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viernes, 21 de diciembre de 2018

SITUACIÓN O DISPOSICION DE LA LOGIA


Para que los trabajos de una Logia sean regulares, se necesita que ésta esté situada en un lugar a Cubierto de toda indiscreción profana y que tenga por lo menos cinco departamentos, que son: Cámara de Reflexión, Sala de Pasos Perdidos, Atril, Templo y Cámara Negra.
 
Si el local lo permite, habrá también un Salón de Banquetes y tres Cámaras de Reflexión en lugar de una. En rigor, sólo se necesitan dos departamentos, el Templo y la Cámara de Reflexión en pasos perdidos.
 
El interior del Templo debe estar revestido con cortinas azules, aunque raras veces, suelen usarse rojas. O bien, todas las paredes y techo pintados de azul.
 


A la entrada debe haber dos grandes columnas rematadas con esferas, celeste la de la derecha y terrestre la de la izquierda.
 
Al pie de la primera columna habrá una Piedra Cúbica, de seis caras, exactamente iguales, y al pie de la segunda una Piedra en Bruto; esto es una piedra sin pulimentar.

A la derecha de la entrada, en algunas Logias podrá verse el Mar de Bronce, se trata de una fuente de bronce sobre doce cabezas de buey y el altar de los perfumes.
 
A la izquierda de la entrada estará el trono del Primer Vigilante.

En el centro del Templo estará el Ara, y en frente del Ara, a la derecha, el trono del Segundo Vigilante.

La Logia y el Oriente estarán separadas por una balaustrada abierta por el centro; para subir a Oriente, habrá tres gradas con las palabras: Fuerza, Belleza, Sabiduría, cualidades que debe poseer y desarrollar progresivamente el Aprendiz Masón.

A la derecha de la balaustrada, abajo, estará la Mesa del Tesorero, y a la izquierda la Mesa del Hospitalario.

En el Oriente, junto a la balaustrada, a la derecha, la Tribuna del Orador, y a la izquierda la Mesa del Secretario.
 
En el centro el trono del Venerable Maestro. Al frente del Orador, la Tribuna de la elocuencia.

Distribuidas equitativamente deberá haber doce columnas en los muros del Templo, en cada columna uno de los 12 signos del Zodíaco.

A la espalda de los tronos del Venerable Maestro y de los Vigilantes suele haber doseles encarnados o azules. En el dosel del trono del Venerable Maestro habrá una estrella de cinco puntas con una letra G, en medio, y más abajo un triángulo equilátero con un ojo en el centro. A la derecha un Sol en todo su esplendor; sobre la mesa del Venerable Maestro habrá un candelabro de tres luces una espada.

A un lado del dosel del trono del Primer Vigilante habrá una luna en cuarto menguante y sobre la mesa un candelabro de luz, un nivel y una columnita.

En la mesa del Segundo Vigilante habrá un candelabro de una luz, una plomada y una columnita. La columnita del trono de Occidente estará abatida, en tanto que la del trono del Segundo Vigilante estará en pie.

Sobre el Ara o Altar habrá un cojín encarnado o azul y encima una espada flamígera, una regla de 24 pulgadas, un compás, una escuadra, un libro y un candelabro de tres luces, el cual se colocará en el ángulo del Ara que ve al Oriente. Estas luces pueden ser colocadas de acuerdo con las circunstancias, ya que no siempre es posible tenerlas en candeleros.

En la piedra en bruto que estará al pie de la columna B, habrá un cincel y un martillo, y en la piedra cúbica de la columna J, una escuadra y una regla.

Sobre la mesa del Hospitalario habrá un saco, y en el lugar de la balaustrada que se halla tras del Maestro de Ceremonias habrá otro saco, pero más grande, y una "Alabarda" o vara que debe tener como remate una luna en cuarto creciente.

A la izquierda del Segundo Vigilante y fuera del trono se acostumbra colocar el altar de Perfumes, que es un pedestal sobre el cual descansan un braserillo o pebetero y tres candelabros de una luz cada uno.
 


En los costados derecho e izquierdo del Salón hay una o dos hileras de sillas para los HH.·.

Los aprendices se sientan frente al Segundo Vigilante en la Columna B.
 
Los compañeros a la izquierda del Segundo Vigilantes y los Maestros en la columna del Sur. Habrá tantas espadas como asientos.

Todo el Oriente estará pintado de azul, un cielo con nubes iluminadas por el Sol, que se supone está elevándose sobre el horizonte. El techo o bóveda azul representa el cielo y se pintarán en él, igualmente en azul, el zodiaco y demás constelaciones, conforme a sus verdaderos lugares.

Alrededor de la parte superior de las paredes se pintará una cadena o grueso cordón con doce nudos. El piso de Or.·. será rojo. El del resto del Salón de cualquier color y en su centro un pavimento doble cuadrado, de cuadros iguales, pintados de blancos y negros alternadamente.

Las mesas y los troncos se pintarán de blanco y llevarán filetes dorados. Habrá en el Salón candelabros de pared y los candiles necesarios para una buena iluminación en las grandes ceremonias. En el Or.·. se colocan suficientes sillas para los HH. visitantes.

Entre las dos columnas grandes de bronce que se hallan a la entrada, aparece un triángulo, dentro del cual se ponen el Compás y la Escuadra con la letra G en el centro.

miércoles, 14 de febrero de 2018

TOQUES A LA PUERTA DEL TEMPLO


El Aprendiz, para entrar en la Logia, necesita imprescindiblemente dar los toques que se le han enseñado.
 
Cuando su Logia pertenezca a una Gran Logia, o cualquier otro Alto Cuerpo que acostumbre a dar a conocer cierta palabra semestral, tiene también que pronunciar esta palabra, sin cuyo requisito no podrá entrar.
 
La Palabra Semestral se cambia en cada Solsticio, osea en Junio y Diciembre.

Los toques a la puerta del Templo, significan:

- LLAMAD Y SE OS ABRIRA (la puerta del templo).

- PEDID Y SE OS DARÁ (la Luz).

- BUSCAD Y ENCONTRAREIS (la Verdad).

El Guarda Templo no debe, aunque así lo acostumbren en algunas Logias, contestar con los mismo toques; esto es indebido, indiscreto y además inútil.
 
 
 
 
 
 

lunes, 12 de febrero de 2018

LAS GRADAS DE LA LOGIA


Para ascender de la Logia a Oriente hay tres gradas, que llevan de abajo hacia arriba estas palabras: FUERZA, BELLEZA, SABIDURIA.
 
En las Logias del Rito Nacional Mexicano, se usan estas palabras: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD.

Las primeras tres palabras simbolizan que el masón debe ser FUERTE física y moralmente para poder vencer los obstáculos que le presenta la vida. Que debe amar la BELLEZA en todas sus manifestaciones, ya que todo lo grande, todo lo noble, todo lo  sublime, es indispensablemente bello. La SABIDURIA, la pureza en las acciones, en las palabras y en los pensamientos, y que es algo que debe acompañar siempre al buen masón.

Las segundas palabras, simbolizan que el masón debe amar la libertad, porque la LIBERTAD es la suprema aspiración humana. Debe también luchar por la igualdad de los hombres, no reconociendo más diferencia entre ellos, que la virtud y el talento; y por  último, debe ser FRATERNAL con todos y muy especialmente con los hermanos masones.

