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miércoles, 27 de diciembre de 2017

SIGNIFICADO DE HE, LA ETAPA DE COMPAÑERO


He es el segundo paso en el camino de la creación, tanto la macrocósmica como la microcósmica, la nuestra, la humana.
 
Si Yod es la fuerza generadora, He es la fuerza fecundadora: es el límite, la tierra, el molde.
 
En la historia de la creación leemos que Dios delimitó un espacio para realizar en él su obra. Esos límites de la creación divina están constituidos por el zodíaco, que es la pared cósmica que concentra las energías que provienen de Yod generador.
 
En el actual periodo evolutivo, las fuerzas de He se concentran en la mujer. Ella es la que recoge la semilla de Yod y la que realiza la función de molde, dando forma a la obra, a la criatura. Pero cuando se trata de una creación mental, el artista debe trabajar dentro de sí las fuerzas encerradas en He para hacerlas útiles a la realización de la obra. ¿En qué consiste este trabajo? Sencillamente, en encontrar la buena tierra. Sí se trata de construir un edificio, un puente, un monumento, se medirá la capacidad del suelo para soportar la obra, se harán los oportunos análisis del subsuelo, todo ello está perfectamente codificado en los libros de ingeniería. Pero si la obra va más allá de lo propiamente físico, si se trata más bien de fundar una sociedad, un partido, una empresa recreativa o espiritual, la técnica está menos codificada y el éxito o el fracaso residirán en la inspiración del artista.

¿Encajará la obra en la realidad viva en la que pretende implantarse? ¿Qué resistencias producirá en el medioambiente? ¿El momento es adecuado? Estas preguntas forman parte de la ciencia de He y serán trabajos a los que deberá enfrentarse el Compañero masón en el curso de su instrucción.
 
Cualquier actividad despierta una reacción en el ambiente en que tiene que desarrollarse, genera una violencia, ya que, estando cubierto todo el espacio humano, cualquier implantación significará desalojar algo que ya está establecido en la realidad física, pero también en la emotiva y la intelectual. A veces mover ideas o sentimientos resulta más difícil que pulverizar objetos físicos.
 
Por otra parte, hay algo muy importante en la ciencia de He y es aprender a controlar la repercusión que tendrá en el propio artista la reacción natural de los que se sientan expoliados con la implantación de la obra. En la fase Yod hay un impulso que se acumula en el interior y que acaba proyectándose al exterior. En el momento de la descarga ya estamos enlazando Yod-He, ya hemos creado una doble polaridad y estamos bajo el imperio de la ley del binario.
 
Nuestra realidad está tanto en Yod como en He, puesto que son dos fases de nuestro proceso de creación, pero como Yod representa nuestro impulso creador subjetivo y He, las circunstancias objetivas con las que tropezamos, ocurre a menudo que nos identificamos con el polo representado por Yod y consideramos lo que viene de He como un producto elaborado por el enemigo, por el que se opone a la realización de esa obra que proyectamos. Dicho de otra manera, la idea que ponemos en marcha tiene que adaptarse al medio en el que debe implantarse y es aquí donde solemos chocar y tomar el medio como hostil cuando ha dejado de plegarse a nuestros deseos.
 
Si nuestra conciencia se sitúa en el punto central, entonces acogeremos las reacciones provenientes de la realidad objetiva con filosofía. Si esas reacciones son violentas, en lugar de devolver la violencia, el artista se dirá: «he pinchado en un punto muy sensible, tantearé el terreno y trataré de buscar un lugar mejor», y así procederá hasta encontrar la zona justa. Acabará encontrando esta zona con toda seguridad, porque en la ciencia de Yod se encierra una virtud que permite descubrir el espacio, físico o espiritual, donde ha de ubicarse He.
 
Cuando se ignora este arte, la creación también pasa automáticamente por estas fases, pero la conciencia se polariza en un punto y estalla la eterna lucha contra el «enemigo», que es la reacción exterior de algo o alguien a quien hemos tocado por error, por ignorancia. Esto sucede, por ejemplo, cuando un entrenador trata de imponer un sistema de juego en un equipo acostumbrado a jugar de forma diferente. Se producirá un choque.
 
En las mitologías antiguas He era representado como la matriz femenina y la actual guerra entre sexos es una perfecta ilustración de lo que acabamos de decir sobre la polarización de la conciencia en uno de los extremos de esta línea, que en el simbolismo masónico está representada por una regla.
 
La regla masónica encierra el secreto de la ley binaria. Cuando un marido se pelea con su mujer y le reprocha que es muy distinta a cuando la conoció, sin comprender cómo ha podido casarse con ella, es que su conciencia se ha refugiado en uno de los dos polos de esta regla y le cuesta reconocer como válido lo que se encuentra en el polo contrario. La solución de este conflicto está en Vav, que es el hijo.
 
 
 


lunes, 11 de diciembre de 2017

APRENDIZAJE DEL COMPAÑERO MASÓN


 
El Venerable

Un compañero masón que realizaba su tour de aprendizaje por países extranjeros encontró en uno de sus viajes una piedra preciosa y la guardó en su zurrón. Un día encontró a otro viajero en una posada. Sentados en una mesa abrieron sus zurrones y se dispusieron a compartir sus provisiones.
 
Cuando el viajero vio la joya del masón, le preguntó si no le importaría regalársela. El compañero masón se la dio sin más. El viajero, sorprendido por tal extrema generosidad, le dio las gracias efusivamente y marchó a descansar. Se acostó lleno de gozo con aquel regalo inesperado. Sin duda aquella piedra le daría riqueza y seguridad para el resto de sus días.
Pero pocos días después volvió su camino hacia atrás en busca del generoso masón. Lo encontró, le devolvió la joya y le dijo suplicante:

"Se que esta joya tiene un valor incalculable pero te ruego que me des algo de mucho más valor. Enséñame, por favor, lo que te permitió dármela".

 
El Primer Vigilante

"No camines delante de mi, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina a mi lado y sé mi amigo".


 El Segundo Vigilante

En el camino aprendí que llegar alto no es crecer, que mirar no siempre es ver, ni escuchar es oír.

Ni lamentarse es sentir, ni acostumbrarse es querer.

En el camino aprendí, que andar solo no es soledad, que cobardía no es paz, ni ser feliz sonreír.

Y que peor que mentir, es silenciar la verdad.

En el camino aprendí, que puede un sueño de amor abrirse como una flor, y como esa flor morir, pero en su breve existir, es todo aroma y color.

En el camino aprendí que la humildad no es sumisión, la humildad es ese don que suele confundir: no es lo mismo ser servil, que ser un buen servidor.

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir, cuando tengas poco haber, pero mucho que pagar, y precises sonreír aún teniendo que llorar.

Cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debes, pero nunca desistir.

Cuando todo esté peor, más debemos insistir.

 

 
 


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