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martes, 13 de febrero de 2018

ARCANO XXI - EL MUNDO

 
Una visión inesperada apareció ante mí.

Un círculo no distinto de una guirnalda
tejida de arco iris y de relámpagos,
girando desde el cielo a la tierra
con una estupenda velocidad,
cegándome a través de su brillantez.

Y en medio de esta luz y fuego,
se escuchó música y un suave cantar,
truenos y el rugido de una tempestad,
el estruendo de montañas que caen y terremotos.

El círculo giró con un ruido aterrorizante,
tocando el sol y la tierra, y, en su centro
vi la figura desnuda
de una hermosa mujer joven
que bailaba envuelta
por una bufanda de luz transparente,
en su mano ella sostenía una varita mágica.

Se presentaron las cuatro bestias apocalípticas
que comenzaron a aparecer
sobre los bordes del círculo;
una con la cara de un león,
otra con la cara de un hombre,
la tercera de un águila y,
la cuarta, de un toro.

La visión desapareció
tan repentinamente como apareció.

Un extraño el silencio cayó sobre mí.
¿"Qué significa esto?"
Pregunté maravillado.

"Es la imagen del mundo," dijo la voz,
pero esta puede ser entendida solamente
después que se ha entrado al Templo.

Esta es una visión del mundo
en el círculo del Tiempo,
en medio de los cuatro principios.
Pero lo ve diferente
porque vio el mundo externo a usted.

Aprenda ver esto en usted mismo
y entenderá la infinita esencia oculta
en todas las formas ilusorias.
 
Entienda que el mundo que usted conoce
es solamente uno de los aspectos del mundo infinito,
y las cosas y los fenómenos
son simplemente jeroglíficos
de ideas más profundas." 


ARCANO - XXI : El Mundo. Realización total

Este Arcano lleva el número XXI, el valor numérico más alto del Tarot. Representa la realización suprema.

En él descubrimos a una mujer que parece danzar en medio de una corona de hojas azul claro, llevando en la mano derecha un frasco, principio receptivo, y en la izquierda una vara, principio activo. Al igual que en el símbolo del Tao, el yang sostiene al yin y viceversa. Una estola de color azul (arriba, detrás de ella) pasa por delante de su cuerpo volviéndose roja.

Aunque el personaje es innegablemente femenino, lo que sugiere esta figura es la unión de los principios, el andrógino realizado. Último grado del camino de los arcanos mayores, El Mundo llama a reconocerse en su realidad profunda, a aceptar la plenitud de su realización. Es asimismo el momento en que, liberado de la autodestrucción, uno empieza a entrever el sufrimiento del otro y a ponerse al servicio de la humanidad.

En la tradición cristiana, Cristo, la Virgen o los santos son representados a veces dentro de una figura ovalada. La mandorla (que viene de la palabra «almendra») es a la vez un símbolo de eternidad y una forma que recuerda el sexo femenino. Se puede asimilar este Arcano a la unidad recobrada del mundo en su totalidad.
 
También recuerda el huevo filosófico mencionado, entre otros, por la Tabla philasophorum:

«El arte de la alquimia es comparable al huevo en que se encuentran cuatro cosas: la cáscara es la tierra; la clara, el agua; la finísima membrana que se halla bajo la cáscara es el aire. La yema es el fuego».

Esta carta es un espejo de la estructura del Tarot. Cuatro figuras enmarcan a la mujer en su mandorla, como cuatro energías de base unidas en armonía al servicio de un mismo centro. En la tradición cristiana, el ángel, el buey, el águila y el león representan a los cuatro evangelistas. Aquí, esos cuatro elementos nos sirven de base para comprender los cuatro Palos o símbolos de los arcanos menores.

El animal de color carne no puede ser designado con claridad: caballo o buey, es en cualquier caso un animal de tiro que simboliza la ofrenda, la ayuda, el sacrificio. También se puede considerar la punta que se alza sobre su ojo a nuestra izquierda como el cuerno de un unicornio, que en la Edad Media era el símbolo de la concepción de Cristo por la Virgen. Una vez más, el animal simbolizaría la materia virgen, los Oros. A diferencia de los otros tres elementos, este animal no tiene aureola porque no participa de la eternidad. Asimismo, los Oros, al contrario que los otros Palos, no llevan número.

En esta carta, la energía corporal y material alcanza su plenitud. El cuerpo es efímero pero está purificado de cualquier mácula. La realización de la vida material podría encarnarse en la figura del campeón que realiza una proeza deportiva o vital.

Las otras tres figuras son elementos cósmicos: el ángel representa la perfección emocional, la santidad, el corazón lleno de amor que se dedica a dar (Copas). El águila, con su aureola, simboliza la realización de lo mental: el genio, pero también un vacío que no se identifica con las palabras (Espadas). El león, también aureolado, representa la compleción de la energía descante y creadora, una sublimación que lleva el esfuerzo salvaje hasta la creación consciente, es la figura del héroe que no duda en sacrificar su vida (Bastos). Las cuatro energías irradian alrededor del centro, completamente realizadas.

Y, en su huevo azul, radiante de amor y de consciencia hacia todo el universo, el personaje central danza mirando hacia la izquierda: la receptividad. Su pie está apoyado en un suelo rojo labrado con seis surcos: la actividad vital ha sido trabajada con placer, el mundo ha sido aceptado tal cual es, con plena consciencia.

Bajo este suelo vivo; apenas disimulado por un lazo amarillo, se distingue un huevo blanco. Podría decirse que es el huevo de La Papisa, que ha eclosionado en todas sus potencialidades. Cuando el huevo cósmico se abre en nuestro trabajo espiritual, venimos al mundo. Esta carta podría representar el anima mundi, el agente universal que está en todas las cosas y que nos une a todas las cosas.

En una lectura:

A condición de que se encuentre al final de una frase, en posición de compleción, El Mundo indica una realización. Es una mujer realizada, un alma en pleno gozo, un mundo perfecto, un matrimonio feliz, un éxito mundial.

Esta carta también puede incitar al viaje: el descubrimiento del mundo en sentido literal. Al igual que el Arcano XVI, La Torre, podía evocar un sexo masculino en plena eyaculación, el Arcano XXI evoca un sexo femenino habitado por una exultación (el orgasmo) o por un ser (mujer encinta).

En cambio, si la carta se encuentra al principio de la serie, representará un comienzo difícil: se exige la realización antes de la acción, no está en su sitio, se convierte en un encierro. Se podrá entonces buscar el rastro de la vida intrauterina o del nacimiento del consultante, como primera experiencia traumática que induce un bloqueo en el desarrollo futuro.

Si no se desea entrar en este tipo de consideraciones, de todos modos habrá que tomar en cuenta el encierro que sugiere el Arcano XXI situado al principio de la serie y preguntarse en qué y por qué esa persona sigue encerrada «en su cascarón».

Y si El Mundo hablara...

«Aquí estoy, ante vosotros, alrededor de vosotros y en vosotros, con inmenso placer.