Los hombres reconocen una Madre común, la NATURALEZA, y en consecuencia todos realmente somos hermanos.



domingo, 11 de febrero de 2018

LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES DE LA LOGIA


ORIENTE:

AI Oriente,  se sienta el Ven.·. Maest.·. que representa el Sol.

Todos volvemos la mirada hacía el Oriente en busca de la Luz; y como Oriente es considerado como la fuente de la Sabiduría, nosotros marchamos hacia allá denotando que vamos en busca de conocimientos.

miércoles, 7 de febrero de 2018

LAS BATERIAS MASÓNICAS


Hay varías clases de baterías: la del Grado, la de Júbilo, la de Duelo y la Triple Batería.

Las Baterías se ejecutan solamente por orden del Ven.·. Maestro.

- La Batería del Grado se ejecuta al abrirse y clausurarse los Trabajos y cada vez que lo cree conveniente el Ven.·. M.·. dándose tres palmadas y a continuación la exclamación de: HOUZE, HOUZE, HOUZE.

- La Batería de júbilo es una ovación cerrada y se ejecuta, por ejemplo, después de un bello Trazado, oral o escrito, en las elecciones y toma de posesión de los Dignatarios y Oficiales de la Logia y cuando lo estime prudente el Ven.·. M.·.

- La Batería de Duelo se ejecuta solamente en las tenidas luctuosas o cuando se bate en memoria de algún H.·. que ha pasado a ocupar su Col.·. en el Etern.·. Or.·.

- La Triple Batería se ejecuta en honor de algún estandarte Masónico; de los Altos Dignatarios de una Gran Logia; o en cualquiera otra circunstancia que crea pertinente el Venerable Maestro.

Todas las Baterías deben ser acompasadas, por lo que es conveniente que al estarse ejecutando, todos los HH.·. estén pendientes de los movimientos del Ven.·. M.·.
 
 

jueves, 1 de febrero de 2018

EL TEMPLO SIMBÓLICO



Todas las Logias regularmente constituidas deben celebrar sus Trabajos (Asambleas) en un local expresamente arreglado y solemnemente consagrado para este objeto, que se llama Templo.

Siendo el Templo Simbólico una imagen representativa del Universo, afecta la forma de un cubo, por corresponder esta figura al número 4, que simboliza la Naturaleza.

Todo es simbólico en él: los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, la bóveda celeste con sus numerosas constelaciones, el sol, la luna, los signos zodiacales y cuantos objetos se hallan representados en su interior, todo se refiere simbólicamente al mismo sistema.

La planta de este local es la de un paralelogramo, orientado en dirección del Oeste al Este, cuyos cuatro lados se designan con los nombres de los cuatro puntos cardinales.

En su contorno se hallan repartidas doce columnas representativas de los doce signos del Zodiaco, que sostienen una bóveda azul, tachonada de brillantes estrellas.

Circuyendo el recinto, a lo largo del friso, imagen de la eclíptica, corre un grueso cordón anudado a distancias proporcionales, formando doce lazos cuyos extremos rematados en dos borlas se apoyan sobre las columnas de la Orden.

Al Oriente se levanta un estrado o plataforma de proporciones adecuadas, elevado sobre una gradería de cuatro escalones y cuyo frente o pretil está formado por una balaustrada.

En la parte central de esta plataforma se levanta sobre tres gradas otro estrado do menores dimensiones, pero bastante espacioso para contener el sitial del Venerable Presidente y el ara o el trono que tiene delante, resultando que este se halla elevado á la altura de siete gradas sobre el nivel del suelo.

El Trono está cobijado debajo de un dosel, en cuyo fondo y en la parte alta se destaca un Delta o triángulo resplandeciente que lleva, en caracteres hebraicos, el Gran nombre de Dios (JEHOVAH), tipo simbólico de la perfección divina; emblema de la fuerza generadora de la Naturaleza y de la Armonía que reina entre todos los cuerpos y cuyos lados, entre otras significaciones simbólicas, representan los tres reinos de la naturaleza: el Pasado, el Presente y el Porvenir,(el Nacimiento, la Vida y la Muerte), Dios, Perfección, Transformación.

En el fondo del Oriente, á ambos lados del dosel, en lo alto, se destacan sobre un transparente luminoso, las imágenes de las dos grandes lumbreras del Universo, el Sol y la Luna en su cuarto creciente: éste á la derecha y aquél a la izquierda del Presidente.

Delante del trono, y a conveniente distancia, hay un pedestal o ara llamado altar de los juramentos.

Sobre el primer estrado, junto a la balaustrada, a derecha o izquierda del Ven. Presidente, hay dos bufetes en frente el uno del otro, para los hermanos Orador y Secretario.

A la derecha del Presidente se coloca el estandarte de la Logia, y alrededor del hemiciclo las banquetas o asientos convenientes para los hermanos que tengan derecho a ocuparlos o para aquellos a quienes se quiera, distinguir.

Sobre el altar del Venerable se coloca un candelabro con tres bujías encendidas, una espada, un pequeño mazo vulgarmente llamado mollete, y la carta o patente constitutiva de la Logia.

Sobre el altar de los juramentos, se ponen un libro de la Ley y un compás y una escuadra entrelazadas.

Al Occidente se halla la puerta de entrada, junto a la cual hay un asiento y una espada flamígera para el Guarda templo interno.

A ambos lados de esta puerta, unos tres pasos hacia el oriente, se levantan dos columnas aisladas, de orden corintio, cuyos capiteles se hallan coronadas por tres granadas entreabiertas, distinguiéndose cada una de dichas columnas por un nombre misterioso, cuya inicial J. y B llevan esculpida en el fuste.

Inmediato a estas columnas, al extremo occidental de los lados del Norte y del Sur del Templo, se colocan sobre un pequeño estrado, el bufete y el sitial para los Vigilantes con un pequeño mazo (mallete) de encina.

A sendos lados a lo largo del templo, de Oriente a Occidente, hay una ó más filas de asientos, a las que se da el nombre de Columnas. Los asientos de la izquierda forman Columna del Norte, que está destinada a los Aprendices Compañeros; los asientos de la derecha constituyen la Columna del Sur o del Mediodía y esta es la de los Maestros.

Al extremo oriental de la columna del mediodía se halla el bufete del H.·. Tesorero, y frente a éste, en el lado opuesto, correspondiente a la columna del Norte, tiene el suyo el h.·. Hospitalario.

El altar del Venerable presidente y les bufetes de los Vigilantes y en muchas Logias también, el de los demás oficiales, se hallan cubiertos de ricos y rozagantes tapetes de terciopelo igual al del dosel, galoneado y guarnecido de estrellas y pasamanería de oro o plata, según sea el color del rito. Así en el Rito Francés, cuyos colores distintivos son el blanco y el azul, la tapicería está guarnecida de plata. En el Escocés y otros ritos que la tapicería es carmesí, sus adornos son de oro.

La iluminación de los templos suele ser espléndida por lo general, sin que respecto a este particular pueda decirse que se siga ninguna regla fija. El ritual prescribe, pero, que en todo templo deben destacar tres luces de obligación colocadas, una al Este cerca de las gradas del Oriente; otra al Oeste junto al 1º Vigilante, y la tercera al Sur.

Por lo común, estas luces, montadas en trípodes o candelabros, suelen agruparse, junto al altar de los juramentos.

