domingo, 10 de junio de 2018

SIMBOLISMO DE ALGUNOS NÚMEROS MASÓNICOS


Los números Masónicos se deben a Euclides, Pitágoras y  Arquímedes, es decir a los tres primeros Geómetras de la antigüedad.

Han sido adoptados por los Masones que se han impuesto la obligación de estudiar las causas que determinaron a los antiguos a considerarlos como sagrados y a atribuirles propiedades de mucha consideración.

La unidad no teniendo partes, debe menos pasar por un número que por el principio generativo de ellos; es, decía Pitágoras, el atributo esencial y el sello de la divinidad: es, dicen los Mas.·., el número que comprende el Gran principio de todo, el Gran Arquitecto del Universo.


El número tres es el símbolo del primer ser perfecto, representa la esencia divina que formó la parte mas principal y perfecta del universo, la muestra en su origen y la da a conocer en sus efectos; en fin es el de la Trinidad, el de las virtudes teologales, y de muchas épocas interesantes de la vida de Cristo. Si buscamos este número en la mitología Griega, Egipcia etc... encontraremos que es el de las tres Gracias; si consultamos la Iconológica, veremos que los antiguos esperaban de estas Divinidades benéficas los mayores bienes.

Su poder se extendía sobre todos los placeres de la vida. Ellas dispensaban a los hombres, no solamente la gracia, la alegría, el buen humor, la facilidad de insinuarse y todas aquellas calidades que esparcen mil encantos en la sociedad sino también la liberalidad, la elocuencia y la sabiduría. La mas bella de sus prerrogativas era el presidir a las buenas obras y al reconocimiento.

Hombres instruidos en las ciencias antiguas nos han transmitido lo que creían los sabios de aquel tiempo sobre sus atributos, descubriéndonos los misterios que encerraban estos.

"Llamaban a estas diosas Chantes, nombre derivado de la voz griega que significa Gozo, para darnos a entender que debemos "tener el mismo gusto en hacer favores" que en el reconocer los que se nos hacen.

"Eran jóvenes para enseñarnos que la memoria de un beneficio nunca debe envejecer" vivas y ligeras, para hacernos conocer que se ha de dar luego porque el socorro que se hace esperar pierde mucho de su mérito.

"Los Griegos solían decir también que una "gracia que se hace lentamente deja de ser gracia". Eran vírgenes para dar a entender que haciendo el bien debemos tener "intenciones puras", pues faltando estas, se destruye todo lo que se haya hecho de bueno. "Que la inclinación benéfica debe ser" acompañada de prudencia y de circunspección".

Se tenían por principio para significar que debemos con beneficios recíprocos "serrar y reunir de mas en mas los vínculos fraternales que nos unen". "Danzaban en corro" para ensenarnos que debe haber entre los hombres una circulación de beneficios, y además que por medio del reconocimiento deben volver estos al centro de donde salieron.

El número tres es también el de los jueces infernales, de las parcas y de las furias: el Júpiter troyano tenia tres ojos, uno observaba el cielo, otro que fijaba la tierra, y el tercero que miraba hacia los infiernos.

Los Griegos tenían su Mercurio tricéfalo, su triple Hécate, su Cerbero con tres cabezas y su Hérmes Trismegisto. Los indios tienen su dios Trimurti, que reúne en sí los tres poderes, de criar, conservar, y destruir.


El número cinco fue estimado también por los Antiguos, que le miraban como el número favorecido de Juno, porque está compuesto de dos primer número par, y de tres primer número impar, lo cual según ellos es el emblema o imagen del matrimonio.

Pero ningún número fue tan venerado como el siete, parece que está íntimamente unido a todos los sistemas y que pertenece a todas las sectas. Philon de Alejandría decía a Calígula:

"Todo cuerpo activo está compuesto de tres dimensiones, largura, anchura y espesor, y de cuatro extremos que son, el punto, la línea, la superficie, y el solido; he aquí siete calidades que son la perfección de todo cuerpo". Y esta perfección está justificada por muchas virtudes; a los siete años comienzan los dientes de los niños a caerse y crecer, a los siete doblados, viene el poder generativo. Sigue así todos los años bisiestos, tiempos aciagos que los antiguos nos han hecho mirar como épocas constantes, en las cuales la economía animal tiene que sufrir una revolución.

El número siete es el de las Pléyades, el de los planetas semanarios, de las maravillas del mundo, de los tonos de la música, de las artes liberales, y el de las fases de la luna. Los Hebreos advierten que el Arca de Noé, se detuvo después de siete meses de inundación, y que la paloma trajo el ramo al cabo de siete días. Moisés, prohíbe a su pueblo recoger mana el séptimo día. Joseph predijo siete años de fertilidad y siete de esterilidad. El candelero colocado delante del arca tenia siete brazos y siete sacerdotes tocaban la trompeta delante de ella. En el Apocalipsis se ven siete candeleras; el libro cerrado con siete sellos; y el Omnipotente que tiene en su mano siete estrellas. Después del Apocalipsis hemos tenido los siete dones del Espíritu Santo y los siete sacramentos.

