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miércoles, 6 de diciembre de 2017

LOS OFICIALES DE LA LOGIA


El paso de un hermano masón por los distintos cargos de una Logia durante los sucesivos cursos masónicos, le permite observar desde perspectivas distintas un mismo centro, conocerse con los ropajes que le otorgan las respectivas funciones, acceder mediante distintos soportes a espacios más internos; lo cual no debe verse como nuevas facetas que se añaden o superponen, sino al contrario, como claves para una visión cada vez más despojada, real y sintética de la Orden y de sí mismo.

En verdad esta experiencia es comparable a lo que en la tradición hindú es el estudio de los darshana, que contemplan una única doctrina desde diferentes ángulos y que al mismo tiempo la refle­jan desplegándola. A este respecto nos dice Rene Guénon:

"En la unidad esencial de una misma doctrina tradicional, coexisten una multiplicidad de puntos de vista que no afectan en nada esta unidad. Por lo demás, en todas las cosas cada uno aporta evidente­mente en su comprensión una especie de perspectiva que le es pro­pia, y, por consecuencia, se podría decir que hay tantas maneras de comprender más o menos diferentes, como hay individuos, pero esto no es verdad sino en el punto de partida, porque, desde el mo­mento en que se eleva uno por encima del dominio individual, to­das estas diferencias, que no provocan ninguna incompatibilidad, desaparecen necesariamente."

(Introducción general al Estudio de las Doctrinas hindúes, cap. VIII).

De igual modo, en el Templo, cada hermano desde su periferia particular contempla el mismo centro, la meta perseguida es la mis­ma: la obtención del Conocimiento, la cual además es la que alum­bra cada punto de la circunferencia y le da su razón de ser. Y si hay tantos modos de comprensión, de encarnación de la Verdad última, como individuos, es que cada cual aporta en dicho acto de identificación su realidad irrepetible. Observado desde la manifestación, cada cual materializa el Principio con un perfil particular, caracte­rístico, y el camino descendente trazado hasta este punto es el mis­mo que en sentido inverso deberá seguir de regreso al origen, mediante la memoria. Y en la medida que este recuerdo se hace efectivo, lo individual sin desaparecer deja de tener este relieve que el mundo le otorga, y cobra primacía lo que nos es común por lo más alto, es decir lo universal que nos confiere la verdadera origi­nalidad, nos hace verdaderos masones, es decir hombres y mujeres libres, efectivizándose una fusión neta y no confusa. La espiritualización de la materia simultánea a la materialización del espíritu, expresión hermética que sintetiza la consumación de la Gran Obra, es una realidad cierta y reconocible desde el interior, por aquel que la experimenta, y aunque no sea demostrable, certificable desde el exterior, si que es conocida por cada hermano, como un secreto que se vivifica desde el ángulo que le otorga su cargo.

Ahora bien el símbolo de la rueda que con tanta nitidez sintetiza este proceso, que el lenguaje expresa con dificultad, no consta de indefinidos radios sino que éstos se agrupan en un número sig­nificativo. Así los darshana, es decir puntos de vista de la doctrina hindú, se concretan en un número determinado, como también las tradiciones, concreciones espacio-temporales de la Tradición Pri­mordial, y del mismo modo todas las expresiones de la unidad, que adopta un número distinto de radios para plasmarse según los niveles y aspectos bajo los que se contemple. En el caso que nos ocupa, los oficiales de la Logia, al igual que las sefiroth del Árbol de la Vida Cabalístico toman el número diez para expresarse, la totalidad comprendida dentro de la unidad.

En el marco de la Logia cada oficial tiene una función específica que le distingue de los demás y que contribuye a mantener la ar­monía de la misma, la cual se vertebra ordenadamente, ya que como la numeración misma, los oficiales siguen una relación jerár­quica, desde el número uno correspondiente al Ven:. Maestro, has­ta el número diez, el Hermano Guardatemplo. Jerarquía que se manifiesta en la Logia como en el cosmos entero, del cual ésta es un símbolo exacto, y que se expresa en todas sus interrelaciones y su organización. De aquí que pueda afirmarse que se trata de una Logia justa y perfecta. Entre el uno y el diez: tres la dirigen, cinco la iluminan y siete la hacen justa y perfecta.

Jerarquía que viene expresada en el Templo a través de sus me­dulas y proporciones, de la distribución de los elementos simbólicos, también de la ordenación y secuencia de sus distintos rituales (de apertura y clausura de los trabajos, de iniciación y aumento de grado) y muy especialmente en las funciones de los oficiales, y lo que sus respectivos cargos simbolizan. Y aquí se ofrece a nuestra meditación la analogía existente entre estos dos pantáculos ("pequeño todo"); por un lado las diez sefiroth del Árbol de la Vida con la especial energía que cada una de ellas simboliza, y del otro los diez oficiales de la Logia.