En el centro de la Logia, sobre el pavimento de mosaico, debe haber un cuadro que contenga el trazado gráfico de la Logia. Este cuadro, pintado en tela, que se extiende en el momento de abrir los trabajos y se retira tan pronto como terminan, debe representar:

1.° Las siete gradas del Templo y el pavimento de mosaico.

2.° Las dos columnas de la Orden con el monograma de su nombre J.·. y B.·. y entre éstas, a la altura de los capiteles, un compás abierto con las puntas hacia arriba.

3.° A la izquierda de la columna J.·. la piedra tosca o en bruto; a la derecha de la columna B.·. la piedra cúbica piramidal o puntiaguda, y entre ambas columnas la puerta del Templo.

4.° Sobre el capitel de la columna J.·. la plomada y sobre el de la columna B.·. el nivel.

5.° Al pie del cuadro, una plancha de trazar (tablero o pizarra), y en la parte superior una escuadra en el centro con la imagen del Sol & la derecha y la de la Luna en cuarto creciente a la izquierda.

6.° Tres ventanas, una al Occidente, otra al Oriente y la tercera al Mediodía.

7.° En el fondo el cielo tachonado de estrellas y todo el conjunto del cuadro circuido por el cordón anudado que prescriben los rituales y que se han descrito.

Se decoran, además, los templos con multitud de adornos simbólicos o emblemáticos que dependen del buen gusto y de los medios de que dispongan las Logias propietarias.

Entre estos accesorios ocupan preferente lugar las estatuas de la Sabiduría, de la Fuerza y de la Belleza y las pinturas o representaciones alegóricas de las ciencias y de las artes, de la industria, la agricultura, la navegación, el comercio, la mitología, etc.

lunes, 22 de enero de 2018

¿QUÉ ES UNA LOGIA MASÓNICA?


La Logia es una reunión o sociedad compuesta de un número ilimitado de Francmasones regulares, pero nunca menor de siete, constituida de conformidad con las reglas y prácticas consuetudinarias, universalmente aceptadas y seguidas para la organización de la Francmasonería y la aplicación y desarrollo de sus principios y doctrinas.

La Logia es el Taller fundamental. Fuente de todo derecho, de todo poder y de toda autoridad, es la única que puede admitir é iniciar al profano a la vida masónica y conferirle el carácter y prerrogativas de miembro de la Institución.

Logia regular, se dice de aquella que legalmente constituida e inscrita en el registro de una potencia regular y reconocida, trabaja regularmente bajo sus auspicios, con estricta sujeción á las prácticas universales y a las reglas establecidas por dicha potencia.

Todas las Logias del Universo son iguales en derechos y obligaciones, y autónomas e independientes dentro del círculo de las atribuciones que les reconozcan y garanticen las leyes constitutivas a que respectivamente deban acatamiento.

Unidas por los lazos de la solidaridad y fraternal inteligencia, deben prestarse mutuamente todo el apoyo que pudieran necesitarlas unas de las otras, tanto para sí, como para sus respectivos obreros.

Las Logias se designan por el título distintivo que tengan a bien adoptar al constituirse, y por el número de orden que les corresponde ocupar en el registro de la potencia de que dependan.

Como las Logias gozan de la mas alta autonomía, tanto en lo concerniente a su administración y régimen interior, como en lo que afecta á los actos mas esenciales de la vida masónica, es necesario que pongan el mas exquisito cuidado en no perder de vista jamás, ni en separarse lo mas mínimo, del dogma fundamental de la Institución.

La fe en este dogma es el alma de la Francmasonería; es la que da á las Logias y á los demás organismos de la Institución, el poder de la acción y la fuerza moral de que disfrutan. De ella nace también la unidad del pensamiento y la comunidad de sentimientos que debe procurarse con vivo interés que se mantengan siempre intactos entre sus obreros, porque es la que alienta y mantiene la fidelidad y adhesión recíprocas; la que establece la religión del corazón y el culto de la simpatía; la que inspira el amor al estudio y al trabajo; la que excita á la práctica de las virtudes, y en una palabra, la que regula la moralidad entre los verdaderos hijos de la luz.

Por esto se da a las Logias los nombres de Taller, Escuela, Templo y Santuario, porque efectivamente, son verdaderos Talleres de iniciación, escuelas de enseñanza y templos ó santuarios en donde se descubren, se explican y se hacen palpables á los Francmasones, las verdades que se encierran en los símbolos y alegorías que contienen las mas grandes y provechosas enseñanzas.

La posición normal de toda sociedad masónica, consiste en hallarse siempre dentro del camino de la verdadera ciencia, marchando constantemente adelante, en pos del progreso y de la perfección. Por esto deben componerse las Logias de hombres serios, probos y generosos, entusiastas defensores de los intereses de la patria y amantes de la humanidad, sin que jamás den cabida en su seno a la intriga, ni a las maniobras de la ambición personal.

La Francmasonería, que ha mantenido desde su origen el progreso social y moral de la humanidad, constituye hoy una de las esperanzas mas sólidas para el porvenir de las naciones. El fanatismo y la superstición, monstruos que renacen de sus cenizas como el ave fénix, tienen aún pro
fundas raíces y grandes multitudes de esclavos que les sirven sumisas; la ambición dispone de ancho campo para satisfacer su brutal egoísmo bajo múltiples formas; la perfidia y la traición pueden tender todavía impunemente sus infames lazos a los hombres nobles y de buena fe, y el genio del mal vela incesantemente, y no perdona medio ni ocasión para arrojarse sobre sus víctimas, pretendiendo dominar el pensamiento humano y esclavizarlas conciencian y hace esfuerzos titánicos para enseñorearse de los derechos de la humanidad.
 
Es preciso, por tanto, trabajar con ahínco y eficacia mas constante y ardiente de cada día, para inutilizar y privarles de los poderosos medios de que disponen todavía para proseguir la impía y desapiadada lucha que mantienen.

Dominado el edificio esplendente y humanitario, que las ciencias y las luces elevan de consuno, por las funestas doctrinas imperantes, debidas a los falsos profetas que lo atacan, es deber imperioso de todos los Francmasones ocupar el puesto de honor que les está señalado al frente de estos enemigos.

Y a las Logias incumbe la difícil y gloriosa tarea de amaestrarlos y dirigirlos, hasta hacer que sean dignos de sí mismos, y de titularse campeones de la gran obra de regeneración y progreso a que están consagrados.




sábado, 20 de enero de 2018

LA LOGIA JUSTA Y PERFECTA Y LAS SIETE LUCES


En el manual de instrucción del primer grado, y a modo de preguntas y respuestas, leemos lo siguiente:
 
P. ¿Dónde habéis sido recibido masón?
 
R. En una Logia justa y perfecta.
 
P. ¿Qué hace falta para que una Logia sea justa y perfecta?
 
R. Tres la dirigen, cinco la iluminan y siete la hacen justa y perfecta. Los tres son el Venerable Maestro, el Primero y el Segundo Vigilantes, los cuales están vinculados a los tres puntos cardinales diurnos del sol, y a los tres pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza. Estos oficiales representan el espíritu director de la Logia, entre otras razones porque a ellos les corresponden la escuadra, el nivel y la perpendicular, es decir, las tres herramientas fundamentales en toda construcción, y muy especialmente de la construcción de nuestro templo espiritual.