Existe pues en todas las mitologías una predilección por el número siete, y cuando los Masones lo escogieron por su número perfecto, quisieron sin duda que los neófitos buscasen lo que había dado a los números 1, 3, 5, 7, tanta veneración, amor y respeto en la antigüedad.

El número nueve no se respeta menos que todos los otros: representa la armonía perfecta de la naturaleza humana, es el término de la generación, de la producción de todos los seres organizados, es el número de aberturas dadas por la naturaleza para nuestras necesidades indispensables. Es el número de las Diosas que presiden a las ciencias y a las artes; y es en fin el número completo de las cifras aritméticas, y la triple batería de los M.·. Mas.·.



EL VENERABLE GRAN MAESTRO: PRIVILEGIOS, PRERROGATIVAS Y OBLIGACIONES


EL VENERABLE

El Venerable se hace jefe de su Logia por el escrutinio anual y libre voluntad de sus HH.·.
 
El es el órgano de las leyes con las cuales se gobierna el Taller, cuyo representante es él, en todas ocasiones, pero particularmente en la G.·. L.·. a cuyas sesiones no puede dejar de asistir (si la distancia de la L.·. no lo impide) para dirigir los trabajos al bien de su L.·. y para participar de las decisiones de la G.·. L·. dirigidas siempre a la prosperidad del orden en general.

El tiene no solamente el derecho de convocar los miembros de su L.·. los días señalados para las asambleas pero también todas las veces que él crea su reunión necesaria o útil al bien de la sociedad.

Cuando otras causas mayores a las referidas, le impidan presidir los trabajos determinados, avisará anticipadamente al Primer Vigilante le encargará le reemplace. Ningún impedimento personal le autoriza a deferir una asamblea regularmente convocada, ni si siquiera puede cambiar los días señalados para las sesiones ordinarias, sino con el consentimiento de los miembros de la L.·., y en el caso perentorio que los trabajos puedan ser interrumpidos pues la L .·. debe esperar esta resolución de la sanción de la G.·. L .·.

Los Venerables,  enteramente consagrados a la prosperidad del orden, deben tener por lo menos cuatro LL.·. de instrucción en el curso del año para alguno de los tres grados simbólicos y deben mandar que se prevenga a todos los miembros de ella.

El. Ven.·. está autorizado a cambiar los trabajos convenidos enteramente para tal grado, pero al mismo paso está obligado a dar aviso de ello a los HH.·. que no tienen derecho de asistir. Sin embargo, no puede hacer votar para iniciación y adopción, a menos que no sea en una L.·. convocada para el 1º.·. grado.
 
Antes de tomar asiento, el Ven.·. debe hacer una nota de los diversos objetos que van a ser tratados, a fin de que nada se omita, y si él no puede presidir los trabajos, mandará la misma nota al Vigilante que ha de ocupar su lugar.

Los Ven.·. no pueden mandar otros trabajos que los que le están ordenados por los rituales aprobados en la G.·. L.·. y tienen que conformarse a las leyes generales y reglamentos particulares de su L .·.

Sometido él mismo a la estricta observancia de las leyes, el Ven.·. debe conocerlas perfectamente, a fin de velar a su ejecución, cuidando que ninguno de los miembros de su L.·. se aparte de ellas; su ignorancia en esta parte esencial de sus obligaciones será una prueba convincente de su indiferencia en sostener el orden, y de su ingratitud para con sus HH.·. que le han elevado a el primer puesto del honor y confianza.

Los Ven.·. nunca deben admitir un H.·. visitador sin haberle hecho tejar primeramente.

El Ven.·. tiene derecho de imponer silencio con un golpe de mallete a cualquiera H.·. que con un discurso o con palabras desconsideradas pueda alterar el orden y armonía que deben reinar entre todos los Mas.·.

El mallete en las manos del Maestro en G.·. es el signo representativo de la voluntad y de la autoridad general de la L.·. El Ven.·. debe hacerlo respetar dando ordenes justas y legales o suavizando los consejos y amonestaciones que puedan humillar un H.·. o inclinarle a la desobediencia. Pero si sucediese que un miembro de la L.·. rehusase obedecer al orden emanado del O.·. el Ven.·. le ordenará que cubra los trabajos inmediatamente y si no le obedece debe cerrar el mismo la L.·.

El Ven.·. debe conciliar las disputas que se eleven entre los miembros de su L.·. cuando le tomen por mediator. Debe también hacer participes de las recompensas otorgadas por las leyes a los HH.·. que le hayan ayudado o advertido en su obligación.

Con discursos instructivos, debe llenar el tiempo desocupado que haya en los trabajos de recepción o promoción, debiendo convidar a los HH.·. mas instruidos a asistirle y ayudarle en este asunto. Inmediatamente después de la apertura de la L.·. el Ven.·. hará leer el resumen de la ultima sesión sobre el grado en que se está trabajando, y lo firmará después que los HH.·. lo hayan aprobado.
 
Antes de cerrar los trabajos, debe hacer leer también el plan o ceremonial de la sesión y si está conforme y rectificado según el dictamen de los HH.·. presentes debe entonces firmarlo. Para mostrar el derecho que tienen todos los miembros de una L.·. de dar libremente su voto, el Ven.·. debe hacer inscribir en el protocolo, todas las proposiciones hechas en la sesión, no le es permitido omitir ninguna de su propia autoridad.