Soy un ser completo. No hay en mí nada que se me resista. Todo es unidad. Cada cosa está en su sido, soy una consciencia invulnerable, soy la danza perpetua de la totalidad. El que no me conoce dice "no" cuando el universo dice "sí", y esta negación a mi inmensa aceptación lo conduce a la impotencia. Pero el que se vuelve completamente puro y cóncavo, el que me deja entrar en él, empieza a danzar conmigo, a decir lo que digo. Ése conoce el amor universal, el pensamiento total, el deseo cósmico, la fuerza de vida impensable. Ése conoce la quinta esencia, la unidad de todas las energías.

Si llegas a mí, es decir si me desarrollas en ti, saborearás la felicidad suprema que es la felicidad de vivir. Para ello debes disolverte en la joya ardiente de mi presencia. Como cuatro ríos que regresan a su única fuente, deja que tus conceptos, enjambre de abejas ciegas, se fundan en mi felicidad. Deja el tropel de tus sentimientos anegarse en mi exaltación infinita; ofréceme la jauría enloquecida de tus deseos para que enriquezca, como un manjar exquisito, mi constante creatividad. Y que toda tu materia, con sus inevitables necesidades, se entregue a esta transparencia que me anima. Entonces serás amo de tu universo. En tu interior, tu libido no se agitará, tus pasiones no podrán inundarte, tus pensamientos no te destruirán, y tu cuerpo no obstaculizará tu existencia. Estarás pleno, unido a mí en la danza, en el gozo, en la fiesta inconmensurable.

Mediante la obediencia permito que tu intelecto aprenda a ser, mediante la paz absoluta, que tu corazón aprenda a amar: mediante el aprendizaje de la recepción, que tu sexo aprenda a crear; mediante la aceptación de la muerte, que tu cuerpo aprenda a vivir. Si como un león hambriento y sediento, abandonas la presa para elevarte hacia el alma, me encontraras por fin.

Soy el placer de vivir y de la realización. Soy la flor efímera que nace constantemente del abismo; represento la materialización de todos los sueños, el alma sin la cual el mundo no es mundo, sino un desierto estéril, el final de la esperanza. Soy el objetivo de todos los caminos. Gozo inefable.

Como una virgen santa, llevo en mi matriz la divinidad. Soy la concreción aquí mismo de la energía sagrada de El Loco. Soy el Mundo que Dios ha creado para ser amado por él.»

Entre las interpretaciones tradicionales de mata carta:

Renombre - Recorrer el mundo - Realización de los potenciales - Éxito - Perfecto acuerdo - Reunión - Mujer ideal - Plenitud - Comienzo difícil - Vientre de una mujer encinta - Sexo femenino - Orgasmo - Realización suprema - Final feliz - Parto - Nacimiento - ¿Cómo naci? - Encierro - Sentimiento de fracaso - Egocentrismo - Realización del andrógino espiritual - Huevo cósmico - Realización de los cuatro centros - Perfección finita - Universo llegado a su límite - Expansión máxima.

Palabras clave:
 
Realización - Alma - Mundo - Plenitud - Éxito - Heroísmo - Genio - Santidad - Danzar - Éxtasis -Universal - Realización - Totalidad...



lunes, 12 de febrero de 2018

ARCANO XX - EL JUICIO

 

Vi un llano de hielo, y en el horizonte,
una cadena de nevadas montañas.
Una nube apareció y comenzó crecer
hasta que cubrió un cuarto de cielo.
 
Dos ardientes alas
rápidamente se expandieron en la nube,
y supe que miraba al mensajero de la Emperatriz.

 
Él levantó una trompeta
y sopló a través de ella
vibrantes y poderosos tonos.

El llano tembló en respuesta a él
y las montañas fuertemente rodaron sus ecos.
Uno después de otro,
los sepulcros se abrieron en el llano
y de ellos vinieron hombres y mujeres,
viejos y jóvenes, y niños.
 
Estiraron sus brazos
hacia el mensajero de la Emperatriz
y retuvieron los sonidos de su trompeta.

Y en sus tonos sentí la sonrisa de la Emperatriz
y en los sepulcros abiertos vi las flores abiertas
cuya fragancia parecía ser
que las flores de la abertura
parecía fluir a través de los brazos extendidos.

Entonces entendí el misterio
del nacimiento en la muerte.

Arcano XX - El Juicio: Nueva consciencia, deseo irresistible.
 
Todas las energías del Tarot se concentran en la carta de El Juicio. Después de la receptividad de La Luna y de la nueva construcción emprendida por El Sol, asistimos aquí al nacimiento de una consciencia enmarcada por un principio femenino a la izquierda y un principio masculino a la derecha.
 
Esta emergencia, llamada por el ángel con su trompeta, se presenta ante nosotros como un deseo irresistible. La labor ha sido realizada. El anima y el animas llegan a la paz a través de la plegaria. Juntos han creado el andrógino divino que obedece a la llamada de la Consciencia suprema representada por el ángel.
 
Todos esos indicios gráficos nos sugieren una relación de evolución entre ambos arcanos. Después de pasar por las profundidades del inconsciente, tras una labor que puede haberse llevado a cabo con dolor, en cualquier caso en la sombra, una nueva vida despierta, como un nacimiento o una resurrección.
 
Se piensa en el Juicio Final, en que los muertos se levantan de sus tumbas. Todo lo muerto renace. Todo lo que está oculto o gestándose sube a la superficie y aspira a un mundo superior. Ese poderoso deseo de evolución resuena como una música divina. Lo que sugiere este Arcano es que una fuerza que desafía a la muerte actúa en nuestra existencia misma: la consciencia inmaterial e inmortal.
 
Se manifiesta bajo la forma de una llamada imperiosa a que cada uno se viva en una nueva dimensión. El ángel mira de frente y, trompeta en mano, simboliza el anuncio de ese despertar.
 
La nube circular azul cielo que lo rodea podría representar la apertura de lo mental. Esa misma apertura se anuncia en la cabeza del ser que surge de las profundidades de la tierra: el vacío mental que ha realizado está simbolizado por el pequeño disco azul central, que gira sobre sí mismo en el torbellino azul cielo que lo rodea para ascender luego por los veintidós escalones de la trompeta del ángel hasta el huevo de oro que representa a Dios en acción.
 
Obsérvese que el pabellón, por donde sale la música, es como una repetición de ese óvalo amarillo: el sonido reproduce la naturaleza de lo divino. Lo bello es el brillo de la Verdad.
 
La bandera que muestra el ángel presenta una cruz de color carne sobre un fondo naranja dividido en cuatro cuadrados, los cuatro elementos de la naturaleza o las cuatro energías simbolizadas después por los cuatro animales de El Mundo (XXI). Se podría pensar que la cruz de color carne indica la vocación del ser humano de vivirse a la vez horizontalmente en el mundo (con la unión del andrógino esencial entre la izquierda y la derecha) y verticalmente de la tierra al cielo.
 