Si a estas «tres luces», como también se les denominan, añadirnos el Orador y el Secretario (representantes respectivos de la Ley o Tradición masónica, y de la Memoria de la Logia), aparecen entonces las «cinco luces», las que constituyen, gracias a las propiedades simbólicas del número cinco, el alma o principio dinámico generador que propicia que la Logia quede iluminada interiormente. Los dos restantes son el Experto y el Maestro de Ceremonias, encargados de asistir al Venerable en los ritos de la apertura y clausura de los trabajos, además de cumplir el papel de 'guías' de los candidatos a la iniciación y en la «elevación» y «exaltación» al segundo y tercer grado, respectivamente. Estos siete oficiales «cubren» los puestos y funciones más importantes e imprescindibles para que la Logia sea verdaderamente «justa y perfecta», indicando con ello la idea de acabamiento de la Gran Obra que precisamente el número siete simboliza.
 
Recordemos que siete fueron los días que el Sumo Arquitecto empleó para crear el mundo, siete son los días de la semana, siete son las sefiroth de construcción cósmica, siete son los planetas y los metales alquímicos a ellos asociados, siete son los colores del arco iris (incluyendo al blanco en tanto que origen de los seis), siete son las notas musicales, y siete, en fin, es el centro de la cruz tridimensional que determina las seis direcciones del espacio.
 
Asimismo (al menos virtualmente), una Logia también puede ser «justa y perfecta» si de esos siete hermanos tres como mínimo poseen el grado de maestro, dos el grado de compañero y dos más el grado de aprendiz, abarcando de esta manera la totalidad de la jerarquía iniciática.
 
Según esto podríamos entonces asignar el espíritu de la Logia al maestro, el alma de la misma al compañero y el cuerpo al aprendiz, con lo cual se establece una triada cosmológica análoga a los tres planos o niveles (celeste, intermediario y terrestre) de la manifestación universal. De ahí, pues, que no resulte extraño que se necesite del concurso de siete hermanos como mínimo para que los trabajos sean también, al igual que la Logia donde éstos se cumplen, «justos y perfectos», y para que sea posible la transmisión regular de la influencia espiritual del Gran Arquitecto.

De otro lado, se ha comparado a las «siete luces» masónicas con las siete estrellas de la Osa Mayor, las que, según diversas tradiciones, simbolizan a otros tantos personajes míticos que asumen la función de transmitir la sabiduría perenne de un ciclo de la humanidad a otro, o, de una época histórica a otra, asegurando así la permanencia y continuidad del Conocimiento metafísico y sus diversas aplicaciones cosmológicas, y con él el de la propia tradición primordial de los orígenes, depositaria de dicho Conocimiento.
 
Estos seres míticos y celestes son los siete Rshi de la tradición hindú, cuya réplica terrestre la encontramos, por ejemplo, en los siete sabios de Grecia, o en los siete reyes legendarios de la antigua Roma, e incluso, por qué no, en los siete masones de la Logia «justa y perfecta». Y así como las siete estrellas de la Osa Mayor giran en torno a la polar, que es el centro de nuestro universo y, por consiguiente, el símbolo de la Gran Unidad, de manera semejante los masones realizamos nuestros trabajos en el Nombre y a la Gloria del Gran Arquitecto, uno de cuyos símbolos más representantivos es precisamente la letra «G» o la iod hebraica inscrita en el centro de la estrella pentagramática, figurada, a su vez, en el techo (cielo) de la Logia, estrella que los masones operativos asimilaban a la propia estrella polar.

En la simbólica de los «operativos» de la letra «G» pende una plomada que desciende en vertical hasta el centro mismo del suelo de la Logia, uniendo así el polo celeste al polo terrestre, el cielo a la tierra, o si se prefiere, la Logia de lo Alto a la Logia de Abajo, siendo ésta un reflejo de aquélla. La presencia central de dicha plomada, además de establecer un eje ordenador en el espacio de la Logia, también crea una perspectiva de movimiento y rotación alrededor de ese eje, pues, al fin y al cabo, ¿no es nuestro Templo una imagen simbólica del cosmos, y por lo tanto, de la Rueda del Mundo o Rota Mundi?
 





viernes, 12 de enero de 2018

EL TRABAJO EN LA LOGIA

 
Callar tranquilo e impasible ante la risa del necio,
el desdén del ignorante y el desprecio del orgulloso
es la primera señal de que despunta
la aurora de la luz de la sabiduría.

MAX HEINDEL

 
Cuando el neófito regresa de sus viajes, se le quita la venda de los ojos y recibe el abrazo de bienvenida de sus hermanos. Se encuentra así en el seno de una nueva familia, que él ha elegido según sus afinidades espirituales. Una familia que ya nunca ha de abandonar, a pesar de que sucumba en las pruebas que le reserva ulteriormente la vida, aunque le cueste estar a la altura de las nuevas obligaciones que acaba de contraer.
 
Observada desde el exterior, a menudo la masonería ha sido criticada por ejercer la fraternidad entre sus miembros, pero esa fraternidad es una de sus más bellas virtudes. Un grupo ha acordado unirse para realizar un ideal común, ha convenido trabajar para mejorar su propio nivel, para construir su edificio interno y para proyectar esa construcción al exterior edificando una sociedad según esa imagen de perfección que constituye su designio.
 
¿Es propio de una familia amarse y sostenerse en la adversidad, en el error?
 
Si esa fraternidad dejara de ejercerse en la propia familia, ¿cómo podrían ejercerla en el exterior?
 
La caridad bien entendida empieza por uno mismo, decía Cristo, pero ese amor hacia sí mismo y hacia la familia implica una exigencia: la de conocerse, la de descubrir exactamente sus capacidades y sus límites y la de respetarse sin pretender abarcar más de lo que humanamente se pueda.
 
Cumplida esta exigencia, el masón recibirá la ayuda de su grupo como cualquier ser humano puede esperar la de su familia, ayuda moral en el camino de la perfección, pero también todo el apoyo que precise, sea de la índole que sea.
 
 
 
 

sábado, 6 de enero de 2018

LA CÁTEDRA DE HUESO DEL MAESTRO MASÓN


En el Trinity College, antiguo manuscrito de nuestra Orden, se formula la siguiente pregunta:

- ¿Dónde se sitúa el maestro? y la respuesta que se da es:

- En una cátedra de hueso en medio de un pavimento rectangular.

Tal respuesta encierra profundas significaciones simbólicas. Una cátedra (palabra que procede del griego Kátedra y que signifi­ca asiento) evoca la forma del cuatro, número de la creación, del despliegue universal de todo lo que es como reflejo de lo que no-es, y se relaciona con el arcano cuatro del Tarot, El Emperador, el cual está sentado en un trono de color carne, al tiempo que cruza las piernas de tal forma que dibuja una cruz o una escuadra, según se mire. A propósito de esta carta nos dice Federico González en su libro El Tarot de los Cabalistas:

"Con sus piernas realiza el signo de la cruz, el cuaternario que sirve de fundamento a las leyes del tiempo y del espacio... Como arqui­tecto, diseña los planos constructivos de su imperio, que se levanta y acrecienta bajo su autoridad. En nuestro interior es aquella ener­gía que nos gobierna y controla, ordena nuestras ideas, disciplina las acciones, y nos enseña a cumplir una misión".