El votar con bolas por escrutinio, siendo un acto de equidad en el cual cada miembro obra según su convicción íntima, el Ven.·. debe abstenerse de manifestar su satisfacción o descontento cualquiera que sea el resultado de esta operación.

Los Ven.·. no son responsables de su mala dirección ni de las faltas y negligencia de que pueden ser culpables, sino solo a la G.·. L.·.  pero si han ofendido un H.·. en la calidad de M.·. están obligados a comparecer ante la junta de comisión compuesta a los dignatarios y oficiales de su L.·.


 
Los Ven.·. tienen el derecho de corregir las irregularidades, y reprimir todo lo que pudiera causar turbación en su L.·. reprendiendo a los autores con prudencia y consideración, absteniéndose particularmente de hacer amonestaciones públicas para cosas indiferentes. Estos consejos se deben recibir en silencio sin dar a mostrar despecho ni mal humor.

Como los Ven.·. no deben rehusar el permiso de hablar a ninguno de los Maestros a menos de tener un motivo justo, nunca pueden interrumpirles cuando hayan obtenido el permiso para ello, a menos que se aparten del punto de la cuestión o falten a las reglas de la decencia. En este último caso, los Ven.·. les impondrán silencio con el golpe de su mallete.

Como el respeto que se debe a la autoridad del mallete no permite acusar a un Ven.·. cuando se halle presidiendo a la L.·. es indigno también de su dignidad que él aparezca allí como acusador de uno de sus HH.·.

El maestro en G.·. está obligado a velar sobre los Of.·. para que cumplan con sus obligaciones exactamente. Tiene derecho de reprender amistosamente, sea verbalmente o por escrito a aquellos que se hubiesen hecho culpables de alguna negligencia, mas debe darles una reprimenda delante de los V.·. o en junta plena de oficiales, si el reo no se enmienda se debe proceder contra él según las leyes.

El Ven.·. tiene derecho de reemplazar en L.·. a los oficiales ausentes por maestros capaces y bien instruidos para que puedan cumplir con las obligaciones de sus oficios.

Los Ven.·. de todas las LL.·. están obligados a dar todos los años a la G.·. L.·. una cuenta exacta de su administración, de los progresos, de los trabajos, y del estado de la L.·. Pueden añadir a estas noticias, las notas, observaciones y proposiciones echas por los miembros de su L.·. cuyos conocimientos puedan procurar algunas ventajas al orden en general o a su L.·. en particular.

En la ausencia del Ven.·. el 1º.·. V.·. entra en todos los derechos y obligaciones impuestas a este primer dignatario.

A los V.·. pertenece el derecho de denunciar a la Junta de los Dignatarios y oficiales de la L.·. o a la G.·. L.·.  según la urgencia del caso lo requiera, el maestro en C.·. que obrare con arbitrariedad y sin legalidad, abusando de su poder.

El 1º V.·.  se debe considerar como el 1º.·. ayudante del Ven.·. y bajo este concepto debe asistirle con todo su poder en la multiplicación de sus trabajos, y ayudarle a cargar el peso de su dignidad.

El Ven.·. a su instalación debe jurar:

1º.·. De ser hombre de honor y de verdad, y de obedecer estrictamente a la ley moral.

2º.·. De ser ciudadano pacífico y de acatar gustosamente  las leyes del estado en el país que reside.

3º.·. De no tomar parte en las maquinaciones y conspiraciones que se tramen contra el gobierno del país que habita, y de someterse con paciencia a las decisiones de las leyes y de las autoridades constituidas.

4º.·. De respetar a los magistrados civiles, trabajar con diligencia, vivir honestamente y obrar honradamente con todos los hombres.

5º.·. De tener la mayor veneración para con los jefes, ancianos y bienhechores del Orden M.·. sus sucesores supremos, y subordinados, según sus dignidades; de someterse a las sentencias y resoluciones de sus HH.·. congregados en Capítulo General con tal que ellas sean conformes a las leyes generales del Orden.

6º.·. De evitar toda contienda particular y de estar vigilante contra la intemperancia y los excesos.

7º.·. De ser circunspecto en su conducta y acciones, afable con sus HH.·. y fiel a su L.·.

8º.·. De respetar a sus verdaderos HH.·. de rechazar a los impostores y los que deroguen los principios de la Mas.·.

9º.·. De trabajar constantemente al bien genera del orden, de cultivar las virtudes sociales, de propagar las luces del entremístico conforme a los estatutos.

10º.·. De rendir homenaje al G.·.M.·. por el tiempo de su ejercicio así como a los G.·. Cv.·. debidamente instituidos y conformarse estrictamente a todas las decisiones de la G.·. L.·. que no sean contrarias a los principios de la Mas.·.

11º.·. De asistir regularmente a las asambleas y sesiones de la G.·. L.·. después de haber recibido de ella una convocación regular y de cumplir en todas las circunstancias con todas las obligaciones de su Dignidad Mas.·.

