miércoles, 29 de agosto de 2018

LOS TRABAJOS DEL GRADO DE COMPAÑERO


La masonería es una ciencia progresiva que está dividida en diferentes clases, o grados, para proporcionar un avance más regular en sus misterios. Según el progreso que hacemos, limitamos, o extendemos nuestras indagaciones, y a proporción de nuestra capacidad llegamos a un mayor o menor grado de perfección.
 
La masonería incluye dentro de su círculo casi todos los ramos de las bellas ciencias. Bajo el velo de sus misterios se encierra un sistema científico bien regular, y metódico. Algunas de sus elucidaciones podrán parecer menos interesantes a algunos espíritus apocados; pero los hombres de talento conocen que son de suma utilidad e importancia.


 
La masonería está fundada sobre un plan sabio acomodado al gusto de los literatos y de los artistas; y así el filósofo como el matemático experimentan en la investigación de sus ocultas doctrinas placer y satisfacción. Agotar los varios objetos de que ella se ocupa excedería la capacidad de los más grandes ingenios; pero como se puede tocar muy cerca del punto de perfección, el hombre sabio no desmaya aunque al principio le parezca inaccesible la empresa.
 
La perseverancia y la aplicación remueven cualquiera dificultad; cada escalón a que sube ofrece a su vista nuevo placer, y una instrucción noble y sublime viene siempre a ser el premio de sus indagaciones. En esta prosecución de los conocimientos las facultades intelectuales se ocupan en promover la gloria de Dios, y el bien del género humano.
 
El primer grado está sabiamente calculado para fomentar los deberes de la moralidad, e imprimir en el alma los principios más nobles que pueden adornar el entendimiento humano. De aquí es que este grado viene a ser la mejor introducción para el segundo, que no solamente amplifica este plan, sino que contiene él mismo un sistema más difusivo de conocimientos. Aquí se unen la práctica y la teoría para calificar al industrioso masón a participar de los placeres anexos al adelantamiento en el arte.
 
Escuchando con atención las sabias opiniones de los artífices experimentados, sobre objetos importantes, su espíritu se familiariza gradualmente con una multitud de instrucciones útiles, y pronto se hace capaz de investigar verdades del mayor interés en las generales transacciones de la vida. De este sistema fluye naturalmente un deleite racional mientras que todas las facultades mentales están ocupadas. Ejercitase rectamente el juicio prevalece la emulación, y todos aspiran a descollar por su celo en promover las preciosas reglas de instituto.

DE LA PRIMERA SECCION

La primera sección del segundo grado ilustra el modo peculiar de introducción a este grado, instruyendo al diligente obrero cómo debe proceder en el orden de las ceremonias que se usan en el caso. Ella le califica para juzgar de su importancia, y le convence de la necesidad de adherir constantemente a todos los usos de la orden. Aquí adquiere él la confianza por medio de particulares pruebas que le ponen en estado de justificar su opción a los privilegios de este grado, dándole al mismo tiempo razones satisfactorias sobre su origen: muchos de los deberes que son de estrecho vínculo de los hermanos bien instruidos se esclarecen en esta sección; y se franquea la oportunidad de avanzar en la masonería, de suerte que vengan siempre a distinguirse los talentos de aquellos que han llegado a la preferencia. El conocimiento de esta sección es absolutamente necesario a todos los artífices; y como ella recapacita la ceremonia de la iniciación, y contiene muchas otras particularidades importantes a todo oficial o miembro de la logia, debe este estar impuesto en ella.

La plomada, la escuadra y el nivel, estos nobles y provechosos utensilios de un compañero, se introducen y moralizan en esta sección, y vienen a ser un permanente aviso a la práctica de la virtud. La plomada es un instrumento usado por los albañiles para levantar las perpendiculares; la escuadra para ajustar su obra, y el nivel para tirar las horizontales; mas nosotros como libres y aceptados masones, somos enseñados a hacer uso de estos instrumentos para más nobles y gloriosos fines. La plomada nos amonesta a marchar con rectitud delante de Dios y de los hombres en las diversas estaciones de la vida, ajustando nuestras acciones a la forma de la virtud, y acordándonos que estamos viajando sobre el nivel del tiempo hacia ese país desconocido de cuyos términos ningún viajero vuelve.

DE LA SEGUNDA SECCION

La segunda sección de este grado va hasta el origen de la institución, y contempla la masonería bajo dos denominaciones, especulativa y práctica. Estas se consideran separadamente, y se explanan en particular los principios en que ambas están fundadas. Su afinidad se indica por medio de figuras alegóricas, y representaciones típicas. Se fija el periodo estipulado para premiar el mérito, y se explica la moral sublime e inimitable a que alude esta circunstancia.


Se describe la creación del mundo, y se refieren muchas particularidades conservadas entre los masones, y trasmitidas de siglo a siglo por la tradición oral. Aquí se particularizan circunstancias de gran importancia a la fraternidad, y con las memorias sagradas y profanas se confirman muchos de los dogmas y costumbres tradicionales. Se examinan los globos celestes y terrestres; y aquí puede un hombre de educación desplegar sus talentos dilucidando las órdenes de arquitectura, los sentidos de la naturaleza humana, y las ciencias y artes liberales que están clasificadas en varias órdenes, y distribuidas con regularidad.

Esta sección es por fin un reservatorio de preciosos conocimientos fundados en razón, y en algunas memorias sagradas tan gustosas como instructivas.

La masonería es de dos modos, práctica y especulativa, llamamos masonería práctica la aplicación de las útiles reglas de la arquitectura, de la cual resultan la forma, solidez y belleza de un edificio por medio de la justa proporción y correspondencia en todas sus partes. Ella nos provee de habitaciones cómodas, y nos pone a cubierto de las vicisitudes e intemperie de las estaciones; y al mismo tiempo que ostenta los efectos del saber humano, así en la elección como en el orden de los materiales que componen un edificio, nos hace ver también que en el corazón del hombre está inoculado un germen de sabiduría que no necesita sino de desarrollarse, para producir los mejores y más saludables efectos intentados por el Autor Supremo.


La masonería especulativa nos enseña a someter nuevas pasiones, a obrar con rectitud, a usar bien de la lengua, mantener el secreto y a practicar la caridad. Ella interviene con la religión de tal modo, que nos obliga a dar a Dios ese homenaje racional, que hace a la vez nuestro deber y nuestra felicidad. Ella lleva al contemplativo a observar con reverente admiración las gloriosas obras de la creación, inspirándole las más sublimes ideas de las perfecciones de su divino Creador.

Creó Dios el mundo en seis días, y en el séptimo descansó. Por esto nuestros antiguos consagraron el séptimo día para cesar del trabajo, y lograr la oportunidad de contemplar las obras de la creación, y adorar al Supremo Hacedor. La astronomía comprende la doctrina sobre las esferas.

 

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