Esta realización suprema de la consciencia en que el individuo lleva a cabo el ascenso del animal al ángel encuentra el resultado de su acción en la carta de El Mundo.
 
Cuando se saca esta carta, significa que uno es llamado. Sobrevendrán dificultades si, por alguna razón, no se llega a responder a esta llamada.
 
En una lectura:
 
Es frecuente que El Juicio recuerde las circunstancias del modo en que el consultante haya vívido su nacimiento. Todas las variantes posibles de un parto problemático, de una gestación agitada, de una situación difícil que rodea la llegada al mundo pueden haber constituido un obstáculo. La persona que consulta se vivirá entonces, en mayor o menor grado, conscientemente o no, como un ser que no ha sido deseado, cuyo nacimiento no ha sido querido. La neurosis de fracaso, la duración, de las dificultades incomprensibles la atraerán hacia abajo, hacia el fondo de la tumba de donde es llamada a emerger.
 
El sentido de este Arcano consiste en descubrir, mediante el trabajo terapéutico u otros medios, que todo ser que nace es absolutamente deseado por la divinidad (o por el universo) que ha permitido que sea engendrado. las dificultades que el consultante sienta respecto a su deseo de vivir, a su vocación artística o profesional, son resistencias hacia su naturaleza profunda, hacia el grado de consciencia que nos ofrece el ángel.
 
Esta carta también puede aparecer para indicar un problema relativo al acto de juzgar o ser juzgado. Si la llamada es de naturaleza divina, cualquiera que se erija en juez miente; no hay juicio humano válido.
 
Para una pareja, esta carta exhorta a hacer una obra común, un hijo real o simbólico, sugiere que el sentido de la unión de lo masculino y lo femenino es producir un tercer elemento bañado de amor y de consciencia. El juego de miradas es interesante: la mujer mira al hombre o al hijo, representa el amor humano y el amor a la obra, mientras que el hombre, con sus ojos dirigidos hacia el cielo, encarna el amor a lo divino, el amor cósmico.
 
El ángel nos mira de frente, su acción se dirige hacia nosotros. Nos recuerda que, si no reconocemos nuestro deseo profundo ni el deseo divino que suscita en nosotros la toma de consciencia, somos muertos vivos.
 
El Juicio remite por último a la emergencia de un deseo, de una vocación, a una llamada de cualquier orden.
 
Es una carta de éxtasis, de renacimiento profundo y de plegaria inmediatamente satisfecha en que las energías ascienden de la tierra hacia el cielo y, simultáneamente, descienden del cielo hacia la tierra, Conviene reconocerla: representa el último paso antes de la realización total de El Mundo.
 
Y si El Juicio hablara...
 
«Has fluido con el río negro del Arcano XIII. Has hundido tus raíces en la oscuridad de El Diablo. Has sido el demonio que levantaba, tristemente su antorcha como una nostalgia de la luz.
 
Cuando errabas por el fondo del abismo, yo no te olvidaba. Ahora puedo entrar en contacto contigo, pero poco a poco, con una paciencia y una suavidad infinitas, porque soy demasiado fuerte. Puedes unirte a mí si has sido preparado, si has hecho el viaje a las profundidades de tu ser, si has conocido todas las facetas de tu masculinidad y de tu feminidad y las has conciliado, equilibrado. Te aporto la luz de todos los universos.
 
Mi potencia exige que hayas hecho la paz contigo mismo, que desde lo más profundo de tu inconsciente haya empezado a crecer el Árbol nuevo. Que todo tu ser se halle sumido en una infinita plegaria, que cada una de tus células esté en paz. Que estés, como los personajes, desnudo, en plena confianza y en plena aceptación de lo más alto que hay. Sin la divinidad no puedo existir.
 
Cuando el ser se convierte en un verdadero niño confiado, tranquilo, sólo entonces aparezco, como la certidumbre total, como la llamada que resuena desde el principio de los tiempos. Mi música, esencia divina de la palabra, te inspira un deseo imperioso de elevarte. Despierta todo lo que estaba dormido, resucita todo lo que estaba muerto, abre las lápidas selladas.
 
Hago estallar todas las palabras para que, a través de tus plegarias, puedas llegar al ámbito de lo inconcebible, donde reina el milagro de la vacuidad. Yo sé. He visto al Creador. Entonces, sencillamente, lo anuncio. Transporto la llamada irreprimible de la Consciencia. Soy el despertar, el milagro que se produce en el interior de tu ser. Irresistible certidumbre.
 
Cuando respondes a mi llamada, cada una de tus acciones es como una orden que te doy. Ya no hay duda. Te pones a hacer, a pensar, a amar, a vivir, a desear en pleno acuerdo con la voluntad divina. La vida vale la pena ser vivida, todo se realiza en la calma, la meditación, la benevolencia y la alegría. Vengo de un inconcebible huevo de oro donde el ser y el no ser son sólo luz indiferenciada.
 
Soy la más alta realización de tu psiquismo, tu pensamiento convertido por fin en andrógino. Vengo a liberarte de los límites del hombre y de la mujer. El círculo de nubes celestes que me rodea no es sino tu cerebro azul estallado. Borro para siempre tus fronteras. De encarnación en encarnación, de transformación en transformación, con certidumbre, con la alegría constante, te permito ser lo que siempre has sido, un emisario de Dios."
 
Entre las Interpretaciones tradicionales de esta carta:
 
Llamada - Deseo irresistible - Despertar de la sexualidad - Toma de consciencia - Anuncio - Buena nueva - Vocación - Triunfo - Renombre - Proyecto de futuro - Dar vida - Nacimiento de un hijo - Curación - Música - Apertura - Eclosión - Obra de una pareja - Célula padre/madre/hijo - Amor dependiente de los padres - Condiciones del nacimiento del consultante - Negarse a actuar como adulto - Emergencia de lo que está oculto - La gracia - Despertar de la consciencia - Diablo sublimado - Impulso hacia la luz.
 
Palabras clave:
 
Vocación — Llamada — Nacimiento — Renacimiento — Consciencia — Obra — Unión — Familia — Trascendencia — Emerger — Música — Suscitar...

  


domingo, 11 de febrero de 2018

ARCANO XIX - EL SOL

 
Tan pronto como percibí el sol,
entendí que este, en sí mismo,
es la expresión de la Ardiente Palabra
y el signo del Emperador.

La gran lumbrera brilló con un calor intenso
a lo largo de las cabezas doradas de los girasoles.
Y vi a un muchacho desnudo,
cuya cabeza estaba coronada con rosas,
galopando en un caballo blanco
y agitando una bandera roja brillante.

Cerré mis ojos por un momento
y cuando los volví a abrir
vi que cada rayo del sol
es el cetro del emperador y porta la vida.
 
Y vi cómo bajo concentración de estos rayos
las flores místicas de las aguas
se abren y reciben los rayos por sí mismas
y cómo toda la naturaleza
está constantemente naciendo
de la unión de dos principios.

Arcano XIX - El Sol: Arquetipo paterno, nueva construcción.