En varios tratados y manuales masónicos se proponen diferentes relaciones que hacen corresponder una sefirah a cada oficial; son aproximaciones todas ellas válidas, sin olvi­dar que dichas correspondencias no pueden ser nunca unívocas ni excluyentes. Bien al contrario, la meditación en todas ellas así como en otras que podamos vislumbrar, se complementan y enriquecen, produciendo lo que podemos denominar "chispas de conocimien­to". Se abren vías distintas a las habituales, vías en apariencia extra­ñas por indefinibles, pero cercanas, familiares y que por no ser duales sino unitivas, resultan mucho más efectivas y certeras.

Así por ejemplo, las Tres Luces, es decir el Venerable Maestro y los dos Vigilantes, se corresponderían desde un punto de vista con las tres primeras sefiroth Kether, Hokhmah y Binah atendiendo a su primacía. Aunque si consideramos la situación física dentro del Templo, es decir presidiendo el Oriente y a ambos lados de la puerta del Tem­plo en Occidente, más bien se relacionarían con Kether, Hod y Netsah respectivamente. También es sugerente asimilarlos al pilar del me­dio del Árbol de la Vida, y de este modo el Venerable Maestro, Kether, se sitúa en Olam ha Atsiluth, el Mundo de las Emanaciones, correspon­diente al grado de maestro; el Hermano Vigilante, Tifereth, en Olam ha Beriyah, Mundo de la Creación, correspondiente al grado de compañero, de cuya instrucción es responsable; y el 2º Vigilante, Yesod, en Olam ha Yetsirah, Mundo de las Formaciones, correspondiente al grado de aprendiz y de cuya instrucción es igualmente responsable.

También es un soporte para la meditación la clara analogía exis­tente entre las columnas de Mediodía y Septentrión de la Logia con los pilares de la Gracia y el Rigor del Árbol Sefirótico. La aparente polaridad nos acerca a lo indivisible. ¿No son en última instancia el Azufre y el Mercurio alquímicos aproximaciones al equilibrio que representa la Sal?

El movimiento centrípeto y el centrífugo nos ha­blan del nomovimiento. Todo el esquema del Árbol, su división en planos y columnas, es un instrumento didáctico que nos acerca a una realidad ajena a cualquier clasificación, a través de aparentes compartimentos somos impelidos, es decir recordamos la unidad indisoluble. Todos los espejos reflejan una única realidad. ¿Hasta qué punto un acto que parece riguroso es en realidad misericordio­so, mientras que otro bajo la apariencia de la gracia puede transmitir todo su rigor?

El Hermano Orador, que preside la columna del Mediodía, el pilar de la Gracia, es el encargado de velar por el cumplimiento de la Ley masónica. El Hermano Tesorero en el mismo eje, es el responsable de que todos los hermanos estén a plomo con el Tesoro de la Logia. Mientras que desde la columna de Septentrión, pilar del Rigor, el Hermano Hospitalario, depositario del Tronco de la Viuda, hace efectiva una de las virtudes masónicas por ciencia: la Caridad.

Y así podríamos continuar contemplando relaciones entre los oírlos, y las ideas-fuerza que cada sefirah transmite y sintetiza, atendiendo también a su analogía con las figuras geométricas, metales, planetas y arcanos del Tarot. Estas chispas a las que hemos aludido se producen en verdad en un espacio anterior al de la pa­labra, pero gracias a la Enseñanza que hemos recibido encuentran también la palabra para expresarse. Los símbolos no sólo despiertan sino que también vehiculan.

Cada hermano, ocupe un cargo de oficial o no, desde su sitial ejercita la labor para la cual ha estado llamando a los trabajos: que a través de las palabras y los signos recuerde su origen. Todo en la Logia está sabiamente dispuesto para que perseverando recupere la unidad, y a través de ella lo que es anterior a la palabra y aún a cualquier destello, el silencio.


 

martes, 14 de noviembre de 2017

LA UBICACIÓN DE LOS OFICIALES EN LA LOGIA

 
En todos los ritos, el Venerable se sienta al centro del Oriente. En el rito Francés, en el rito Escocés Antiguo Aceptado y en el rito de Salomón tiene a su derecha al secretario y a su izquierda al orador, excepto en el Gran Oriente de Bélgica, donde se invierte dicha ubicación.

En el rito Francés la columna del Septentrión está encabezada, al Occidente, por el segundo vigilante. Sobre ella, cerca al Oriente, se encuentran el hospitalario y el Maestro de Ceremonias. En forma simétrica, en la columna del Mediodía se encuentran el Primer Vigilante, el Tesorero y el Experto.

En el rito Escocés se produce la "inversión de las columnas". El Primer Vigilante se sienta a la cabeza de la columna del Septentrión (al Occidente), desde donde vigila su columna, la del Mediodía. El Segundo Vigilante toma asiento en la mitad de la columna del Mediodía, frente a la columna del Septentrión que es la que está bajo su vigilancia. El rito Escocés Rectificado y el rito de Menfis Misraim también utilizan esta disposición.