La cátedra sugiere así la idea arquetípica de creación, y siendo una palabra derivada del griego Kráter o Kráteros cuya etimología significa "pilar de fuente" o "vasija" en donde se mezclan el vino y agua sacrificiales, pondría en relación a esa creación con la copa vacía que se llena de los líquidos de vida a partir de cuya circulación se construye simbólicamente el edificio universal regido por unas leyes jerárquicas e invariables. Pero, ¿por qué es de hueso?

En hebreo, hueso es ETSEM (ayin, tsade, mem) que significa esencia (y pronunciado OTSEM con las mismas consonantes, "fuerza, energía, vigor"), y al mismo tiempo la raíz ETS (ayin, tsade) es árbol; si como hacen los cabalistas invertimos las letras del primer voca­blo obtenemos el verbo MATSO (mem, tsade, ayin) que quiere decir "estar en medio". Además, encontramos la raíz TS en MELKI-TSE-DEK), que tal como explica Rene Guénon en su libro El Rey del Mun­do es el símbolo del principio ordenador y regulador del universo, Sacerdote del Dios Altísimo y Rey de Justicia, lo que lo convierte en el representante viviente de la Tradición Primordial en el mismo seno de la Tradición judía. En una nota a pie de página de ese mis­mo libro se dice:
 
"Tsedeq es también el nombre del planeta Júpiter".
 
Y más adelante:

"En la India, el mismo planeta lleva el nombre de Brihaspati, que igualmente es el Pontífice Celeste".

Por otra parte, Tsedeq es la justicia, y citando nuevamente al hermano Rene Guénon:

"Aquí se trata de la justicia distributiva y propiamente equilibrante en "la columna del medio" del Árbol Sefirótico".

Finalmente si buscamos los valores numéricos de ayin, tsade y men final, vemos que son respectivamente de 70, 90 y 600 y que su­mados dan 760 = 7 + 6 + 0 = 13 = 1 + 3 = 4.
 
De una forma maravi­llosa, la etimología y la numerología del vocablo hueso en hebreo ya indican, antes de decirlo explícitamente el manual, que el maes­tro está en medio, cual árbol cósmico cuyas raíces están ancladas en el cielo, alimentándose de los estados suprahumanos, siendo el tronco el eje axial que conecta permanentemente lo de arriba con lo de abajo y a través del cual circulan todas las energías celestes y te­lúricas (lo que le asigna la función de Pontífice Celeste); el ramaje es el despliegue universal de toda la manifestación, expresada en la horizontalidad. He ahí nuevamente la forma de la cruz, del cua­ternario, surgida a partir de un punto central invisible.

Si ahora reconocemos al hombre como un universo, como un todo en pequeño, o bien como un árbol cósmico, tenemos que su esqueleto, asimilable al tronco del árbol o al eje del mundo, puede adoptar la forma de cuatro y también la de la cruz, por lo que estar sentado en medio significa beber directamente de la fuente primor­dial, fusionarse con la inmutabilidad e intemporalidad del centro de esa cruz y, cuando la rueda de la vida inicia su danza, sumarse conscientemente a la obra creacional, dominando y nombrándolo todo con amor y rigor. De esta manera el hueso deviene en el ser humano uno de los símbolos del Centro, residencia del Misterio, y punto a partir del cual se ordena y manifiesta el universo entero, en perfecta justicia y equilibrio, además de revelar la herencia en el seno de la Masonería de la tradición hebrea, que a su vez queda entroncada con la Tradición Primordial por la figura de Melki-Tse-dek.

Por otro lado, en el interior de los huesos hallamos la médula, dentro de la cual se forman los glóbulos rojos de la sangre, que im­pulsados por el corazón transportan el aliento vital a todo el cuer­po y al mismo tiempo purifican el organismo.

La última parte de la respuesta del manuscrito dice:

"... en medio de un pavimento rectangular".

Es evidente que ese espacio sagrado, perfectamente encuadrado y protegido, se refiere a la Logia, al templo masónico, análogo al Templo de cualquier otra tradición y por tanto también al cosmos en su totalidad. La cátedra de hueso donde se sienta el maestro se apúntala en el centro de ese espacio, punto señalado por la plomada que pende directamente del G.·.A.·.D.·.U.·., o de la estrella polar si se utiliza el simbolismo astrológico, y que simboliza el eje del universo que atraviesa todos los estados del ser, desde el Cénit al Nadir.

Este punto es el eje de la norma; es el centro inmóvil de una circunferencia en cuyo contorno se mueven todas las contingencias, distinciones e individualidades; del que sólo vemos un infinito, que no es ni esto ni aquello, ni sí ni no. Verlo todo dentro de la unidad primordial aún no diferenciada o desde una distancia tal que todo se funde en uno, constituye la verdadera inteligencia. El "eje de la norma" es lo que casi todas las tradiciones llaman "Polo", es decir, el punto fijo alrededor del cual se realizan todas las revoluciones del mundo, según la norma o ley que rige toda la manifestación y que no es otra cosa que la emanación directa del centro, es decir, la expresión de la "Voluntad del Cielo" en el orden cósmico.

Simbólicamente los trabajos del maestro se desarrollan en la "Cámara del Medio", lo cual reafirma la idea que se viene repitiendo en lodo el trazado. Además, en el centro de la Logia, sobre el pavimento mosaico, están los tres pilares formando una escuadra; el de la Sabiduría presidiendo la construcción del edificio, el de la Fuerza sosteniéndolo, y el de la Belleza adornándolo, y cada uno de ellos irradia respectivamente la Paz sobre la Tierra, el Amor entre los Hombres y la Alegría en los Corazones. Y justo en medio del espacio que queda delimitado por los tres, más el cuarto que es tácito e invisible y que sería el masón recibido, se ubica el altar con las Tres Grandes Luces de la Masonería: el Libro de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás.
 
Estos cuatro pilares también pueden verse como las cuatro patas del "Toro del Dharma", la Ley, que al mis­mo tiempo sería el trono sobre el que se asienta Manú, el Rey del Mundo, el Legislador Universal. El verdadero maestro se hace uno con este Principio universal, y desde este punto central que no existe escribe en el Libro de la Vida y cumple una misión:
"Él es, no sólo el centro de nuestro universo, sino también el media­dor entre Cielo y Tierra: como el Emperador atraía la lluvia sobre los campos de sus súbditos, así el Hombre Verdadero es el conduc­to por el que las gracias del Cielo descienden sobre la Tierra; él es también quien puede santificar la Creación entera, elevándola ha­cia su Principio.

Para que pueda efectivamente desempeñar el papel en cuestión, res­pecto a la Existencia universal, es necesario que el hombre llegue a situarse en el centro de todas las cosas, es decir, que al menos haya alcanzado el estado de "hombre verdadero"; en este caso sólo lo ejer­ce para un grado de la Existencia y realizará plenamente dicha posi­bilidad cuando alcance el estado de "hombre trascendente". Ello equivale a decir que el verdadero "mediador", en quien la unión del "Cielo" y la "Tierra" se encuentra plenamente realizada por la sínte­sis de todos los estados, es el "Hombre Trascendente", idéntico al Verbo."



 

EL EXPERTO



El Experto está encargado muy específicamente de todo el aspecto ritual de los trabajos. Es el custodio del ritual y dirige las ceremonias.
 