12º.·. De oponerse a que ninguna L.·. se forme de nuevo sin el permiso de la G.·. L.·. y a que ninguna protección sea otorgado a las LL .·. irregulares, ni a las personas que hayan sido clandestinamente iniciadas allí, por ser todo contrario a las instituciones y leyes de la orden.

13º.·. Que ninguna persona será admitida a los misterios de la Mas.·. sin ser regular, ni recibir a miembro de ninguna L.·. ni a ningún individuo que no haya pedido el permiso de serlo en las formas requeridas, y sin que se hayan tomado sobre él las mas rígidas informaciones de su vida y costumbres.

14º.·. Que no admitirá ningún visitador en su L.·. antes de haberle examinado en las formas requeridas.

15º.·. Que se opondrá a todas las innovaciones que quisiesen introducir en las instrucciones, estatutos y reglamentos generales de la Mas.·. 
 
 
 
 

jueves, 7 de junio de 2018

LA PRIMAVERA EN LA MASONERÍA


La admirable estación de la primavera comenzaba a reanimar la naturaleza; los árboles volvían a engalanarse con sus vistosos y variadas hojas, nuestros prados estaban esmaltados de flores, y los ecos vecinos repetían los dulces y melodiosos conciertos de las aves.
 
Me paseaba yo por la orilla de un arroyuelo cuyas plateadas olas corrían serpenteando a hacer todos sus esfuerzos para vencer la resistencia, que les oponía un montón desigual de pedernales. En este lugar mis pensamientos se sucedían unos a otros rápidamente: sin embargo todos iban a reunirse al mismo centro, terminándose todos en el sentimiento de admiración de la bondad, de la sabiduría, del poder del Soberano Arquitecto del Universo.

Un desconocido se presenta repentinamente a mi vista. La serenidad estaba pintada sobre su rostro, y la regularidad de sus facciones anunciaba la tranquilidad de su corazón. Sus miradas dulces y penetrantes me atrajeron irresistiblemente hacia él.


Tú eres mi hermano; le dije yo, arrebatado de un primer movimiento, que no dio ni un instante de tiempo a la reflexión.

Lo era en efecto. Trabamos conversación fraternal, y le referí como me había separado de los profanos, para venir a este retiro a profundizar sóbrelos misterios de la Masonería; pero, añadí yo, queriendo evitar un inconveniente reconozco que ahora que he caído en otro. Este espectáculo encantador de la naturaleza renaciente me eleva sobre mí mismo, apoderándose de todas mis potencias. Llegado aquí para meditar sobre la esencia y propiedades de nuestro arte, me hallé obligado a ocuparme en otros objetos.
 
Ah! replicó él, con una viveza templada con la mas agradable dulzura, hay acaso un objeto mas análogo a la Masonería que el que fija aquí nuestra atención? La naturaleza despojada de sus gracias y adornos, seca y árida en el corazón del invierno, es el profano sumergido en las tinieblas, ignorante del camino de la virtud, sin fuerza, y sin vigor para el bien, que nada puede conocer sino imperfectamente.

Renace la primavera; el profano es admitido a la luz. Los impetuosos aguilones retienen su aliento: el Masón, recientemente iniciado contiene el ímpetu de sus pasiones.

El sol es victorioso de la nieve y del hielo: el Masón aprende a sujetar su voluntad.

La naturaleza vivificada de nuevo ostenta por todas partes el brillo de sus producciones; el alma ilustrada por la verdadera luz, siente crecer dentro de sí el germen de todas las virtudes. La savia reanimada en lo interior de los árboles arroja al exterior nuevos tallos; el nuevo ardor de que está animada el alma, se manifiesta por actos de beneficencia.

Todo está lleno de vida en la naturaleza, todo crece sensiblemente cada día; el Masón hace también diariamente nuevos progresos en la Masonería.
 
¿No es pues, este orden encantador que admiráis en esta variedad de objetos, una imagen de la Sabiduría del Masón?
 
¿Este vigor activo de todas las producciones naturales, el símbolo de su fortaleza; esta multitud de flores tan diversamente matizadas, el emblema de su hermosura?
 
¡Que vivacidad en la forma, en el talle, en el plumaje de esas aves recogidas bajo las alas del amor! La reunión de su canto forma el concierto mas seductor.

¡Que diferencia entre las profesiones, las costumbres, las inclinaciones de los Masones refugiados bajo las banderas de la amistad fraternal!
 
La armonía de sus corazones es el milagro de nuestro arte: y los hermosos días que la primavera vuelve a traernos, son una muy débil figura de las deliciosas horas que ellos pasan en el seno de la paz y en los brazos de la dulce concordia.

Así habló Philireno (Este era el nombre de mi hermano.):
 
"Vais, añadió él, a inaugurar un nuevo taller; haced que sea verdaderamente consagrado a la amistad; a aquella amistad celestial que en el hermano no ve mas que a su hermano; que pasa la llana de la caridad sobre sus defectos; que le tiende una mano socorredora si le ve en peligro de precipitarse; que en todo procura prevenir, adivinar y satisfacer completamente sus deseos, aun antes de que él mismo haya tenido tiempo de manifestarlos; a aquella unión perfecta que de muchos corazones sabe formar uno solo; que no nos propone otro objeto que el de animarnos mutuamente a la práctica de las virtudes, que algunas veces emplea la sal de la amonestación, pero templándola sabiamente con la miel de la amistad."

