lunes, 21 de noviembre de 2016

EL SIMBOLISMO DE LA VENERA JACOBEA

Sucedió según dicen en Padrón, precisamente en las inmediaciones del lugar por donde es fama que recaló en Galicia la barca sin timón que transportaba el cuerpo del Apóstol Santiago acompañado de sus discípulos.
 
 
Había boda en el pueblo. Boda pagana, se supone. Y, según era ya costumbre, la comitiva nupcial recorría a pie el trecho que mediaba entre el templo que ocupa hoy la iglesia de Santiago y la casa de la novia, un camino que en aquella ocasión discurría por la playa, a la orilla del mar. Los recién casados querían hacer el recorrido por aquél lugar, a pesar de que los marineros habían advertido que no estaba la playa para caminar por ella, porque se avecinaba una tormenta que comenzaba a manifestarse por la altura y la furia de un oleaje cada vez más amenazador.
 
Los novios y la comitiva caminaban felices y ni siquiera parecían darse cuenta del empeoramiento del estado de la mar. Montados en sus caballos nupciales, según la costumbre, reían y cantaban camino de la casa, donde les esperaba el banquete de bodas.
 

viernes, 24 de junio de 2016

LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD


"Libertad, Igualdad, Fraternidad", como todos sabemos, es una divisa de nuestra Orden. La Libertad está relacionada con la Sabiduría; "la verdad os hará libres" dice el Evangelio; también con la Escuadra de brazos desiguales, emblema del Ven.·. Maestro de la logia.
 
El hombre libre es aquel que permaneciendo en la horizon­tal es guiado por la vertical; en la Escuadra, horizontal y vertical se unen en un punto, ese punto común es el centro del que dimana la acción del hombre libre que, situado en la horizontal, esta abierto a los influjos liberadores del cielo.
 
Como el Loco del Tarot, camina sin mirar a derecha ni a izquierda. Así como el comodín reemplaza a cualquier carta, el Loco es el hombre que asumiendo su papel de intermediario entre el Cielo y la Tierra, está a la orden siendo así instrumento allí donde se le indique. No importa cómo ni cuándo estará dispuesto pues, liberado de todo deseo, o interés, puede asumir cualquier papel o función.
 
La Igualdad podemos relacionarla con el Nivel, con la Fuerza.

Saberse iguales a los demás, no en la forma, sino en la esencia, es reconocer un Origen común; Origen que a la vez es nuestro Destino. Esto lo ha olvidado la civilización occidental, que ha consegui­do en su carrera hacia el individualismo más atroz un anonimato liberal y social para la inmensa mayoría de sus miembros. Por una mal entendida igualdad está llegando a la uniformidad.
 
¿Cómo puede sentirse un miembro de una comunidad que sabe que no es necesario ni importante en ella?
 
¿Qué cualquier otro puede ocupar su lugar?
 
En lo laboral uno hace un trabajo como podría hacer otro, es una cosa u otra según lo hayan determinado las circunstancias; incluso aun cuando haya sido por propia elección, está igualmente mediatizada, pues en una sociedad como esta nada guía al individuo a conocer su verdadera naturaleza; y por tanto a saber cuál es su lugar, su función dentro del conjunto.

Las cosas están mucho mejor diseñadas de lo que el hombre cree; no hay en la creación piezas repetidas, inútiles o secundarias; por el contrario cada criatura tiene su lugar, su función única e in­transferible, pues su misma existencia responde a ella. Somos hijos únicos de un mismo Padre, ahí reside la maravilla de la igualdad de los hombres, de los seres.
 
