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jueves, 1 de febrero de 2018

EL TEMPLO SIMBÓLICO



Todas las Logias regularmente constituidas deben celebrar sus Trabajos (Asambleas) en un local expresamente arreglado y solemnemente consagrado para este objeto, que se llama Templo.

Siendo el Templo Simbólico una imagen representativa del Universo, afecta la forma de un cubo, por corresponder esta figura al número 4, que simboliza la Naturaleza.

Todo es simbólico en él: los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, la bóveda celeste con sus numerosas constelaciones, el sol, la luna, los signos zodiacales y cuantos objetos se hallan representados en su interior, todo se refiere simbólicamente al mismo sistema.

La planta de este local es la de un paralelogramo, orientado en dirección del Oeste al Este, cuyos cuatro lados se designan con los nombres de los cuatro puntos cardinales.

En su contorno se hallan repartidas doce columnas representativas de los doce signos del Zodiaco, que sostienen una bóveda azul, tachonada de brillantes estrellas.

Circuyendo el recinto, a lo largo del friso, imagen de la eclíptica, corre un grueso cordón anudado a distancias proporcionales, formando doce lazos cuyos extremos rematados en dos borlas se apoyan sobre las columnas de la Orden.

Al Oriente se levanta un estrado o plataforma de proporciones adecuadas, elevado sobre una gradería de cuatro escalones y cuyo frente o pretil está formado por una balaustrada.

En la parte central de esta plataforma se levanta sobre tres gradas otro estrado do menores dimensiones, pero bastante espacioso para contener el sitial del Venerable Presidente y el ara o el trono que tiene delante, resultando que este se halla elevado á la altura de siete gradas sobre el nivel del suelo.

El Trono está cobijado debajo de un dosel, en cuyo fondo y en la parte alta se destaca un Delta o triángulo resplandeciente que lleva, en caracteres hebraicos, el Gran nombre de Dios (JEHOVAH), tipo simbólico de la perfección divina; emblema de la fuerza generadora de la Naturaleza y de la Armonía que reina entre todos los cuerpos y cuyos lados, entre otras significaciones simbólicas, representan los tres reinos de la naturaleza: el Pasado, el Presente y el Porvenir,(el Nacimiento, la Vida y la Muerte), Dios, Perfección, Transformación.

En el fondo del Oriente, á ambos lados del dosel, en lo alto, se destacan sobre un transparente luminoso, las imágenes de las dos grandes lumbreras del Universo, el Sol y la Luna en su cuarto creciente: éste á la derecha y aquél a la izquierda del Presidente.

Delante del trono, y a conveniente distancia, hay un pedestal o ara llamado altar de los juramentos.

Sobre el primer estrado, junto a la balaustrada, a derecha o izquierda del Ven. Presidente, hay dos bufetes en frente el uno del otro, para los hermanos Orador y Secretario.

A la derecha del Presidente se coloca el estandarte de la Logia, y alrededor del hemiciclo las banquetas o asientos convenientes para los hermanos que tengan derecho a ocuparlos o para aquellos a quienes se quiera, distinguir.

Sobre el altar del Venerable se coloca un candelabro con tres bujías encendidas, una espada, un pequeño mazo vulgarmente llamado mollete, y la carta o patente constitutiva de la Logia.

Sobre el altar de los juramentos, se ponen un libro de la Ley y un compás y una escuadra entrelazadas.

Al Occidente se halla la puerta de entrada, junto a la cual hay un asiento y una espada flamígera para el Guarda templo interno.

A ambos lados de esta puerta, unos tres pasos hacia el oriente, se levantan dos columnas aisladas, de orden corintio, cuyos capiteles se hallan coronadas por tres granadas entreabiertas, distinguiéndose cada una de dichas columnas por un nombre misterioso, cuya inicial J. y B llevan esculpida en el fuste.

Inmediato a estas columnas, al extremo occidental de los lados del Norte y del Sur del Templo, se colocan sobre un pequeño estrado, el bufete y el sitial para los Vigilantes con un pequeño mazo (mallete) de encina.

A sendos lados a lo largo del templo, de Oriente a Occidente, hay una ó más filas de asientos, a las que se da el nombre de Columnas. Los asientos de la izquierda forman Columna del Norte, que está destinada a los Aprendices Compañeros; los asientos de la derecha constituyen la Columna del Sur o del Mediodía y esta es la de los Maestros.