He procurado, hermanos míos, aprovechar los consejos de Philireno, y creo tener motivo de lisonjearme de no haber sembrado en un terreno ingrato.
 
Vuestros corazones me parecen formados para amarse. Dejad a los profanos la triste ventaja de atormentarse a sí mismos con el remedio inútil de algunos ligeros enredos, que débilmente pueden haberlos ofendido.
 
Vuestros Hermanos lo serán siempre vuestros. Si la juventud de algunos de ellos, los hubiere hecho presa de pasiones bastante imperiosas, las reflexiones Masónicas, el ejemplo de los demás hermanos, las sabias instrucciones del Venerable que habéis escogido, amortiguarán esta fogosa impetuosidad.
 
Vuestro celoso Fundador os afirmará en los verdaderos principios de la Masonería, el Real Arte se hará respetar en este oriente, y vuestra respetable Logia será propuesta por modelo a todas las logias regulares esparcidas sobre la superficie dé uno y otro hemisferio.


EL HERMANO LIMOSNERO U HOSPITALARIO


El Hermano limosnero u Hospitalario, es el ministro de los actos de beneficencia de la Logia.

Su obligación no solamente es de asegurarse si los indigentes que reclaman los beneficios de la Logia los merecen realmente sino también el indicar los medios mas eficaces para que los socorros que se les puedan dar les sean de más utilidad.

Antes de cerrarse los trabajos presentará la caja de pobres a todos los Hermanos. También es él el que recibe las ofrendas voluntarias destinadas a la beneficencia.

Cuando la caja de pobres no baste para las urgencias y atenciones de la Logia, el limosnero debe excitar la caridad de sus Hermanos.

En estos deberes que la humanidad recomienda debe emplear el mayor celo e inteligencia dando a mostrar con ello cuanto le interesa el bienestar de sus semejantes.

Bajo su dirección, y de acuerdo con la junta que la Logia haya nombrado al intento, estará todo el numerario destinado al socorro y alivio de la indigencia, y del mismo modo se arreglará en los pedidos y cuestiones particulares.

En un libro firmado y sellado con el de la Logia sentará con mucha exactitud y claridad el cargo y data. Cada tres meses dará cuenta á la L.·. del estado de su caja y en fin del año hará concluir y finiquitar sus cuentas por los miembros de la junta que las legitimaran con sus firmas.

Además una de las principales obligaciones del Limosnero es la de visitar los HH.·., luego que sepa que están enfermos, dando cuenta de su estado a la Logia.  Si se agravan y los cree en peligro no debe descuidarse un momento en sacar de sus manos todos los papeles, cuadernos, libros, y efectos M.·. que tenga el enfermo, para depositarlos en lugar seguro y en caso de que llegue a sanar devolvérselos.

Si muere se pasará todo a la Logia o a los que les pertenezca de derecho si se conoce que los nuevos propietarios no harán mal uso de ellos.
 
Debe pues conformarse como un deber muy grato a todo lo que prescriben los reglamentos generales y particulares de su L.·. sobre el ejercicio de su empleo.

Esta noble dignidad debe excitar el celo y la emulación de las almas sensibles y virtuosas.

Así es que no hay un Masón en ninguna Logia que no desee llegar a aquel lugar, para practicar las virtudes y actos de beneficencia que trae consigo tal dignidad. Es uno de los mas hermosos gajes y la pensión mas dulce de nuestra sublime e inmortal institución y que nos preceptuó como primer deber el G.·. Arq.·. del Universo.

Los profanos la respetan y veneran, y el Supremo autor de nuestro ser, extiende su mano protectora sobre el que la practica, recibiendo su homenaje con dulce sonrisa.

¡Que cuadro tan brillante no presenta a nuestros ojos el ejercicio piadoso de un Limosnero!

¡Aprended profanos! abrid vuestros ojos a la luz, y venid en nuestro seno a practicar virtudes reales y verdaderas, derramareis con generosidad vuestros dones sobre el desgraciado y recibiréis las bendiciones que dicta el agradecimiento.
 
Órgano y fiel ejecutor de la voluntad y deseos de la Respetable Logia, el limosnero recibe de antemano gracias por el cuidado con que ha procurado ocultar a los indigentes y enfermos hasta el nombre de los que les han asistido. Su silencio debe siempre acompañar al fervor caritativo y lleno de sensibilidad que debe tener para con sus HH.·. vertiendo el bálsamo saludable de la amistad fraternal sobre las llagas de los seres infelices; respira un gozo puro y duradero que es la esencia de la primera y mas sublime de las virtudes.
 
