viernes, 21 de septiembre de 2018

NOBAOM: PALABRA SAGRADA DEL MAESTRO MASÓN


En los pocos rituales masónicos que circulan impresos en español, hay uno que llegó a tener mucha aceptación, especialmente en América, el del H.·. Andrés Cassard, 33º.·. publicado en Nueva York.
 
Dicho libro es una compilación voluminosa, formada de retazos sin crítica alguna; es una verdadera obra de tarea masónica, donde entre cosas aceptables sobre nuestra orden y la ritualidad de los diversos grados escoceses, franceses y de adopción, se encuentra un cúmulo tal de inexactitud, que demuestran la carencia de conocimiento del compilador, pues peca contra la lengua española a fuerza de galicismos; peca contra las reglas de nuestra gramática, contra la verdad histórica, y hasta puede decirse que peca contra el sentido común.

 
Si dicho manual ha podido tener esa aceptación, se debe a que los que podían impugnarlo, no han querido tomarse ese trabajo. Inexactitudes y mentiras superabundan en el referido manual y algunas de las muy notables, son las contenidas en el párrafo segundo de la página que vamos a analizar, pareciéndonos que con nuestras observaciones, hacemos un pequeño servicio a los HH.·. que poseen dicha obra o que deseen adquirirla. El párrafo comienza así:

La palabra de Maestro, que según la tradición se perdió con muerte de Hiram, hace referencia a la exclamación del Salvador al expirar, la cual los judíos no comprendieron: Helos-Helos-Lamma Sabactani; "Padre mío, padre mío, tened piedad de mí, y perdona a mis enemigos".

Primera observación:
 
— Como la historia de la muerte del arquitecto Hiram-Abif es una fábula, por cuanto lo que de él se nos cuenta son puras ficciones de los forjadores de liturgias masónicas, y nada de lo que a él se refiere que tenga relación con nuestra orden puede probarse con datos suficientes es evidente que la exclamación de Cristo en la cruz ninguna relación tiene con la palabra sagrada del maestro. Y respecto a que la noticia nos haya venido por la tradición, téngase siempre muy en cuenta que la tradición así como la historia, nos ha trasmitido abundante copia de mentiras que corren aceptadas y veneradas como verdades.
 
Una mentira convenida equivale a un hecho. El gran Voltaire, H.·. nuestro decía sobre la verdad de la historia que: "En mil quintales de noticias y de historias antiguas no se sacarían diez onzas de verdad."
 
Segunda observación:
 
—Dice Cassard que la exclamación de Jesús (Helos-Helos-Lamma Sabactani, que él traduce: "Padre mío, etc. etc., no la entendieron los judíos."
 
Siendo el evangelio la única fuente histórica a que hay que acudir para escribir la vida de Jesús, es inadmisible cuando se aparta de lo que dijo aquél. El apóstol Mateo en el capítulo 27, versículo 46 del suyo, dice que, cerca de la hora de nona exclamó Jesús en voz alta: Elí, Elí, Lamma Sabactani, que quiere decir, añade el apóstol: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado"?
 
El evangelista escribe: Elí, y no Helos, como apunta Cassard, cometiendo un grave error en esto y en la versión del citado pasaje. . . que es verdadera la que pone el apóstol, lo vamos a confirmar con lo que resultará del análisis gramatical de dichas voces en la lengua en que las pronunció Jesús.
 
La frase en hebreo dice: Elí, Elí, Lamma Sabactani.
 
Analicemos:
 
La primera palabra Elí, está compuesta de El, uno de los varios nombres que daban los Hebreos al Ser Supremo, este nombre termina con la letra vod, que expresa el posesivo de mí y unidas ambas dicen: Eli, Dios mío.
 
La segunda palabra es un vocático igual al primero.
 
La palabra tercera es Lemma, debe pronunciarse así, pero ha prevalecido la pronunciación Lamma. Es una partícula interrogativa que quiere decir: ¿Por qué, por qué causa?
 
La cuarta palabra debe pronunciarse Schebactani, según la pronunciación propia que tiene cada letra en la lengua de Moisés.
 
