lunes, 28 de mayo de 2018

LA BENEFICIENCIA EN LA MASONERÍA


Creado a la imagen de Dios que tubo a bien comunicarse a los hombres, y derramar sobre ellos la felicidad, acércate a este modelo infinito; por una voluntad constante de hacer participar a los demás, de toda la dicha que gozas: todo lo que puede concebir de bien el espíritu, es el patrimonio del Masón.

Mira la miseria sin amparo en la infancia, ella reclama tu apoyo; considera la falta de experiencia en la juventud, ella solicita tus consejos, pon tu felicidad en preservarla de los errores que la amenazan, excita en ellos el amor al trabajo de las artes y de la humanidad, conduciéndolos a la verdadera luz, para el bien del genero humano.

Toda criatura que sufre o gime, tiene derechos sagrados sobre ti; guárdate de desconocerlos, no esperes que el grito de la miseria venga a solicitarte; prevén y asegura al desgraciado y tímido; no envenenes con la ostentación de tus dones, las fuentes de agua viva donde se han de refrigerar los sedientos; no busques los vanos aplausos de la multitud por la recompensa de tus beneficios, el Masón, la halla en el sufragio tranquilo de su conciencia, y en la sonrisa alagüeña de la Divinidad, bajo cuyos ojos siempre está presente.

Si la providencia liberal, te ha dado mas bienes de los que necesitas, no uses de ellos con frivolidad criminal; quiso esta providencia que por un movimiento libre y espontaneo de tu alma generosa, hicieses menos sensible la desigual distribución de ellos que entraba en sus planes. ¡ Goza de esta bella prerrogativa!
 
Que jamás la sórdida avaricia ni las pasiones envilezcan tu carácter, y que tu corazón se niegue a los cálculos interesados que ella sugiere. Si alguna vez llegaran a marchitar en tu corazón los deseos de ser útil con generosidad a tus semejantes, de huir de nuestros talleres de caridad, todo estaría sin atractivos para ti, y no podríamos reconocerte como la verdadera imagen de la Divinidad.
 
Que tu beneficencia sea ayudada por la religión, la sabiduría y la prudencia; tu corazón querrá abrazar las necesidades de toda la humanidad pero tu penetración debe escoger las mas perentorias e importantes.

Instruye, da consejos, protege, da, alivia sucesivamente; nunca creas haber hecho bastante, y no dejes tus obras, sino para hacer ver una nueva energía.

Librándote de las ansias grandes de esta pasión sublime, un gozo sin «fin se te prepara; tendrás sobre esta tierra, el gusto anticipado de la felicidad celeste, se engrandecerá tu alma, y todos los instantes de ella estarán bien empleados.

En fin, cuando sientas desfallecer tus fuerzas físicas y morales, o que no pudiendo por ti mismo ser suficiente a lo que deseas hacer, te agobie el pesar, ven a nuestros templos a ver  el simulacro sagrado y bienhechor que nos une, y concurriendo eficazmente según tus facultades a los placeres y establecimientos útiles que la asociación Masónica te presenta, y hace efectivos, felicítate de ser ciudadano de este mejor mundo, gusta de los dulces frutos de nuestras fuerzas combinadas y concentradas a un mismo objeto y entonces verás multiplicarse tus recursos: ayudarás a hacer mil dichosos, en vez de uno, y verás tus votos coronados con el suceso.
 
 
 

domingo, 20 de mayo de 2018

INMORTALIDAD DEL ALMA


¡Hombre! ¡Señor del mundo! Obra maestra de la creación cuando Dios te animó con su aliento; piensa para lo que estas destinado.
 
Todo lo que vegeta alrededor de ti, y que no tiene mas que una vida animal, perece con el tiempo, y está bajo de tu imperio; tu alma inmortal, sola emanada del seno de la Divinidad, sobrevive á las cosas materiales, y no perecerá.
 
Este es tu verdadero título de nobleza; siente vivamente tu dicha, pero sin orgullo; este perdió a tu raza, y te volvería a precipitar en el abismo si reincidieras en él.

miércoles, 16 de mayo de 2018

DEBERES DEL MASÓN PARA CON EL SOBERANO Y LA PATRIA


Confió el Ser Supremo de una manera mas positiva, su poder sobre la tierra, al Soberano que la gobierna: respetad y amad su autoridad, en donde habitéis; el primer homenaje pertenece a Dios, el segundo a la Patria.

El hombre errante en medio de los bosques, sin cultura, huyendo de los demás seres sensibles y pensadores, seria nada a propósito para cumplir con las intenciones de la providencia, y para comprender toda la dicha que se le reserva.
 
Su ser se engrandece en medio de sus semejantes, su espíritu se fortifica con el choque de las opiniones, pero ya reunido en sociedad, tendrá sin cesar que combatir el interés personal y las pasiones desordenadas, y sostendrá la inocencia que falta de conocimientos se dejaría vencer por la fuerza y la astucia. Leyes pues, eran necesarias para guiarle, y también jefes para mantenerlas.

Hombre sensible, volveréis a ver a vuestros parientes, honrad igualmente a los padres de la Patria, y dirigid vuestros fervientes votos por su conservación; ellos son los representantes de la Divinidad sobre la tierra.

Si se extravían, tendrán que responder al Juez de los reyes, vuestro propio sentimiento puede engañaros, pero nunca os puede dispensar de obedecer. Si faltáis a este deber sagrado, si ya vuestro corazón no se estremece a los dulces nombres de patria y de sus defensores, los Masones os echaran de su seno como enemigo del orden público, como indigno de participar de las ventajas de una asociación que merece la confianza y la estimación de los gobiernos, (pues, uno de sus principales móviles es el patriotismo,) y deseoso de formar los mejores ciudadanos, exige que sus hijos cumplan con la mayor pureza, y con particular distinción, con todas las obligaciones de su estado civil.
 
Él guerrero mas animoso, el juez mas integro, el jefe mas suave, el criado mas fiel, el padre mas tierno, el esposo mas constante, el hijo mas obediente, este debe ser el verdadero Mas.·., ya que las obligaciones ordinarias y comunes del ciudadano, han sido santificadas y aumentadas por los votos libres y voluntarios del Masón, y que no cumpliéndolas, juntaría la flaqueza, la hipocresía y el perjuro.
 
 
 

lunes, 14 de mayo de 2018

DEBERES DEL MASÓN HACIA LA HUMANIDAD EN GENERAL


Si el círculo patriótico que os abre una carrera tan fecunda, y tan satisfactoria, no llena todavía vuestra actividad, si vuestro corazón sensible quiere despasar los límites de los imperios, y abrazar con el fuego eléctrico de la humanidad, todos los hombres, y todas las naciones, si subiendo al principio común, tenéis placer en amar tiernamente todos los que poseen los mismos órganos, las mismas necesidades de amar, el mismo deseo de ser útil, y una alma inmortal como la vuestra... venid entonces a nuestros templos, para ofrecer vuestros homenajes a la santa humanidad; el universo es la patria del Mas.·. y nada de lo que pertenece al hombre, le es extraño.