El rito de Salomón coloca a sus oficiales igual que el rito Francés. En lo que respecta a Emulación la disposición es distinta. El Primer Vigilante está al Occidente, el Segundo Vigilante está en la mitad de la columna del Mediodía, el primer diácono se siente cerca del Oriente, a la derecha del Venerable, el segundo diácono ocupa su lugar a la derecha del Primer Vigilante, el guardatemplo interior a la entrada del Templo y el guardatemplo exterior (tejador) al exterior. El secretario toma asiento en el Oriente a la izquierda del Venerable y el tesorero a su derecha. No hay Orador.

La simbología de estas ubicaciones da lugar a muchos comentarios. En el rito Emulación la simbología es estrictamente solar. El Venerable toma lugar en Oriente donde el Sol se levanta para abrir su carrera diurna; el Primer Vigilante tiene por misión indicar cuándo el astro llega a su poniente y el Segundo Vigilante, sentado en la mitad del Mediodía, observa el paso del Sol por el Meridiano.

Jules Boucher establece una relación entre los diez oficiales del rito Escocés Antiguo Aceptado y el "árbol sefirótico". Según él, las correspondencias son las siguientes:

Kéter (corona) : Venerable
Hod (victoria) : Primer Vigilante
Netzáh (gloria) : Segundo Vigilante
Jojmáh (sabiduría) : Orador
Bináh (inteligencia) : Secretario
Gueburáh (rigor) : Tesorero
Jésed (gracia) : Hospitalario
Tiféret (belleza): Maestro de Ceremonias
Iesod (fundamento) : Experto
Maljut (reino) : Guardatemplo

Oswald Wirth establece analogías de índole "planetaria" y astrológica. El Venerable corresponde a Júpiter, el Primer Vigilante a Marte, el Segundo Vigilante a Venus, el Orador al Sol, el Secretario a la Luna, el Experto a Saturno, el Maestro de Ceremonias a Mercurio.

Debido a que el Templo representa la cualidad de "lo medio" (médiété, en el sentido pitagórico del término) entre el microcosmos y el macrocosmos, ya que su altura - según dicen los antiguos rituales - es infinita y su techo está decorado con estrellas para sugerir esa característica, el planteamiento tradicional retomado por Wirth está perfectamente justificado. El rito de Salomón integra esta analogía a su ritual en la ceremonia de instalación del colegio de oficiales:

El Venerable Maestro Electo viaja por la Logia, conducido por el Mensajero y se presenta ante el sitial de cada oficial. Entabla con cada uno de ellos un breve diálogo, comenzando por el guardatemplo.

- Venerable Maestro Electo: Hermano Guardatemplo, ¿cuál es vuestro lugar en Logia?

- Guardatemplo: En el Occidente, Venerable Maestro Electo, en el interior y a la puerta del Templo.

- Venerable Maestro Electo: ¿Por qué estáis colocado allí?

- Guardatemplo: Para reconocer la autenticidad del Iniciado y la Regularidad del Masón.

- Venerable Maestro Electo: ¿Qué planeta simboliza vuestro oficio?

- Guardatemplo: Plutón, Guardián de los Lugares Sombríos en donde se forjan los metales.

- Venerable Maestro Electo: Que los retenga a las puertas del Templo y que vele a distancia.


El Primer Vigilante está asociado con Marte, el "rigor y la fuerza inflexible" cuya función es la de actuar como catalizador y multiplicar los focos de energía.
 
El Segundo Vigilante, bajo la égida de Venus, gracia, belleza y armonía, reúne lo que está disperso provocando las afinidades que conducen a las fusiones.
 
El Experto es Urano, el Novador y el Conservador, aquél que abre y fija, que enriquece y mantiene, que ordena y regulariza.
 
El Maestro de Ceremonias es Mercurio, el Mensajero.
 
El Tesorero es Saturno cuya prudencia lo mantiene en los lugares sombríos y que es el condensador de la energía común.
 
El Hospitalario es asociado a la Tierra nutriente, verde y próspera, reconfortante para los que sufren.
 
El Orador es el Sol, luz y vida, principio del Verbo, dispensador de la energía creadora.
 
El Secretario es la Luna, que refleja la luz y registra todo lo que de ella emana.
 
El Venerable es Júpiter, que coordina las asociaciones y las estabiliza.
 
Finalmente el Past Master, Venerable Pasado o Venerable de Honor es Neptuno, el Maestro de las Aguas Límpidas que está tan alejado que su influencia es en extremo liviana y que es el vehículo de la Sabiduría suprema.

El simbolismo de la ubicación de los oficiales conduce a analogías con el pentagrama, el hexagrama, el heptagrama, el Octógono, el Eneágono y la Tetraktis pitagórica. Presentaremos algunos aspectos de esto a propósito de la descripción de cada uno de los oficios.

El simbolismo de los metales y de las herramientas no existe más que para los tres primeros oficios: la Escuadra (estaño, Júpiter) del Venerable, el Nivel (acero, Marte) del Primer Vigilante, la Perpendicular (cobre, Venus) del Segundo Vigilante.

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