La manifestación es la concreción, la multiplicación, el despliegue de una potencia generadora que en sí misma es una y que no sale de sí misma, de ahí se contempla como Una en la multiplicidad de sus hijos que sólo, aparentemente, dejan de estar en ella cuando miran egoístamente hacia sí mismos y desconociendo y profanando las leyes que rigen el Cosmos, del que forman parte, se consideran acabados y limitados por facultades que no van más allá de lo individual; con lo cual, ellos, en toda su ignorancia, dictan normas, establecen formas de vida, se preocu­pan desaforadamente en conseguir independencia, autonomía, etc. No es de extrañar que los miembros de esta sociedad busquen tan­to la libertad, la igualdad, pues verdaderamente la han perdido; pero la buscan, en una dirección equivocada, invertida podríamos decir.

El hombre alejándose de la Unidad se sumerge en la uniformi­dad, en el anonimato, en la soledad; no hay selva ni desierto peor que las grandes ciudades modernas.

Finalmente la Fraternidad podemos relacionarla con la Belleza y con el emblema del 2º Vig.·. de la Logia, es decir la Plomada.

Acaso la Fraternidad sea de las tres la más difícil de entender.
 
Hemos podido comprobar que muchas veces en las Logias la fra­ternidad es entendida en su sentido más chato y horizontal; no nos referimos a aquellas Logias donde en nombre de la fraternidad lo que se da es el amiguismo más burdo; si no que queremos señalar que la fraternidad, el afecto, cuando no está guiado por la Sabidu­ría, por el amor a ella, puede convertirse en un verdadero obstácu­lo; como un cemento que amalgama aquello que debería ser disuelto.

Cuando lo que reúne a los hermanos es la búsqueda de la Ver­dad, y el trabajo es a la A.·. L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·., el afecto entre ellos es algo espontáneo y natural, como no podría ser de otro modo. Ahora bien, cuando se busca el afecto (teñido de paternalismo o de cualquier otro ismo del tipo) olvidando así el trabajo, o invirtiendo el orden de prioridades los resultados no son sino problemas, choques, dependencias, presiones, pequeñeces, asuntos de poder.
 
Todo eso con la mejor voluntad de aquellos que entien­den la fraternidad como algo almibarado y se mueven en la horizontal, olvidando que es en la vertical, en la Plomada, donde hay que poner el acento para así verdaderamente ser, aunque eso le cueste a uno estar completamente solo.
 
Únicamente cuando uno renuncia a la compañía la encuentra verdaderamente:

“En la Unidad no hay soledad ni miedo.”

Como siempre en este trabajo la renuncia interna es necesaria para que se nos dé, sin peligro, aquello a lo que renunciamos. Es también por eso que cuanto uno da más, más recibe, cuanto más se entrega más dueño es de sí mismo, cuanto más sirve, mayor es su autonomía.

Queridos hermanos, quiera el G.·. A.·. D.·. U.·. que la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad sean una realidad en nosotros y en nuestro Taller.

 
 
 
 
 

lunes, 20 de junio de 2016

LA RESURRECCIÓN DEL COMPAÑERO MASÓN


En la exaltación el compañero resucita maestro.
 
Aquí, después de pasar por su segunda muerte y tercer nacimiento, llamado también resurrección, alcanza, al menos virtualmente, el "estado pri­mordial" del hombre; nombre con el que se designa en todas las tradiciones a la realización o el desarrollo de todas las posibilidades que están contenidas virtualmente en la in­dividualidad humana, de la que constituyen como prolongaciones múltiples que se extienden en diversos sentidos más allá del domi­nio corporal y sensible; siendo por estas prolongaciones por las que seguidamente podrá establecerse la comunicación con los otros es­tados.
 
Todas las tradiciones, incluida la de Occidente (pues la misma Biblia no dice otra cosa), están de acuerdo en enseñar que este esta­do es el que era normal en los orígenes de la humanidad, mientras que el estado presente no es sino el resultado de una caída, el efecto de una especie de materialización progresiva que se ha producido en el curso de las edades, durante el transcurso de cierto ciclo.
 
Todas las tradiciones designan a esta realización de la individuali­dad integral como la restauración de lo que llaman el "estado pri­mordial", estado que es contemplado como el del hombre verdade­ro, y que escapa ya a varias de las limitaciones características del estado ordinario, especialmente a la que es debida a la condición temporal.
 