Ved con respeto este edificio majestuoso destinado a estrechar los vínculos desunidos de la moralidad; amad una asociación de almas virtuosas, capaces de exaltarse, esparcidas sobre todos los países, donde la razón y las luces la han penetrado, reunidos bajo la bandera del amor fraternal, regidos por leyes simples y uniformes, sentid pues, el fin sublime de vuestra orden.

 


Consagrad vuestra vida a la beneficencia; ennobleced, purificad y fortificad estas resoluciones generosas, trabajando sin descanso a vuestra perfección, y os uniréis mas estrechamente con la Divinidad.

Amad a vuestro prójimo, tanto como a vos mismo, y jamás hagáis lo que no quisierais que os hicieran; servíos del don de la palabra, seña exterior de vuestra dominación sobre la naturaleza, para socorrer las necesidades ajenas, y para alimentar en todos los corazones, el fuego sagrado de la virtud.

 
Sed afable y oficioso, edificad por vuestro ejemplo a los demás; participad de la felicidad ajena sin envidia, nunca permitáis a esta furia que se levante en vuestro pecho; porque turbaría para siempre vuestra tranquilidad interior que es el manantial inagotable de vuestra felicidad, dejándoos en cambio entregado a la tristeza mas desoladora.

Perdonad a vuestro enemigo, nunca os vengáis de él sino con vuestros beneficios; este generoso sacrificio, cuyo sublime precepto debemos a la religión, os procurará los placeres mas puros y deliciosos e imitareis a la Divinidad, que perdona con una bondad paternal, las ofensas del hombre, y le colma de gracias a pesar de su ingratitud.
 
Acordaos que este es siempre el triunfo mas bello que la razón pueda obtener sobre sí misma, y que el Masón olvida las injurias pero nunca los beneficios.
 
 
 

domingo, 13 de mayo de 2018

PERFECCION MORAL DEL MASÓN EN SI MISMO


Dedicándoos al bien ajeno, no debéis olvidar vuestra propia perfección ni descuidaros en satisfacer las necesidades de vuestra alma inmortal, recogeos frecuentemente en vuestro corazón para sondar sus mas recónditos arcanos.
 
El conocimiento de sí mismo es el gran fundamento de los preceptos Masónicos. Vuestra alma es la piedra bruta que es menester tallar; ofreced a la Divinidad el homenaje de vuestras acciones arregladas, como la victoria sobre vuestras pasiones dominantes.

Que unas costumbres castas y severas os acompañen inseparablemente, y os hagan respetable a la vista de los profanos. Que vuestra alma sea pura, recta y humilde.


 
El orgullo es el mas peligroso enemigo de la humanidad, y el que sostiene al hombre en una confianza ilusoria: no miréis hasta, donde habéis de llegar, porque detendríais vuestra carrera, fijaos en aquel punto a que debéis aspirar a llegar un día.
 
La corta duración de vuestro pasaje os deja apenas la esperanza de llegar a él; quitadle a vuestro amor propio el alimento peligroso de la comparación con los que están detrás de vos, mejor seria sentir el aguijón de una virtuosa emulación, viendo unos modelos mas perfectos.
 
Estudiad en fin los jeroglíficos y emblemas que el orden os presenta. La naturaleza que encubre la mayor parte de sus secretos debe ser observada, comparada y atacada a menudo en sus efectos.
 
De todas las ciencias, cuyos vastos campos presentan los resultados mas felices a la industria del hombre, y la ventaja de la sociedad, ésta es la que os ensenará las relaciones entre Dios el universo y vos; colmará los deseos de vuestra alma inmortal, y os ensenará a cumplir mejor con vuestras obligaciones.
 
 
 

viernes, 11 de mayo de 2018

DEBERES DEL MASÓN HACIA LOS HERMANOS


En la inmensa multitud de criaturas que pueblan el universo, habéis escogido por un deseo libre, a los Masones para que sean vuestros HH.·.

Así pues, nunca olvidéis que todo Masón de cualquier religión o secta a que pertenezca o de cualquier país o condición que sea, presentándoos su mano derecha, símbolo de la sinceridad fraternal, posee derechos sagrados sobre vuestra asistencia y amistad.

Fiel al deseo de la naturaleza, que es la igualdad, el Masón volvió a establecer en sus Templos los derechos originales de la familia humana; jamás sacrifiquéis a las preocupaciones populares, pues el nivel sagrado iguala allí todas las clases y estados.
 
Respetad en la sociedad civil las distancias establecidas o toleradas por la providencia, a veces la vanidad las imagina, el criticarlas y el querer desconocerlas seria orgullo.
 
Pero sobre todo, guardaos de establecer entre nosotros distinciones facticias que no reconocemos.

Dejad las dignidades y decoraciones profanas a la puerta y entrad solo con la escolta y acompañamiento de las virtudes, cualquiera que sea vuestra rango o calidad en el mundo, y ceded el paso en nuestras LL.·. al mas virtuoso y al mas instruido.


 
Nunca os abochornéis al encontrar en publico a un hombre de calidad oscura pero de principios honrados que en nuestros asilos abrazabais poco antes como H.·. entonces se avergonzaría el orden de teneros en su seno y os pondría a la puerta con ignominia, para que fueseis a hacer ostentación de vuestro necio orgullo en el teatro profano del mundo.

Si vuestro H.·. está en peligro, volad a su socorro y no temáis exponer vuestra vida por servirle. Si se halla en necesidad, ayudadle con vuestros tesoros, y alegraos de poderlos emplear de una manera tan satisfactoria.
 
Habéis jurado practicar la beneficencia para con los hombres en general, la debéis con preferencia a vuestro H.·. que gime. Si está en el error y se extravía acercaos a él con las luces del entendimiento, de la razón y de la persuasión; volved a su redil la oveja descarriada y dad siempre la mano al infeliz caído para que se levante.

Si vuestro corazón ulcerado por ofensas verdaderas o imaginarias, alimenta en su interior alguna enemistad ú odio contra alguno de vuestros HH.·. desechad al momento semejantes ideas, deponed todo rencor, llamad a vuestro socorro algún arbitrio desinteresado y leal, reclamad su mediación fraternal; pero jamás paséis el umbral del Templo, antes de haber arrojado de vuestro corazón todo sentimiento de odio y de venganza, invocaríais en vano el nombre del Ser inmutable, pues no se dignaría habitar nuestros Santuarios si no estuvieran purificados por las virtudes de nuestros HH.·. y santificados por su concordia.
 