Al extremo oriental de la columna del mediodía se halla el bufete del H.·. Tesorero, y frente a éste, en el lado opuesto, correspondiente a la columna del Norte, tiene el suyo el h.·. Hospitalario.

El altar del Venerable presidente y les bufetes de los Vigilantes y en muchas Logias también, el de los demás oficiales, se hallan cubiertos de ricos y rozagantes tapetes de terciopelo igual al del dosel, galoneado y guarnecido de estrellas y pasamanería de oro o plata, según sea el color del rito. Así en el Rito Francés, cuyos colores distintivos son el blanco y el azul, la tapicería está guarnecida de plata. En el Escocés y otros ritos que la tapicería es carmesí, sus adornos son de oro.

La iluminación de los templos suele ser espléndida por lo general, sin que respecto a este particular pueda decirse que se siga ninguna regla fija. El ritual prescribe, pero, que en todo templo deben destacar tres luces de obligación colocadas, una al Este cerca de las gradas del Oriente; otra al Oeste junto al 1º Vigilante, y la tercera al Sur.

Por lo común, estas luces, montadas en trípodes o candelabros, suelen agruparse, junto al altar de los juramentos.

En el centro de la Logia, sobre el pavimento de mosaico, debe haber un cuadro que contenga el trazado gráfico de la Logia. Este cuadro, pintado en tela, que se extiende en el momento de abrir los trabajos y se retira tan pronto como terminan, debe representar:

1.° Las siete gradas del Templo y el pavimento de mosaico.

2.° Las dos columnas de la Orden con el monograma de su nombre J.·. y B.·. y entre éstas, a la altura de los capiteles, un compás abierto con las puntas hacia arriba.

3.° A la izquierda de la columna J.·. la piedra tosca o en bruto; a la derecha de la columna B.·. la piedra cúbica piramidal o puntiaguda, y entre ambas columnas la puerta del Templo.

4.° Sobre el capitel de la columna J.·. la plomada y sobre el de la columna B.·. el nivel.

5.° Al pie del cuadro, una plancha de trazar (tablero o pizarra), y en la parte superior una escuadra en el centro con la imagen del Sol & la derecha y la de la Luna en cuarto creciente a la izquierda.

6.° Tres ventanas, una al Occidente, otra al Oriente y la tercera al Mediodía.

7.° En el fondo el cielo tachonado de estrellas y todo el conjunto del cuadro circuido por el cordón anudado que prescriben los rituales y que se han descrito.

Se decoran, además, los templos con multitud de adornos simbólicos o emblemáticos que dependen del buen gusto y de los medios de que dispongan las Logias propietarias.

Entre estos accesorios ocupan preferente lugar las estatuas de la Sabiduría, de la Fuerza y de la Belleza y las pinturas o representaciones alegóricas de las ciencias y de las artes, de la industria, la agricultura, la navegación, el comercio, la mitología, etc.

domingo, 10 de diciembre de 2017

SÍMBOLOS Y RITOS PRESENTES EN EL TEMPLO O LOGIA MASÓNICA


Sin duda, uno de los símbolos más importantes y que constituye un permanente tema de meditación en la Masonería es el Templo o Logia.
 
Recinto donde se trabaja A La Gloria Del Gran Arquitecto Del Universo, la Logia es un espacio sagrado que establece una línea de demarcación y separación con el mundo profano.
 
Simbólicamente ella es como una isla en medio del océano turbulento de las «aguas inferiores» del mundo sublunar, dominio de la multiplicidad de las formas donde se agitan las pasiones que ocultan la pura Luz de la Verdad y del Conocimiento.
 
La conocida expresión «la Logia está a cubierto» se relaciona con las ideas de protección, de lugar cerrado y secreto, impermeable a las miradas e influencias profanas. En este sentido, el Templo masónico se asimila a la caverna iniciática, un verdadero símbolo del cosmos muy extendido entre todas las tradiciones. Templo masónico y caverna iniciática se corresponden simbólicamente con el corazón, lugar central de todo ser a partir del cual se expande la fuerza y energía que lo vivifica y, a su vez, también el lugar donde se concentra.

Veamos qué nos dice a este respecto el Manual del Aprendiz:

P. ¿Qué entendéis por la palabra «Logia»?
 
R. Es el lugar sagrado que sirve de refugio a los Masones para cubrir sus trabajos.
 
P. ¿Por qué los trabajos masónicos deben hacerse a cubierto?
 
R. Porque todas las fuerzas que están destinadas a desplegarse útilmente fuera deben, al principio, estar concentradas sobre sí mismas para adquirir su máxima energía expansiva.
 
