miércoles, 28 de noviembre de 2018

4º- LOS OFICIOS TRADICIONALES EN LA MASONERÍA


A propósito de la iniciación efectiva y de la iniciación virtual, René Guénon señala la diferencia entre ambas y escribe:

...La vinculación a una organización tradicional regular (presuponiendo naturalmente la cualificación) basta para la iniciación virtual, mientras que el trabajo interior que viene a continuación concierne propiamente a la iniciación efectiva, que es en suma, en todos sus grados, el desarrollo "en acto" de las posibilidades a las cuales la iniciación virtual da acceso. Esta iniciación virtual es pues la iniciación entendida en el sentido más estricto de esta palabra, es decir como una "entrada" o un "comienzo"... el punto de partida necesario de todo el resto...


 Se podría resumir todo en estas pocas palabras: entrar en la vía, es la iniciación virtual; seguir la vía, es la iniciación efectiva; pero desgraciadamente, de hecho, muchos se quedan en el umbral..., sobre todo... como consecuencia de la degeneración de ciertas organizaciones que, habiéndose vuelto únicamente "especulativas" como acabamos de explicarlo, no pueden por ello mismo ayudarles en modo alguno para el trabajo "operativo"..., y no les suministran nada que pueda incluso permitirles sospechar la existencia de una "reali7ación" cualquiera..., aunque, incluso en estas organizaciones, se hable todavía... de "trabajo" iniciático, o al menos de algo que se considera como tal; pero entonces... ¿en qué sentido y en qué medida esto corresponde todavía a alguna realidad?
 
Para responder a esta pregunta, recordaremos que la iniciación es esencialmente una transmisión... de una parte, transmisión de una influencia espiritual, y, de otra, transmisión de una enseñanza tradicional.
 
Es la transmisión de la influencia espiritual la que debe ser contemplada en primer lugar... sobre todo porque es ella la que constituye esencialmente la iniciación en sentido estricto..., la enseñanza iniciática... no puede ser otra cosa más que una ayuda exterior aportada al trabajo interior de realización..., ésta es, en el fondo, su única razón de ser, y es en esto solamente que puede consistir el lado exterior y colectivo de un verdadero "trabajo" iniciático....

Ahora, lo que hace la cuestión un poco más compleja, es que los dos tipos de transmisión que acabamos de indicar, aún siendo en efecto distintos en razón de la diferencia de su naturaleza misma, no pueden sin embargo estar nunca enteramente separados uno del otro...
 
En efecto, los ritos son esencialmente, y ante todo, el vehículo de la influencia espiritual, que sin ellos no puede ser transmitida de ninguna manera; pero al mismo tiempo, por lo mismo que tienen, en todos los elementos que los constituyen, un carácter simbólico, conllevan necesariamente también una enseñanza en sí mismos, puesto que, como lo hemos dicho, los símbolos son precisamente el único lenguaje que conviene realmente a la expresión de las verdades de orden iniciático.
 
Inversamente, los símbolos son esencialmente un medio de enseñanza, y no solamente de enseñanza exterior, sino también de algo más, en tanto que deben de servir sobre todo de "soportes" de la meditación, que es por lo menos el comienzo de un trabajo interior; pero estos mismos símbolos, en tanto que elementos de los ritos y en razón de su carácter "no-humano", son también "soportes" de la influencia espiritual misma.
 
Por otra parte, si se reflexiona en que el trabajo interior sería ineficaz sin la acción o, si se prefiere, sin la colaboración de esta influencia espiritual, se podrá comprender por ello que la meditación sobre los símbolos adquiere ella misma, en ciertas condiciones, el carácter de un verdadero rito, y de un rito que, esta vez, no confiere solamente la iniciación virtual, sino que permite alcanzar un grado más o menos avanzado de iniciación efectiva.