 
 

miércoles, 9 de mayo de 2018

DEBERES DEL MASÓN HACIA LA ORDEN


Cuando fuisteis admitido a participar de las ventajas que resultan de la asociación Mas.·., abandonasteis tácitamente una parte de vuestra libertad: cumplid pues estrictamente con las obligaciones morales que os impone, conformaos a sus sabios reglamentos y respetad a los que la confianza pública ha designado para ser los guardianes de las leyes y los interpretes de los votos generales.

Vuestra voluntad en el orden está sometida a la de la ley y a la de los superiores: seriáis un mal Hermano si alguna vez desconocieseis esta subordinación necesaria en toda sociedad y la nuestra quedaría obligada a excluiros de ella.

Hay sobre todo una ley cuya escrupulosa observancia habéis prometido cumplir en presencia de los cielos: esta es la del secreto más inviolable sobre nuestros rituales, ceremonias, señas, y la forma de nuestra asociación. Guardaos de pensar que este empeño es menos sagrado que los juramentos que se hacen en la sociedad civil, fuisteis libre en pronunciarlo pero no lo sois de descubrid el secreto que os une con nosotros.

El Todo Poderoso que habéis invocado como testigo, lo ha ratificado, temed las penas comunes al perjuro, jamás escaparíais al suplicio de vuestro corazón, y perderíais la estimación y la confianza de una sociedad numerosa que os declararía sin fe y sin honor.

Si las lecciones que el orden os da para facilitaros el camino de la verdad y de la dicha se grabasen profundamente en vuestra alma sensible, dócil y abierta a las impresiones de la virtud; si las máximas salutarias que señalarán cada paso que deis en la carrera Mas.·. llegaren a ser vuestros propios principios, y la regla invariable de vuestras acciones, ¡Oh Hermano, mío, que gusto será el vuestro! llenaríais vuestro sublime destino, y os acercarais a la perfección de la semejanza divina que fue la porción del hombre en su estado de inocencia y que la admisión Masónica, hace su objeto principal. Volveréis a ser la criatura amada del cielo, sus bendiciones fecundas os harán prosperar y mereciendo el glorioso título de sabio, siempre libre, dichoso y contento, caminareis sobre la tierra en igual con los reyes, como el bienhechor de los hombres, y el modelo de nuestros HH.·.

De los principios Masónicos, resulta que todo Masón, debe ser dotado de un corazón noble, generoso, sensible y compasivo. Compadecer los infortunios de otros, ser humilde sin bajeza, abjurar todo sentimiento de odio y de venganza, mostrarse magnánimo y liberal, sin ostentación y disipación, ser enemigo del vicio; hacer homenaje a la sabiduría, y a la virtud, respetar la inocencia, ser constante y sufrido en la adversidad, modesto en la prosperidad; sobrio y templado en sus obligaciones, combatir sus pasiones; huir todo desorden que ensucie el alma y marchite el cuerpo.
 
Siguiendo estos principios, el Masón será buen ciudadano, esposo fiel, padre tierno, hijo sumiso y verdadero H.·.
 
Honrará él masón la amistad y cumplirá con más ardor con las obligaciones que le imponen las virtudes y las relaciones sociales.
 
 

martes, 8 de mayo de 2018

ORIGEN Y PROGRESOS DE LA MASONERÍA EN GENERAL


La Masonería y la Filosofía, sin ser la misma cosa tienen el mismo intento y caminan a un mismo fin.

El culto del G.·. A.·. del Universo, el conocimiento de las maravillas de la naturaleza, y la dicha de la humanidad por la práctica constante de todas las virtudes: estos son sus principales objetos.

Un Francmasón es un filósofo práctico, que bajo emblemas religiosos adoptados en todos tiempos por los sabios, construye sobre planos trazados por la naturaleza y la razón el edificio moral de sus conocimientos.

El Masón debe encontrar en la producción simétrica, todas las partes de este edificio racional, el principio y la regla de sus deberes, y la fuente de todos sus placeres. En el ejercicio de sus mismos deberes perfecciona su moral, se hace mejor, y halla en esta asamblea de hombres virtuosos, con los sentimientos mas puros, los medios de multiplicar los actos de beneficencia.


La quintaesencia filosófica, es el néctar con el cual los Hermanos Masones se embriagan, y la ambrosia con que se alimentan. La escala misteriosa de las criaturas, cuyo pie está enterrado, y cuya cabeza elevándose hacia el cielo se pierde en la inmensidad de los aires, les sirve de escalón y de grado para salir desde el lodo donde se arrastran las otras criaturas, hasta la esfera Superior donde brilla el triángulo luminoso cuya imagen decora nuestros templos.

Los símbolos de la sabiduría adornan los mismos templos donde todo es alegórico y relativo al intento secreto de la Masonería.

Es solo para la sabiduría el incienso que arde sobre nuestros altares, y así debe arder en nuestros corazones el fuego sagrado de la verdad.

Han nacido los hombres para vivir en sociedad: si la intención del G.·. A.·. D.·. U.·.  hubiera sido que este viviera aislado y separado de los demás individuos de su especie, cada uno de ellos tendría las calidades propias a este genero de vida, pero no es así, la mayor parte de las facultades físicas y morales del hombre, sus inclinaciones naturales, su flaqueza, sus necesidades, en fin, todo, sirve a manifestar las intenciones del gran principio de los seres, que es, el que todo concurra a acercar el hombre, al hombre, abandonado sobre la tierra, desnudo, débil y desarmado; el interés y la necesidad le obliga a unirse con otros, para defenderse, conservarse y mejorar su existencia.

Como si no hubieran sido suficiente, todo esto ordenó Dios a los hombres, el precepto de amarse, de socorrerse, y de ayudarse mutualmente.

"Ama a tu prójimo como a ti mismo. No le hagas a los otros lo que no quieras que te hagan a ti. Eres hombre, y con esta calidad nada de lo que puede interesar a los demás te debe ser extraño."

De aquí, aquella santa y antigua ley de la hospitalidad; ley que desde el origen del mundo era religiosamente observada en todo él: entre los Hebreos Dios mismo se presentaba a sus servidores bajo la apariencia de un caminante. En tiempos posteriores los mitologistas para dar mas sanción a esta ley, fingieron que Júpiter, Mercurio y los demás Dioses viajaban cubiertos de andrajos, porque querían con esto probar la humanidad de los hombres. La observación de esta ley se recompensaba con magnificencia y su infracción se castigaba con severidad.