El Sol, Arcano XIX, nos mira a los ojos, como la justicia y el ángel de El Juicio.
 
Hay numerosos puntos en común con El Diablo (XV), empezando por el hecho de que bizquea un poco. Se podría pensar que El Diablo ha encendido su antorcha en el fuego de El Sol, luz y calor primordial de la divinidad.
 
Ésa es, en efecto, la primera interpretación de El Sol, símbolo de vida, de amor, arquetipo del Padre universal. Amo de los cielos, fuente del calor y de la luz, da vida a todas las criaturas. Aquí, el astro se ve en el zenit, radiante, eliminando toda sombra, en pleno centro del cielo. La luz naranja, intuitiva, deja paso al modelo esencial que reflejaba: la claridad amarilla de El Sol.
 
Bajo el calor del Padre celeste, dos personajes están unidos en la travesía de un río azul claro. Dos detalles significativos los asemejan a los diablillos del Arcano XV: el de la izquierda tiene un rabo, como el diablillo macho de El Diablo, y el de la derecha lleva tres puntos en el costado, como el diablillo hembra. Podría decirse que la energía que se hallaba en la oscuridad del Arcano XV ha salido ahora a plena luz y que, en lugar del vínculo pasional inconsciente, los dos personajes tienen una relación de ayuda mutua, de amor humano en estado puro. Una profunda y libre amistad, bajo la alta benevolencia de El Sol.
 
Se observa también que el personaje que está a nuestra derecha, en el lado activo, es el que lleva ahora el signo de la Consciencia activa, mientras que el personaje de nuestra izquierda avanza como a tientas, dejándose llevar. De las trabas de los dos diablillos sólo les quedan sendos collares de un rojo activo al nivel de la garganta, lugar de paso, y una línea de demarcación en el pecho, entre la derecha y la izquierda, delimitación y unión entre lo activa y lo receptivo.
 
El personaje de la derecha está erguido sobre una porción de tierra blanca, como purificada, y entre sus piernas el paisaje se ve sustituido por un espacio de azul cielo puro. Parece haber pasado a otra dimensión, más espiritual, al otro lado del río en cuyas aguas camina el segundo personaje para reunirse con él, ayudado con un movimiento de su mano. Podría verse en estos gemelos una metáfora del trabajo interior la parte consciente del ser ayuda a la parte animal, más primitiva, a acceder a una realidad diferente. El adulto guía al niño interior hacia la alegría.
 
En este Arcano, tres colores se repiten en el cielo, sobre la tierra y en los humanos:
 
 El amarillo central del Sol y de los rayos retorcidos se refleja en los ladrillos del muro y en el cabello de los protagonistas, como indicando que la mente se une a la luz.
 
El rojo de los rayos rectos se corresponde con las hileras superior e inferior de ladrillos, y con el collar de los protagonistas.
 
Los ojos del astro son blancos con pupilas negras, como los de los personajes que domina y como la tierra purificada de la derecha. Esa mirada consciente convierte la dualidad rojo-amarillo (inteligencia-acción vital) en unidad divina.
 
Por último, el azul del río agitado parece enrollarse alrededor de la cintura de los personajes, en sus taparrabos. Eso significa, quizá, que han aceptado su cuerpo, ceñido con esa onda en perpetuo cambio, como una forma calera. Luego, se eleva en cinco gotas azul claro hacia el sol, consciencia eterna presente en cada uno de nosotros. La unión entre los planos celeste, terrestre y humano es total.
 
Una única banda verde muestra de la unión fertilizadora entre el calor del sol y la acción del río evoca el crecimiento vegetal. Se puede leer el número de estrías en esta banda de crecimiento según la numerología del Tarot, como se leería una serie de arcanos mayores. Hay catorce al lado izquierdo del personaje de la izquierda, como anunciando el proceso de curación que se inicia; dos estrías más entre las piernas, gestación del mundo futuro; y siete estrías entre ambos personajes, la acción de uno sobre otro; por último, nueve estrías a la derecha de la carta, que recuerdan el valor numerológico 9, de crisis de fin de ciclo y de desprendimiento.  Pero aquí no se trata de una travesía iniciática.
 
El murete amarillo y rojo en segundo plano nos indica que, en medio de esta crisis, se alza una nueva construcción. Los dos personajes, separándose del pasado, empiezan una nueva vida.

En una lectura:

El Sol es bueno para cualquier nueva construcción, indica que actúa un amor incondicional y presagia un éxito basado en un recorrido cálido e iluminado. Es la cristalización de una pareja enamorada, la obtención de un éxito, una realización en cualquier ámbito de la vida humana, en sus aspectos intelectuales, emocionales, creativos o materiales. También es el inicio de una nueva vida, dejando atrás las dificultades del pasado; el encuentro de un alma gemela, la firma de un buen contrato.
 
El Sol representa también los valores ideales del arquetipo paterno, incluido el despertar de la mente masculina y de la inteligencia dentro de la feminidad. También puede señalar un dominio importante de la imagen del padre en la pregunta del consultante, tanto si el padre ha destacado por su presencia (un padre insuperable) como si ha destacado por su ausencia, lo cual habría llevado al consultante a forjarse una imagen ideal del padre, quizá demasiado mítica para poder responder a la realidad.
 
El calor del Sol está en todo momento disponible para todos. No obstante, no olvidemos que un exceso de sol produce la muerte, la sequedad, y puede transformar el paisaje en desierto.

Y si El Sol hablara...

«Me renuevo sin parar. Mientras me consumo, voy dando calor a cada brizna de hierba, a cada animal, a cada ser vivo sin excepción: acepto que a eso se llame Amor.
 
Desaparezco y vuelvo cíclicamente. Asimismo, para entrar en mi esplendor, espero de los seres humanos que puedan enterrar su pasado y empezar una nueva vida. Los ayudaré a ello.
 
Allá donde yo brille, disuelvo la duda, entro en los rincones más oscuros del alma y los inundo de mi luz. Impulsados por mi aliento, atravesaréis el río de las pulsiones dementes y, purificados, llegaréis al lugar donde todo crece sin esfuerzo.
 
Brillo en el corazón de la materia, soy su esplendor secreto, no es nada sin mí. Pero, cuando se me resiste, cuando no me percibe como su fuerza vital, es un cadáver. No dejo de impregnarla con mis gotas de inmortalidad.
 
Para vosotros, hijos míos, engendro sin fin la alegría y la euforia vital. No seáis impermeables a mi luz eterna. Ved cuán bajo es el muro que os separa de mí. Lo he concebido para que todos podáis saltarlo, es un juego de niños. Bajo mis rayos conoceréis el afecto vital, desnudo, sincero. Soy la solución a todas las dificultades. Soy el ojo puro y, al mismo tiempo, la resonancia del primer grito. Lo que llamáis oscuridad sólo es el olvido de mi luz, de mi amor siempre presente.
 
Anuncio sin parar el final de la noche. Todo lo que no es claro no soy yo. Soy la renovación continua y regeneradora, la que uno espera toda la vida.
 