 
 

domingo, 3 de junio de 2018

DEBERES PARA CON DIOS EN LA MASONERÍA

 
A vos que acabáis de ser iniciado en las lecciones de la Sabiduría:
 
Hijo de la Virtud y de la Amistad escúchanos con atención, y que vuestra alma se abra a los fuertes preceptos de la verdad. Os dirigiremos por el camino que ha de conduciros a la vida feliz y dichosa; os enseñaremos a agradar a vuestro Creador, y a desenvolver con energía y suceso, todos los medios que la providencia os ha confiado para haceros útil a los hombres, y gozar de los placeres de la beneficencia.

Deberes para con Dios y la Religión.

Vuestro primer homenaje pertenece a la Divinidad; adorad la Majestad que creó el Universo por un acto de su voluntad, que lo conserva por el efecto de su acción continua, que llena vuestro corazón, pero que vuestro espíritu limitado, ni puede concebir ni definir.


 
Compadeced el triste delirio del que cierra los ojos a la luz y camina en las densas tinieblas del error.
 
Que vuestro corazón, enternecido y agradecido de los beneficios de vuestro Dios, desdeñe con desprecio esos vanos sofismas que prueban la degradación del espíritu humano, cuando se aleja de su origen.
 
Levantad vuestra alma frecuentemente mas allá de las cosas materiales que la rodean, y mirad con ansia, hacia las regiones superiores, que son vuestra herencia y vuestra verdadera patria.
 
Sacrificadle a Dios vuestra voluntad y vuestros deseos; haced lo posible para ser digno de sus influencias vivificantes, cumpliendo con las leyes que os ordenó observar en el curso de vuestra vida. Dando gusto a Dios, serás feliz: uniros a él debe ser toda vuestra ambición, y el norte de vuestras acciones.

¿Pero como osaríais sostener su presencia, ser frágil que desobedeces sus leyes a cada instante y ofendes su santidad?

¿Si una bondad paternal no os hubiese concedido un reparador infinito, abandonado a los deseos de vuestra razón, que consuelo hallarías en lo porvenir?

¿Entregado a la justicia de vuestro Dios, donde estaría vuestro refugio? Dad gracias a vuestro Creador, el Gran Arquitecto del Universo, bendecid la providencia y nunca os avergoncéis de pertenecerle.

En todas vuestras acciones anunciad una piedad esclarecida y activa sin hipocresía ni fanatismo; el cristianismo no se limita a verdades de especulación; practicad los deberes morales que enseña, y serás dichoso, vuestros contemporáneos os bendecirán, y pareceréis sin temor delante del trono del Todo Poderoso.

Penetrados profundamente de estos principios, la caridad y el amor nos unirán estrechamente haciendo desaparecer de entre nosotros toda preocupación que sea capaz de alterar, nuestra concordia fraternal.



 

LOS MAYORDOMOS Y LOS SIRVIENTES MASONES

 
Entre todos los ritos masones hay algunos que admiten dos mayordomos entre los oficiales; sus obligaciones son asistir al Limosnero en todas sus funciones acerca de los pobres y enfermos.

Deben también ayudar al Maestro de Ceremonias a ordenar y arreglar los banquetes y fiestas, y son miembros de las diputaciones solemnes decretadas por la Logia.

Todas las Logias pueden arreglar los deberes de los mayordomos según sus intereses particulares  y pueden aumentar el número de Oficiales si sus ritos lo exigen, fijando sus atribuciones y obligaciones por leyes particulares a su Logia.

HERMANOS SIRVIENTES.

Para ser H.·. sirviente debe ser el aspirante, hombre libre, honesto, honrado y bastantemente civilizado para que pueda ser propio a sus futuras ocupaciones.



Un individuo propuesto para ser recibido Hermano sirviente será del mismo modo que los profanos sorteado por bolas: pero cuando se reciba se podrán omitir muchas de las ceremonias y costumbres usadas conforme a las circunstancias; pero debe jurar obediencia discreción y fidelidad.

Todo Hermano sirviente está obligado a ejecutar estrictamente las ordenes del Venerable y de los Dignatarios y Oficiales relativos a la Logia.

Dichos Hermanos presentarán con la mas rigurosa exactitud las circulares que se les den al intento por el Venerable y los Dignatarios y Oficiales de la Logia, que son los que tienen el derecho de despacharlas; y evitaran presentarlas en tiempo que los Hermanos no las puedan leer.

Si un Hermano se tomase la libertad de escribir en la circular notas y observaciones sobre lo que contiene, el Hermano sirviente la volverá a llevar inmediatamente a el que la ha despachado bajo pena de reprimenda en Logia, si se atreve ni aun siquiera a enseñarla a otro Hermano.

El Hermano sirviente que diere a leer o a copiar un papel que le ha sido confiado para entregar a un Hermano, a otro que no le pertenezca por no irle dirigido, o a un miembro de otra Logia , será despedido del servicio como perjuro, su exclusión como los motivos de la expulsión serán por circular comunicados a todas las Logias.

Los Hermanos sirvientes recibirán circulares solo del Venerable o  del Vigilante que le reemplaza, del Secretario, del Tesorero, del Limosnero y de sus substitutos legales. El que aceptare una circular de otro miembro de la Logia que no sea de los arriba mencionados, e inmediatamente no vaya a entregarla, (antes de mostrarla a persona alguna) a uno de los Hermanos que tienen el derecho de expedirlas, será despedido incontinente del servicio.