De estas relaciones generales que unen todos los hombres y que hace de ellos como una sola e inmensa familia, derivaron después las sociedades particulares. Unos que estudiaban con atención la sabiduría, y otros cuyos corazones estaban acalorados, y cuyas cabezas se exaltaban con el sublime entusiasmo de la virtud, se asociaron y se ligaron para resistir al choque de los vicios que empezaban a corromper el fundamento de las virtudes primitivas. Esos mortales generosos y respetables, se dedicaron al bien de la humanidad haciendo con valor la guerra al vicio, esforzándose para restablecer entre los hombres, la caridad fraternal casi borrada de la memoria y del corazón; defendiendo los derechos del débil y oprimido, contra las injustas usurpaciones y asechanzas del ambicioso poderoso.

Pero como la ejecución de un proyecto tan vasto y grande exigia almas libres, animosas, constantes, desinteresadas, e inflamadas del noble deseo de ser útiles, los fundadores de las primeras sociedades particulares, cuidaron de separar toda alma débil que estuviera entregada al vicio y  a la malicia, que cubriéndose con la máscara de la hipocresía deseara participar de las asociaciones, y gozar de las ventajas que procuran, sin contribuir en nada al bien común, al mismo tiempo que las corromperían con la depravación de sus costumbres; imaginaron signos, y palabras, símbolos misteriosos para el vulgo, los que se usaban para reconocerse en todas las partes del universo. Solían someter a los candidatos a rigorosas pruebas para asegurarse de su firmeza y constancia, y para conocer si tendrían bastante poder sobre sí para conservar inviolable el secreto de los misterios que les iban a ser confiados.


A esta época, comenzó el espíritu Masón a sujetarse a reglas particulares pues aunque supongan que el nombre de Masón es moderno, y aunque los detractores de la Masonería hayan dicho para envilecerla que había sido instituida por un tirano cruel, el espíritu Masón tan antiguo como el mundo, fue constantemente el alma de aquellas graves sociedades que bajo diferentes denominaciones se formaron sucesivamente en todas las partes de él.

En Egipto apareció en todo su lustre: aquel suelo hermoso, propio para cultivar las ciencias y las artes, vio salir de su seno una multitud de genios superiores, que se pueden considerar como los reparados, y los bienhechores de la humanidad degradada. Menfis fue el hogar de donde surgió la luz que en poco tiempo disipó las tinieblas de la ignorancia y de la barbarie que obscurecían las facultades intelectuales del espíritu humano.

El origen de la Masonería marcha de frente con la filosofía religiosa porque le debe su nacimiento y es su hija amada. Se vio desaparecer de la tierra en siglos bárbaros y llenos de falsa filosofía y cuando un ateísmo estúpido arrojó de sí la madre y la hija, y con ellas las ciencias, las artes y las virtudes.

El restablecimiento de la Masonería se debe al Mercurio de Egipto, mas conocido bajo el nombre de Trismegisto, que quiere decir, tres veces grande. Este antiguo soberano de Tebas, que ha dado su nombre a la filosofía Hermética, fue al mismo tiempo gran filósofo, gran sacerdote y gran político. Este hombre que debió su deificación al reconocimiento, era de la familia de los Atlantes que trajeron a los países meridionales del Asia y a las riberas del Nilo las reliquias de las artes y ciencias, de un mundo sumergido por las aguas, y que yacían en un profundo olvido.

Este Hermes fue el institutor de la sabiduría Egipcia famosa en otro tiempo; es él en fin el verdadero restaurador de la Masonería y de la antigua ciencia de los sabios.

Hermes cuyos doctos escritos están mirados por la antigüedad como el origen primitivo donde todos los sabios se ilustraron en las ciencias y artes, fundó una sociedad de magos, palabra que significa arquitecto. Estos trabajaban sobre los planos que el Gran Arquitecto del Universo ha señalado y los hizo depositarios de varios principios de la Masonería y de sus conocimientos, sublimes escritos en caracteres sagrados, de los cuales ellos debían ser los únicos interpretes.

Les obligó a reunir en masa todos sus bienes, a vivir como Hermanos, y a prometerse y jurarse que no confiarían la explicación e inteligencia de los misterios M.·. sino a los que mereciesen este favor, después de haberse asegurado, con el tiempo y las pruebas, de la fidelidad y constancia de ellos.

Tubo la fortuna de poseer una de las columnas que habían erigido los hijos de Enoc inventor de las artes antes del diluvio; este hombre deseando conservar sus invenciones para el bien de la posteridad grabó sobre monumentos de aquella especie los principios de las artes que había inventado, los nombres de los inventores y la fecha de la invención. Pero para la inteligencia de esta historia es menester volver a tiempos mas remotos:

Enoc era el sexto de la generación de Adán, vivía en el temor de Dios y Dios se le apareció un día en un sueño y le habló de esta manera:

"Pues que tu deseas saber mi nombre, según parece, sígueme que yo te lo daré á conocer."

Le pareció al mismo tiempo a Enoc que se hallaba sobre una alta montaña y que Dios le mostraba una lámina de oro de forma triangular muy resplandeciente, con los caracteres que declaraban su verdadero nombre, y que Dios le prohibía que lo profiriese jamás. Luego se halló Enoc como transportado a un lugar subterráneo donde tuvo que bajar por nueve arcos, y en el noveno que era el mas profundo, vio brillar la misma lámina de oro.

Enoc convencido de la voluntad de Dios, fabricó un Templo subterráneo compuesto de nueve arcos los unos bajo de los otros, como lo había visto en su sueño. Matusalem su hijo dirigía esta obra sin saber los designios de su padre; este edificio fue fabricado en la tierra de Canaán, que fue después la de promisión, luego Jerusalén, y ahora la tierra santa. (Estas circunstancias son pruebas bien claras que éste debía ser el lugar donde había de imprimirse el sello de la santa alianza.)

Enoc hizo construir una lámina de oro de forma triangular de un codo de alto en cada ángulo, la enriqueció con las piedras mas preciosas, la embutió sobre un ágata de forma cúbica, y habiéndola llevado al noveno arco grabó sobre ella los mismos caracteres que Dios le había mostrado, colocando todo sobre un pedestal de mármol blanco.

Dios le dijo hiciese la entrada de los arcos con una gran piedra, con una abrazadera de hierro, y que su trabajo serviría un día para indicar a los hombres más sabios el lugar mas sagrado de la tierra; que este tiempo llegaría después de un diluvio universal con el cual debía castigar sus crímenes e impiedades.

Así fueron cerrados los nueve arcos y ninguna criatura podía penetrar en ellos. Enoc solo sabía el tesoro precioso que contenían y la pronunciación del nombre sagrado.

La depravación de los hombres aumentaba todos los días, y Dios amenazó el mundo entero de una ruina próxima e inevitable.