Esta voz sale de la raíz griega Schebac abandonaste: el final tiene el prefijo, ni; a mí, que es la segunda sílaba del pronombre personal aní, yo, y reunidas dicen Schebactani, abandonaste a mí, me abandonaste, me has abandonado.
 
Esta es la verdadera traducción de las antedichas voces hebreas, atribuidas a Jesús, y no las caprichosas del compilador Cassard, dado que el discurso todo en que está ese párrafo, no es de su cosecha, sino una mala traducción francesa, como todo el manual.
 
Dice el párrafo que los judíos no comprendieron las palabras de Jesús ¡Cómo! Conque Cristo, que era judío y hablando la lengua propia en el mismo Jerusalem, ¿no fue entendido por sus compatriotas? Decir esto es casi una barbaridad.
 
Porque aun cuando en el versículo 47 del citado capítulo diga el apóstol Mateo que algunos de los circunstantes que oyeron la palabra Eli, Eli, decían "este llama a Elías" esos algunos no eran ciertamente judíos, que demasiado comprendían las palabras de Jesús.
 
El apóstol Juan en el Capítulo XIX de su Evangelio, dice hablando de la inscripción puesta en la cruz: "Este cartel, lo leyeron muchos judíos, porque estaba cercano a la ciudad el sitio donde Jesús fue crucificado". Además de los judíos, había presentes soldados romanos, y esos pudieron no comprender la exclamación. De manera que es un absurdo decir que los judíos no entendieron a su paisano, hablando en su lengua.
 
Substituyéndose por respeto a dicha exclamación, tres palabras árabes que forman también la del maestro, y son Mo-A-Bon, cuya traducción es: "El hijo de la viuda ha muerto".

Para impugnar con acierto lo afirmado por Cassard o por el autor del pasaje que antecede, necesitamos poner nuestra atención en el siguiente análisis, que no por ser aquí muy conveniente, deja de ser árido y disgustará a la generalidad, de los que no tengan algunos conocimientos lingüísticos.


 
Comencemos.
 
Las iniciales M.B.N. que dice Cassard forman tres palabras árabes, y también la palabra sagrada de maestro, deben serlo o de Mahabone, empleo en el R.·. E.·. o el Machbenah en el francés.

Las sílabas que pueden formarse de esta palabra sagrada son Ma-ha-bo-ne, y de la segunda Mach-ben-ach, o Man-ben-ach.
 
Como pudiera manifestársenos que la inicial M. la tiene el árabe en la voz mut que significa murió, vamos a probar que esa circunstancia, aunque parece corroborar lo dicho por el parrafista, no nos hace fuerza ninguna.
 
La primera sílaba de la palabra sagrada según está escrita y la pronunciación, no puede ser otra que Ma en Mahabone, y Mach, en Machbenach, o Mah, en Mahbenah, que dicen algunos franceses.
 
La vocal parece siempre en la sílaba primera, y no u, si la primera letra de la palabra árabe mut, es equivalente a la M, eso mismo se ve en el verbo morir de las lenguas llamadas semíticas, o de la raza de Sem.

En hebreo, Mut, significa murió.
En siriaco, Mut, significa murió.
En caldeo, mit, significa murió.
El samaritano, Mut, significa murió,
En persa, murdenm, significa murió.
En etíope, Mut, Significa murió.

Es notable que en todas las lenguas citadas, el verbo morir tenga por inicial una M, nunca seguida de la vocal a, pero la letra m, del árabe, así como las de las varias dicciones apuntadas antes, reconocen toda una raíz primitiva, cual es la sánscrita MRI, que expresa la idea de asesinar, matar, ser muerto, perecer, acabar.

Del sánscrito MAR se formaron en latín las radicales mor, primera sílaba de otras varias palabras, principalmente por el verbo morir, morim que en sánscrito es Mri-ya-me, morir; y de ahí han salido en italiano, moriré; en español, morir; en francés, mourir; en persa, murden; en armenio, Mer-il, y en polaco, Mier-ati.
 