Un Hermano sirviente que por abandono, negligencia o descuido no cumpla con sus funciones, faltará al respeto y cortesía que debe tener a los Hermanos como si se acostumbra a los excesos de bebidas fuertes; si su falta queda probada, se reprenderá públicamente por la primera vez pero si reincidiera en ella, se despedirá del servicio.

Los días de asamblea los Hermanos sirvientes se hallaran temprano en el local de la Logia para preparar todo lo que fuera necesario  y cuidaran especialmente de guardar bien la puerta del Templo para que ningún profano se pueda introducir.

Ellos son los que sirven en los banquetes, pero si la necesidad lo exigiere entonces es cuando se permitirá el que les auxilien criados de los miembros de la Logia, que dado el caso de que sean necesarios nunca serán admitidos en ella con librea.

El detalle de las funciones y obligaciones de los HH.·. Sirv.·. y la recompensa que pueden algún día merecer, serán fijados por la L.·. respecto a sus necesidades. Recibiendo desde luego del Secretario que corresponda una instrucción por escrito de las obligaciones que les están impuestas por su Logia.

Si llegare a prenderse fuego en la casa donde está establecida la Logia o en su vecindad, los Hermanos Sirvientes acudirán a salvar los efectos de la Logia y sobre todo los papeles, dando prontamente aviso de este acontecimiento a los Oficiales y miembros del Taller que vivieren mas cerca.

El título de Hermano que se da a estos servidores les hace con razón esperar que ninguno de los miembros de la Logia los tratará groseramente ni con menosprecio. Nadie tiene derecho de exigir de ellos como obligación un servicio que no sea peculiar a los negocios de la Logia y si hacen otros que no lo sean a algunos Hermanos que se los hayan pedidos, darán con esta conducta una prueba de su cortesía y de que tienen derecho al agradecimiento de los Hermanos.

Si un Hermano olvidando las atenciones que se deben a los Hermanos Sirvientes los tratase mal, el Hermano Sirviente puede quejarse al Venerable o a la junta de Dignatarios y Oficiales, los que están obligados a examinar el asunto y si la queja es justa ampararlo y ponerlo al abrigo de semejantes insultos, y aun de procurarle satisfacción.

Cuando una Logia esté satisfecha de la buena conducta de un Hermano Sirviente, debe este esperar con fundamento, que no le faltará ningún cuidado ni socorro que se juzgue necesario si viene a caer enfermo, y si muere, la Logia debe pagar los gastos del entierro.

 
 
 

sábado, 2 de junio de 2018

COMO DEBE PROCEDER EL MAESTRO DE CEREMONIAS


La primera obligación del Maestro  de Ceremonias es entrar en el templo antes de todos los oficiales para asegurarse si todo está pronto y dispuesto para los trabajos que van a hacerse, y si las salas están bien iluminadas.

Es él el que acoge a los visitantes, los examina, recoge sus certificados y los entrega a las Luces de la Logia para que los comprueben.

Atenderá que todos los Hermanos visitantes se coloquen en el lugar que les está señalado por los reglamentos generales.

Si entre los visitantes hay un Ven.·. de L.·. o una diputación de alguna, o uno de sus tres Grandes Oficiales del orden, o algunos Oficiales de honor  o en ejercicio del Gran Orador, se introducirán de la manera siguiente:

Para un Ven.·., para una diputación de L.·. o para un G.·. Of.·. de la G.·. L.·. se enviará un Of.·. de la L.·. para hacerles compañía hasta el momento de su introducción; se diputará para recibirles a la puerta del templo, tres Of.·. precedidos del M.·. de C.·. y los recibirán espada en mano bajo la bóveda de acero.


Para un G.·. M.·. la diputación será de nueve M.·. dos de los cuales llevaran una estrella, el M.·. de C.·. precede el acompañamiento.

Para los G.·. Z.·. será de cinco M.·. dos llevaran una estrella.

Para un Dip.·. G.·. M.·. ha de ser de siete M.·., dos de estos llevaran también una estrella.

Paro un G.·. M.·. de un G.·. O.·. extranjero la comisión será de siete maestros, dos con estrellas.

Todas estas diputaciones o comisiones deben ser siempre presididas por el M.·. de C.·. el que introducirá estos Il.·. y Resp.·. M.·.  en la Resp.·. L.·. por la bóveda de acero, con todos los honores pompa y magnificencia, que les corresponda.

Cuando a los trabajos de la L.·. siga un banquete, El M.·. de C.·. debe cuidar que todo esté dispuesto de manera que los Hermanos visitantes estén con comodidad, mientras duren los trabajos.

Depositario de las joyas de los Dignitarios y Of.·. de la L.·. las debe poner sobre el Altar antes que se abra la sección y volverlas a tomar al momento que se concluya.

El es el que ejecuta las instrucciones públicas y secretas del Ven.·. presenta el escrutinio a todos los HH.·. en los casos en que es necesario para fijar una deliberación o proceder a una elección.

Ayuda al Neófito a vestirse con los adornos que recibe del Ven.·. y hace observar en todas sus partes el ceremonial prescrito por la L.·.