P. ¿A qué puede compararse una Logia regularmente cubierta?
 
R. A la célula orgánica, y más concretamente al huevo, que contiene un ser en potencia. Todo cerebro pensante figura como un taller cerrado, una asamblea deliberante, y al abrigo de la agitación exterior.

La caverna-templo masónico es la matriz, el athanor hermético donde se renace a la vida espiritual. Este renacimiento está tan solo mediatizado por la correcta e inteligente utilización de los instrumentos de geometría y de construcción que se encuentran en su interior. Estos instrumentos son símbolos, útiles apropiados para edificar nuestro propio Templo interior, y que como tales son portadores de un mensaje salvífico que nos regenera en tanto seamos capaces de descifrar su significado espiritual. En este sentido, las tradiciones de constructores, a las que por herencia pertenece la Masonería actual, fundamentaban su modelo arquitectónico en un gesto divino primordial: la creación del Mundo. De ahí que, de una manera general, todos los templos, recintos y lugares de culto estuvieran construidos en base a la observación de la estructura misma del cosmos físico y material, la que a su vez expresa una arquitectura prototípica.
 
La Tierra está representada por la planta rectangular o cuadrangular del edificio, determinada por la cruz de los ejes cardinales este-oeste y norte-sur, en los ángulos intermedios de la cual se emplazaban las cuatro piedras de fundación.
 
El espacio intermediario que separa la Tierra del Cielo, está representado por la posición de los pilares o columnas que lo elevan, situado cada uno de ellos en un punto cardinal.
 
El Cielo está simbolizado en su parte superior por la bóveda o cúpula, corno puede verse en las magníficas representaciones de la arquitectura árabe y cristiana.
 
Sin embargo, la forma de la Logia masónica es más bien la de un paralelepípedo, lo que por otro lado, justifica la expresión «cuadrado largo» referida a sus dimensiones geométricas. La forma circular (en este caso más bien semicircular) estaría representada por el hemiciclo situado a Oriente «el lugar donde nace la luz», y que no sería sino la proyección de la cúpula celeste en el plano horizontal del mundo, corno es el caso del ábside en las iglesias y catedrales cristianas.
 
En la Logia el hemiciclo es realmente lo que separa el Hikal del Debir. El Hikal es el Templo desde la puerta hasta los tres peldaños que suben a Oriente, que es propiamente el Debir. Por otro lado, estos tres peldaños aluden ya a la idea de elevación, de subida jerarquizada a otro plano de realidad superior. En el tercer peldaño y marcando la línea divisoria entre el Hikal y el Debir, se encuentra el Altar o Ara, que corresponde a la piedra fundamental del centro, donde son depositados el Volumen de la Ley Sagrada, el Compás y la Escuadra, las «Tres Grandes Luces» que iluminan espiritualmente la Logia.
 
En el Templo de Salomón el Hikal y el Debir eran considerados respectivamente corno el Sanctum y el Sancta-Sanctorum (el Santo de los Santos), el lugar más sagrado y secreto del Templo, su corazón mismo. Aquí era depositada el Arca de la Alianza, residencia simbólica de la Shekinah o "Presencia Divina".
 
«Tú me ordenaste, dice Salomón a Yahveh en el libro de la Sabiduría, edificar un santuario en tu monte santo y un altar en la ciudad donde habitas, imitación de la Tienda santa que habías preparado desde el principio».
 
El Templo masónico, como el Templo de Salomón, es la cristalización de una Idea arquetípica, y su estructura es análoga a la estructura cósmica. El es el resultado de las correspondencias y leyes simbólicas que permanentemente tejen la realidad universal; es decir del orden, equilibrio y belleza con que dicha realidad se expresa. Siendo así, en la Logia nada es superfluo ni puesto al azar, sino que cada símbolo allí presente, así como cada gesto ritual, es significativo y está manifestando un tono, una nota, un color y un matiz particular de la Armonía del Mundo.

Al ser una imagen simbólica del cosmos las dimensiones de la Logia son también universales:

«¿Cuál es la forma de vuestra Logia?
 
Un rectángulo.
 
¿Cuál es su longitud?
 
De Este a Oeste.
 