El Experto, que en ocasiones se denomina "Gran Experto" cuando está recibiendo el apoyo de un segundo experto, es el heredero del "Hermano Terrible" de las Logia francesas de antaño. En el rito de Salomón aún se le da ese nombre durante las ceremonias de iniciación.

Los estatutos del Gran Oriente de Francia de 1826 definen las funciones del Experto así:

· Reemplaza al segundo vigilante, al primer vigilante e inclusive al Venerable en caso de ausencia.

· Se asegura de la calidad de masones de los visitantes, los reteja y le da su opinión al Venerable acerca de si deben ser, o no, introducidos en Logia.

· Hace preparar las pruebas y las dirige.

· Introduce a los candidatos y los acompaña durante sus viajes.

· Recoge las balotas y los votos y asiste a los escrutinios.

En el rito francés, en el rito Escocés Antiguo Aceptado y en el rito de Salomón es él quien enseña a los neófitos los signos y los tocamientos. Este papel de iniciador lo cumple en los tres grados.

Su lugar está en la columna del Mediodía, cerca del Tesorero y del Orador.

En el rito Emulación no hay Experto. Las funciones antes mencionadas están distribuidas entre los dos diáconos (oficios obligatorios) y el Director de Ceremonias (oficio no obligatorio).

WIRTH asocia el Experto con Saturno, lo cual le parece anormal a Jules BOUCHER. Este último sitúa al Experto en el árbol sefirótico en "Iesod", el fundamento. El rito de Salomón lo asocia con Urano que es "simultáneamente el Novador que abre el espíritu desatando la inteligencia y el conservador que fija el conocimiento y sella la memoria, aquel que remonta el tiempo circulando en el espacio."

La joya de la función del Experto no está bien establecida. Algunas Logias inglesas utilizan la figura de Mercurio, en su calidad de mensajero. Otras Logias prefieren la paloma portando un ramo de olivo. El rito francés adoptó una espada cruzada con una regla y un ojo, insignias de su carácter vigilante.

El Experto prepara y dirige las ceremonias. No solamente está muy familiarizado con el ritual, sino que es capaz de juzgar y de explicar la calidad, en el plano de la Docencia, de cada uno de sus elementos. Vela por la conservación de las herramientas, su mantenimiento o reemplazo y su adquisición.

Durante las ceremonias es el centro de la Logia. Los demás oficiales lo siguen; él es el que impone el tono y el movimiento. Debido a sus responsabilidades, que lo obligan a observar hasta el más mínimo detalle, no está obligado a respetar la circulación. Se mueve a su entera discreción.
 
El simbolismo planetario relacionado con él se ajusta particularmente bien, al igual que ocurre en el caso del secretario. En el pensamiento hermético Saturno es el color negro, el de la materia disuelta y putrefacta, o también es el cobre común, el primero de los metales. Todas esas imágenes indican una función separadora, que es simultáneamente un final y un comienzo, el punto final de un ciclo y el comienzo de un nuevo ciclo. Igualmente, el Experto preside el cambio. Es el maestro de las fases transitorias que convierten al profano en aprendiz, al aprendiz en compañero y al compañero en maestro.

Si en su redacción actual el rito de Salomón substituyó a Saturno por Urano, es porque este último planeta es un símbolo aún más evidente del cambio. Sin embargo, al no haber sido descubierto sino el 13 de marzo de 1781 por William Herschel, no se encuentra ninguna referencia a él en los textos antiguos. El simbolismo astrológico ve en Urano la fuerza cósmica que provoca cambios y trastornos, invenciones y creaciones originales. Según esta perspectiva, el principio de Urano es el progreso. Su domicilio es Acuario, domicilio que comparte con Saturno.

Aunque este planeta fue descubierto recientemente, fue nombrado Urano porque este nombre está asociado con la elevación en la mitología greco-latina. ¿Qué significa ese término, tomado del "Reino de las Madres"? El proceso uránico de elevación se sitúa como un momento de la cólera, del caos: es el despertar del fuego primordial. Frente al dios de los océanos (Poseidon-Neptuno), está el dios del cielo (Ouranos) cuya ambición es destacarse de lo indiferenciado, de lo oceánico, para luego subir, elevarse, extenderse hacia lo alto como para individualizarse al máximo. Todo lo que desprende al ser humano de la tierra y lo eleva en el cielo que es su imperio mitológico, todo lo que tiende a la verticalidad, ocurre bajo sus auspicios. De este modo, el Experto es aquel que durante las fases del cambio lleva al neófito hacia arriba.

Su joya que, todavía hoy no está bien establecida, podría ser una vertical o un triángulo ascendente cuya base estaría en el Océano y cuyo vértice superior entre las estrellas de la bóveda celeste.

 
 
 
 

miércoles, 3 de enero de 2018

ORNAMENTOS DE LA LOGIA: LA ESTRELLA FLAMIGERA

 
La Estrella flamígera es de seis puntas, se hace de cristal y se coloca en el centro del techo, iluminada interiormente por luz artificial. Debajo de ella, en el suelo, ha de haber otra movible.

La Estrella flamígera es el símbolo de la Divinidad, y para mayor prueba de ello, en mitad de ella está grabada la letra G. que significa Dios. En la antigua modalidad de Masonería judía grababan la palabra sagrada Y H V H que significa Jehová.

En las Logias masónicas, la usual forma de esta figura es la serpiente curvada que se muerde la cola y es símbolo de la eternidad. Esta fue la figura original, pero con el tiempo se alteró de postura la cabeza de la serpiente de modo que figurase la letra G.

El Fuego sagrado está debajo de la Estrella, cuyo reflejo es esta. En algunas Logias, como en la de Adyar en la India, pende del techo por medio de una polea, de modo que puede bajarse hasta el nivel necesario para encender las candelas.

La Estrella flamígera también simboliza el Sol, el dispensador de innumerables beneficios al género humano y al mundo en general; pero como el sol es símbolo de Dios, no hay diferencia entre ambas interpretaciones.

En algunas Logias es de cinco puntas la Estrella flamígera, y en un principio tenía puntas o rayos ondulantes, como se acostumbra en las obediencias de Inglaterra y los Estados Unidos.

La espiritual verdad simbolizada en la Estrella flamígera y su reflejo el Fuego sagrado indica que el reflejo de Dios está siempre entre nosotros.
 
Nadie desconoce la afirmación de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Hay en el hombre un reflejo y más aún que un reflejo de Dios. La imagen de Dios en el hombre es una expresión o continuación del mismo Dios, porque Dios es la luz que transporta la imagen, y en cuanto el hombre es capaz de recibir esta luz y reflejarla es parte consubstancial de ella y con Dios se identifica.

Dice hermosamente Emerson en su ensayo acerca de la Superalma:

"No hay en el alma límite o valla en donde Dios, la causa, cese, y el hombre, el efecto, comience".

Muy diferentes clases de estrellas se ven en la Logia Masónica, y conviene considerar el especial significado de cada una de ellas, porque nada hay en la Logia por mero adorno y sin su peculiar significado; por el contrario, la cosa más sencilla tiene finalidad y profundo simbolismo.

Hemos visto que la Estrella de seis puntas es un emblema de la unidad del espíritu y la materia, de Dios manifestado en Su universo.