Se me llama Sol pero no tengo nombre, soy el esplendor radiante de la existencia. Pero ¿qué soy si nadie me refleja? ¿Cómo puedo ser ilimitado si nadie me pone límites? ¿Qué es mi inmortalidad sin el camino de la muerte? ¿Qué es mi eterno presente sin la trampa del tiempo que pasa? ¿Qué son mis semillas de oro sin surcos de tierra en los que hundirse? ¿Qué es mi alimento si nadie lo devora?
 
En verdad, mi amor es en gran parte mi necesidad del otro... Por eso me reproduzco sin cesar. Multiplico mi energía en infinitos espejos, me vuelvo amante de mis propios hijos. En su alma me busco a mí mismo, hablo conmigo mismo. Soy el padre universal de mí mismo. Todas las madres del mundo, a las que he fecundado, no hacen sino engendrarme. El niño Sol tiene todos los derechos. Cedo esos derechos a la humanidad consciente.»

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:
 
Amor recíproco - Fraternidad - Ayuda mutua - Unión feliz - Nueva vida - Asociación - Éxito. cosecha abundante - Felicidad - Luz -Verano - Irradiación - Inteligencia - Brío - Riqueza - Sequía por exceso de calor - Niños o infancia - Gentilidad - Rivalidad - Arquetipo paterno cósmico - Padre ideal - Padre ausente - Cortar con el pasado para construir más lejos - Construcción - Solidaridad.

Palabras clave:
 
Calor - Amor - Nueva vida - Construcción - Tránsito - Consciencia - Padre cósmico - Gemelidad - Irradiar - Atravesar - Infancia - Éxito - Evolución...



jueves, 8 de febrero de 2018

ARCANO XVIII - LA LUNA


Un llano desolado se desplegaba ante mí.
Una Luna Llena miraba abajo
como en una vacilación contemplativa.
Bajo su luz de duda
las sombras vivían su propia vida peculiar.
 
En el horizonte vi colinas azules,
y sobre ellas serpenteaba un camino
que se prolongaba entre dos torres grises
muy lejos en la distancia.
 
De ambos lados del camino
un lobo y un perro sentados,
aullaban a la luna.
Recuerdo que los perros
creían en latrocinios y fantasmas.
 
Un cangrejo negro grande
se arrastraba fuera del riachuelo en las arenas.
 
Un pesado y frío rocío caía.
El pavor se apoderó de mí.
 
Sentí la presencia de un misterioso mundo,
un mundo de espíritus hostiles,
de cadáveres levantándose de los sepulcros,
de fantasmas que se lamentan.
 
En este claro de luna pálido
me parecía sentir la presencia de apariciones;
alguien me miró desde detrás de las torres,
y sabía que era peligroso mirar atrás.
 
Arcano XVIII - La Luna: Potencia femenina receptiva.

la luna es uno de los más antiguos símbolos de la humanidad, representa el arquetipo femenino materno por excelencia, la Madre cósmica. Su cualidad esencial es la receptividad: la luna, planeta satélite, refleja la luz del sol.
 
Nos encontramos en pleno corazón de la noche, pero de una noche iluminada por esa humilde receptividad. Es también el mundo de los sueños, de lo imaginario y del inconsciente, tradicionalmente asociados a la noche.
 
El Tarot representa la luna, como el sol, con un rostro. Pero no nos mira de frente. Es una luna creciente, que se presenta de perfil. Está en formación. Una parte de ella permanece invisible. En este aspecto simboliza el misterio del alma, el proceso secreto de la gestación, todo lo que está oculto.
 
Su rostro no es el de una joven, está impregnado de una sabiduría antigua que emana por sus rayos naranjas. Los rayos rojos que alternan con éstos en segundo plano nos indican una gran capacidad vital, una extrema fecundidad como encerrada, oculta.
 
En primer plano predomina el azul cielo, símbolo de espiritualidad y de intuición. La Luna está ligada a los ritmos biológicos, al agua, a las mareas, a los ciclos femeninos, al paso de la vida a la muerte.
 
Bajo el astro propiamente dicho hay dos animales frente a frente, en un paisaje en que se ven dos torres. Aparentemente, son perros, lobos quizá, o un perro y un lobo. Aúllan a la Luna y se nutren de ella, de las gotas de colores que dispensa. Se puede ver en ello un símbolo de hermandad, dos hermanos que reclaman su alimento (material, emocional o intelectual) a la madre, dos hermanos amantes o enemigos.
 
El animal azul cielo representa un ser más espiritual. Su lengua verde es receptiva. Tiene la cola levantada y, detrás de él, la almena de la torre está abierta, también receptiva. El perro de color carne, que podría representar la materia, tiene la cola baja y una lengua roja activa. Se encuentra delante de una torre cerrada, sin puerta aparente.
 
Al pie de la torre, vemos tres escalones blancos que recuerdan los peldaños iniciáticos de La Torre, pero aun así esta torre está cerrada, incluso sus almenas están cubiertas por otras complementarias, como unas mandíbulas apretadas. Podría deducirse de ello que el cuerpo material, concreto y denso, está vuelto hacia la acción y que no tiene vocación de recibir sino a través del espíritu, simbolizado por el perro azul claro. Obsérvese sin embargo que la oreja de cada uno de los perros lleva el color complementario, al igual que en el símbolo del yin y el yang cada polo lleva en ciernes el polo opuesto.
 
Las patas delanteras de los dos perros delimitan una porción del paisaje que recuerda un blasón de tres bandas: una superior verde oscuro, que representa el espacio en que brilla la Luna y corresponde al espíritu receptivo sumido en una meditación profunda.
 
La banda del medio corresponde al nivel en que se encuentran los perros. En ella crecen dos plantas, que representan una vida emocional rica. La banda inferior, cercana al agua de la base de la carta, corresponde a la gestación profunda de la dimensión sexual y corporal. En ella se encuentran tres gotas rojas que remiten a la animalidad.
 
La extensión de agua que se encuentra en la parte inferior está delimitada como una alberca, pero agitada por ondas que recuerdan las olas y las mareas. También podría ser un puerto. Su primera orilla, en la parte inferior de la carta, se compone de rocas y de una vegetación natural, salvaje. Pero, en el otro extremo, está bordeada de líneas rectas, tres líneas negras que encierran dos líneas azules, como para indicar que el inconsciente se ve limitado por el dualismo racional.
 
En el centro de estas aguas matriciales se encuentra un cangrejo en el que se puede ver un símbolo del Yo que aspira al contacto con la Luna. Ese contacto ya existe, puesto que el crustáceo y el astro llevan los mismos colores. El cangrejo desea la unión con la Luna sin saber que, al igual que los demás elementos de la carta, ya está en comunicación con ella. Se lo puede ver inmerso en lo más profundo del agua o, por el contrario, flotando en su superficie. En ambos casos, nos incita a entrar en contacto con la intuición, ese tesoro oculto que todos llevamos dentro.
 
