domingo, 24 de diciembre de 2017

EL EMPERADOR - ARCANO IIII


Después de que aprendiera los primeros tres números
me dieron a entender la Gran Ley de Cuatro,
el Alfa y el Omega de todo.

Vi el emperador sobre un elevado trono de piedra, ornamentado por cuatro cabezas de carnero.
En su frente brillaba un casco dorado.
Su barba blanca caía sobre una capa púrpura.
En una mano sostenía una esfera,
el símbolo de su posesión, y en la otra,
un cetro en la forma de una cruz egipcia,
muestra de su poder sobre el nacimiento.

"Soy la Gran Ley," dijo el Emperador.
"Yo soy el nombre de Dios.
Las cuatro letras de su nombre están en mí
y estoy en todo".

"Estoy en los cuatro principios.
Estoy en los cuatro elementos.
Estoy en las cuatro estaciones.
Estoy en los cuatro puntos cardinales.
Estoy en los cuatro signos del Tarot".

"Soy el principio;
Soy la acción;
Soy el término;
Soy el resultado".
 
"Para el que sepa verme
no hay misterios en la tierra".
"Soy el gran Pantáculo".

"Así como la tierra encierra en sí misma
el fuego, el agua y el aire;
así la cuarta letra del nombre
encierra en sí las primeras tres
y se convierte a sí misma en la primera,
así mi cetro encierra el triángulo completo
y lleva en sí mismo
la semilla de un nuevo triángulo".

        "Yo soy el Logos en el aspecto completo
y el principio de un nuevo Logos."

Y mientras el Emperador hablaba,
su casco brillaba y brillaba
y su dorada armadura destellaba bajo su capa.
No podría llevar su gloria
y yo no bajar mis ojos.

Cuando intenté levantarlos otra vez
una vívida luz de radiante fuego
estaba ante mí, y postrándome
hice una reverencia a la ardiente Palabra.

IIII- El Emperador, Estabilidad y dominio del mundo material

El Emperador lleva el número IIII, asociado a la estabilidad como la figura del cuadrado, símbolo de la seguridad material. Las cuatro patas de la mesa, el altar de la iglesia, están relacionados con el 4. Un 4 no puede caer, salvo en caso de gran revolución. El 4 es también el Tetragrama, cuatro letras que componen el nombre divino para los hebreos: Yod, He, Vav, He.
 
En el pecho del Emperador descubrimos una cruz de cuatro brazos. Con el, las leyes del universo están bien establecidas.
 
La restauración del Tarot permitió redescubrir que, en esta carta, el águila incuba un huevo. Este detalle, que había quedado borrado durante siglos, es fundamental para comprender el Arcano IIII: al igual que La Emperatriz tiene un núcleo masculino en su feminidad, el Emperador está acompañado por un águila hembra receptiva, en plena incubación, como La Papisa. Absorbe la potencia del ave o se apoya en ella? La interpretación variará según la lectura.
 
El personaje puede verse sentado, estable, o por el contrario de pie y apoyado en el trono, dispuesto a actuar si lo desea: es la fuerza en reposo. No siente ninguna necesidad de agitarse, ya que esta establecido en la consolidación de su autoridad. No necesita hacer ningún esfuerzo. Sus piernas cruzadas dibujan un cuadrado blanco que confirma su arraigo en la materia.
 
Se observa también que su mano izquierda es mas pequeña que la otra. Pasiva y receptiva, sujeta su cinto, que es doble como el de El Mago. Pero El Emperador ya está llevando a cabo la unión de los contrarios actuando sobre su voluntad. Su realidad le obedece, es amo de su territorio, de su cuerpo, de su intelecto y de sus pasiones.
 
En su mano derecha, grande y activa, sostiene con firmeza un cetro que recuerda por su forma La Emperatriz; pero ella, con su cetro naranja, actúa en la sombra, mientras El Emperador obra a plena luz. No ejerce su poder a partir de su vientre, sino que se apoya en las leyes cósmicas y las hace respetar. No necesita ningún apoyo para su cetro, extrae su fuerza del eje universal. Al igual que las Reinas en los triunfos de los arcanos menores, mira fijamente el objeto de su poder.
 
Sus pies calzados de rojo recuerdan los de El Loco. Ahora están en reposo, pero también andarían solo por un camino espiritual (el suelo azul cielo).
 
Su trono, muy labrado, indica el refinamiento de su mente. En el se reconoce, encima del hombro izquierdo, el símbolo del oro, del conocimiento. Su cabeza está coronada de inteligencia (el amarillo de su casco en el cual se discierne un compás naranja) e irradia como un sol con sus puntas rojas.
 
Su barba y su cabello azul cielo manifiestan su experiencia espiritual: el poder que ejerce no es solo material; de hecho, se distinguen en su brazo y en el casco una figura triangular, símbolo del espíritu, por encima del cuadrado material que dibujan las piernas.
 
Las arrugas de su cuello Forman la letra E, que se puede leer como una M, vertical. El centro blanco que aparece entre el cuello y la barba podría ser una O. Según esta interpretación, si se quiere, la garganta del Emperador estaría llena de la silaba sagrada Om del sanscrito.
 
El Emperador lleva un collar amarillo que forma espigas como de trigo, señal de sus intenciones purificadas; del collar pende un medallón con una cruz verde que es la unión entre el espacio horizontal y el tiempo vertical. Está completamente centrado aquí, en el presente. Es su manera de ser activo.

En una lectura

El Emperador representará con frecuencia la figura del padre como elemento central de la constitución de la personalidad. La dirección de su mirada puede orientarnos hada los centros de interés del padre: ¿hacia el hogar o el exterior? ¿Hacia su hija, su esposa, su hijo? ¿Hacia sus propios padres?
 
Bien colocado, El Emperador sugiere un compañero estable y protector, un hogar equilibrado. Para un joven, puede plantear también la cuestión de la masculinidad: como le ha sido transmitida por el padre, cuales son los medios de realizarse como hombre en la realidad. Las cuestiones de dinero, de estabilidad económica también están relacionadas con esta carta. Remite a la posibilidad de hacerse amo de la propia vida material, de tomar las riendas de lo que permite garantizar la propia seguridad.
 
Cuando aparece en una tirada orientada hacia las cuestiones espirituales, El Emperador puede remitir a la figura patriarcal de Dios concebido como padre, pero también a las relaciones que mantiene la mente "cuadrada", racional, con las dimensiones que la superan. Figura de la potencia terrestre, El Emperador se presenta de perfil. Quizá su mirada sea tan intensa que pueda desintegrarnos...

Y si El Emperador hablara...