En participio latioo mor-tus-us procede del sánscrito mritas, muerto.

De mri-tas, muerto o mortal ha resultado en griego brotos por el cambio de M. en B.

Dígasenos ahora, si por estar escrita con M. la voz árabe mut, no pudiera decirse que esa M. pertenece a otras muchas lenguas?
Fuera de que ninguna de las sílabas Ma, Mach o Mah, de la palabra sagrada puede prefijarse al verbo árabe mut, ni a ninguno de los verbos de las lenguas orientales que hemos citado.
 
Prosigamos.
 
La letra B. es la segunda de las iniciales conque al decir de Cassard, se forma la palabra sagrada en árabe.
 
De Mahobone no se puede formar ninguna palabra que signifique hijo.
 
De machbenach, formando las sílabas a voluntad, puede salir Ben en árabe, y con un alef prostético, se formaría la voz Ebnom o Abem que significa hijo; pero reclamarían el derecho a dicha frase, si fuera cierto, otras lenguas semíticas.
 
En caldeo, se dice Ben, hijo.
En hebreo, se dice Ben, hijo.
En siriaco, se dice Ben, hijo.
 
Réstanos la inicial N, que según Cassard debe completar la frase árabe de que vamos hablando. Si la letra N, fuese la final de la palabra Ben, que hemos formado desentendiéndonos de las demás palabras de la voz, Machbenach, la última sílaba sería ach si ésta estuviera unida a la n, resultaría nach; pero con ninguna de éstas sílabas se expresa en árabe la palabra viuda, que es la que nos falta para terminar la aserción del autor del párrafo.

En árabe, se dice AYEME, viuda.
En turco, se dice TUL, viuda.
En persa, se dice KELEM, viuda.
 
Del anterior análisis resulta que lo escrito por el M.·. P.·. S.·. G.·. Com.·. Andrés Cassard, es una grande equivocación porque no puede formarse la supuesta frase árabe con las letras M. B. N. Lo que sí puede decirse es que esas letras están en las palabras, Mahbone y Machbenach, y que ninguna relación tienen con las que Jesús dijo en el patíbulo.
 
Chocante cosa nos parece que debiendo ser uno el espíritu y el fin que se propone la masonería, y una la ritualidad y la colocación de sus grados, haya una palabra sagrada para maestro en el rito Escocés y otra en el Rito Francés. Porque es evidente que de las consonantes y vocales de las voces Mahabone y Machbenach deben resultar distintas suposiciones.
 
Una liturgia inglesa de Richard Carlite, dice que algunos de los masones que hallaron el cadáver de Hiram "exclamaron Mahanone o Machbenach, palabras ambas de igual significación, siendo la de la primera: La muerte de un hermano, y la de la segunda: el hermano ha muerto a golpes. Por tanto el rey Salomón ordenó que aquellos signos, tocamientos y palabras casuales designasen por todo el mundo a todos los maestros masones, hasta que el tiempo o las circunstancias restableciesen la genuina significación".
 
Sigue todavía el párrafo diciendo: "Estas palabras nos recuerdan al C. hijo de la virgen, esposa de Dios".

Cuéntase que Hiram Abif, hijo de un tirio y de una judía de la tribu de Neftalí, arquitecto del templo de Salomón fue muerto por tres compañeros, porque no les reveló, el signo de maestro, el tocamiento y la palabra sagrada. Esto es una ficción, en la Biblia nada se dice. Y por semejanza quiere el autor del párrafo que el supuesto pasaje: El hijo de la viuda ha muerto, tenga relación con la muerte de Jesús, cuando sabemos, que nuestra exclamación al hacer el signo de socorro fue inventado por los caballeros, que se llaman hijos de la viuda de Carlos I, y se juramentaron para vengarle, lo que dicen se confirma por el hecho de que los del Rito de York sólo usan el signo de socorro. Es lo cierto, dice Castro, que no se conocía el otro en la antigüedad.
 
En el vocabulario masónico del mismo Carlite se dice Machbanai Machbenach. —"My poor son, or the death of the biaul der".
 