Enoc, temiendo que el conocimiento de las artes fuese destruido por un diluvio universal quiso conservar los principios de ellas a la posteridad, de los que Dios por su bondad perdonase, y salvase, con este intento mandó construir dos grandes columnas sobre la mas alta montaña de la tierra que habitaba, la una de bronce para resistir al agua, y la otra de piedra para resistir al fuego; dejó grabado con jeroglíficos sobre la columna de piedra que en los arcos subterráneos del Templo que había erigido al Señor, que allí estaba un tesoro muy precioso, y sobre la de bronce grabó los principios de las artes liberales y particularmente los de la Masonería.

Matusalem fue padre de Lamet que fue el de Noé, a quien Dios habló de esta manera:

"Quiero castigar a los hombres con un diluvio universal, te ordeno que construyas una arca, que pueda contener a ti y a tu familia, porque quiero salvaros de este diluvio."

Y dios le mostró el lugar donde quería que se fabricase el arca. Noé estuvo un año construyendo dicha arca, su edad entonces era de 600 años, la de su hijo Sem de 99, y hacía poco tiempo que su padre, Lamet, había muerto en la de 777.

De todos los patriarcas que habían vivido después de Adán, Matusalem abuelo de Noé era el solo que quedaba: tenía entonces 969 años, no se hace mención de él, después de este tiempo, por lo que se cree que pereció en el diluvio.

Dios mandó a Noé que entrase con toda su familia en el arca que había construido e inmediatamente principió el diluvio, cuyo acontecimiento sucedió en el año 1656 de la creación del mundo.

Todo fue destruido por las aguas, los más soberbios monumentos desaparecieron, la columna de piedra que Enoc había erigido no se pudo conservar; pero la de bronce resistió a las aguas: por este medio las artes liberales han llegado a nosotros, y la Masonería le debe el título de su antigüedad.

Esta columna que se encontró en el año 2076 de nuestra era, fue para el grande Hermes, un hallazgo que le procuró una multitud de conocimientos y de combinaciones científicas; halló medio de observar las maravillas de la naturaleza con el arte de la astronomía; hizo ver con el resultado de sus combinaciones que solo había un Dios. Dividió los días en doce horas, y el zodiaco en 12 signos; e inventó la escritura jeroglífica tal cual la hemos conservado.

Esta Masonería, como se deja ver, era el deposito de los conocimientos del mundo antes del diluvio, y escrita en las lenguas primitivas; unida a la arquitectura moral, se conservó por los patriarcas, que la restablecieron en su primera pureza.

Fue en aquellos siglos de paz y de inocencia cuando la Masonería tomó una forma constante y determinada: aquellos patriarcas o magos, aquellos antiguos filósofos religiosos que el vulgo consideraba como adoradores del fuego celeste, porque adoraban al autor del universo, bajo este brillante emblema, ellos, y ninguna otra persona, eran los depositarios de las ciencias divinas y humanas, y los únicos que poseían el conocimiento de los símbolos y de la lengua sagrada, en la cual estaban escritas.

Los magos establecieron la Masonería en Egipto; estos con los sacerdotes y los filósofos formaban una sola comunidad, vivían como HH.·. y solo admitían a algunos en sus misterios después de una larga y penosa prueba. Ellos solos estaban encargados de la educación de los hombres destinados a gobernar, porque eran los que conocían las ciencias, las artes y la naturaleza.

La doctrina de estos hombres era una teología natural, fundada sobre el culto y la adoración de una divinidad suprema. Las historias de Abraham, de Jacob, de Joseph, y particularmente la de Moisés, prueban que estos patriarcas debían muchas de sus luces a los magos.

La magia degeneró poco a poco por el olvido de los símbolos jeroglíficos de la lengua sagrada, y de las grandes verdades contenidas en los emblemas. Los errores que arrastra la ignorancia, cubrieron el mundo; pero en medio de este desorden, algunos colegios de sacerdotes, y principalmente los de Menfis y Heliópolis conservaron la magia y la franca Masonería en todo su esplendor.

En aquellos tiempos tan remotos, cuando la mayor parte de los hombres vivía errante y sin leyes, el que se sentía con bastante valor para ser útil a sus hermanos, iba a instruirse a Egipto, y a hacerse iniciar en los misterios de Menfis. Volvía después lleno de todas aquellas sabias instituciones que civilizan las comarcas mas salvajes, persuadía a los hombres a que se juntaran y erigieran ciudades y les enseñaba el arte de prevenirse contra las invasiones de un vecino ambicioso. También les invitaba y persuadía a que rindiesen al G.·. A.·. del U.·. el mas profundo homenaje, tributo de reconocimiento que le deben todas las criaturas. En fin, no formaban estas asociaciones otra cosa que un conjunto de sistemas filosóficos, militares y religiosos.

Allí dicen que fue Orfeo a aprender los medios de formar una patria; allí sacó Licurgo la severidad de costumbres y disciplina que hizo de los Espartanos una nación de guerreros valerosos, llenos de virtud heroica.

Solón sacó de allí mismo, las leyes que publicó en Atenas, y Pitágoras penetró el dogma de la inmortalidad del alma bajo el ingenioso emblema de la metempsicosis. El conocimiento de todos estos misterios, inspiró al genio de Platón aquellas sublimes ideas de la divinidad que le valieron el sobrenombre de divino; en fin, Tales, Solón y los demás sabios de Grecia fueron a Egipto a buscar las luces y conocimientos filosóficos con que instruyeron entonces a sus conciudadanos, y le han servido de antorcha para la ilustración presente.

Esos misterios no tardaron mucho en pasar a Grecia, y se establecieron en Eleusis, bajo el nombre de misterios de Ceres. Poetas, filósofos, guerreros, todos procuraron ser iniciados en ellos, pero los grandes principios de moralidad sacados de Egipto mudaron de naturaleza al instante, que pasaron por la imaginación brillante de los Griegos: de símbolos, hicieron divinidades; los vicios, los seres metafísicos, tomaron un cuerpo y de allí nació el politeísmo, así las ideas mas sanas, las mejores instituciones, vienen a quedar regularmente alteradas y corrompidas.

Salomón, aquel rey filosófico, tan instruido en todos los secretos de la naturaleza, fue el restaurador de la antigua ciencia de los sabios; la simbolizó en los grados que componían el primer templo; y habiéndole Dios reservado, la gloria de hallar en las entrañas de la tierra, el tesoro precioso que Enoc había ocultado, supo el verdadero nombre del Eterno, y se lo comunicó a los Masones a quienes condecoró con el grado de la Sublime perfección Masónica. Luego, esta asociación, que en su principio había sido de tanta utilidad a la humanidad, fue dividida en diferentes ramos, y se formaron sociedades religiosas, militares, y filosóficas.