El ser que ha alcanzado este "estado primordial" no es todavía más que un individuo humano, no está en posesión efectiva de ningún estado supraindividual; y sin embargo está desde este momento liberado del tiempo, la sucesión aparente de las cosas se han transformado para él en simultaneidad; posee conscientemente una facultad que le es desconocida al hombre ordinario y que po­dríamos llamar el "sentido de la eternidad".

La restauración del "estado primordial" es la primera etapa de la realización metafísica del ser, y el fin del proceso de la realización iniciática en la Masonería de los tres grados. A partir de aquí la realización metafísica ofrece la posibilidad de continuar "a la conquista de los estados superiores y finalmente del estado supre­mo e incondicionado".

Restaurar el “estado primordial" del hombre verdadero en el hombre actual es, como va dicho, recuperarlo, recobrarlo, hacer que el hombre en su actual estado humano se vuelva a poner en el estado que la primera humanidad tuvo; seguir el sentido del quin­to viaje del aprendiz en su pase a compañero.
 
Verdaderamente aquí no hay progreso y evolución sino regreso e involución. El pro­ceso de la realización iniciática puede contemplarse como una marcha hacia atrás, un volver, desandando un camino olvidado por donde antes ya se pasó, al centro de partida, al punto de ori­gen.

En este peregrinaje se muere y se nace a cada paso, pues toda muerte a un estado lleva consigo el nacimiento al estado siguiente. El maestro que nace es el compañero muerto o, dicho de otra ma­nera, el compañero muerto resucita maestro.
 
En la exaltación el compañero revive, valga la paradoja, la muerte del maestro Hiram. El maestro constructor, intérprete de los planos del Templo que concibe y levanta el Gran Arquitecto del Universo. Intermediario entre Este y los obreros que colaboran en la Obra, el Templo del hombre, verdadera "construcción humana" que concierne a las posibilidades del mundo intermedio del alma, como preparación para la realización de las posibilidades del mundo superior.

Por la leyenda del rito de exaltación el compañero se identifica con Hiram porque también él va a transformarse, desprendiéndose de la carne en la fosa de este mundo, en mediador entre ambos planos. La aplicación del triple poder del Gran Arquitecto del Uni­verso, con el que ordena y gobierna todas las cosas, le resucita libe­rando su alma para la ascensión a los mundos superiores, frutos que la Acacia le ofrece. Así, el nuevo maestro puede decir ahora que la Acacia le es conocida.

La leyenda del maestro Hiram es el símbolo por el cual el com­pañero se identifica con el maestro interno. Como todo símbolo, conecta dos realidades y las pone en comunicación. Saca al compa­ñero fuera del tiempo, si así podemos decir, y lo sitúa unido al maestro y a la cadena de sus antepasados, los constructores libres, allí donde cesa la sucesión aparente de las cosas y todo es simultá­neo, viviendo el tiempo mítico, él presente eterno.

Aquí es donde por primera vez en su corta marcha toma conciencia, en la medida que sea, de lo que puede ser un estado no medido por la forma ni por el tiempo. Esta es la resurrección que abre la posibilidad de ascender a los estados superiores del ser y a la Unión suprema. La puerta que alcanzan los que son Hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección (Lucas, 20, 36).
 
 

viernes, 17 de junio de 2016

DERECHOS Y DEBERES DE LOS COMPAÑEROS MASONES

 

PRIMERO:—Los compañeros tienen derecho de asistir a todas las asambleas de sus grados, y de dar sufragios en todas las deliberaciones que tengan por objeto la promoción de aprendices al grado de compañeros.
 
SEGUNDO:—Tienen derecho de tomar conocimiento de los protocolos de los trabajos de su grado, y de leer el catecismo de compañero.
 
TERCERO:—Los compañeros se preparan para la maestría según las profundas meditaciones sobre las cualidades que caracterizan el maestro consumado, y sobre el arte de gobernar bien una logia.
 