Mi pobre hijo o la muerte del constructor.
 
Otro autor inglés dice que: perdida la palabra del maestro, debía continuar empleándose la voz Mahbone "until future generation shall fine out tigth one". (Hasta que las generaciones venideras hallasen la verdadera).
 
En la dicción Mahbone, sus dos últimas sílabas son bone, y como esta voz significa hueso en inglés, hay liturgistas angloamericanos, que interpretan Mahbone, diciendo: "La carne se desprende de los huesos". Este es otro error como el del H.·. Cassard.
 
Hemos empleado mucho tiempo recorriendo diccionarios de idiomas orientales, y por más combinaciones que hemos hecho, no hemos podido dar con la palabra de maestro. Cuanto sobre ella se diga son conjeturas más o menos fundadas.
 
Observación grave. A ningún cristiano le ocurrirá dudar de que Jesús era hijo de su madre María; ¿pero ésta era verdaderamente viuda? ¿No era como dice Cassard esposa de Dios? y viviendo éste, ¿cómo podía ser viuda si vivía y sigue viviendo el esposo? Si Cristo, pues es el hijo de la virgen, y ésta esposa de Dios, Cristo que es la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el mismo Dios, dividido en tres personas iguales, aunque una en esencia, es al mismo tiempo esposo e hijo de la virgen su madre? ¿No es así H. Cassard? Sigue pues que Cristo encarnó en María, y que él mismo se encerró en el vientre de ella, para salir a luz a los nueve meses, como los demás mortales, y predicar después la salvación del género humano, que sigue tan perdido como antes de su venida.
 
Un respetable padre de la Iglesia, San Ambrosio dice:
 
María per aurem impregnata est.
 
El espíritu es el mismo hijo, luego Cassard hace cometer a Jesús, ¡un horrible incesto con su madre!
 
Al final de la página 322 dice todavía Cassard:
 
"Todos nuestros misterios son los mismos de la iglesia Católica".
 
Preciso es hablar ahora con toda la seriedad que requiere la notable proposición que antecede.
 
Si nuestros misterios fueran iguales a los de la Iglesia Católica, la Francmasonería constituiría una religión, pero está muy lejos de ser así. Si se nos hubiera dicho que la masonería es una religión o que pudiera equivaler a ella, nunca nos habríamos hecho iniciar en sus secretos misterios. Y si una vez iniciados, hubiéramos conocido que era realmente una religión, la hubiéramos inmediatamente abandonado.
 
La Mas.·. no contiene en el fondo nada de sobrenatural y es, evidentemente, obra de hombres. Y como todo lo que sale de las manos de hombres es más o menos imperfecta, más o menos defectuosa, resulta necesariamente que la Francmasonería es una obra más o menos defectuosa. Los que no ven sino el lado bello de la masonería es que son ciegos y fanáticos, y los que después de haberse hecho iniciar en sus primeros grados se retiran desencantados y disgustados, están faltos de paciencia o de juicio y son hombres inconsiderados o inconscientes.
 
El verdadero secreto de la Francmasonería no puede ser comprendido sino por el estudio profundo y serio de su doctrina, y no es un examen rápido y superficial, como se pretende comúnmente, querer penetrar en sentido de una institución que data de muchos siglos, y que acaso sea tan antigua como las primeras sociedades humanas.
 
La Mas:. remonta a las épocas más lejanas de la historia del hombre. Su nombre actual es nuevo; pero su sistema de iniciación, sus doctrinas filosóficas y políticas, y sobre todo las graduaciones que se advierten en ella, en lo que toca al progreso social, prueban que es en realidad la obra de todos los tiempos, ultrajada en sus derechos, se ha esforzado en conquistarlos o defenderlos.
 
Si nunca hubiera habido ni despotismo religioso, ni despotismo político, y si no hubiese sido necesario combatir y hacer desaparecer el despotismo religioso y político, jamás hubiera existido la masonería. Pero como habrá siempre y en todas las sociedades humanas, por parte de los poderosos, de los fuertes y de los ricos, tendencias a oprimir a los humildes, a los débiles, a los pobres, la masonería durará tanto como el mundo.