«Soy la seguridad. Soy la fuerza misma. Cuando hablo en vosotros, os doy a entender que no hay flaqueza. Mientras no me hayáis visto, solo conocéis la inseguridad. No tenéis el poder de hacer, de expresaros, de oponeros: sois una victima. Pero conmigo vuestro miedo cesa. Dejáis de dudar y de desvalorizaros. Nadie os puede obligar a hacer lo que no queráis hacer. Mis leyes son las leyes del universo en acción. Cuando uno no se opone a ellas, son infinitamente pacificas. Pero cuando las desobedece, son terribles. Soy capaz de desencadenaros la enfermedad, el infarto, los tumores, la cirrosis. Si no obedecéis las leyes que ordeno, puedo destruir. Tengo derecho a matar. Pero si estáis enfermos y yo os habito, os hare superar el dolor y las dificultades, disolver los obstáculos. Soy la salud oculta en un cuerpo doliente. Soy invencible.
 
No me demoro en el conflicto: guerreo. Nunca me rindo. Soy la certeza. Nadie puede destronarme. Soy un eje, ordeno todo alrededor de mis leyes. Hago reinar el orden de todas las maneras, desde la más suave hasta la más feroz. Cuando os habito y encontráis a otro Emperador, unimos nuestras fuerzas. No hay competencia posible, no hay combate entre reyes.
 
Soy un arquetipo único que reside en cada uno de vosotros. Cuando me manifiesto en vuestro cuerpo, estáis en pleno, sois incapaces de tropezar. Conmigo, el cuerpo es el centro del universo, está sostenido por una fuerza inmensa y puede hacer frente a cualquier cosa. Soy terriblemente tranquilo. Cuando me sitúo en vuestra boca, en vuestra musculatura, vuestras palabras son exactas y no tembláis. Todo en vosotros se calma: la vida orgánica, los pensamientos, los deseos, el corazón, la memoria, el tiempo y el espacio.
 
Colocadme en vuestro centro como una fuente inagotable, como la raíz de vuestro vuelo futuro. Entonces la angustia no os impedirá vivir ni realizaros, la impotencia y la pereza no dominaran vuestra acción. El temor a la miseria no se opondrá a vuestro trabajo, seréis capaces de construir vuestra prosperidad. Las tormentas emocionales no os distraerán de vuestra obra, el dolor y la enfermedad no os impedirán sentir vuestra fuerza, nada podía quebrantar vuestra concentración.

Ni vuestras reticencias intelectuales, ni vuestra timidez, ni vuestra identificación con el papel de victima, ni los sufrimientos del pasado, ni la mala imagen que tenéis de vosotros mismos os impedirán encontrarme a mi, vuestro Emperador.
 
Si una educación toxica o un sistema de valores nefasto han impreso en vosotros falsas leyes, reglas inútiles, ¡apartadlas! Estableced vuestras reglas, vuestro sistema de trabajo, vuestras acciones a partir de las leyes que os revelo. Estoy aquí, aparezco, y detrás de mi hay todo un ejercito, el sol, las estrellas, las galaxias. Os protejo y os exhorto a la fuerza. Soy vuestro guerrero interior, el que ve vuestras flaquezas y no flaquea.

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:
 
Hombre de poder - Capacidad de pacificar, de reinar, de proteger - Estabilidad - Equilibrio económico - Dinero - Administración - Éxito en los negocios - Aliado financiero - Autoridad - Ejercicio de la ley - Par - Esposo - Hombre franco - Seguridad - Rectitud -Espíritu racional - Potencia - Hogar estable - Casa - Padre poderoso o dominante - Protector - Cuestiones relacionadas con impotencia sexual - Masculinidad - Patriarcado - Tiranía - Dictador - Abuso de poder - Arraigo en la materia - Respeto de las leyes del universo -Equilibrio de las energías - Dios Padre

Palabras clave
 
Estabilidad - Dominación - Poder - Responsabilidad - Racionalismo - Apoyo - Gobierno - Materia - Solidez - Jefe - Equilibrio - Orden - Potencia - Padre...

 
 
 
 
 

sábado, 23 de diciembre de 2017

ARCANO III - LA EMPERATRIZ


Sentí la respiración de la primavera,
y acompañando la fragancia de violetas
y de lirios del valle oí el delicado cantar de los elfos.
 
El riachuelo murmuró,
las copas de los árboles crujieron,
las hierbas susurraron,
los innumerables pájaros cantaron en coro
y las abejas zumbaron;
por todas partes sentía
la respiración de la naturaleza alegre, viva.

El sol brillaba delicada y suavemente
y una pequeña nube blanca colgaba sobre los bosques.

En el medio de un prado verde
en donde florecían los primores,
vi a la Emperatriz sentada en un trono
cubierto con hiedra y lilas.
 
Una guirnalda verde adornaba su pelo de oro y,
sobre su cabeza, brillaban doce estrellas.
 
Detrás de ella se levantaron dos alas nevosas
y en sus manos llevaba un cetro.
 
Todo alrededor,
bajo de la dulce sonrisa de la Emperatriz,
flores y brotes abriendo su cubierta de rocío,
verde hojas.
 
Su vestido entero estaba cubierto con ellos
como si cada uno abriera nuevamente la flor
que era reflejada en ella o se había grabado sobre eso
y se había convertido así parte de su ropa.

El signo de Venus, la diosa del amor,
estaba cincelado sobre su trono de mármol.

"Reina de la vida," dije, "
¿porqué todo es tan brillante
y alegre alrededor de usted?
¿No conoce el gris, el cansado otoño,
el invierno blanco y frío?
¿No conoce de la muerte y de cementerios
con negras, frías y húmedas tumbas?
¿Cómo puede sonreír tan alegre
sobre las flores abriendo,
cuando todo está destinado a morir,
incluso lo que aún no ha nacido?

Por respuesta la Emperatriz miró en mí
aún sonriente y, bajo influencia de esa sonrisa,
sentí repentinamente una flor
de algún claro entendimiento
abriéndose en mi corazón. 

III - La Emperatriz. Estallido creativo, expresión.

La Emperatriz, como todos los grados 3 del Tarot, significa un estallido sin experiencia. Todo lo que estaba acumulado en el grado 2 explota de manera fulminante, sin saber adonde ir. Es el paso de la virginidad a la creatividad, es el huevo que se abre a la vida y deja salir el polluelo.
 
En este sentido, La Emperatriz remite a la energía de la adolescencia, con su fuerza vital, su seducción, su falta de experiencia. Asimismo, es un período de la vida en el que se esta en pleno crecimiento, en el que el cuerpo tiene un potencial de regeneración excepcional. Es también la edad de la pubertad, del descubrimiento del deseo y de la potencia sexual.
 
La Emperatriz sostiene su cetro, elemento del poder, apoyado en la zona del sexo. Bajo la mano se ve crecer una hojita verde: es la natura naturans, una primavera perpetua.
 
La pequeña mancha amarilla que remata el mango del cetro indica que su poder creativo se ejerce con gran inteligencia. Con las piernas abiertas, muy a gusto en su carne, podría vérsela en posición de parto, como si, tras un proceso de gestación, se diera a luz a si misma.
 