Las religiosas se ocupaban en arreglar lo que tocaba al culto de la divinidad. Las guerreras se consagraban a la defensa de la patria, o iban de una parte a otra de la tierra, para destruir tiranos y bandidos; así el reconocimiento de los mortales no tardó en erigirles estatuas que la superstición comenzó luego a incensar.

Las filosóficas instruían el mundo, desplegando los grandes principios de la moral, enseñando a los hombres a arreglar sus costumbres, a buscar la felicidad en la práctica y en el amor de su prójimo; pesaron en la balanza de la equidad y la justicia, los derechos de las naciones y los de cada hombre en particular; en fin hicieron lo posible para hacer concurrir a un mismo fin, el interés particular con el bien general.

En el tiempo en que las herejías se multiplicaban en todas partes, la Masonería, como la religión, tuvo sus revoluciones. Los Masones viendo con dolor que los infieles habían invadido los lugares en donde los más grandes misterios se habían practicado, erigieron los grados contenidos en la M.·. conocidos con el nombre de renovados. Estos grados son alegóricos a los sucesos que acaecieron para restablecer el culto.

En tiempo de las cruzadas, los cristianos mezclados con los infieles, se vieron forzados a reunirse en secreto para poder celebrar sus misterios bajo emblemas. Cada secta religiosa juzgó serle conveniente establecer una compatibilidad entre su opinión religiosa y Masónica.

Corrían los fines del siglo XIII, cuando Godofredo de Bouillon conducía los Cruzados a la conquista de la Tierra Santa. Para ocultar y cubrir los misterios de la religión cristiana bajo figuras alegóricas, instituyó el Subgrado de la R.·. +.·. e hizo de él, el punto perfecto de la Masonería, que nombró M.·. cristiana. Allí establecieron los diversos ritos bajo la denominación de la M.·. general de Heredon, Cristiana, Escocesa, Adoniramita, de San Andrés, de York, Prusiana y filosófica.

Dichosamente en medio de estos desordenes algunos H.·. M.·. de los primeros siglos, siempre habían conservado algunas partículas del fuego sagrado de la primera M.·. unos de estos, cerca del año 926 recibieron de Adelstan rey de Inglaterra, el derecho de tener en su reino asambleas para celebrar sus misterios y para iniciar a aquellas personas que les pareciesen dignas; también les concedió algunas franquicias y el derecho de jurisdicción.

La G.·. L.·. de los verdaderos F.·. M.·. fue establecida en York, donde se mantuvo hasta 1422 que Jacob I, G.·. M.·. entonces de todas las LL.·., la hizo transferir a Heredom, que distaba seis millas de Edimburgo; de este lugar principal ha vuelto a salir toda la dependencia directa y absoluta del cuerpo M.·.

Consideremos ahora nuestra antigua caballería, cuyo carácter y distintivo era la integridad, el valor, la franqueza y la lealtad.

Este espíritu de constancia, de firmeza en los peligros, este espíritu de afición a su patria, de fidelidad en guardar inviolablemente la palabra dada aunque fuera a un enemigo perjuro, este espíritu de liberalidad, de fraternidad, les hizo héroes amables en la paz, terribles en la guerra, y el objeto de la admiración del universo. Eran al mismo tiempo, la defensa de Europa, los protectores de la inocencia, los defensores del oprimido y los bienhechores de la humanidad, sin distinguir país ni religión.

Echemos la vista atrás sobre un campo de batalla: se verán soberanos mezclados entre el horror y encarnizamiento de la pelea, levantan su espada, y ya pronta a atravesar el corazón de su adversario, reconocerlo por H.·. dejarla caer de repente de su mano, correr hacia él, deponer todo orgullo, olvidarse de la distancia que hay de una diadema a un simple caballero, abrazarle, regarle con sus lágrimas, y formar con su pecho un antemural que le defienda.

De los Caballeros Templarios, cuya existencia fue tan ilustre como su fin desgraciado (la causa de su destrucción será siempre un problema) ¿cuál era el objeto de su establecimiento y cuales eran sus institutos?

Escoltar a los peregrinos que iban de todas las partes del mundo cristiano a visitar los lugares santos, protegerlos, defenderlos contra los ataques, vejaciones e insultos de los Musulmanes; y derramar hasta la ultima gota de su sangre por mantener la religión de su país; haciendo una guerra leal a los enemigos de este y de aquella, y guardando fiel y religiosamente sus tratados hasta con los detractores de su fe.

Este sublime motivo fue también el que animó a los valientes caballeros de Malta, sacrificaban sus fortunas y vidas peleando contra infieles, ellos eran un baluarte insuperable entre Europa y sus enemigos, limpiaban los mares de ladrones y piratas, y por este medio aseguraban la libertad del comercio.

Sus piadosos trabajos eran tan necesarios en aquel tiempo a los imperios como a la religión.

Los de los verdaderos Mas.·., aunque sean menos brillantes, no son menos útiles. Los medios de que se han valido otros para hacer obrar las diferentes sociedades que se han formado en el universo, están unidas en sí para dirigir las acciones de los verdaderos Mas.·.

Constantes y firmes en toda circunstancia no encuentran dificultad cuando hay que arrostrar los mayores peligros para salvar a sus HH.·.

Tan fieles a su palabra como firmes en su creencia, nada puede hacerles olvidar intereses tan caros. Aunque sean amigos de todos los hombres y ciudadanos del mundo entero, su patria siempre posee el primer lugar en su corazón. Se creen obligados a ser afables y benéficos, para con todos los hombres, modestos y corteses en el comercio de la vida, y procuran hacer el bien sin aspirar a la gloria de haberlo hecho.

Semejante a la naturaleza que nos oculta sus operaciones, el Mas.·., rompe (sin darse a conocer) las cadenas de los encarcelados y alivia la indigencia. Insensible al placer de asistir a la humanidad doliente ¿sería posible que pudiese vivir en una tranquila indiferencia? ¿podría estar satisfecho con deplorar las miserias del género humano? ¿Podría entregarse a aquella austera filosofía, a aquel orgulloso egoísmo que endurece el corazón e impide el trabajar al bien de sus semejantes y a los intereses de la sociedad? al contrario, el espíritu Mas.·. que le anima, le hace tener una satisfacción muy dulce en ser el bienhechor de los miserables, en consolar las almas afligidas, en animar a el que ha caído en alguna falta para que vuelva a la virtud y en corregirle con indulgencia y sin severidad.

Cuan suprema es la dicha del que puede triunfar a la vez de la miseria y del vicio, aliviando e instruyendo a criaturas semejantes a nosotros, inclinándolas al bien con sabias lecciones y buenos ejemplos que son mas eficaces que aquellas.