La Estrella de cinco puntas está colocada en Oriente, en la pared, encima de la cabeza del V.·. M.·. y se le llama Estrella de Oriente o Estrella de la Iniciación. Es el símbolo del hombre perfecto, de Dios manifiesto en el hombre, y no en el conjunto del universo.
 
El hombre es un quíntuple ser físico, emocional, mental, intuitivo y espiritual; y cuando todos los elementos de su naturaleza están perfectamente evolucionados en cuanto cabe al estado humano de existencia, se convierte en hombre perfecto, en adepto, dueño de sí mismo y de los cinco planos o mundos en que tiene su ser.

Un hombre así, ha obedecido la exhortación que dice: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre en los cielos."

En el p... del t... está la estrella de siete puntas encima de la escala que llega al cielo. Simboliza:

1. "Las siete principales direcciones en que lentamente se mueve toda vida hacia su completa unión con la divinidad.

2. "Los siete modos en que el hombre puede lograr la perfección.

3. "Los siete rayos o emanaciones con que Dios ha llenado el universo con la luz de Su vida.

4. "La idea cristiana de los siete Espíritus que están ante el trono del Señor.

5. "Los siete poderes peculiares del adepto, por haber evolucionado su naturaleza hasta la humana perfección en los siete rayos o líneas de actividad de la vida divina.
 
Autor: C. W. Leadbeater
La Vida Oculta en la Masonería.



ORNAMENTOS DE LA LOGIA: EL BORDE FESTONEADO

 
El perímetro del pavimento tiene un borde festoneado en taracea. Dícese que antiguamente estaba formado por hilos entre torcidos, pero hoy día es una franja festoneada.

Se nos dice que a principios del siglo XIX, se marcaban en el suelo con tiza los símbolos de la Orden, y este recinto se acordonaba con un cordel ondulante y festoneado, al que se le llamó "borde de taracea" y más tarde "franja festoneada".
 
Los franceses la llaman "houpe dentelée" y la describen diciendo que "es una cuerda con lindos nudos que rodea el cuadro".

Según el ritual masculino, la franja festoneada simboliza el hermoso borde que alrededor del sol forman los planetas en sus diversas revoluciones.

El ritual masónico lo erige en símbolo de la Muralla protectora de la humanidad, constituida por los adeptos u hombres que en pasados siglos y milenios llegaron a la meta de la humana perfección.

Están alrededor de la humanidad en los mundos espirituales, según dice una escritura budista, para salvar al linaje humano de ulterior y más profunda miseria y aflicción.

También se interpretan doblemente los cuatro festones que aparecen en los ángulos de la franja. En la Masonería masculina simbolizan templanza, fortaleza, prudencia y justicia, y siempre tienen un significado moral. Pero también representan los cuatro grandes órdenes de devas relacionados con los elementos tierra, agua, aire y fuego, y sus cuatro caudillos, los cuatro Devarajas, agentes de la ley kármica, que computan y ajustan los negocios humanos sin que haya injusticia en los seres vivientes del universo de Dios, así como no hay desconcierto en las relaciones de las diferentes substancias y cuerpos materiales.

En la iniciación de candidatos en las Logias masónicas se invoca a los cuatro Jefes de los elementos con muy beneficiosas y positivas consecuencias, aunque pocos miembros de la Logia se den cuenta de ello. 
 
 

ORNAMENTOS DE LA LOGIA: EL PAVIMENTO DE MOSAICO


Dice el ritual masónico:

El alhajamiento interior de una Logia comprende los ornamentos, los utensilios y las joyas.
 
Los ornamentos son el pavimento de mosaico, símbolo del espíritu y la materia; la estrella flamígera, que nos recuerda de continuo la presencia de Dios en Su universo; y la festoneada franja o Pared protectora.

PAVIMENTO DE MOSAICO

Los tres ornamentos corresponden al centro de la Logia. El pavimento de mosaico es el hermoso embaldosado de losetas cuadradas, alternativamente blancas y negras, que simbolizan, según dice el ritual de la Orden, la diversidad de seres, tanto animados como inanimados, que decoran y ornamentan la creación.

Sin embargo, las alternadas losetas no sólo simbolizan la entremezcla de los seres animados e inanimados en el mundo, sino todavía más significativamente el entreveramiento por doquiera de espíritu y la materia. Los dos triángulos entrelazados simbolizan también esta gran verdad de la naturaleza.

No hay vida sin materia ni materia sin vida. Hasta hace pocos años, muchos científicos se figuraban que el aspecto vital de la creación no iba más abajo del reino vegetal; pero hoy día se reconoce la imposibilidad de trazar una línea de separación y decir que por encima de ella están los seres vivientes y conscientes, y por debajo la materia muerta.

Las investigaciones efectuadas por el profesor Sir Jagadish Chandra Base, de Calcuta, y expuestas en su obra: Response in the Living and Non-Living. (Sensibilidad de los seres animados e inanimados) que ha conquistado eminente honor y respeto científicos, demuestran que no existe semejante línea de separación, ni siquiera en grado mínimo, ya que la vida alienta en el más menudo grano de arena.

La Doctora Annie Besant, en su conocida obra: Estudios sobre la conciencia, resume muy comprensivamente algunas conclusiones del profesor Base, como sigue:

El profesor Base ha demostrado concluyentemente que la llamada "materia inorgánica" es sensible al estímulo y que a él responden los metales lo mismo que los vegetales, animales y en cuanto alcanzan los experimentos, incluso el hombre.

Dispuso aparatos a propósito para medir la intensidad del estímulo aplicado y demostrar en diagramas trazados sobre un cilindro giratorio, la respuesta del cuerpo que recibía el estímulo. Comparó después los diagramas obtenidos del estaño y otros metales con los obtenidos del músculo, y vio que el diagrama del estaño era idéntico al del músculo, y que los demás metales daban diagramas de análoga índole, pero variados en el período de recuperación de la normalidad.

El tétanos, tanto parcial como total, consecutivo a repetidos choques, se obtuvo con los mismos resultados en el mineral y en el músculo.

Los metales denotaron fatiga, y el estaño menos que los demás, Los reactivos químicos y las drogas produjeron en los metales efectos de excitación, depresión y muerte, análogos a los ya conocidos en los animales.

Un veneno matará a un metal, reduciéndolo a un estado de inmovilidad en que no es posible obtener respuesta alguna; pero administrándole a tiempo un antídoto, se reaviva el metal.

Un estimulante intensificará la respuesta, y las grandes y pequeñas dosis de una droga que respectivamente matan o estimulan a los animales producen el mismo efecto en los metales.

El profesor Base pregunta: "En presencia de estos fenómenos ¿cómo podemos trazar una línea de demarcación y decir que aquí termina el proceso psíquico y comienza el fisiológico? No existe tal barrera.

Los experimentos psíquicos y la adiestrada clarividencia añaden su testimonio a esta conclusión y afirman sin sombra de duda, que la misma vida esencial palpita en el tigre, en el roble y en el mineral.

Dice La Doctrina Secreta:

Cada día resulta más claramente demostrada la identidad entre el animal y el hombre físico, entre la planta y el hombre, y aun entre el reptil y su nido, entre la roca y el hombre.