El objeto de sus estudios debe ser desenvolver y explicar los misterios que encierra el segundo grado.
 
Ellos someterán por escrito sus reflexiones a su padrino o al orador, los cuales se harán un deber de favorecidos en sus trabajos. Los compañeros están obligados a frecuentar asiduamente las logias de aprendiz y las suyas propias, y cuando obligaciones importantes se lo impidan, lo harán presente a la logia.
 
CUARTO:—Si un compañero descubriese entre sus amigos un hombre digno de ser iniciado en los misterios de la masonería, y que éste le manifieste un gran deseo de serio, como no tiene derecho para proponerlo, lo hará presente por un maestro, el cual tomando su lugar responderá del candidato.
 
QUINTO:—Después de haber cumplido durante cinco meses y asistido a las tenidas ordinarias y con celo los deberes de su grado, todo compañero puede aspirar a obtener la MAESTRIA, además, tiene derecho de pretenderla anticipadamente cuando con escritos sabios, profundamente discurridos y meditados, dé pruebas suficientes de haberse ocupado seriamente de los principios y dogmas de la orden.
 
El fruto de tal trabajo será presentado a la logia por el padrino o por el orador, para que ella sea la que determine.
 
 
 

DECORACIÓN DE LA SEGUNDA CAMARA

 
Se pone una de las piernas del compás que se halla en el altar de los juramentos, sobre la escuadra, y la otra debajo; y arriba del asiento del "Muy Venerable Maestro" que es el título del presidente, símbolo del grado.
 
Esto puede bastar en rigor; más para la perfecta explicación del grado, conviene colocar al norte, frente al Seg.·. Vig.·. , un cuadro pintado como sigue: fondo azul con un cordón en todo el derredor del cuadrilátero, y borlas en las esquinas; hasta abajo, un pavimento de cuadros iguales blancos y negros, del que parte una escalera de tres tramos, compuesto el primero por tres gradas, en las que se debe leer sucesivamente FUERZA, BELLEZA Y SABIDURIA; el segundo de cinco, con los nombres INTELIGENCIA, RECTI-TUD, VALOR, PRUDENCIA, FILANTROPIA; y el tercero, de siete, con los letreros de GRAMATICA, RETORICA, LOGICA, ARITMETICA, GEOMETRIA, MUSICA, ASTRONOMIA: estos terminan en la puerta que se halla entre las dos columnas, en cuyos capiteles hay esculpidas redes, granadas, lirios y arriba un globo terrestre a la izquierda y celeste a la derecha.
 
En el centro la que sostiene al primero, se lee CIENCIA; y en la segunda VIRTUD, arriba de la puerta y sostenido por los globos, un triángulo en el que se halla la ESTRELLA FLAMIGERA y en el centro de ésta una "G"

Debajo se pondrá un aparador, en el que están la Piedra Cúbica de Punta, cubierta por un velo durante cierto tiempo; El Martillo, El Cincel, La Regla, La Palanca y la Escuadra, y más abajo, un banquillo para colocar la Piedra Bruta.
 
Además debe haber un Candelabro de Cinco Luces.
 
 
 

jueves, 16 de junio de 2016

SIMBOLISMO DEL MANDIL


El mandil es la vestimenta masónica por excelencia. Es, sin duda, herencia de la Masonería Operativa, ya que en determinados oficios el uso del mandil, como el de los guantes, es fundamental por criterios de comodidad y seguridad. A menudo es de cuero. Constituye, como la piel, una barrera entre el hombre y la materia. Sobre él recaerán los golpes fallidos o los resbalones de los instru­mentos que trabajan la Piedra, y protege de sus esquirlas durante el desbastado o la talla. También de la suciedad.
 
El aprendiz necesita el peto levantado por la especial rudeza del trabajo de desbastado. Antiguamente su mandil cubría los muslos, los costados y el tórax.
 