¿Con qué fundamento o criterio se atreve el H.·. Cassard a decir que nuestros misterios son los mismos que los de la Iglesia Católica? ¿Habla ese H.·. como masón escocés? Pues en ese caso es preciso rechazar enérgicamente tan desacertada afirmación.
 
Desde que tenemos la honra de ser contados entre los miembros más humildes, pero más fervorosos de la masonería, nos llama la atención el oír dar el nombre de templo a lo que no es, según la genuina significación de dicha voz, y según el espíritu de nuestra institución. Nuestros antepasados no empleaban dicha voz, ni mucho menos la de santuario, que vemos en alguna liturgia y nosotros no deberíamos emplear otra que taller, pues ello le dieron un noble equivalente al lugar donde se reunían para disponer sus trabajos materiales.
 
Un antiguo ilustre H.·. Luis Dufau, Gr.·. Sec.·. del Sup.·. Cons.·. para el estado soberano e independiente de Luisiana, ha dicho en una muy apreciable obra de Francmasonería que "L'atelier ecossairs, n'es ni une église, ni un temple, ni une Pagode; c' est tout simplement une école practique de Philosophie", esto es que: "el taller escocés, no es ni una iglesia, ni un templo, ni una pagoda, sino simplemente una escuela de filosofía práctica".
 
Nosotros somos obreros del taller de la razón y del derecho y no MINISTROS DE CAPILLAS PROTESTANTES, ni sacerdotes católicos, ni rabinos de las sinagogas, ni mirabetes de las mezquitas, ni brahamanes de las pagodas índicas.
 
Así lo comprendemos nosotros y los hemos enseñado a nuestros HH.·. teniendo presente la esclarecida y pura doctrina del citado Dufau, la de Castro, la de otros ilustrados escritores masónicos, y sobre todo la índole y la esencia de nuestra orden antiquísima.
 
Si la masonería tuviera por objeto la adoración y el culto de Dios bajo una forma cualquiera, sería un contrasentido porque haría concurrencia con las diferentes sectas religiosas, o hablando en lenguaje corriente, con las diversas religiones que en todas las cinco partes del mundo se disputan la conciencia del hombre.
 
Los masones escoceses no pueden negar que haya una causa primera, un gran arquitecto del universo, que es Dios; pero admiten más bien este punto como filósofos que como prosélitos o sectados de tal o cual religión. Véase aquí porque no comprendemos el uso que se hace de la Biblia en algunas logias.
 
"Nosotros respetamos todas las creencias, dice Castro en sus liturgias, no imponemos ninguna; y los que usan biblias en sus logias, o juran por otra cosa que por el honor, no saben una palabra de nuestro rito o de masonería verdadera".
 
Las religiones, cualesquiera que sean, se ocupan especialmente de los destinos del hombre en otra vida que ésta, de la inmortalidad del alma, de las penas o recompensas reservadas no debe ver más allá de esta vida mortal.

En esto precisamente se distingue el rito escocés de los ritos masónicos. Verdad es que a causa del despotismo político y religioso que ha pesado constantemente, sobre todos los pueblos desde los tiempos de la Edad Media y desde los tiempos modernos, este rito, el más antiguo, digan lo que quieran los que combaten su origen, no ha sido trabajo imperfectamente y ha debido alertarse al contacto de los demás ritos que se han establecido a su lado y que lo han revestido de una forma eminentemente religiosa o política.
 
En Rito de York por ejemplo, como se trabaja en los Estados Unidos, no tiene de masónico más que el nombre, se ha trasformado completamente en culto religioso. En cada página de los cuadernos de esa masonería, se encuentran oraciones y salmos. Cristo está designado en ellos, como el hijo de Dios, y la Biblia como la única guía de la fe masónica.
 