 ... Y es justamente esto lo que, por definición, escapa forzosamente al punto de vista "especulativo" como tal. Este no puede más que atenerse a un estudio exterior de los símbolos, que no sabría evidentemente hacer pasar, a aquellos que se dedican a ello, de la iniciación virtual a la iniciación efectiva..., y hay que considerarse dichosos si no se aleja más o menos completamente en consideraciones "al margen", como por ejemplo cuando se quiere sobre todo encontrar en los símbolos un pretexto de "moralización", o deducir de ellos pretendidas aplicaciones sociales... que no tienen ciertamente nada de iniciático ni incluso de tradicional. En este último caso, se ha franqueado ya el límite en el que el "trabajo" de ciertas organizaciones deja completamente de ser iniciático, aunque fuese de una manera enteramente "especulativa", para caer pura y simplemente en el punto de vista profano..., y es muy fácil comprender cómo la "especulación", tomada como un fin en sí misma, se presta enojosamente a deslizarse [de la degeneración a la desviación] de una manera casi insensible.
 
...es decir que las consideraciones teóricas no tienen valor real, en tanto que trabajo puramente iniciático, más que si están destinadas a preparar la "realización"; y de la cual son, de hecho, una preparación necesaria, pero esto es lo que el punto de vista "especulativo" es incapaz de reconocer, y de lo que, por consiguiente, no puede de ninguna manera hacer conscientes a aquellos que limitan a él su horizonte.

Así pues, a juzgar por todo lo anteriormente expuesto, la Masonería actual tiene posibilidad de restauración siempre y cuando dicha restauración pase por su vuelta al estado "operativo", es decir, siempre y cuando sus miembros recuperen el trabajo interior iniciático volviendo a contemplar la iniciación desde el punto de vista operativo; siempre y cuando tomen conciencia de que la iniciación no es solamente entrar en la vía iniciática, como dice René Guénon, sino que es además seguir la vía, que es lo que corresponde propiamente a la iniciación efectiva, es decir a la realización metafísica del ser, a la "Obra" alquímica, a la construcción del Templo.
 
Aunque en la vía iniciática haga falta necesariamente un trabajo de conocimiento teórico, es necesario igualmente y principalmente, ya que de él depende la iniciación efectiva, un trabajo interior iniciático; el trabajo teórico, que por sí sólo no podría conducir a la iniciación efectiva, debe pues dar paso al trabajo interior, ya que es por mediación de este último, en la medida en que este trabajo se hace, que el ser se va transmutando, es decir va siendo aquello que él es realmente, a medida que lo va reconociendo y a medida que va reconociendo también al mismo tiempo lo que él no es sino de manera transitoria e ilusoria. Por otra parte hay que subrayar que el trabajo interior sería, como dice también René Guénon, ineficaz sin la colaboración de la influencia espiritual, que como se sabe se transmite a través del rito; pero como el trabajo interior se lleva a cabo también a través de la meditación en los símbolos, esta operación tiene que tener ella misma, en estas condiciones, el carácter de un rito para que haya aquí colaboración de la influencia espiritual.
 
Por lo tanto, en el trabajo interior, tanto el rito como el símbolo con los que se trabaja son mediadores de la transmisión de la influencia espiritual, y también lo son, al mismo tiempo, de la transmisión de la enseñanza tradicional; en esto consiste propiamente su carácter operativo, y aunque este carácter, como se acaba de decir, es propio del trabajo interior, lo es igualmente, por extensión, de todo oficio tradicional, ya que la forma externa de trabajo de cualquier oficio así, sea ésta cual sea, no es sino la expresión del trabajo interior del obrero sobre aquellos aspectos cualitativos de su naturaleza, es decir sobre la naturaleza cualitativa del iniciado, de manera que aquí el trabajo externo no es sino la forma aparente que reviste el trabajo interno.
 
Así pues, si, como se dijo en la primera parte de este trazado, la Masonería actual, habiendo conservado sus señas de identidad, es decir la transmisión de la influencia espiritual y de la enseñanza tradicional a través de sus ritos y de sus símbolos, ha devenido ella misma, con la desaparición de los oficios tradicionales, un oficio tradicional que sirve de soporte a la iniciación que ella transmite y en el cual tiene aplicación dicha iniciación; y si, como se ha dicho en esta última parte, todo oficio tradicional es operativo, nada impide, salvo la incomprensión por parte de los propios masones de los aspectos expuestos más arriba, que la Masonería actual pueda recuperar el carácter operativo que le es propio. 


 

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