Es la primera decoración que el Ven.·. Maestro pone al nuevo Aprendiz, gesto de transmisión por el cual se le da esta insignia distintiva del masón, que tan rotundamente ensalza el valor del trabajo. Así, tras el primer abrazo fraternal que el aprendiz recibe imediatamente después de su recepción, el Venerable M.·. le ciñe el mandil diciendo:

"Recibid este mandil, distintivo del Masón, más honroso que todas las condecoraciones humanas, porque simboliza el trabajo, primer deber del hombre y fuente de todos los bienes, que os dará el dere­cho de sentaros entre nosotros y sin el cual nunca debéis estar en la Logia"

Dice el Génesis que Dios vistió de piel a Adán y a su mujer y los envió fuera del Jardín del Edén "para que trabajaran la tierra". Puede entenderse de esto que Dios dotó al hombre de cuerpo físico para que ejercitase, trabajase, sus cualidades divinas en la tierra. Podemos deducir de esto que cuando nos ponemos el mandil, estamos recordando la naturaleza y la finalidad mismas del hombre tal como ahora lo conocemos: espíritu revestido de materia que trabaja la tierra para plasmar en ella sus capacidades, que a través de este trabajo puede conocerse a sí mismo, pues ese mundo exterior puesto a su disposición refleja a su vez de forma simbólica su propia esencia.

Así que el mandil es al masón como el cuerpo físico es al hombre. El mandil representa al masón mismo. Nos recuerda que aquí todo el trabajo se hace a través del plano físico, que visto así no resulta un nivel inferior, sino el plano substancial en el que la esencia se encarna para poder de ese modo tomar parte en la gran Construcción Universal. Como el propio cuerpo físico, porta las huellas de la vida vivida y del trabajo realizado. Como todos los símbolos tiene diferentes planos de lectura y en él, todo es significativo: la forma, el color, el tejido, el lugar que ocupa sobre el cuerpo.

El mandil del aprendiz es blanco. Refleja así su buena voluntad y su pureza de intención: ha pedido la Luz, ha buscado la Verdad y ha llamado a las puertas del Templo y ése, su trabajo hasta ahora, es lo que acredita su blanco mandil. En los restantes grados sigue teniendo un fondo blanco, recordando esta rectitud de intención que debe acompañar siempre el trabajo del Masón. En los grados de aprendiz y compañero es de cuero, y en los demás grados pue­de ser de seda o satén: la densidad del cuerpo físico se va sutilizan­do en la medida en que el trabajo implícito en la iniciación se va realizando produciéndose así una vuelta hacia el origen, hacia el hombre primordial.

La costumbre de cubrir o proteger simbólicamente la región hipogástrica es común entre distintas civilizaciones y culturas: ce­ñidor de los israelitas, delantales blancos persas, fajas sagradas de los brahmanes, mantos blancos de los esenios, mandiles blancos japoneses, han sido usados en ceremonias iniciáticas y rituales. Dado que el objeto de trabajo, la Piedra bruta, somos nosotros mis­mos, se deduce de ello que es nuestro propio plano inferior del que nos tenemos que proteger y a la vez sobre el que tenemos que trabajar a fin de lograr el máximo progreso moral y espiritual, cum­pliendo así con el mandato de "dominar la tierra sabiamente".

Puede decirse que el mandil tiene tres partes: una triangular, una cuadrada y unas cintas que lo rodean y sostienen. Como el propio cuerpo humano parece tener cabeza, tronco y extremida­des: el plano interior, el plano exterior y la trama universal que todo lo relaciona. Como en la propia Logia, el Delta preside el tra­bajo en el Templo, recorrido por la Cadena de Unión. Visto así, se establece una superposición de planos: Mandil, Hombre, Templo, Universo.