Desde el momento en que por el voto de todos sus partidarios la masonería es una institución universal, y debe convenir a todos los hombres, cualquiera que sea su creencia, la Biblia en logia es un contrasentido y una injuria para los mahometanos, para los paganos y para los deístas. Es al mismo tiempo un contrasentido y una injuria para los judíos que no creen tampoco en el nuevo testamento, como igualmente los mahometanos y los paganos.
 
El taller escocés debe poblarse de hombres verdaderos, de hombres francos, reservados, silenciosos y no lenguaraces y palabreros, como estamos viendo y oyendo en la nueva era masónica que se inaugura actualmente, siendo cosa por demás sabida que una de las principales causas de la perpetuidad de nuestra Orden, ha sido siempre la, reserva y el absoluto silencio respecto a todo lo que nos pertenece y deben ignorar los profanos, como prometemos en nuestros juramentos. Los masones, deben ser hombres que no vayan a los talleres sino para trabajar en la liberación del hombre y en la emancipación de los pueblos, y que en todos casos deben de abstenerse de remedar o parodiar como tales francmasones, las prácticas siempre respetables de la religión cualquiera que sea su forma.

Sigan, pues, los yorkistas, o sean los HH.·. que trabajan en el Rito de York, abriendo y cerrando sus trabajos invocando a Dios por medio de oraciones, como se hace en la iglesia, en el templo, o en la Sinagoga, intercalen en sus trabajos Salmos, antífonas, y pasajes enteros de las escrituras, afirmen seriamente que sin Biblia no puede haber masonería, esto es cuenta suya y no nuestra. En nombre de la tolerancia que profesamos como masones escoceses, estamos dispuestos a respetar la opinión de los que trabajan de esa manera; pero guardémonos mucho, de pensar como ellos y de imitarlos.

No convirtamos el taller en un centro de política, ni de partido, como tenemos el disgusto de ver aquí alguno. Hagamos lo que debe de ser, lo que era primitivamente, si es cierto que nuestros misterios, son la continuación de los misterios de Egipto, de los misterios de la Asia, y de los misterios de Grecia en donde a la verdad, no se conocía la Biblia. Despojemos nuestro Rito de todos los elementos extraños que se han introducido en él, y no titubeemos en declarar, no solamente que nuestros misterios no son los mismos que los de la Iglesia Católica, como dice Cassard, sino que la Biblia es uno de esos extraños elementos.

Devolvamos a la masonería su racionalismo primitivo, hagamos de NN.·. TTall.·. unos establecimientos en donde se inocule a NN.·. HH.·. una especie de vacuna moral y filosófica, porque así como hoy se conocen las grandes ventajas de la vacuna para evitar los estragos, que ocasionan las viruelas, pueda decirse que la pura enseñanza masónica, es una vacuna moral que preserva el alma de las viruelas destructoras de la ignorancia.
 
Sean nuestros talleres escuelas de filosofía práctica, y de moral universal, en donde se reparta a los profanos que ingresen en ellas, el plan del espíritu, escuelas para usos de todos los hombres cualesquiera que sean, por otra parte, sus creencias religiosas.
 
Por último digamos a los profanos que quieran oírnos: venid a nuestras LLog.·. no importa que seáis católicos, luteranos, anabaptistas, presbiterianos, calvinistas, mahometanos, judíos, o paganos; como hijos del G.·. A.·. D.·. U.·. no podemos ser enemigos, somos hermanos

Guardaos vuestro nombre, vuestro culto, vuestras deprecaciones, y vuestra fe. Recibir en vuestra alma la simiente de la sabiduría verdadera, del amor de Dios y de los hombres; y formemos una sola familia de todos los pueblos, y una sola religión de todas las religiones.
 
Hemos terminado nuestro pequeño trabajo, y os lo dedicamos no porque lo creamos digno de vuestra ilustración, sino como una exigua manifestación del afecto que os profesamos a todos nuestros HH.·. en donde quiera que se hallen y proclamen el lema antiguo del estandarte de la orden:
 
LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD UNIVERSAL.

Estos datos recopilados fueron sacados de los rituales aprobados en 1875 por el Convento de Lausana, Suiza, por José Díaz Carvallo.

 
 
 

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