¿Cuál es su anchura?
 
De Norte a Sur.
 
¿Cuál es su altura?
 
De pulgadas, de pies y de yardas innumerables que suben hasta los cielos (el Zenit).
 
¿Cuál es su profundidad?
 
De la superficie hasta el centro de la tierra (el Nadir)».
Estas direcciones espaciales, surgidas simultáneamente por la irradiación de un punto central, crean un sistema de coordenadas donde lo alto, lo bajo, lo largo y lo ancho conforman la cruz de tres dimensiones. De aquí se deriva una geometría espiritual que era perfectamente conocida por los masones operativos, que la aplicaron en la orientación y disposición de los edificios sagrados.
 
En el plano cosmológico y psicológico, estas direcciones se toman como el símbolo de las diversas cualidades y tendencias incluidas en la naturaleza de los seres y del propio universo. Pensamos que quizá merezca la pena detenernos un momento en la explicación de lo que representan estas direcciones aplicadas concretamente a la naturaleza humana, y en correspondencia con la tríada cosmológica Cielo, Tierra e Infierno, o Mundo Inferior.
 
La tendencia ascendente sugiere las aspiraciones superiores del hombre en la evolución vertical hacia la perfección de su ser, en la búsqueda de su origen uno y eterno. En la Logia esta tendencia señala la dirección del polo celeste o Zenit, la estrella de donde cae en perpendicular la plomada ordenadora del Gran Arquitecto.
 
En la tradición hindú esta energía ascendente es llamada sattwa y es asimilada a la luz del Conocimiento, del que la grandiosidad y luminosidad del cielo y las esferas planetarias y estelares constituyen el símbolo más representativo.

Por su parte, la dirección descendente indica lo contrario, es decir, la caída en la materialidad y en la naturaleza instintiva donde predominan la ignorancia y las «tinieblas exteriores» propias del mundo profano, que en cierto modo se opone al mundo superior y trascendente. Decimos en cierto modo porque en realidad nada puede oponerse a lo sagrado y a lo metafísico, que está por encima de cualquier dualidad. En la Logia esta tendencia es la que va desde la superficie al centro de la tierra, y es aquella que describe Dante cuando desciende a los infiernos en la primera parte de la Divina Comedia. Sin embargo, y debido al doble sentido incluido en todo símbolo que lo hace susceptible de una interpretación «benéfica» o «maléfica» según lo que con él se quiera significar, esta energía descendente, que los hindúes denominan "tamas", está relacionada también con la fuerza gravitacional que atrae hacia el mundo inferior los efluvios sutiles y vivificadores del mundo superior.
 
A su vez, la cruz de los ejes Este-Oeste y Norte-Sur se considera corno el plano de manifestación y desarrollo de todas las posibilidades contenidas en el estado de cualquier ser, por ejemplo el ser humano. Esta tendencia expansiva, que corresponde a rajas según la terminología hindú que estarnos utilizando, es precisamente el plano-base de la Logia, donde se cumplen y realizan en toda su amplitud los trabajos y ritos del masón.
 
Estas cuatro direcciones del plano horizontal enmarcan y «crucifican» toda nuestra existencia terrestre. En la Logia, que corno hemos visto es un verdadero templo universal, estas direcciones cualifican y hacen significativo su espacio, según el orden marcado por las distintas posiciones del sol en su curso aparente alrededor de la tierra. Esta importancia concedida a los puntos cardinales es reconocida de una forma unánime por todas las culturas tradicionales, que ven en ellas regiones o espacios míticos gobernados por las divinidades celestes, que los «bendicen» con sus influencias.
 
En correspondencia directa con todo esto, la Masoneria asigna a cada punto cardinal, y más concretamente a los tres puntos cardinales diurnos, Oriente, Mediodía y Occidente, cada uno de los tres Maestros encargados de dirigir los trabajos y el buen funcionamiento de la Logia. A Oriente, donde está el Delta o símbolo del Gran Arquitecto, se sitúa el Venerable Maestro. A Occidente el 1.º Vigilante, encargado de la instrucción de los Compañeros. A Mediodía el 2.° Vigilante, que asume la instrucción de los Aprendices, que a su vez moran en el Septentrión o Norte, donde se dice que "la luz es todavía débil". Estas funciones nos dan una idea de la jerarquía que impregna toda la estructura masónica.
 