Junto a ella, en la parte derecha de la carta, se descubre una pila bautismal: está dispuesta a bautizar, y ella misma entra incesantemente en la vida coma un nacimiento perpetuo.
 
La Luna creciente que se dibuja en su vestido rojo remite a la receptividad de La Papisa. Nos recuerda así que nuestra fuerza sexual y creativa no tiene su origen en nosotros, sino que es una energía cósmica, divina, recibida.
 
Sus ojos verdes son los de la naturaleza eterna, en relación con las fuerzas celestes. Posee un blasón en que se reconoce un águila todavía en formación (un ala no está del todo acabada). Veremos en el Arcano IV que el águila de La Emperatriz es un águila macho, mientras que la de El Emperador es un águila hembra. La Emperatriz lleva en si un elemento de masculinidad.
 
Asimismo, se advierte en su cuello una nuez muy viril: eso nos indica que, en el seno de la mayor feminidad, hay un núcleo masculino. Es el punto yang del yin del Tao, igual que en el centro de la mayor masculinidad se encuentra un núcleo femenino.
 
En su pecho brilla una pirámide de color amarillo con una especie de puerta. Nos ofrece una entrada: si penetramos en la luz inteligente del corazón de la Emperatriz, podremos ejercer nuestro poder creador.
 
En su corona, autentico joyero que simboliza la belleza de la creatividad mental, se discierne una gran actividad inteligente (la banda roja) que fluye hacia el amarillo del cabello.
 
A los pies de la Emperatriz, se descubre una serpiente blanca que simboliza la energía sexual dominada y canalizada, a punto de elevarse hacia la realización.
 
El suelo embaldosado de colores sugiere un palacio, pero en el crece una planta exuberante: no es un entorno inerte, esta constantemente enriquecido por nuevos aportes.
 
La Emperatriz lleva un traje rojo, activo en el centro, pero azul en las extremidades. Es exactamente la inversa de la Papisa, con su traje frio y azul en el centro, y rojo por fuera. La Papisa nos llama, pero cuando entramos en ella podemos vemos helados y aniquilados si no sabemos como tratarla. La Emperatriz, por su parte, arde interiormente, pero por fuera se reviste de frialdad. Para entrar en ella habrá que seducirla, lo cual no es fácil. Pero, una vez superadas las defensas, se nos acoge en el fuego creativo.

En una lectura

La Emperatriz evocará la creatividad en femenino, una mujer llena de fuego y de energía, animada por un fervor borboteante, dispuesta a superar los limites, a exultar sea cual sea su edad. Es el alma de la adolescencia con su alegre fanatismo, su desconocimiento de las consecuencias de sus actos, su fe en la acción por la acción. Para un hombre, es su creatividad femenina, o simplemente una mujer atractiva que aparece.
 
En su esplendor, La Emperatriz es también una mujer de poder, cálida pero capaz de pulsiones dominadoras. Le gusta concebir y reinar.
 
Cuando plantea un problema, La Emperatriz puede indicar una falta de acción, esterilidad, una imagen negativa de la mujer o una energía de lo femenino (sexual, creativa, intelectual, afectiva...) que se ha visto bloqueada en la adolescencia.
 
La mano posada sobre el escudo es ambigua: en ello se puede ver un elemento exterior que ha tornado posesión de esta mujer y que ha querido encerrarla o reducirla. Frustrada, engañada, limitada en su expresión, La Emperatriz es entonces capaz de amargura, maldad, venalidad...
 
La Emperatriz, en la cúspide de su potencia productiva, nos enseña que todo lo vivo puede verse en su belleza.

Y si La Emperatriz hablara...

"Soy la creatividad sin finalidad precisa. Estallo en infinidad de formas. Soy yo, después del invierno, quien tiñe de verde toda la Tierra. Soy yo quien llena el cielo de pájaros, los océanos de peces.
 
Cuando digo "crear", hablo de transformar: soy yo quien hace que se abra la semilla y brote el germen. Si empiezo a engendrar niños, puedo dar a luz a una humanidad entera. Si se trata de dar fruto, produzco todos los frutos de la naturaleza. Mi mente no se queda atrás: una palabra, un grito, y alumbro un mundo...
 
Soy la mente creativa. Escuchadme y dejadme actuar en vosotros, pues os traigo la curación: cualquier problema, cualquier sufrimiento viene de un Yo trabado por la incapacidad de crear. Soy la actividad, la seducción, el placer. No hay nada en mi que no sea bello. No hay desvalorización: soy lo que soy, siempre plena y viva.
 
En cuanto me encarno en un cuerpo, este se vuelve sublime. Nada ni nadie puede resistírseme, soy la seducción espiritual, carnal, total. En mí no hay nada repulsivo, ni ridículo ni feo.
 
Dejadme exultar en vosotros: soy el placer de ser lo que soy, sin prejuicios ni moral. Os enseño que todas vuestras ideas son bellas. Incluso vuestros pensamientos más atroces, más criminales, más abyectos, podéis considerarlos en su esplendor. Se permite la abundancia de pensamientos. Dejadlos brillar como estrellas efímeras en el firmamento de vuestra mente. Nada os obliga a ponerlos en práctica. Reconoced su belleza.
 
¡No os quedéis encerrados en vuestra fortaleza! Convertidla en templo con todas las puertas y ventanas abiertas: todas vuestras emociones son una delicia. Que bella envidia! ¡Que poderosa cólera! ¡Que maravillosa tristeza! Todo el abanico de sentimientos está a vuestra disposición, como un arco iris.
 
Todos vuestros deseos son respetables. Todo en vuestro cuerpo es armonioso. Si adoptáis mis ideas, os convertiréis en un ser luminoso. Si creéis en mis sentimientos, llegareis a la gracia. Cada sensación que tenéis de vosotros es un camino hacia la belleza. Estad seguros de vuestro poder de seducción. Cuando la Virgen sedujo a su Creador, yo estaba allí. Si ella no me hubiera conocido, no habría podido atraerlo.

La seducción es un estado místico, es el dialogo amoroso de la criatura con su creador".

Entre las interpretaciones tradicionales de este carta:
 
Mujer bella - Fertilidad - Ama - Madre cálida - Seductora - Creatividad - Adolescencia - Fecundidad - Encanto - Coquetería - Mujer de negocios - Prostituta - Amante - Artista - Producción - Belleza - Abundancia - Acción creativa no razonada, que no sabe adónde va - Ebullición - La pulsión vital como motor de crecimiento.
 
Palabras clave:

Fecundidad - Creatividad - Seducción - Deseo - Poder - Sentimientos - Idealismo - Naturaleza - Elegancia - Abundancia - Cosecha - Belleza - Eclosión - Adolescencia...
 