Obsérvese también que sujeta con sus pinzas dos pequeñas bolas a modo de ofrendas. El ego tiene algo que ofrecer en el trabajo espiritual. Así pues, según cómo enfoquemos esta carta, representará la comunicación intuitiva profunda, o por el contrario la carta de la soledad, de la separación.
 
Cabe imaginar que el cangrejo ha salido para robar las bolas que lleva en sus pinzas, que los perros se están peleando, que todos se sienten abandonados por la luna y por su fuerza espiritual.
 
Las gotas que ascienden hacia el satélite pueden representar su capacidad receptiva, pero también, en un sentido negativo, una insaciable absorción de energía. La carta remite entonces al caos mental, a la locura.
 
Si se cuenta el número de trazos que hay a cada lado de la inscripción LA·LUNE, en el borde inferior de la carta, se cuentan 10 a la izquierda y 7 + 4 a la derecha, con un espacio entre ambos que, sumado, da 12. El 10 remite a La Rueda de Fortuna y, al igual que en dicho Arcano, aquí hay tres animales. Pero los animales de La Rueda de Fortuna aún no han encontrado la fuerza que los pondrá en movimiento; en cambio, se puede decir que el cangrejo y los perros están impulsados por la fuerza magnética de la Luna.
 
En cuanto al Arcano XII, El Colgado, está estrechamente ligado a La Luna, puesto que representa una parada, una gestación espiritual, un estado de recepción. Pero, en La Luna, el estado de recepción es universal: en el suelo hay gotas rojas y azules brotando para ascender hacia el astro. Esta circulación es la marca de un intercambio energético entre la tierra y la luna.

En una lectura

Esta carta remite por lo general al mundo de la madre, a todos los aspectos del Inconsciente, de la intuición, del misterio íntimo del ser. Podrá orientarse entonces la lectura hacia la relación del o de la consultante con su madre o con su concepción de lo femenino.
 
Para una mujer, esta carta puede ser presagio de una realización profunda. Para un hombre, incita a cultivar cualidades tradicionalmente femeninas como la sensibilidad, la intuición...
 
La Luna es de buen augurio para cualquiera que desee dedicarse a la poesía, a la lectura del Tarot, o a cualquier disciplina basada en la receptividad.
 
En La Luna resuenan asimismo el miedo a la oscuridad, las pesadillas y todo tipo de inquietudes ligadas a lo desconocido, a veces al abandono. Puede simbolizar angustias indefinidas, pero también un viaje allende los mares o la llegada a un puerto. Inclina a la ensoñación y a todos los estados de ánimo generalmente asociados al carácter «lunar» o «lunático». Su infinito potencial receptivo es su mayor riqueza.

Y si La Luna hablara...

«Me pedís que me explique, pero estoy tan lejos de las palabras, de la lógica, del pensamiento discursivo, del intelecto...
 
Me encuentro en un estado secreto e indecible, soy el misterio donde comienza todo conocimiento profundo, cuando os sumergís en mis aguas silenciosas sin pedir nada, sin tratar de definir nada, fuera de toda luz.
 
Cuanto más entráis en mí, más os atraigo. No hay nada claro en mí. No tengo fondo, soy toda matices, me extiendo en el reino de la sombra. Soy una ciénaga de riqueza inconmensurable, contengo todos los totems, los dioses prehistóricos, los tesoros de los tiempos pasados y por venir. soy la matriz.
 
Más allá del inconsciente, soy la creación misma. Escapo a cualquier definición. Sé que se me ha adorado. Desde que los seres humanos desarrollaron una chispa de consciencia, me identificaron con ella. Como un corazón de plata perfecta, brillaba en las tinieblas de la noche. Era la luz que nebulosamente sospechaban que reinaba en lo más profundo de sus almas ciegas. Me había hundido en todas las oscuridades del universo. Allá donde las entidades ávidas acechan la menor chispa de consciencia, dimensiones de locura, de soledad absoluta, de delirio helado, de ese silencio doloroso que se llama Poesía, he reconocido que para ser tenía que ir ahí donde no estaba. Caí en mí misma, cada vez más hondo. Me perdía descendiendo hacia ningún sitio, hasta que, al final, "Yo", la oscura, dejé de ser. O mejor era una concavidad infinita, una boca abierta que contenía toda la sed del mundo. Una vagina sin límites convertida en aspiración total.
 
Entonces, en esta vacuidad, en esta ausencia de contornos, pude por fin reflejar la totalidad de la luz. Una luz ardiente que transformé en su reflejo frío, no la luz que engendra sino la que ilumina. No insemino, sólo indico. Quien recibe mi luz conoce aquello que es, nada más. Es más que suficiente. Para convertirme en recepción total, tuve que negarme a dar.
 
En la noche, cualquier forma rígida se ve aniquilada por mi luz, empezando por la razón. Bajo mi claridad, el ángel es ángel, la fiera es fiera, el loco es loco, el santo es santo.
 
Soy el espejo universal, cada cual puede verse en mí.»

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:
 
Intuición - Noche - Sueño - Ensoñaciones - Superstición - Poesía - Adivinación - Imaginación - Inconsciente profundo - Sensualidad - Verdad oculta (por descubrir) - Locura - Soledad - Terror nocturno - Gestación - Petición sin límites - Vampiro de energía - Niño en busca del amor materno - Amor que une - Depresión - Secreto - Travesía del mar - Océano - Receptividad - Vida oscura de la materia - Ideal que se quiere alcanzar - Feminidad - Arquetipo maternal cósmico.
 
Palabras clave:

Noche - intuición - Feminidad - Madre cósmica - Sueño - Receptividad - Reflejar - Misterio - Atracción - Imaginación - Magnetismo - Gestación - Locura - Poesía - Incertidumbre - Fases...


miércoles, 7 de febrero de 2018

ARCANO XVII - LA ESTRELLA


Una emoción extraña me asió.
Un temblor ardiente corrió en ondas
a través de todo mi cuerpo.
Mi corazón aceleró sus latidos,
un tumulto agitó mi mente.
Sentí que estaba rodeado
por misterios portentosos.

Y de inmediato ejes de Luz
penetraron mi ser e iluminaron
muchas cosas antes en la oscuridad,
cuya existencia incluso nunca había sospechado.
 
Velos desaparecidos de los cuales
había sido antes inconsciente.
Voces me hablaron.
Y repentinamente todo mi conocimiento anterior
tomó un nuevo y diferente significado.
Descubrí correlaciones inesperadas
en las cosas que había pensado
hasta ahora ajenas unas de otras.
 
Objetos distantes y diferentes unos de otros
se muestran cercanos y similares.
Los hechos del mundo
desplegados ante mis ojos
de acuerdo a un nuevo patrón.
 
En el cielo había una enorme estrella
rodeada por siete estrellas más pequeñas.
Sus rayos se mezclaban,
llenando el espacio con radiación
y esplendor inconmensurables.
Entonces supe que vi ese Cielo
del cual Plotino dijo:

"Donde... todas las cosas son diáfanas;
y nada es oscuro u opone resistencia,
sino que todo, internamente
y a través de cada uno, es evidente.
 