El mandil se asocia igualmente con LIBERACIÓN: este simbolis­mo se basa en la hazaña realizada por el herrero Kaveh, en la Persia del s. VII d. C, en la que enarbolando su mandil de herrero so­bre una lanza, atacó y venció al tirano Zohac. Sin profundizar mucho en este simbolismo, aprecio que a pesar de todas las dife­rencias de forma, coincide plenamente con el del trabajo: con nues­tro esfuerzo y perseverancia (enarbolando el mandil como bandera) podemos vencer las pasiones que nos tiranizan, estableciendo un gobierno de libertad y progreso en nosotros mismos. Así pues, TRABAJO y LIBERACIÓN son la misma cosa.

El mandil pone también de manifiesto que el hermanamiento y la jerarquía constituyen la base de la trama con la que el Gran Arquitecto ha realizado su obra: todos los masones llevamos mandil (todos los masones hacemos de nuestra vida un trabajo tras la iniciación) y sin mandil, sin trabajo, no hay un masón auténtico.
 
Pero cada mandil es distinto en función del trabajo realizado, siendo este el único que establece distinciones, no reconociéndose otras diferencias que las marcadas por el trabajo que cada uno realiza o ha realizado. Esta consideración puede hacerse extensiva a todas Ian criaturas con las que en esencia estamos hermanados y en rela­ción a las cuales estamos jerarquizados, en función del trabajo que hemos realizado o que realizamos.

El símbolo es algo vivo. Símbolo y simbolizado parecen interpenetrarse y se puede establecer una comunión con él mediante la cual se va revelando y se va mostrando, dejándose ver y comprender, y respondiendo a las pregun­tas hasta que su profundidad agota mi capacidad de preguntarle y me rindo, sabiendo que tengo ante mí todas las respuestas... a pre­guntas que aún no sé formular.
 
 
 

DERECHOS Y DEBERES DE LOS APRENDICES


La iniciación da a los Aprendices los derechos y privilegios de un Masón, exceptuando aquellos reservados a los Compañeros y Maestros, porque a éstos están reservados conocimientos masónicos más extensos.
 
Los Aprendices, tienen el derecho de asistir a todas las reuniones de su grado, y dar sufragio todas las veces que se haga escrutinio para iniciaciones en los misterios de la Orden, o para Afiliaciones y Regularizaciones.
 
Todas las veces que ellos asistan a la Logia, tienen el derecho de registrar las disposiciones de la Tenida de sus grados, de leer el Catecismo y el Código de Leyes, que el H.·. Srio.·. , está obligado a confiarles y que deben devolver antes de salir de local.
 
Será de su deber familiarizarse en el conocimiento de las Leyes, y de todo lo que tiene relación con su grado, y de este modo señalarán su celo masónico y su amor por la institución.
 
El Aprendiz, debe hallar en las Logias de su grado, poderosos motivos para estimularse a la práctica de los deberes impuestos a los masones, sea en la Logia, o en el mundo profano, debe reflexionar maduramente sobre la masonería en general, y particularmente sobre el punto moral de su grado. Resumiendo luego sus observaciones y trazando sobre el papel sus reflexiones, las comunicará a su padrino o al Orador de su Logia. En la redacción de este trabajo evitara emplear una vana ostentación de ciencias, y se sujetará a desenvolver sus ideas con claridad y precisión y probando que está penetrado de su contenido.

Los Aprendices están obligados a asistir a todas las Tenidas de su grado, y particularmente a las Logias de Instrucción, a menos que estén impedidos por deberes importantes; en este caso dirigirán su excusa a la Logia por escrito. Están impedidos de proponer por sí mismos a los profanos de quienes creen pueden ser admitidos en la Orden. Los Aprendices, deben hacerlo conocer a un Maestro, que se encargará de la proposición y de la responsabilidad.

Después de haber llenado exactamente sus deberes por el tiempo de tres meses cuando menos y concurrido a los trabajos regularmente, pueden congratularse con la esperanza de ser promovidos al segundo grado, sobre todo cuando hubiese presentado a la Logia por medio de su padrino o del Orador una memoria en la cual haya tratado de los conocimientos masónicos del primer grado.
 



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