 
 
 
 

LA FRATERNIDAD MASÓNICA EN LA NOCHE DE SAN JUAN EVANGELISTA


En esta noche tan especial del 27 de Diciembre en que celebramos la festividad de San Juan Evangelista, y apelando una vez más a vuestra paciencia y comprensión, quisiera comunicaros algunos pensamientos que han surgido al reflexionar sobre la «fraternidad» masónica.
 
En primer lugar, pudiera suceder que debido al excesivo uso que se hace de ella, esta palabra acabe finalmente por convertirse en un tópico, como ocurre con tantas otras. Esto debe evitarse a toda costa, y tal vez una manera de hacerlo consista en recordar, cada vez que se pronuncia, el sentido verdadero y el significado profundo que encierra.
 
Fraternidad quiere decir 'hermandad', esto está claro. Pero en la Masonería la hermandad está ligada por lazos espirituales, ya que no se trata de una simple organización profana, sino que tiene un carácter eminentemente iniciático, y por lo tanto sagrado. Esto, se mire por donde se mire, es así: el dominio iniciático pertenece al ámbito espiritual, pues la raíz latina de iniciación (in ire) responde a la idea de comienzo, de entrada, de penetración, de vía o sendero por el camino del Conocimiento, con C mayúscula para distinguirlo del simple conocimiento racional y mental que sólo se refleja a sí mismo, incapaz de salir de sus propios límites discursivos.
 
Tal vez nos preguntemos en qué consiste dicho Conocimiento, y cómo podría ser definido, si es que esto último fuese posible. Sin necesidad de recurrir a largas explicaciones, diremos que el Conocimiento de que se trata no puede ser otro que el que nos reintegra a la auténtica identidad de nuestro ser, es decir, aquel que nos da la posibilidad de recordar (en el sentido de la "reminiscencia" platónica) qué o quiénes somos realmente, cuál es nuestro destino y la razón misma de nuestra existencia.
 
¿Para qué hemos recibido el beneplácito y el privilegio de la iniciación masónica sino para saber realmente quién somos? Si así no fuera ¿qué sentido tendrían todos estos símbolos y ritos cargados de significaciones cosmológicas y espirituales, y cuyo único fin es servir de soportes y vehículos en nuestro viaje hacia el Conocimiento, que ellos velan y revelan al mismo tiempo?
 
La estructura simbólica y ritual de nuestra Orden se remonta más allá de cualquier cronología, estando su origen en el tiempo mítico anterior a la propia historia. Tratándose de una herencia sagrada, ésta sólo puede proceder del Espíritu, que en la Masonería toma el nombre y la función ordenadora de Gran Arquitecto del Universo. Así, pues, siendo hasta en sus más mínimos detalles la inteligencia constructora del equilibrio y la armonía universal, el Arquitecto está incluido en su obra. Es más, él constituye en los seres ese principio inmutable que les da la vida y la posibilidad de ser. Por lo tanto, el masón no sólo debe conocerse a sí mismo sino también el mundo que le rodea, las leyes que lo rigen y lo moldean permanentemente, reconociendo en los seres y las cosas, que son como nosotros símbolos, un reflejo de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza del Gran Arquitecto.

Con lo que decimos no nos alejamos del tema que estamos tratando, pues esta solidaridad, esta comunión con el cosmos visible e invisible que nos rodea y del que formamos parte, es una muestra más de la fraternidad que debe presidir nuestra conducta, un ejemplo más del lazo indisoluble que liga entre sí a los diversos planos y niveles de la manifestación.
 
En este sentido, entre nosotros si realmente nos consideramos hermanos, y así es en efecto, debemos igualmente estar ligados por lazos de amor hacia el Conocimiento y la Verdad.
 
Pensamos que esta será nuestra marca o sello distintivo por el que nos podríamos reconocer como tales. Naturalmente, es obvio que cada cual puede y debe acometer la búsqueda del Conocimiento siguiendo la inclinación de su naturaleza, y encarnarlo a la luz de su íntima reflexión y con las armas de que disponga. Además, como dice el Volumen de la Ley Sagrada, «nadie puede añadir un solo codo a su estatura», llegando en esa búsqueda hasta donde le permitan sus posibilidades de comprensión.
 
Por otro lado, ya sabemos que la Masonería no es religiosa ni está supeditada a la estrechez del dogmatismo, cualquiera sea su signo. La verdad de las cosas es demasiado rica y generosa como para ponerle limites, manifestándose en cada uno de nosotros como una libertad sin trabas. El mismo Juan, recogiendo las palabras del Cristo, nos dice en su Evangelio: «La Verdad os hará libres».
 
La Masonería no es dogmática ni religiosa, pero si posee una doctrina y un método de trabajo, y nuestro deber es conocerlos, saber de qué se trata y llevarlos a cabo. Lo único que se nos exige es que nos desembaracemos de todo lo que nos es superfluo y añadido, y encerrarnos en nuestra particular cámara de re-Flexión; de «dejar los metales en la puerta del Templo», el cual no es otro que aquel que deseamos edificar en nuestro interior, pues éste que vemos es sólo el símbolo.

Fratenidad también sugiere la idea de nacer. Los hermanos son tales porque han nacido de los mismos progenitores. Debe haber, entonces, un padre y una madre común. En el caso del iniciado masón, ¿cuáles serían? Tratándose de paternidad y maternidad espirituales, esa progenitura debe proceder por un lado del Gran Arquitecto, nuestro Ancestro primordial, y por otro, de la propia Masonería.
 
Debemos considerar con esto la acción de dos energías complementarias, una vertical y otra horizontal. La primera, descendiendo directamente en plomada, fecunda e ilumina a la organización iniciática y tradicional, que representa el plano horizontal, el cual está compuesto por la substancia psicosomática y espiritual de los hermanos que la constituyen. Así, de la cópula producida por la acción de una energía celeste sobre otra terrestre, surge el «hijo de la luz», expresión ésta que se atribuye al iniciado masón.
 
Lo que decimos está ritualizado de una forma muy bella y clara durante la ceremonia de iniciación en el Rito Emulación. En el momento de «dar la luz» (o «dar a luz») al recipiendario, el Venerable da tres golpes con el mallete cuyos sonidos evocan la reverberación del trueno que anuncia la luminosidad del relámpago, símbolo de la Palabra fecundante del Todopoderoso Gran Arquitecto, Palabra dispensadora del re-nacimiento espiritual que virtualmente se comunica al nuevo iniciado. Y esa comunicación se realiza precisamente en la «cadena de unión» formada por todos los hermanos, y que no sólo se representan a ellos mismos, sino a «todos los masones esparcidos por la faz de la tierra», es decir a la Tradición misma.
 
«¿De dónde procedes, mi hermano?
 
De la Santa y Real Logia de San Juan, Venerable Maestro».