Tiene el derecho y aun está obligado a avisar con cortesía y dulzura los HH.·. que se separen de él.

Además es miembro nato de todas las diputaciones de la L.·. de cualquiera naturaleza que sean; y para las otras obligaciones que son anexas a  su empleo, ocurrirá al ritual que es donde le están demarcadas.

Si la urbanidad y la cortesía es lo que mas liga y reúne la sociedad profana, con mas razón deben ser practicadas estas virtudes por los Mas.·.

Todos los cultos adquieren dignidad por su ceremonial y atraen con él al respeto y veneración: el nuestro debe tener uno.

Encargados de este precioso empleo los M.·. de C.·. deben tener los modales mas atractivos para con los Resp.·. M.·. que vienen a visitar sus LL.·.

Deben con el acogimiento urbano que les hagan prepararlos para el que van a recibir en el seno de sus HH.·. y dejarlos satisfechos, y llenos de deseos para que vuelvan a renovar sus visitas.

Una L.·. debe siempre contar con la afabilidad, amenidad y celo con que un M.·. de  C.·. llene todos sus deberes y funciones.



lunes, 28 de mayo de 2018

LA BENEFICIENCIA EN LA MASONERÍA


Creado a la imagen de Dios que tubo a bien comunicarse a los hombres, y derramar sobre ellos la felicidad, acércate a este modelo infinito; por una voluntad constante de hacer participar a los demás, de toda la dicha que gozas: todo lo que puede concebir de bien el espíritu, es el patrimonio del Masón.

Mira la miseria sin amparo en la infancia, ella reclama tu apoyo; considera la falta de experiencia en la juventud, ella solicita tus consejos, pon tu felicidad en preservarla de los errores que la amenazan, excita en ellos el amor al trabajo de las artes y de la humanidad, conduciéndolos a la verdadera luz, para el bien del genero humano.

Toda criatura que sufre o gime, tiene derechos sagrados sobre ti; guárdate de desconocerlos, no esperes que el grito de la miseria venga a solicitarte; prevén y asegura al desgraciado y tímido; no envenenes con la ostentación de tus dones, las fuentes de agua viva donde se han de refrigerar los sedientos; no busques los vanos aplausos de la multitud por la recompensa de tus beneficios, el Masón, la halla en el sufragio tranquilo de su conciencia, y en la sonrisa alagüeña de la Divinidad, bajo cuyos ojos siempre está presente.

Si la providencia liberal, te ha dado mas bienes de los que necesitas, no uses de ellos con frivolidad criminal; quiso esta providencia que por un movimiento libre y espontaneo de tu alma generosa, hicieses menos sensible la desigual distribución de ellos que entraba en sus planes. ¡ Goza de esta bella prerrogativa!
 
Que jamás la sórdida avaricia ni las pasiones envilezcan tu carácter, y que tu corazón se niegue a los cálculos interesados que ella sugiere. Si alguna vez llegaran a marchitar en tu corazón los deseos de ser útil con generosidad a tus semejantes, de huir de nuestros talleres de caridad, todo estaría sin atractivos para ti, y no podríamos reconocerte como la verdadera imagen de la Divinidad.
 
Que tu beneficencia sea ayudada por la religión, la sabiduría y la prudencia; tu corazón querrá abrazar las necesidades de toda la humanidad pero tu penetración debe escoger las mas perentorias e importantes.

Instruye, da consejos, protege, da, alivia sucesivamente; nunca creas haber hecho bastante, y no dejes tus obras, sino para hacer ver una nueva energía.

Librándote de las ansias grandes de esta pasión sublime, un gozo sin «fin se te prepara; tendrás sobre esta tierra, el gusto anticipado de la felicidad celeste, se engrandecerá tu alma, y todos los instantes de ella estarán bien empleados.

En fin, cuando sientas desfallecer tus fuerzas físicas y morales, o que no pudiendo por ti mismo ser suficiente a lo que deseas hacer, te agobie el pesar, ven a nuestros templos a ver  el simulacro sagrado y bienhechor que nos une, y concurriendo eficazmente según tus facultades a los placeres y establecimientos útiles que la asociación Masónica te presenta, y hace efectivos, felicítate de ser ciudadano de este mejor mundo, gusta de los dulces frutos de nuestras fuerzas combinadas y concentradas a un mismo objeto y entonces verás multiplicarse tus recursos: ayudarás a hacer mil dichosos, en vez de uno, y verás tus votos coronados con el suceso.
 
 
 

domingo, 20 de mayo de 2018

INMORTALIDAD DEL ALMA


¡Hombre! ¡Señor del mundo! Obra maestra de la creación cuando Dios te animó con su aliento; piensa para lo que estas destinado.
 
Todo lo que vegeta alrededor de ti, y que no tiene mas que una vida animal, perece con el tiempo, y está bajo de tu imperio; tu alma inmortal, sola emanada del seno de la Divinidad, sobrevive á las cosas materiales, y no perecerá.
 
Este es tu verdadero título de nobleza; siente vivamente tu dicha, pero sin orgullo; este perdió a tu raza, y te volvería a precipitar en el abismo si reincidieras en él.

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