Estos tres Maestros (denominados significativamente "las tres luces") se corresponden con cada uno de los tres niveles o planos cósmicos que anteriormente hemos mencionado.
 
Ahora bien, el templo del mundo, además de ser una estructura geométrica estática y espacial, incluye igualmente un tiempo cósmico y natural generado por el movimiento de los astros y planetas en el cielo. Esto está expresamente indicado en la Logia por las doce columnas que enmarcan la Logia, correspondiéndose con los doce signos zodiacales. Cinco situadas a Septentrión, cinco a Mediodía, y las dos restantes, las columnas J y B, a Occidente.
 
Diremos que el Zodíaco simboliza el marco límite del universo visible, y su movimiento circular y fases cíclicas influyen en el cambio alternativo de las estaciones y en el mantenimiento y regeneración de la vida del cosmos y del hombre. Importa destacar en este sentido el papel que desempeñan las columnas J y B, que están relacionadas con los dos solsticios y con las dos tendencias ascendente-descendente del ciclo anual.

Curiosamente el Templum (cuya raíz «tem» significa dividir) era el sector del cielo observado por el augur o adivino que delimitaba, mediante dos líneas que se cortaban en ángulo recto sobre su cabeza, una superficie bien determinada. La palabra "templo" se asocia, pues, a la observación del movimiento de los astros, y a determinar su influencia sobre el destino de los hombres. De esta forma era «fijado» en el espacio terrestre el transcurrir perenne de la rueda del tiempo y de los ritmos y ciclos cósmicos y naturales, que envuelven y penetran a los que participan conscientemente del rito sagrado.

En este sentido, y siguiendo con la descripción de la Logia, vemos que en el centro de la misma está situado el «pavimento mosaico», de cuadros alternativamente blancos y negros, exactamente como los del tablero de ajedrez. Es interesante observar que ese cuadriculado se constituye en el plano por la intersección de líneas horizontales y verticales, que son los ejes de coordenadas que simbolizan a la energía celeste y terrestre en permanente comunicación e interrelación; se trata, según otro simbolismo, del hilo y la trama que conforman el tejido o estructura del cosmos, la doble corriente de fuerzas pasiva-activa, femenina-masculina, yin-yang, que se manifiesta en todo ser vivo; de ahí que sea un símbolo verdaderamente universal perteneciente a todas las culturas tradicionales sin excepción. Asimismo, esta polaridad se representa por dos espirales cuyos movimientos alternativos describen la expansión y contracción de todo proceso rítmico de evolución e involución, nacimiento y muerte.
 
Es la imagen de la vida misma con sus luces y sombras y en la que el masón (o el iniciado sin más), haciendo uso de la inteligencia simbólica conferida por la iniciación, debe ver una imagen de su propio laberinto y proceso interior. De esta forma, entre este juego bipolar de energías contrarias, que, repitámoslo, se dan tanto en el mundo como en el hombre, el masón debe tender constantemente a su equilibrio, complementándolas en sí mismo, pues la auténtica función del hombre es la de servir de intermediario o puente entre lo de arriba y lo de abajo, la luz y la oscuridad, permitiendo así su comunicación, interrelación y síntesis.

Si el pavimento mosaico es la imagen simbólica del laberinto iniciático, en el centro mismo de él se deposita «el cuadro de la Logia», que es distinto en cada grado. Antiguamente en los ritos de las cofradías de constructores, el cuadro de la Logia era dibujado en el suelo cuando se abrían los trabajos, y al finalizar éstos se borraba. Precisamente este cuadro representa un esquema sintético de todo el Templo masónico, y los símbolos que contiene Constituyen un lenguaje cifrado, criptográfico, que al ser comprendido revela los «secretos» propios del grado respectivo. El hecho de que este cuadro esté en el centro del laberinto-mosaico nos indica que en su desciframiento debe basarse todo el trabajo del masón, pues el recorrido por el laberinto (del "perderse para encontrarse") no tiene otro fin y objetivo que el de captar su sentido y significado, y éste sólo se encuentra en el centro del mismo, en su corazón, donde se halla la clave, la llave, que da acceso a los estados superiores o a otras lecturas más universales de uno mismo.
 