«En el Señor está toda nuestra confianza»
 
 
 

EXAMEN PARA APRENDICES MASONES


- Hermano mío, ¿qué es la vida?
 
La vida es la facultad de ejercer las funciones que resisten a la muerte en los seres organizados. Esas funciones, como el entendimiento, las sensaciones, la locomoción, ponen al hombre y a los animales en relación con los objetos exteriores.
 
La libertad que preside a sus acciones, le es común; pero el carácter distintivo que hace del hombre un ser aparte, es la actividad de su inteligencia, que se eleva sobre los sentidos para lanzarse al infinito, comprender las maravillas que le rodean y profundizar el porvenir. Es el único ser que sabe que debe morir. Dotado de percepciones intelectuales y de ideas morales, conoce sus derechos y sus deberes, y sabe que depende de él conformarse a ellos o separarse. Por oposición a la vida natural, se dice la vida futura o venidera.

La vida en el hombre y en los animales, no es más que una serie de expansiones y contradicciones de la sangre, como el movimiento en una máquina de vapor no es otra cosa que una serie de dilaciones y condensaciones del agua. En la máquina el principio activo es el fuego que transforma en vapor el agua contenida en la caldera. Obligada a buscar una salida, empuja un pistón y se escapa por un orificio para ir a condensarse al frío del aire y volverse de nuevo agua en un depósito, de donde una bomba alimenticia la introduce de nuevo en la caldera. Es el movimiento perpetuo mientras haya fuego, aire y agua.

En la máquina humana el principio activo es la electricidad; sus conductores son los nervios, su batería el cerebro, y los pulmones son el hornillo donde el calorío, desarrollado por la electricidad, obliga a la sangre a circular. El oxígeno que respiramos es el elemento del fuego, el carbono espirado es el humo, el corazón la bomba de alimentación que suministra la sangre, a los pulmones después de recibirla negra de las venas, adonde la envió el estómago; es el cilindro en que la sangre ya roja pasa por las arterias. La piel, con sus poros y extremidades, en el conductor cuyo frío equilibra la dilación producida por el calórico de los pulmones.

Una sola función contamos más que la máquina; la generación de la sangre por los alimentos, mientras que la caldera recibe el agua ya hecha. La circulación continua nos hace vivir, mientras tenemos sangre, aire, electricidad y buenos órganos. Cuanto más carbón se añade al fuego, más fuerza adquiere una máquina bien provista de agua. El aire contiene nuestro combustible, el oxígeno que arde nuestra electricidad; cuanto más aire se respire, pues, estando el estómago bien alimentado, más fuerza se da al cuerpo.

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia forma parte de la actividad del alma como la sensibilidad y la voluntad es la facultad de conocer y pensar, de donde nacen las ideas, la memoria y el juicio.

La inteligencia tiene su asiento en el sistema nervioso espinocerebral, que es el órgano exclusivo de las facultades intelectuales y de la sensibilidad externa. Da acción a los nervios de los cinco sentidos; pone al hombre en relación con los objetos del mundo exterior, y por medio de las sensaciones que el cerebro percibe, el hombre, ilustrado por la ciencia y por el conocimiento de lo que le causa placer o dolor, y conducido por su libre albedrío acepta o rechaza.

¿Qué es el instinto y en qué se distingue de la inteligencia?

El instinto precede a la forma de la organización y la elabora; dirige los resortes de las acciones vitales; hace mover el corazón; conduce e impulsa la sangre reparadora a todas las partes del organismo, y vigila sin cesar por la conservación de los individuos. El instinto es más activo en la infancia y en los animales; al acercarse a la pubertad, él es quien revela secretamente un porvenir de misterio y de amor. Sin nuestra voluntad, y hasta a pesar de ella, obliga a nuestra pupila a contraerse a la luz, a dilatarse en la oscuridad. Es una especie de inteligencia totalmente separada de la del cerebro. Tiene su asiento exclusivo en el sistema nervioso gangliónico, destinado a concurrir perpetuamente a las funciones nutritivas y reproductivas. De él parten los impulsos espontáneos, esos movimientos prontos de equilibrio que preservan de las caídas o amortiguan su efecto; producen las afecciones súbitas del corazón, y las pasiones que arrastran al hombre y a los animales a actos irreflexivos.

Se puede vivir sin inteligencia, pero el hombre más inteligente no viviría sin instinto. El hombre tiene el instinto de su inteligencia: ésta llega cuando el instinto está ya completamente ilustrado. El instinto sintetiza, la inteligencia analiza. Así el instinto, luz orgánica, forma primera del sentimiento y del pensamiento cuando está bien ejercitado, se convierte en inteligencia. La inteligencia se cansa y reposa, el instinto no descansa jamás.

En cada especie de animales, el instinto, o sea su inteligencia, es constantemente la misma, conforme a su constitución y necesidades, y el designio de la naturaleza; pero varía de una especie a otra y gradualmente del cordero al tigre, del ánade al águila. Sobre esta observación basaron la elección de los animales simbólicos, expuestos en Egipto a la veneración pública. Aquellos animales eran menos brutos que sus estúpidos adoradores.

¿Qué es la perfectibilidad?

La perfectibilidad o el engrandecimiento del alma por el pensamiento es el arte de comparar las ideas y sacar de ellas deducciones útiles al bienestar y perfeccionamiento de la humanidad. Esta bella facultad, que es el orgullo del hombre, y le hace tan superior a los animales por la extensión de sus concepciones, es generalmente más negativa que provechosa en sus resultados, porque el hombre se sirve de ella menos para el bienestar general y propio que para ejercer cierta supremacía sobre los demás porque el hombre con frecuencia hace todo, menos lo que le conviene. El bruto no aprende ni inventa; pero en cambio su especie no degenera.

¿Qué es el Universo?

El Universo es un nombre colectivo que significa el mundo en-tero; es decir, nuestro globo, nuestro sistema planetario, los astros visibles e invisibles, los mundos telescópicos y ultratelescópicos hasta el infinito, y cuanto estas cosas encierran; en fin, todo cuanto existe.

Comparado con el universo, nuestro globo es un átomo. "Si un solo cuerpo es un enigma para nosotros, dice Condillac, ¿qué enigma no ha de ser el universo?"


- Buffon ha dicho: "Todo es bueno, porque el universo físico el mal concurre al bien, y nada perjudica realmente al orden de la naturaleza."

Tómase también el universo en sentido particular, por la tierra, y a veces hasta por una parte de ésta. Así se dice: ir al fin del universo; Roma redujo al universo a su obediencia. Se aplica igualmente a los habitantes de la tierra, como en las locuciones: El Universo estaba a sus pies: el Universo temblaba delante de él: El señor del Universo, Dios Júpiter, Jehová, Braham, Allah, según las creencias.