Porque la luz
se encuentra por todas partes con la luz,
puesto que todo contiene
todas las cosas en sí mismo,
y a la vez vemos todas las cosas en otras.
 
De modo que todas las cosas
están por todas partes, y todo es todo.
Cada cosa es como todo.
Y el esplendor allí es infinito.
Porque todo allí es grande,
desde el momento de que
aunque sea pequeño es grande.

"El sol, que está allí, es todas las estrellas;
y cada estrella es a la vez el sol y todas las estrellas.
En cada una, sin embargo,
predomina una propiedad diferente,
pero al mismo tiempo todas las cosas
son visibles en cada una.
El movimiento allí es además puro;
porque el movimiento no está confundido
por un móvil diferente de él.
 
La permanencia también
no sufre ningún cambio de su naturaleza,
porque no se mezcla con lo inestable.
Y lo hermoso allí es hermoso,
porque no subsiste en belleza.
Cada cosa también,
está allí establecida,
no como en una tierra extranjera,
sino como el asiento en el que cada cosa es...
 
Ni es la cosa en sí diferente
del lugar en el cual subsiste.
Porque el tema de esta es el intelecto,
y es en sí misma intelecto...
 
En esta región sensible, por lo tanto,
una parte no es producida por otra,
sino que cada parte es una parte sola.
Pero allí cada parte siempre
procede de la totalidad
y es al mismo tiempo parte y totalidad.
 
Porque esta aparece de hecho como un parte,
pero por él cuya vista es aguda,
esta será vista como una totalidad.
"Donde... además no hay ostentación
de la visión que está allí,
ni ninguna plenitud de percepción
que pueda traer intuición a un fin.

"Porque para nadie había allí alguna vacuidad
que cuando se llenara cause que la energía visible cese;
ni es esta una cosa, sino que otra,
así como para ocasionar una parte de una cosa
no para ser amigable esa u otra.
 
"Donde... la vida es sabiduría;
una sabiduría no obtenida
por un proceso del razonamiento,
porque la totalidad de esta siempre estaba,
y no está en algún aspecto deficiente,
como tampoco está
en lo que se busca de la investigación.
Sino que es la primera sabiduría,
y no se deriva de otra ".
 
Entendía que toda la radiación
aquí es pensamiento;
y los colores que cambian son emociones.
Y cada rayo, si miramos en esto,
se tornan en imágenes, símbolos, voces y humores.
 
Y vi que no hay nada inanimado,
sino que todo es alma,
todo es vida,
todo es emoción e imaginación.
Y debajo de las estrellas radiantes
al lado del río azul
vi a una doncella desnuda, joven y hermosa.
 
Ella se hincó sobre una rodilla
y vertió agua a partir de dos recipientes,
uno de oro y uno de plata.
Un pájaro pequeño en un arbusto cercano
levantó sus alas y estaba presto para volar lejos.
 
Por un momento entendí
que observaba el Alma de la Naturaleza.
"Esta es la Imaginación de la Naturaleza",
dijo la voz suavemente.
"La Naturaleza sueña, improvisa, crea mundos.
 
Aprenda a unir su imaginación
con la imaginación de Ella
y nada será jamás imposible para usted.
Pierda el mundo externo
y busque esto en usted mismo.
Entonces encontrará la luz.
 
"Pero recuerde,
a menos que usted haya perdido la Tierra,
usted no encontrará el Cielo.
 
Es imposible considerar tanto lo equivocado
y lo correcto al mismo tiempo."
 
 
Arcano XVII - La Estrella: Actuar en el mundo, encontrar su sitio.

En la tarjeta inferior, la grafía ambigua da pie a numerosas lecturas: Le Toille, Le Toule (que sería un derivado de la palabra «fuente» en occitano), Le Toi île [La isla del Tú].
 
Este Arcano será para nosotros La Estrella (L'Étoile). En él se ve a una mujer desnuda arrodillada bajo un cielo constelado. Bajo las estrellas, una estrella: el ser humano en su verdad.
 
El Arcano XVII representa al primer ser humano desnudo del Tarot, antes de los Arcanos XIX, XX y XXI. Con él comienza la aventura del ser que ha llegado a la pureza, al desasimiento.
 
Más allá del parecer, La Estrella no tiene nada que ocultar, sólo tiene que encontrar un lugar en la tierra. La actitud de La Estrella sugiere piedad y sumisión: uno se arrodilla en un templo, o ante un rey o una reina. Puede decirse, pues, que honra el lugar en que se establece. Pero su rodilla apoyada en el suelo puede ser también señal de arraigo: ha encontrado su sitio en la Tierra y está en comunicación con el cosmos.
 
En la numerología del Tarot, el 7 es el grado más alto de la acción en el mundo. Existen numerosos puntos en común entre La Estrella y El Carro: ambos arraigan en la tierra; en el dosel del Carro brillan doce estrellas que indican su relación con el universo. Pero si El Carro penetra en el mundo como un conquistador, un viajero o un príncipe inseminador, La Estrella actúa en el mundo irrigándolo, nutriéndolo. Sus pechos desnudos evocan la lactancia, y podría verse en las estrellas una alusión a la Vía Láctea. Estas estrellas, que son ocho, nos indican que aquí se alcanza una perfección: la perfección del don.
 
La Estrella es un ser totalmente unido al mundo. Una de sus jarras parece soldada a su cuerpo, sellada en su pelvis, y la otra se prolonga en el paisaje. Se puede ver en ello la imagen del agua espiritual (amarilla) y de un agua sexual o instintiva (azul oscuro) que nutren juntas el conjunto del entorno. Es posible que una de esas jarras sea receptiva y capte la energía del río azul, y la otra vierta una luz estelar.
 
En la frente de la mujer, una luna naranja sugiere la inteligencia convertida en sabiduría receptiva, que le permite transmitir la fuerza universal que pasa por ella, simbolizada por el cielo estrellado. También es un ser de carne, que forma parte de la naturaleza.
 
En su vientre redondo, la señal que lleva a la altura del ombligo sugiere un germen de vida. Derrama fertilidad, a su alrededor brotan árboles de fronda naranja, uno de los cuales tiene frutos amarillos. Lo que se recibe de arriba La Estrella, canal de una generosidad universal, lo vierte en la tierra para fertilizarla.
 
Aquí, la marcha itinerante de El Loco, de la energía prima, se detiene para dar paso a una comunicación con la humanidad. El ser generoso se convierte en fuente inagotable, dando y recibiendo en un mismo movimiento de purificación.
 
Desde el punto de vista de la labor psicológica, podría decirse que La Estrella, al purificar su pasado, purifica su futuro y su entorno. Da a lo que la rodea y a sí misma, sin pedir nada a cambio. A medida que su acción se desarrolla, fertiliza y aclara el paisaje, tierra, arena, árboles, agua. La gran mancha negra que aparece en el Arcano XIII y se convierte en el fundamento misterioso del Arcano XV, encuentra aquí su expresión sublime en la forma de un pájaro que, desde la cima de un árbol, prepara su vuelo hacia el punto negro de las estrellas.
 