Idénticos son los constituyentes físicos y químicos de todos los seres. La Química puede muy bien decir que no hay diferencia entre la materia que forma al buey y la que forma al hombre; pero las enseñanzas ocultas son mucho más explícitas y dicen:
 
"No sólo son los mismos los componentes químicos, sino que las mismas vidas infinitesimales e invisibles constituyen los átomos de la montaña y de la margarita, del hombre y de la hormiga, del elefante y del árbol que lo cubre con su sombra. Toda partícula llámese orgánica o inorgánica es una vida".

Así, pues, al observar nuestro ajedrezado pavimento, quienes comprendan su significado recordarán constantemente la idea de la omnipresente vida.

En el antiguo Egipto se respetaba con sumo cuidado la Santidad del pavimento y nadie lo hollaba más que el candidato, los oficiales cuando les era necesario, el I. P. M. en el cumplimiento de sus deberes, el P. D. al encender la luz en el fuego sagrado, y el turiferario cuando incensaba el altar.

La grandísima importancia que se da al acto de escuadrar la Logia es otro aspecto de la misma idea.

Las corrientes de energía fluyen a lo largo y a través del pavimento en líneas semejantes a la trama y urdimbre de una tela, y también rodean los bordes del pavimento por lo que quien ha de atravesado o bordeado ha de moverse en el sentido de la corriente y no contra ella. De aquí la imperiosa necesidad de caminar siempre en la misma dirección y sentido.

Hoy día parece que no se tiene tanto cuidado con el pavimento. Recuerdo el caso de haberse colocado en medio del pavimento la mesa con el libro de asistencia que todos debemos firmar...

Cuando yo viví en Egipto, el pavimento ocupaba casi todo el suelo de la Logia, pero hoy día no es a veces más que un reducido cercado en el centro.

Autor: C. W. Leadbeater.
La Vida Oculta en la Masonería.
 
 

sábado, 16 de diciembre de 2017

EL ÁRBOL SEFIRÓTICO Y LA DISPOSICIÓN DE LOS SITIALES EN LA LOGIA


La Francmasonería solamente justifica su calidad de iniciadora cuando es capaz de reunir los opuestos. La coincidencia de los opuestos es un fenómeno alquímico perfectamente descrito que viene después del paso al negro y precede la realización de la Gran Obra. Nos corresponde traducir estos fenómenos al nivel de lo vivencial y de la expresión espiritual.

Aparte de las corrientes masónicas antes mencionadas, la Cábala está presente en las obras de ciertos simbolistas contemporáneos como Jules Boucher, quien relaciona al árbol sefirótico con la ubicación de los oficiales en la Logia.
 
Es grande la tentación de establecer esas relaciones, especialmente por cuanto el número de oficiales se fijó en 10, tanto en el rito francés moderno como en el rito Escocés Antiguo Aceptado, que es el mismo número de las sefirot. La tentación es grande porque el Templo masónico representa al Cosmos y el árbol sefirótico representa al mundo invisible. El simbolismo del Templo busca aprehender el universo en su conjunto y es natural que se asocie con el simbolismo de las sefirot. Ello se hace mediante un procedimiento intelectual que se llama analogía y que constituye el procedimiento fundamental del pensamiento simbólico. Sin embargo, hay que reconocer que las dificultades empiezan cuando se quiere "cuadrar" el árbol sefirótico con los oficiales. A este nivel Oswald Wirth fuerza un poco las cosas en detrimento del rigor.
 
Está bien que la primera terna de la década sefirótica: corona, sabiduría, inteligencia, esté asociada con los oficiales que decoran el Oriente: Venerable, Orador y Secretario. Pero el ternario superior de la Logia está formado por el Venerable y los dos vigilantes, y el ternario sefirótico superior que Wirth plantea no corresponde a la noción masónica de los "tres que hacen la Logia".
 
Por otra parte, los siete que hacen la Logia justa y perfecta no tienen correspondencia específica entre las sefirot, ya que ninguna de las sefirot tiene una posición privilegiada respecto de las demás y el árbol sefirótico es perfecto con diez y no con siete. La victoria y el esplendor asociadas con el primero y el segundo vigilantes sólo son aceptables si se les asigna, como lo hace Wirth, a la victoria y al esplendor atributos que corresponden a los atributos de los vigilantes. Pero dichos atributos constituyen un planteamiento muy propio de Wirth y ningún cabalista lo seguirá por ese camino.

En cuanto a asociar al Reino, Maljut, con el mundo profano como lo hace Wirth al aplicarle esta sefirá al guardián del umbral, en este caso el guardatemplo, esto ya es algo que nos conduce a extraviarnos gravemente. El mundo profano no tiene nada que ver con Maljut, el Reino, que es un concepto que de ninguna manera representa a la creación ni al mundo material, puesto que todas las sefirot se refieren al mundo invisible. Maljut es, más bien, la síntesis que abarca y sobrepasa; representa la idea del devenir sin expresar por ello una dimensión temporal que está ausente del árbol sefirótico.

Las sefirot son nociones muy complejas y toda simplificación nos precipita inmediatamente en lo absurdo. Así, Gevurá se traduce como el Rigor, cuando en realidad se trata más bien de la fuerza, lo cual es indicado por su raíz hebrea: guimel, beit y resh - Gevere- viril. Gevurá es la fuerza viril, ¡y es difícil admitir que ésta sea exclusivamente característica del tesorero!

Por consiguiente, si bien es cierto que al nivel del simbolismo se puede realizar una provechosa reflexión sobre las sefirot, e inclusive relacionar el árbol sefirotico con el Templo, en su parte invisible, hay que cuidarse de identificar una función de oficial con una sefirá. La única manera de realizar esa identificación es violentando el texto cabalístico y, por ende, construyendo una enseñanza falsa.

Además de los comentarios sobre el simbolismo y sobre los ritos que tienen un tinte cabalístico, también hay que observar la existencia de una cierta enseñanza que se refiere a la Cábala y que está presente en la masonería del Real Arco y también en los grados 13 y 14 del rito escocés antiguo y aceptado. Eso demuestra la importancia que tenían los estudios cabalísticos en el siglo XVIII.
 
Todos los ritos masónicos poseen, por lo tanto, en mayor o menor grado, referencias cabalísticas. Se trata, sin embargo, de referencias que fueron amalgamadas por numerosos autores, entre los cuales los más conocidos trataron de anexarse la Cábala en beneficio de su propia filosofía, lo cual es un abuso grave.
 
Si consideramos que inclusive los mismos textos hebreos no transmiten fielmente la tradición porque los comentaristas judíos, al igual que los comentaristas cristianos, juegan con la Tradición, dando de ella una versión amañada para justificar una ortodoxia exotérica, vemos bien que sería una locura o un acto de candidez irreflexiva el tomar al pie de la letra la enseñanza tal como nos está siendo transmitida. Pero además, el hecho mismo de que la enseñanza misma haya sido desnaturalizada posee un sentido que tenemos que descubrir. Hay por lo tanto un trabajo que realizar en dos direcciones:

1. Remontarnos a las fuentes de la gnosis, a las fuentes egipcias y persas, o incluso indias a través del dédalo de los textos cabalísticos.

2. Reflexionar acerca del por qué y el cómo de la desnaturalización de la enseñanza por parte de los textos, para sacar conclusiones generales al respecto.

La intuición creadora nos permitirá lograr resultados y dicha facultad se cultivará mediante el trabajo masónico mismo.

 
 
 

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