Por último, el universo era el dios de los platónicos, a quien llamaban el Todo, el GRAN TODO, o sea la imagen, la estatua de Dios.

¿Qué es la filosofía?

Es el estudio de la razón, de la sabiduría y de los misterios de la naturaleza. No el joven ni el anciano deben desconocer este estudio. Nunca es el hombre bastante viejo para que le canse la ciencia de la dicha, ni bastante joven para vacilar en iniciarse en la práctica de esta ciencia; al contrario sería decir que todavía es tiempo o que ya es demasiado tarde para ser feliz.


La filosofía desembarazada al espíritu de todo vano temor, preocupación o superstición: estudiarla es querer ser libre. Por ella llega el hombre a dominarse, y el que está iluminado por la filosofía puede estar seguro de hacerse superior a las pasiones, porque esa ciencia le enseña que las pasiones deben ser siervas y no señoras de la razón. En fin, por ella adquiere el conocimiento de las causas y de los efectos, que le revela el camino por el cual puede llegar al fin y objeto de la vida, a la dicha.

¿Cuáles son H.·. mío, vuestras ideas sobre la electricidad?

La palabra electricidad trae a la imaginación una serie de fenómenos que presentan ciertas sustancias, como el ámbar y el succino, llamado en griego eléctrum, y que tienen la propiedad de atraer los cuerpos ligeros, propiedad que fue descubierta en el succino por un iniciado antiguo Thales de Mileto.


Esos fenómenos se deben al parecer a un agente fluídico, la electricidad, extendiendo en todas partes, y que tiene grandes relaciones con el calórico, con la luz y con el magnetismo. Este agente que parece desprovisto de pesantez no puede encerrarse en un vaso, porque el vaso ésta penetrado de él; no es perceptible a la vista, ni posee ninguna de las propiedades por las cuales se reconocen los cuerpos propiamente tales, sólidos, líquidos o gaseosos, y no es posible apreciarle sino por sus efectos físicos, químicos y fisiológicos.

Inmenso es el papel que la electricidad desempeña en la naturaleza. Es la única causa de la atracción y de la gravitación; opera las combinaciones, descomposiciones químicas: se eleva con el vapor a la atmósfera, y forma el relámpago, el trueno, el rayo, la lluvia, el granizo y la nieve, pone en movimiento la savia en los árboles, destruye torres y edificios y mata animales.

Su celeridad no es menos prodigiosa que su fuerza; es más veloz que la luz, pues recorre ciento quince mil leguas por segundo. Su luz es comparable con la del Sol tanto por el resplandor de sus rayos como por el calor que derrama. Es el calor más considerable que puede el hombre producir; nada le resiste, y a su influencia devoradora, los metales se volatilizan en un instante, y derrítense las piedras como la nieve en medio de un horno encendido. Ella sola con sus acciones positiva y negativa es capaz de sostener a los mundos a distancias dadas y fijas entre sí, alejándoles o acercándoles en ordenada armonía, y distribuyéndoles la atracción y la expansión. Ella con esa doble propiedad ha producido los mundos bajo el soplo de Dios, y puede producir otros nuevos: determina las evoluciones de la luz y del fuego, la vida y la muerte de vegetales y animales; la formación y movimiento de todos los cuerpos, su conflagración y descomposición, ya sea por medio de la fusión, ya por la volatización: ella, en una palabra, es quien anima y conduce todo el universo bajo las órdenes del Sup .·. A.·. como todos nuestros miembros están sujetos a nuestra voluntad.

El cerebro transmite estas órdenes, ya impulsando la electricidad a los extremos, ya retirándola con igualdad y celeridad. Todas las funciones de nuestro sistema nervioso son químicas, y todas tienen la electricidad por causa.

Terminaremos este interesante asunto con la explicación de un fenómeno tan frecuente como desastroso, de que tal vez nunca nos habréis dado cuenta. Sabéis que un litro de agua por el contacto de una pila eléctrica se convierte en dos mil litros de vapor; que otra chispa eléctrica se convierte instantáneamente en un litro de agua. Ese experimento os da una idea exacta de lo que pasa en la atmósfera en las grandes tempestades, en las lluvias torrenciales y devastadoras cuando el relámpago hiere a las nubes cargadas de vapor.

Recuerda H.·. mío:

El número cinco reemplaza ahora al número tres, lo cual indica que adelantáis en el camino que debéis recorrer. El cinco estaba considerado como un número misterioso porque se compone el binario, símbolo de lo que es falso y doble, y del ternario, tan interesante en sus resultados. Expresa el estado de imperfección, de orden y desorden, de dicha e infortunio, de vida y muerte que vemos en la tierra. Ofrecía a los antiguos la imagen del mal principio turbando el mundo o sea el binario obrando en el ternario.

Recuerda los cinco años de estudio que procedían a la manifestación del iniciado. El Gr.·. exige que hagáis cinco viajes y cada uno de ellos suministra asunto para una instrucción moral y variada. Sin embargo, sólo se os hará una reseña rápida que bastará para convenceros de que necesitáis un doble trabajo para llegar a la instrucción y al saber, recomendadas en este Gr.·.  a fin de alcanzar el objeto de extender vuestros conocimientos y los de la sociedad.

¿Qué reflexión os ha sugerido el último viaje?


La significación del último viaje es en extremo importante. Le acabáis de verificar, H.·. mío, en libertad y sin útiles, porque llegando al término de vuestros trabajos y por consiguiente la sabiduría.

Esas armas son la regla, el compás y la escuadra, símbolos de las virtudes y de las ciencias; el mallete y el cincel, que completan los cinco instrumentos del segundo grado, y que se resumen en las cinco puntas de la Estrella Flamígera; ese faro divino que debe guiar y alumbrar al iniciado. En el primer grado conoce el Delta, en el cual el iod representa la unidad, principio y fin de todo, que por sí misma no tiene principio ni fin: en el segundo grado, las cinco puntas de la estrella le representan la variedad, el conjunto de las cosas y la letra G, brilla en el centro, la Generación universal.

La legión de honor tomó las cinco puntas de nuestra estrella cuando Napoleón I pensó en condecorar a los compañeros de su gloria. Los cinco viajes recuerdan filosóficamente los cinco sentidos que son los fieles compañeros del hombre, y los mejores consejeros en los juicios que debe hacer. Un sentido puede engañarse; todos nunca, y toda sensación es una percepción que lleva consigo la rectitud.

El tacto es el sentido de tocar. El que reúne a la experiencia el tacto de las conveniencias, es tan raro como útil. El gusto, sentido que distingue los sabores figurado, sutileza de juicio. El abuso de las cosas aniquila el gusto. La vista, sentido por el cual se perciben los objetos. El fin de las cosas está siempre oculto a nuestra vista. El oído, sentido perceptivo de los sonidos. Sobre la naturaleza del oído se apoyan todas las leyes de la música y de la armonía. El olfato, sentido que percibe los olores, considerado como un sentido del sentimiento universal.