Es entonces perfectamente coherente con su simbólica, que sea alrededor de este cuadro donde se efectúa el importante rito de la cadena de unión, rito en el que se invoca al Gran Arquitecto del Universo, a su potencia creadora e iluminativa, e implícitamente también la energía espiritual de todos los antepasados que participaron en la edificación del Templo y en la perpetuación de la Tradición. En efecto, esa invocación «hacia lo alto» se realiza mediante la unión encadenada y fraterna de todos los hermanos de la Logia, siendo esa unión el soporte para la manifestación de la influencia sagrada:
 
«Santísimo y Glorioso El Shaddaï (Dios Todopoderoso en hebreo), tú, Gran Arquitecto del Cielo y de la Tierra, Donador de todos los Bienes y Gracias; y que has prometido que allí donde dos o tres se reúnan en tu Nombre, estarás en medio de ellos; en tu Nombre nos reunimos y humildemente imploramos tu bendición en todas nuestras acciones; danos tu Santo Espíritu para que nuestros espíritus se iluminen de sabiduría y comprensión hacia nuestro Venerable y Digno Oficio de Francmasones, a fin de poder conocerte y servirte; que todos nuestros esfuerzos tiendan a tu Gloria y a la salud de nuestras Almas. Nosotros te lo pedirnos humildemente en tu Nombre, Oh, El Shaddaï».
 
Así, mediante la perfecta armonía de lo particular o individual se hace presente lo universal, produciéndose una comunicación permanente y vivificadora entre los respectivos planos o niveles que conforman la estructura invisible de la organización iniciática, y por analogía de cada uno de los miembros que la componen.
 
Este importante rito de la Masonería está presidido, si así pudiéramos decir, por las «Tres Pequeñas Luces» que son los tres pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, (situados alrededor del cuadro de la Logia), pilares que tienen un significado eminentemente operativo, ya que con su encendido se abren los trabajos y con su apagado se cierran. Y operativo también porque a cada apertura y clausura son proferidas estas seis invocaciones por parte del Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante, respectivamente:

Para la Apertura
 
¡Que la Sabiduría presida la construcción de nuestro Templo! ¡Que la Fuerza lo sostenga!
¡Que la Belleza lo adorne!

Para la Clausura
 
¡Que la Paz reine sobre la Tierra!
¡Que el Amor reine entre los hombres!
¡Que la Alegría esté en los corazones!

Fijémonos bien en el sentido que (entre otros) encierran estas seis exclamaciones pronunciadas por las tres máximas jerarquías del taller masónico. Las tres primeras se refieren a la acción constructora del Templo interno con la ayuda de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, que son tres nombres o virtudes emanadas del Gran Arquitecto, tres estrellas (así son llamados también los tres pilares) que deben alumbrarnos y guiarnos en el camino hacia nuestro centro arquetípico; es por lo tanto una acción concentrativa, hacia nuestro propio universo interior. Las tres últimas exclamaciones son un mensaje de Paz, Amor y Alegría lanzado al mundo y a los hombres; es por lo tanto una acción expansiva, hacia el exterior, pues el masón es, en definitiva, hermano de todos los hombres y ciudadano del mundo, que es la Logia universal.


miércoles, 15 de junio de 2016

REGLAS GENERALES DE DISTRIBUCION DE UNA LOGIA SIMBOLICA

 
Para que los trabajos de una Log.·. sean completos, se necesita que esté situada en un lugar a Cubierto de toda indiscreción Profana y que tenga a lo menos cinco departamentos, que son: Cuarto de Reflexiones, Sala de Pasos Perdidos, Atrio, Templo y Cámara Negra. Si el local lo permite, habrá también un Salón para Banquetes, y tres Cuartos de Reflexiones, en lugar de uno. En rigor se necesitan dos departamentos: Templo y Cuarto de Reflexiones.

CUARTO DE REFLEXIONES

Este es un Cuarto vestido de negro, con pinturas de cráneos, huesos, esqueletos y alumbrado por una lámpara sepulcral. Hay una mesa pintada también de negro, sobre la cual se pone un vaso con agua, y otro con sal, un pedazo de pan negro y un papel para escribir. Una caja de muerto, dentro de la cual está un esqueleto, un banquillo tosco, en las paredes cuadros con los letreros amenazantes de S.·. Ant.·. etc.
 
Sobre la mesa un papel triangular con cuatro preguntas, que son:
 
¿Qué debe el Hombre a Dios?
¿Qué se debe a sí mismo?
¿Qué debe a sus semejantes, si vuestra última hora hubiese llegado?
¿Cuál sería vuestro testamento?