Dichoso el mortal que posee las virtudes M.·., siempre está contento de sí mismo, de la pureza de sus costumbres, y su vida inocente. Hacen callar la maledicencia que quisiera dar que sospechar en contra de una sociedad cuyo objeto es la práctica de las virtudes y el bien de la humanidad; inspira la paz y el gozo a todos los corazones, todos aman y desean su sociedad, porque guiada a la caridad fraternal, nunca ofende el amor propio de persona alguna.

En fin, estrechamente unidos por los vínculos de la franqueza, de la cordialidad y de la igualdad mas perfecta, los verdaderos Masones traen a la memoria en sus reuniones ocultas a los ojos del vulgo profano la imagen de aquella edad de oro tantas veces cantada por los poetas; cuando todos los hombres iguales en derechos y prerrogativas no conocían ni a grandes ni a pequeños, ni ricos ni pobres y cuando en fin las virtudes Masónicas, hacían de ellos una familia fraternal dichosa con la dicha de sus HH.·.


lunes, 7 de mayo de 2018

SOBRE EL OFICIO DEL HERMANO TESORERO


Los fondos y economías de la Logia están confiados especialmente al tesorero. El debe pagar todos los gastos de la L.·. y tener cuenta y razón de todas las recaudaciones que se hagan, a excepción de los fondos consagrados a los actos de beneficencia.

El manejo de caudales y todas las operaciones de su administración no podrán ser otras que las que a la L.·. le parezca conveniente establecer sobre los principios generales del orden.

El empleo del tesorero tiene dos atribuciones una la recaudación de fondos y otra la data de ellos, para lo que tendrá que llevar dos libros formales que solo tengan relación a estos dos objetos.

La recaudación proviene de las tasaciones ordinarias, de los derechos de recepción, de adelantamiento, de adopción, de los dones gratuitos y de los impuestos extraordinarios.


Estos ramos de cargo se sentaran en cuenta separada y clara, que el tesorero tendrá que llevar exactamente, y los pasará a el libro que corresponda en diferentes secciones.

El tesorero recibirá los censos anuales de cada miembro activo de la Logia en el término prefijado por los reglamentos particulares.

Sin embargo cada miembro puede libremente si quiere anticipar la paga de un año entero.

En fin de cada semestre se pedirá al Secretario la plancha de los miembros activos de la Respetable Logia con la cual formará una columna, transcribiéndola a su diario. Además de la división destinada al cobro efectivo que se haga a su debido tiempo, tendrá que llevar otra para los atrasados; al lado de los nombres se pondrá el día que se pagó, y la suma, de modo que a primera vista se puede saber los que han pagado y los que están sin hacerlo.

Dejará bastante lugar bajo de la columna para sentar los nombres de los miembros que se reciban o adopten en el curso del semestre siguiente.

Dos veces en el año debe el tesorero presentar a la Logia un estado de las contribuciones recibidas y otro de todos los atrasos que haya.

Al expirar el termino fijado por los reglamentos de la Logia para el pago de contribuciones, el tesorero invitará (en L.·. ) a los miembros de ella a pagar su contribución pudiendo renovar esta instancia todas las veces que lo juzgue necesario.

El tesorero está obligado a dar noticia a la junta nombrada para este objeto del nombre de los miembros que tengan nueve meses de atraso, y estén aun sin pagar su contribución.
Entonces la junta les señalará un plazo de tres meses, haciéndoles saber que expirado este término y no cumpliendo con pagar, la Respetable Logia hará rayar sus nombres de la plancha de sus miembros.

Solo por decisión particular de la Logia, fundada sobre motivos justos y solidos se podrá exceptuar a algún miembro presente de pagar las contribuciones ordinarias, pues todos están obligados a cumplir con ellas.

Los de iniciación, y de adopción y de promoción, establecidos por los estatutos del orden se recibirán adelantados por el tesorero de mano de los Miembros que hayan propuesto el iniciado o filiado; pero en las promociones, toca al candidato satisfacerlos por sí mismo.

El tesorero o su colega está obligado a protestar contra toda recepción filiación, y promoción, hecha antes de percibir los derechos.

Si dejase de cumplir con este artículo a ellos toca el responder de la suma a que ascienda la deuda.

Aunque la Logia pueda reducir los derechos de iniciación de filiación y de promoción cuando lo tenga por conveniente, no debe otorgar este favor sino al mérito distinguido, o a un hombre que pueda ser muy útil a la sociedad, y se halle falto de recursos.


Tal dispensa, debiendo siempre preceder a la recepción, anotará el tesorero la fecha del día en que se decidió el asunto.

Toda suma puesta en la caja del tesorero se pasará al diario, y se hará mención en él del día y de la causa que la motivó.

Cuando el tesorero no pueda asistir a una asamblea, está obligado a remitir su diario, pero no se permite á ninguno de los miembros ni siquiera a su socio el sentar recaudaciones ni menos hacer observaciones: se anotará sobre una hoja suelta lo que toca al oficio del tesorero, y después de haberla firmado, se depositará en su diario.

Como los artículos de entrada deben estar puestos debajo de un número y contener la fecha del día de la recepción, el nombre del que ha pagado, y la causa de la entrega, los recibos que el tesorero debe dar al pagador llevaran igualmente las mismas indicaciones.

El diario del tesorero debe presentar en una página el estado de la entrada y en otra en frente el de los gastos. Detallará por menor los artículos, los cuales se pondrán debajo de un número, con indicación y fecha del día del recibimiento, o del gasto, del nombre del que ha pagado, o saldado, y lo que ha motivado esta entrada o salida, y cuando arregle sus cuentas hará el balance con cargo y data por menor.

El libro de Arqueos del tesorero rubricado y sellado con el de la Logia se debe colocar sobre la mesa de este Oficial. Solo los miembros de ella tienen derecho de ojearlo.

Todos los metales de la Logia están bajo la guardia y responsabilidad del tesorero, a menos que los reglamentos particulares de ella contengan otras disposiciones.

Cuando se halle en caja alguna suma bastante considerable, toca al tesorero proponer los medios de colocar estos fondos con las mayores ventajas y seguridades posibles.

Los gastos de la Logia son ordinarios o extraordinarios. Los gastos ordinarios son alquiler del Taller, luces, leña, salario de los HH.·. sirvientes, vestidos y ornamentos Masónicos y el papel y otros objetos de consumición diaria y que se arreglan y determinan de una vez. Todos otros gastos que no sean de las clases arriba mencionadas pertenecen a los gastos extraordinarios.

Las Logias tienen libertad para aumentar o disminuir el presupuesto de sus gastos ordinarios.