Los útiles (del latín utilis, útil,) llevados por el aspirante en sus viajes, recuerdan los instrumentos de las ciencias, del estudio y de la enseñanza de que hacían los antiguos iniciados durante sus cinco años de trabajo.

Llamamos trabajos al tiempo de fraternidad pasado en nuestras sesiones, porque el verdadero Mas.·. sabe que nada obtiene sin un trabajo razonado y constante. Con esa denominación ha querido la Mas.·. honrar el trabajo a que la naturaleza destina todos los hombres: en él descansa la vida social, y es por consiguiente la base de la sociedades, la condición indispensable de su existencia y la prenda segura de orden, de inocencia y de paz.

En los pueblos laboriosos es donde se encuentran más existencias felices, modestas, exentas de miserias y libres de las tentaciones de la necesidad y de las seducciones de la opulencia. El trabajo produce las buenas costumbres, la satisfacción del espíritu y del corazón de donde resulta el bienestar que constituye la dicha. Hasta la riqueza, adquirida; por eso nuestros templos están decorados con los instrumentos y emblemas del trabajo manual e intelectual.

Practica la virtud, nos dice la Mas.·. Si un H.·. es indigente, sé liberal; si está en peligro, socórrele; si está en el error, dile la verdad; si sufre, cúrale; si tiene penas, disípaselas; si ignora lo que es mejor o peor, instrúyele. Si haces todo esto, serás virtuoso y habrás trabajado bien.


El salario Mas.·. es simbólico. Significa que el iniciado como hombre de bien, no espera su recompensa en el porvenir, sino que la virtud, objeto de sus trabajos, le procura la paz del espíritu, la satisfacción y la dicha.

El Comp.·. se encuentra entre dos edades de la vida, a fin de recibir de los ancianos consejos y ejemplos, y transmitirlos a la juventud y a la infancia. Después de trabajar en su perfeccionamiento y en servir a la humanidad, puede aspirar a un honroso ascenso y a penetrar en el santuario.

Si resumís, H.·. mío las interpretaciones que oísteis en vuestra primera iniciación y en ésta, comprenderéis que el aprendizaje de la introducción en la Mas.·. el compañerismo, el estudio, y que aún os queda que conocer el coronamiento.

Se os ha demostrado que representabais en vuestra marcha un símbolo solar, y ese papel que aún continuaréis en la estación que os falta que recorrer, deberá de antemano haceros sentir algún presentimiento.


 

viernes, 22 de diciembre de 2017

ARCANO II - LA PAPISA O SUMA SACERDOTISA



Cuando levanté el primer velo
y entré en el patio externo del Templo de la Iniciación,
vi en semioscuridad la figura de una mujer,
sentada en un trono alto
entre los dos pilares del templo,
uno blanco, y uno negro.
 
El misterio emanaba de ella
y estaba a su alrededor.
 
Los símbolos sagrados brillaron en su verde vestido;
en su cabeza estaba una tiara de oro
sobremontada por una luna con dos cuernos;
sobre sus rodillas sostenía
dos llaves cruzadas y un libro abierto.
 
Entre los dos pilares detrás de la mujer
colgaba otro velo todo bordado
con verdes hojas y frutos de la granada.
Y una voz dijo:

"Para entrar en el templo
uno debe levantar el segundo velo
y pasar entre los dos pilares.
Y para así pasar,
uno debe obtener la posesión de las llaves,
leer el libro y entender los símbolos.
 
¿Es usted capaz de hacer esto?"

"Quisiera ser capaz," dije.

 
Luego la mujer dio vuelta su cara hacia mí
y me miró en los ojos sin hablar.
 
Y a través de mí pasó un estremecimiento,
misterioso y penetrante como una onda de oro;
los tonos vibrados en mi cerebro,
una llama estaba en mi corazón,
y entendí que ella me hablaba,
sin pronunciar palabras:

"Este es el Pasillo de la Sabiduría.
Nadie puede revelarlo,
ni uno puede ocultarlo.
 
Como una flor debe crecer
y florecer en vuestra alma.
 
Si usted plantara
la semilla de esta flor en vuestro suelo
aprendería a discernir lo verdadero de lo falso.
Escucharía solamente la voz que es insonora...
Miraría solamente en lo que está invisible,
y recuerde eso está en usted mismo,
es el templo y la puerta a esto,
y el misterio, y la iniciación."
 
II - La Papisa, Gestación, acumulación.

La Papisa tiene el número II, que en las numerologías corrientes se asocia a la dualidad. Pero, en el Tarot, 2 no es 1 + 1; es un valor puro, en sí, que significa acumulación.
 
La Papisa incuba.
 
La primera mujer de los arcanos mayores aparece enclaustrada, sentada junto a un huevo tan blanco como su rostro ovalado. Está doblemente en gestación: de este huevo y de sí misma.
 
Símbolo de pureza total, La Papisa revela en nosotros la parte intacta que nunca ha sido herida ni tocada, ese testigo virginal que llevamos dentro, a veces sin saberlo, y que representa, para cada uno de nosotros, un pozo de purificación y de confianza, un bosque virgen, por explotar, fuente de potencialidades. El encierro en el templo, convento o claustro lo simboliza la cortina que pende del cielo y se enrolla hacia el interior.
 
La Papisa ha sido vista a menudo como una iniciadora, una maga. Puede remitir a dos grandes figuras principales: la Virgen María, Inmaculada Concepción destinada a llevar a Dios en su seno, y la diosa Isis, fuente mágica de toda fecundidad y de toda transformación. Sobre su mitra, cuatro puntas indican el Norte, el Sur, el Este y el Oeste: situada en el centro de los puntos cardinales, su conciencia está ligada a la materia: la toma de conciencia se efectúa a través del cuerpo.
 
Su mitra se sale ligeramente del marco, concentrándose en un punto naranja. La Papisa viene hacia nosotros para hablar a la vez de nuestra vida material y del espíritu puro.
 
Desde un punto de vista negativo, se puede leer su blancura como frigidez, rigidez normativa, obsesión por la virginidad que conduce a la castración, prohibición de vivir. Como mujer, puede ser una madre nefasta que nunca permite que el huevo eclosione y que lo incuba con gélida autoridad.
 
El libro que tiene entre las manos la destina al estudio y al conocimiento. De color carne, nos indica que La Papisa estudia las leyes de la encarnación humana. También se puede pensar, puesto que no está leyéndolo, que ese volumen abierto no es sino ella misma, esperando que vengan a descifrarla, que la despierten. Remite también a las Santas Escrituras: La Papisa acumula el lenguaje de Dios padre, el lenguaje vivo.
 
Por último, las diecisiete líneas señalan su relación con La Estrella: la acumulación de La Papisa tiene por horizonte la acción del Arcano XVII. En el sentido positivo e iniciático, La Papisa prepara una eclosión. Espera que Dios venga a inseminarla.
 