ATRIO

Entre la Sala de Pasos Perdidos, y el Templo, habrá una pieza tapizada del azul, alumbrada por una sola luz, y con un solo asiento para el Guarda Templo Exterior. A esta pieza sólo entran los H.·. H.·. cuando estén anunciados y admitidos.

TEMPLO

Este departamento es una gran pieza de cuatro lados, rectangular, al fondo elevado sobre tres escalones pequeños y separado del resto de la pieza por una barandilla abierta en el centro para dar entrada y salida a los H.·. H.·.

LUGAR DEL VENERABLE MAESTRO

En el fondo habrá un Trono elevado sobre siete gradas, este Trono es semicircular. En su parte delantera se pintará un compás graduado, una cuchara de albañil y un martillo. Sobre el Trono estará siempre que haya trabajos, la Carta Patente de la Logia, un mallete, una cuchara de albañil, una Espada Flamígera, un compás y un recado de escribir y un candelabro de nueve luces. En los trabajos ordinarios sólo se encienden tres luces.

 
En el fondo detrás del asiento del Ven.·. habrá un Triángulo radiante con un Ojo viéndose de Oriente a Occidente.

LUGAR DEL SECRETARIO

A la derecha del Trono de Ven.·. M.·. , y cerca de la barandilla, estará la Mesa cuadrada del Secretario, elevada sobre una grada, sobre la mesa recado de escribir, un candelabro de tres luces, y el cuadro de los H.·. H.·., que forman el Taller.

 
 En la parte anterior de la mesa, estarán pintadas o en relieve dos Plumas cruzadas.

LUGAR DEL ORADOR

A la izquierda del trono del V.·. M.·. y cerca de la barandilla, estará la mesa del Orador elevada sobre dos gradas, e igual tamaño y forma a la del Secretario, sobre ella estarán: Los Estatutos Generales de la Orden, las Constituciones de la Gran Logia y los Reglamentos del Taller, y un candelabro de siete luces, no encendiéndose más que tres en los trabajos ordinarios. En la parte delantera de la mesa, estará pintado o en relieve un libro abierto.

LUGAR DEL TESORERO

Abajo, cerca de la barandilla y del lado del Orador, estará la mesa del Tesorero, elevada sobre un escalón, e igual tamaño y forma a las del Srio.·. y Orad.·., sobre ella habrá recado de escribir, la Bolsa o Saco de Proposiciones, y un candelabro de tres luces, de las cuales se enciende una en los trabajos ordinarios. En la parte delantera de la mesa, estarán pintadas o en relieve dos llaves cruzadas.

LUGAR DEL HOSPITALARIO

Del lado del Srio.·., y en la misma posición que la mesa del Tes.·., estará la del Hospitalario, sobre ella habrá recado de escribir, la Bolsa o Saco de Beneficencia, y un candelabro de tres luces, de las cuales se enciende una en los trabajos ordinarios. En la parte delantera como los anteriores se pintará o en relieve, una bolsa.

LUGAR DEL PRIMER VIGILANTE

Frente a Oriente, y a la izquierda de la puerta de entrada, estará el trono del Primer Vigilante, elevado sobre cinco gradas. La mesa será triangular, en una de sus caras se pintará o en relievé una Piedra Cúbica y en la otra un Nivel. Sobre el trono se encontrarán una escuadra de hierro o madera, un Mallete, una pequeña columna con la letra "J", y un candelabro de cinco luces, no haciéndose uso más que de tres en los trabajos ordinarios. Detrás del asiento estará un Triángulo Radiante, más pequeño que el de Or.·. y semejante a él.

LUGAR DEL SEGUNDO VIGILANTE

Al lado derecho de la entrada, y a cinco pasos mirando al Sur estará el trono del Seg.·. Vig.·. elevado sobre tres gradas, el trono es igual al del Prim.·. Vig.·. y sobre él estará una Regla de 24 pulgadas, un Mallete, una pequeña Columna con la letra "B", y un candelabro de tres luces, sobre una de las caras del trono, estará pintado o en relieve la Piedra Bruta y en la otra una Regla y un Martillo cruzados. Detrás del asiento un Triángulo Luminoso más pequeño que el del Prim.·. Vig.·.

LUGAR DEL MAESTRO DE CEREMONIAS

Delante de la mesa del Tes.·. , estará la silla para el Maestro de Ceremonias y recostada su vara contra la barandilla.

