pueden tener eficacia más que si corresponden realmente a la naturaleza misma de los seres a los cuales se aplican; y, como es necesario proceder de lo más accesible a lo menos accesible, del exterior al interior, es normal tomarlos en la actividad mediante la cual esta naturaleza se manifiesta afuera. Pero va de suyo que esta actividad no puede desempeñar tal papel más que en tanto que traduce efectivamente la naturaleza interior... Esto corresponde al mismo tiempo a la diferencia fundamental que separa la enseñanza iniciática, y más en general toda enseñanza tradicional, de la enseñanza profana: lo que es "aprendido" simplemente del exterior no tiene aquí ningún valor, sea cual sea por otra parte la cantidad de nociones así acumuladas (ya que, en esto también, el carácter cuantitativo aparece netamente en el "saber" profano); de lo que se trata, es de "despertar" las posibilidades latentes que el ser lleva en sí mismo (y esto es, en el fondo, el verdadero significado de la "reminiscencia" platónica).
 
Estas últimas palabras de René Guénon tienen su equivalente exacto en estas otras de la Masonería:

"...de lo que se trata, (se dice en algunos rituales del grado de aprendiz, en uso actualmente), es de recuperar la bella forma que la Piedra bruta contiene en si misma y de la cual es susceptible."

(Continúa en las partes 2º, 3º y 4º)...

 

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