Las tres cruces que adornan su pecho significan que, pese a estar enclaustrada en la materia, pertenece a lo espiritual. Representa el espíritu que habita en cada uno de nosotros y nos llama a comunicarnos con esa fuerza divina incorruptible. Fuera de la acción, en plena recepción acumulativa, depura con intransigencia todo lo que pudiera impedir el paso a la energía divina.

En una lectura

La Papisa se refiere a menudo a un personaje femenino, la madre o la abuela, que ha transmitido un ideal de pureza o una frialdad normativa. Suele encarnar a la madre fría, a la mujer sin sexualidad, que encuentra su justificación en una moral o un ideal religioso, que no sabe ser tierna. Pero su exigencia de pureza también nos puede indicar una mujer de elevada talla espiritual, una sacerdotisa, una terapeuta, una guía, sea cual sea su edad.
 
En amor, La papisa está dispuesta a formar una pareja basada en la unión de las almas.
 
El libro que tiene entre las manos puede orientarnos asimismo hacia preocupaciones del consultante relacionadas con el estudio o la escritura: la Papisa se convierte entonces en un escritor, un proyecto de libro o de cualquier otra obra, la gestación necesaria de una acción, incluso una actriz que tiene que estudiar un papel, una contable, una lectora asidua... O incluso la Virgen María en persona.
 
Enclaustrada, la Papisa sugiere aislamiento, espera, soledad elegida o padecida. Su color blanco puede indicar un deseo de que le dé calor una pasión amorosa, espiritual o creativa. Sexualmente, en el mejor de los casos vive en la sublimación; en el peor, en la frustración.
 
El misterio de La Papisa encuentra quizá su respuesta en su actitud frente al huevo que la acompaña: si lo incuba con gran exigencia y en alta soledad, puede salir de él un dios vivo. ¿No es el huevo de avestruz, en la religión católica, uno de los símbolos del nacimiento de Cristo?

Y si La Papisa hablara...

«He hecho una alianza con el misterio que llamo Dios. Desde entonces, en el mundo material no veo más que Su manifestación. Cuando contemplo mi propia carne, o la madera, o la piedra, descubro en ella la presencia del Creador. Cada matiz, cada tejido, cada variación de la realidad es una de Sus apariencias manifestándose en su infinita variedad. Vivo en el mundo de la energía divina. Palpito con toda la materia.
 
Bajo mis pies, todo el planeta se estremece: también es una manifestación Suya, sólo que más amplia. Vibro al compás del universo, con el fuego, los océanos, las tempestades, las estrellas...
 
La energía de toda la creación viene a mí. Sin embargo, soy un ser virgen. Nada ha entrado en mí más que el impensable Dios, no conozco la impureza. Sólo puedo tomar contacto con vosotros en esta dimensión intacta y sagrada de vuestro ser, vuestra esencia virginal. Si venís a hablarme de pasión, de sexualidad, de emoción, no os entenderé. Estoy mucho más allá de todo eso, más allá de la angustia, e incluso de la muerte. Pues si Dios está en la materia, ésta es inmortal, y ya no tengo miedo ni deseo alguno. Os ofrezco pues que os reunáis conmigo en lo que hay de divino en vosotros...
 
Si os volvéis como yo, podréis entrar en mí. Vuestro sufrimiento es impuro, vuestro pasado es impuro, no vengáis a mí con lo que está poluto, salid de ese estado. Porque la impureza es una ilusión, así como la culpabilidad.
 
¡Aceptad el esplendor virginal de vuestro ser! Hay en todos vosotros, los seres humanos, un estado que sólo se da a Dios, que sólo puede ser poseído por Él y que está en constante relación con Él. Lo mismo sucede en todo el mundo vivo: en cada planta hay un centro intacto. En toda lengua, lo que os habla es lo que las palabras contienen de inefable. Comprended que nada es vuestro, que no poseéis ese cuerpo, esos deseos, esas emociones, esos pensamientos. Todo eso es de Él, del desconocido eterno e infinito que os habita. Daos a Él. Recibidlo.
 
Soy despiadada, exijo que hagáis esta labor y que abandonéis, para uniros a mí, todo lo que no es digno de convertirse en el cáliz donde la divinidad pueda alojarse. Soy como esos templos en los que se practica el exorcismo, en los que hay que descalzarse para entrar, en las que se purifica el aire con incienso, en los que se lava a los creyentes con agua bendita.
 
En unión con la potencia que percibo en todo, mis debilidades y mis dudas se desvanecen. Habito mi cuerpo como un lugar sagrado, puedo en cada instante darle el lugar que me corresponde. Estoy inmersa en mi obra, y nadie me desvía de ella. Nadie puede tomarme o sujetarme con sus sentimientos, sus deseos, sus proyecciones mentales. No se me distrae. Nadie puede desviarme de lo que quiero. Yo misma no quiero nada, obedezco a la Voluntad divina. No soy indulgente, soy inflexible. No poseo ningún secreto, pues estoy vacía. Me doy a Dios, que es el único secreto.»

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:
 
Acumulación - Preparación - Estudio - Virginidad - Escritura de un libro - Contabilidad - Espera - Constancia - Retiro - Mujer fría - Perdón - Actriz aprendiendo su papel - Monja - Madre severa - Obstinación - Peso de la religión - Aislamiento - Frigidez - Persona de gran calidad moral - Educación estricta - Gestación - Necesidad de calor - Ideal de pureza - Soledad - Silencio - Meditación - Sabiduría en femenino - Figura carismática femenina - La Virgen María - Lectura de textos sagrados.
 
Palabras clave:
 
Fe - Conocimiento - Paciencia - Santuario - Fidelidad - Pureza - Soledad - Silencio - Severidad - Matriarcado -Rigor - Gestación - virginidad - Frio - Resignación...
 
 

 

LOS ALTOS GRADOS EN LA MASONERÍA

LOS ALTOS GRADOS EN LA MASONERÍA

Comienzos de la Masonería en los distintos países del mundo

ÉTICA Y CÓDIGO MORAL MASÓNICO

DICCIONARIO DE CONCEPTOS MASÓNICOS

MÚSICA MASÓNICA

ORACIONES PARA MASONES

TEXTOS, PLANCHAS, LITERATURA MASÓNICA

TEXTOS, PLANCHAS, LITERATURA MASÓNICA

INSTRUCCIONES, LITURGIAS, CATECISMOS, MANUALES...

INSTRUCCIONES, LITURGIAS, CATECISMOS, MANUALES...

VISITA MI CANAL EN YOUTUBE

VISITA MI CANAL EN YOUTUBE
ORACIONES DEL MUNDO EN VIDEO

SIGUE MIS PUBLICACIONES EN FACEBOOK