LUGAR DEL PORTA-ESTANDARTE

Delante de la mesa del Hosp.·. , estará la silla para el Porta-Estand.·. , al pie de la escalera de entrada a Or.·., cerca de él estará un tubo fijo, donde se coloca el Estandarte, cuando se despliegue.

LUGAR DE LAS DOS COLUMNAS

A tres pasos de la puerta de entrada, estarán las Dos Grandes Columnas, las que serán Bronceadas. La de la derecha entrando, tiene la letra "J", y la otra una "B". Estas columnas tienen en la parte superior un Grupo de Granadas y en el centro una Esfera. La de la izquierda entrando, es la terrestre y la de la derecha, la celeste.

LUGAR DE LOS EXPERTOS

Al pie de la Columna "J", estará el asiento del Primer Experto , el Segundo Experto , estará su asiento, al pie de la Col "B".

LUGAR DEL ARA O ALTAR DE LOS JURAMENTOS

A las dos terceras partes del salón, sin contar el Or.·. estará el Ara o Altar de los Juramentos, que es una Pirámide Truncada de base cuadrada, elevada sobre Nueve Escalones, encima del altar, estará un Cojín Carmesí con borlas de oro en sus ángulos, y encima una Escuadra , un Compás, y una Biblia. Este altar estará alumbrado por Tres Grandes Cirios en grandes candelabros.

LUGAR DEL MAR DE BRONCE

A la derecha del Primer Vigilante, y fuera del trono, se hallará el Mar de Bronce, que es una fuente de ese metal sobre un pedestal de doce cabezas de buey.

LUGAR DEL ALTAR DE LOS PERFUMES

A la derecha del Segundo Vigilante, y fuera del trono, se encontrará el Altar de los Perfumes, que es un pedestal, sobre el cual estará un bracerillo o pebetero, y tres candelabros de una luz cada uno.

SILLAS, LLAMADAS TAMBIEN COLUMNAS

En los costados derecho e izquierdo del Salón, hay una o dos hileras de sillas, llamadas columnas, para los H.·. M.·. del Primer Grado. Se sentarán del lado del Primer Vigilante, los del Segundo Grado , a la izquierda del Segundo Vigilante y los M.·. M.·. a su derecha, y en Or.·. , lo que designe el Ven.·. Maest.·.. Habrá tantas espadas como asientos.

DECORACION DEL ORIENTE

Todo el oriente, deberá estar pintado de azul cielo, con nubes iluminadas por el Sol, que se supone está elevándose sobre el horizonte.

LOS SIGNOS DEL ZODIACO

El techo o bóveda del templo, estará pintado de azul; representando el Cielo, y se pintarán en él, los signos del zodiaco y las demás constelaciones, conforme a sus lugares.

DISTRIBUCION DEL CORTINAJE

Todas las paredes del salón estarán pintadas de rojo no oscuro, representando cortinaje. Diez columnas blancas, estarán pintadas o en relieve al rededor de las paredes, cinco al Sur y cinco al Norte, no contando la pared de Oriente, que ya se dijo estará pintada de rojo.

LUGAR DE LA CADENA MISTICA

Alrededor de la parte superior de las paredes, se pintará una Cadena o Cordón con doce nudos, rematados en el Occidente.

COLOR DEL PISO

El color del piso de Oriente, será rojo. El resto del salón, de cuadros iguales Blancos y Negros.

COLOR DE LOS TRONOS

El color de los tronos y de las mesas, será blanco y llevará filetes dorados.

ILUMINACION

Habrá en el salón, los candelabros de pared y los candiles necesarios para una buena iluminación en las grandes ceremonias de la orden.

LUGAR DEL TRIANGULO LUMINOSO

Entre las dos Columnas Bronceadas, que están a la entrada, en su parte superior, se colocará el Triángulo Luminoso y en el centro llevará el Compás y la Escuadra con una "G" en el centro.

SALA DE PASOS PERDIDOS

Este Departamento está destinado a la reunión de los H.·. H.·. , antes de pasar al templo, para recibir a los visitantes, antes de entrar a los trabajos, para las cómodas y escritorios de las Secretarías y Tesorerías, para los cuadros de los miembros del Taller, de avisos y para la colocación de coronas en honor de los H.·. H.·. desaparecidos, y aun para banquetes, si es que no existe el adecuado. La Secretaría y Tesorería tendrán un Salón especial cuando esto se pueda.




 

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