Los tesoreros están autorizados para pagar todos los gastos ordinarios ya aprobados, sin esperar por orden especial de la Logia pero se les prohíbe pagar los extraordinarios aunque estén autorizados por el Venerable o algún otro Oficial Dignatario. Para pagar cualquier gasto de esta clase, debe estar facultado por una resolución al intento de toda la Respetable Logia.

El tesorero exigirá una carta de pago de todas las cuentas de gastos que vaya entregando y formando un legajo de ellas bien coordinado por orden de fechas lo depositará en los archivos en fin de año.

Concluido el año Masónico, el tesorero arreglará sus cuentas y entregándolas se sujetará a la aprobación de la junta de revisión ó a la Logia, acompañando con ellas el sobrante que se pondrá en caja con todas las piezas relativas a su administración, dándosele un recibo en el mismo libro, porque cuando concluya su oficio ha de ser uno especial y separado sobre la rendición de cuentas.



 

domingo, 6 de mayo de 2018

EL SECRETO EN LA MASONERÍA




Una de las calidades mas eminentes del verdadero Masón es saber guardar un secreto.

Los antiguos filósofos y los sabios, (la mayor parte eran M.·.) miraban el saber guardar un secreto, como una virtud esencial, y así era la primera lección que daban a sus discípulos y sectarios.
 
En las escuelas de Pitágoras se prescribía a los novicios el silencio por un cierto tiempo, prohibiéndoles el hablar, a menos que no se le hiciesen algunas preguntas; con el fin de que el secreto importante que debían comunicarles fuese mas bien guardado.

Del mismo modo, esta gran calidad o virtud se manda y se prescribe a los HM.·. bajo las penas y obligaciones mas fuertes: pues en su modo de pensar, poco caso hacen ni se debe hacer de un hombre desprovisto de fuerza intelectual y con la habilidad necesaria para encubrir y guardar los honrados secretos que se le han confiado como también los negocios mas serios.
 
La historia sagrada y la profana, nos enseñan que muchas empresas que la virtud autorizaba, han tenido mal suceso por falta de secreto.

La virtud del secreto nos es recomendada por los mayores filósofos y legisladores sagrados y profanos. Los santos Patriarcas ponen el don precioso del secreto y silencio entre los principales fundamentos de la virtud, y el  sabio rey Salomón, miraba al hombre que no podría guardar sus propios secretos, como indigno de tener ninguna autoridad sobre los demás.
 
Un hombre indiscreto puede ser traidor e infame; nada puede legitimar una indiscreción.

Una disputa seguida de una pelea en la cual se hubiese derramado sangre puede terminarse allí, y producir una  reconciliación perfecta; pero el abuso de la  confianza y la bajeza de vender un secreto, imprime para siempre el mas justo y mas profundo menosprecio sobre el individuo que ha sido capaz de tal crimen.
 
 


sábado, 5 de mayo de 2018

3 SONETOS PARA MASONES


"El orden de los Francmasones es una asociación de hombres sabios y virtuosos, cuyo objeto es vivir en una igualdad perfecta, estar íntimamente unidos por los vínculos de la estimación, de la confianza, y de la amistad bajo la denominación de HH.·. y de no existir los unos y los otros sino por la práctica de las virtudes."

¡ Masones, penetrémosnos de nuestra dignidad!

Que la rectitud de nuestros votos, la unión de nuestros trabajos, la armonía de nuestros corazones, alimenten sin cesar el fuego sagrado cuya claridad resplandeciente ilumina el interior de nuestros Templos.

 
Si el sol calienta la naturaleza material, nuestros corazones no menos ardientes que él, abrigan la naturaleza moral; si echa en su carrera torrentes de luz sobre sus viles enemigos, millones de luces inundan nuestros atrios sagrados, y cada día se abren ojos profanos a esta claridad celeste, cuyos benéficos influjos son comunes a todos, sin distinguir a nadie, ni a sus calumniadores.



SONETO

Como las rosas en su primavera
las virtudes del masón descollaban,
y aunque en solo botón ya perfumaban
de benéfico aroma la isla entera.

Tembló del despotismo la cruel fiera
y evocó al fanatismo, y desolaban
el plantel de las rosas que brotaban,
cual el cierzo feroz las destruyera.

Ellas se unieron y se levantaron
hacia el cielo que al cabo conmovieron,
los dos monstruos al Cócito bajaron,
multiplicáronse ellas y crecieron.

Unión, fraternidad, beneficencia,
siempre atraen del Cielo la clemencia.

OTRO A LA AMISTAD.

Viva por siempre la amistad sagrada,
vínculo el mas estrecho de la vida,
que sirve de alimento y de comida
a el alma virtuosa y desgraciada:

Juré observarte en la tercera grada,
juro tenerte de mi alma asida,
y primero mi vida sea perdida
que olvidarte ni un punto, en nada, nada.

Tú, ¡emanación divina! a los Masones
reúnes desde uno a otro Polo:
con tu sana moral, sus corazones
detestan el engaño, intriga y dolor.

Y nos das a mostrar en sus modales,
el poder de los lazos fraternales.


AL DESENGAÑO

Desde que vi la luz de mil engaños
¡Institución Divina! yo te adoro,
y a los ciegos profanos mas les lloro
viendo cual nos persiguen tantos años.

Lloro las desventuras y los daños
que causa un fanatismo que deploro
y en mi retiro al Ser Supremo imploro
por su felicidad y desengaños.

¡Oh tu gran Arquitecto! que alimentas
con tu soplo Divino nuestra esencia,
convierte el Ateísta, y no consientas
que nos venga a turbar con su demencia.

Porque no es dado a la inmoralidad
erigir templos a la Divinidad.

OCTAVA.

El Venerable en Logia es un Lucero
que brilla como el astro refulgente
que dictando sus leyes placentero
recorre nuestro globo diariamente.

Es el origen fiel y verdadero
de nuestro orden sublime y eminente,
todo masón, debe pues respetarlo,
y con mallete en mano Venerarlo.

OCTAVA.

La autoridad que ejerce el Venerable
sostiene el Celador con su mallete,
y hace reinar un orden admirable
hasta en el placer vivo de un banquete.

Es para sus hermanos siempre afable,
con los profanos dulce en su cámara:
la luz, por él reflecta en su columna,
así como el sol hace con la luna.
 

LOS ALTOS GRADOS EN LA MASONERÍA

LOS ALTOS GRADOS EN LA MASONERÍA

Comienzos de la Masonería en los distintos países del mundo

ÉTICA Y CÓDIGO MORAL MASÓNICO

DICCIONARIO DE CONCEPTOS MASÓNICOS

MÚSICA MASÓNICA

ORACIONES PARA MASONES

TEXTOS, PLANCHAS, LITERATURA MASÓNICA

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