La fuerza brotada del centro del universo (simbolizado por las estrellas) desciende hacia el ser humano, purifica la tierra y vuelve hacia el universo, en un movimiento de eterno retorno.
 
La figura del pájaro también puede evocar el fénix que renace siempre de sus cenizas (también se encuentra esta figura en el Dos de Copas y el Cuatro de Oros). En este sentido, La Estrella es tanto el canal de lo infinito como el de la eternidad.
 
Si se quiere ver su acción desde el punto de vista negativo, diremos que La Estrella malgasta lo que exige en lugar de dar. A veces se la representa dilapidando su energía hacia el pasado, habitada por neurosis sin resolver del niño interior. Entonces es un ser vampírico, perpetuamente insatisfecho, que se siente permanentemente malquerido, invadido o abandonado y que, sin tener nunca intención de dar, permanece en constante reivindicación afectiva, sexual y energética. La Estrella se convierte entonces en pozo sin fondo, o se ve, por el contrario, poseída por una pasión del exceso, sin discernimiento. Puede metamorfosearse en una descarada impúdica, o en un ser tóxico que contamina los ríos, envenena la vida espiritual o material de los suyos.
 
Simbólicamente, La Estrella representa el guía espiritual que llevamos dentro, relacionado con las fuerzas más profundas del universo, con la divinidad. Es lo desconocido de nosotros mismos y en lo cual podemos tener fe: nuestra «buena estrella».

En una lectura

Representa una etapa en que uno encuentra su sitio para actuar en el mundo embelleciéndolo y nutriéndolo desde un lugar que uno ha hecho suyo. Incita a veces a no elegir entre dos opciones aparentemente irreconciliables, sino a conciliarlas. Es tradicionalmente vista como signo de suerte, de prosperidad, de fertilidad. Simboliza la acción generosa.
 
También se asocia al amor divino, a la esperanza, a la verdad (que sale desnuda del pozo). Representa una realización creativa, que supone encontrar su sitio.
 
Para un hombre, es la amante por excelencia, o la belleza de su feminidad interior a partir de la cual puede actuar. Para una mujer, es la realización de su presencia en el mundo, una acción conforme a su deseo y a su naturaleza profunda.
 
Su relación consciente y generosa con la naturaleza nos orienta hacia la ecología, el chamanismo, todas las creencias y disciplinas que toman en cuenta el planeta como un ser vivo.
 
Si La Estrella viene el contenido de sus jarras en el pasado o en el vacío, habrá que preguntarse por qué malgasta su energía, hacia qué problema sin resolver.
 
Esta carta, por su desnudez y su naturaleza estelar, también evoca a Venus, la estrella del pastor, el astro más brillante que permite orientarse en la noche.

Y si La Estrella hablara...

«Estoy en el mundo, soy del mundo, actúo en el mundo. Estoy en mí, soy de mí, actúo en mí. Separada y unida al mismo tiempo, ínfimo engranaje de una máquina cósmica, colaboro, recibo y doy, absorbo y reparto.
 
Mi desnudez es completa: ningún principio me guía, ni más ley que la natural. Si digo «soy» es porque, en la infinita multiplicidad de los seres y de las cosas, he encontrado mi sitio, en el mundo y en mí misma, es lo mismo. Ya no necesito buscar, ni tengo imagen alguna de mí misma, estoy en mi sitio. Aquí, y en todas partes, voluntariamente atada. Estoy en cada partícula de polvo, en cada territorio, cada curso de agua, cada estrella, cada parte de mi cuerpo.
 
¿Y cómo no respetaría al mundo, a mis huesos y mi carne? Toda esta materia no me pertenece, me fue prestada, sólo por un fragmento del tiempo. Y la respeto, porque es mi templo, el templo donde reside el Dios impensable. El espíritu es materia, y la materia es espíritu, el universo nace y estalla constantemente y, en su centro, ahí donde me arrodillé, estoy.

Si digo "estoy ahí", quiero decir "en aquello" que sostiene a cualquier vida, en esta fuente incesante de energía que distribuyo por mi mente, mi corazón, mi sexo. Energías de una pureza sublime que, al brotar de mí, limpian el mundo. Devuelvo el perfume a la atmósfera, su dulzor a las aguas del río, su fertilidad a la tierra, y su vida a todos los océanos. No hay un solo sitio en el cosmos en que yo esté ausente. En cada instante, nunca abandono el presente. Ni el pasado, ni el futuro pueden encadenarme. Ni los arrepentimientos, ni los proyectos. Constante, fiel a mi lugar, recibo y doy.
 
Y cuando digo "Soy del mundo y de mí misma", significa que me entrego sin reticencia, eliminando hasta su raíz la más oscura de las críticas. No juzgo. Amo y sirvo. No me separo, ni siquiera por espacio del grosor de un cabello; pertenezco, es decir que venero, obedezco. Por eso estoy desnuda, desnuda como un árbol, un pájaro o una nube. Soy de mi cuerpo, de mi carne y de mi sangre; siendo, me resulta imposible abandonar o abandonarme a mí misma. ¿Cómo no amar lo que me posee amorosamente? Así como me doy a la tierra, me doy a mi carne y a mis huesos.
 
Al igual que me confío a los océanos, me confío a mi sangre. Al igual que me entrego al aire, me entrego a mi piel; al igual que me remito a las estrellas, me remito a mi cabello. Y, llena de este amor de esclava, radiante, actúo sobre el mundo y sobre mí misma.
 
Actúo, es decir que voy con el mundo, eliminando los obstáculos, transmitiendo la energía que viene de más allá de las estrellas. Me limito a enriquecer y purificar, y nutrir, y comprender, y purificar. Asimismo actúo sobre mí: me abro a todos los infinitos, dejo que el aliento de los dioses circule por todos los poros de mi sangre. Permito a todos los misterios que me atraviesen.
 
Y en el centro de mi vientre, ya infinito, recibo y dejo que nazca la totalidad de la luz."

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:
 
Éxito - Suerte - Verdad - Generosidad - Acción altruista - Poner frente a frente dos acciones o dos relaciones - Encontrar su sitio - Vedette - Mujer fecunda - Amamantar - Mujer encinta - Herida en la rodilla - Amante ideal - Don o despilfarro, según la dirección hacia la cual La Estrella vacíe sus jarras - Nostalgia (si mira hacia el pasado) - Purificación del mundo - Ecología - Fuente - Irrigación - Recepción de la energía cósmica - Sacralización de un lugar - Armonía con las fuerzas de la naturaleza - Paraíso - Acuario - Chamán - Bruja hermosa.
 
Palabras clave:
 
Suerte - Nutrir - Sacralizar - Respetar - Fecundidad - Don - Inspiración - Feminidad - Canto - Estelar - Cósmico - Ecología - Irrigar - Encontrar su sitio - Estrella del espectáculo...

 

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