sábado, 27 de octubre de 2018

LA OFICIALIA DEL PRIMER VIGILANTE


La unión de un grupo de masones reunidos ritualmente para trabajar a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo constituye la Logia.
 
Desde su puesto en Logia, de Oriente a Occidente y del Norte al Sur, cada hermano desempeña su función participando en el rito que simboliza el proceso cosmogónico que da cumplimiento Plan del Gran Arquitecto del Universo, quien lo lleva a cabo por medio de los principios universales que de El emanan, según las diferentes formas tradicionales señalan.


 
La Logia, símbolo del cosmos, se constituye de forma análoga a como lo hace éste; y las llamadas "oficialías", que son las funciones desempeñan los oficiales de la Logia, se corresponden, de alguna manera, con las funciones que desempeñan los principios universales en la constitución del cosmos y, podríamos decir, asumen el carácter de éstos. Por ello los oficiales en el desempeño de sus funciones en Logia, así como los demás masones que la componen, trascienden lo individual uniéndose en lo universal, confirmando así el carácter universal de la Logia.

Una de las oficialías de la Logia es la del Primer Vig.·., quien junto con el Ven.·. Maestro y el Segundo Vig.·. tienen su correspondencia en los "tres pilares de la Logia", o las "tres pequeñas luces":

- El Ven.·. Maestro con la columna jónica, situada al Sudeste, que simboliza la Sabiduría.

- El Primer Vig.·. con la dórica, situada al Noroeste, que simboliza la Fuerza.

-El Segundo Vig.·. con la corintia, situada al Sudoeste, que simboliza la Belleza.

Los tres principios universales, síntesis de los principios por los que se establece el cosmos, y por los que se establece de manera análoga la Logia.

El Ven.·. Maestro y los dos Vigilantes están situados en la Logia en los vértices de un triángulo: El Ven.·. en el vértice de Oriente, el Primer Vig.·. en el vértice de Occidente, y el Segundo Vig.·. en el vértice del Sur. Este triángulo encierra en su interior el que forman los "tres pilares de la Logia", que a su vez encierra en su interior el Ara con las Tres Grandes Luces y el "Cuadro de Logia".

La resultante de estas trazas geométricas es el centro de la Logia, punto de cruce de los ejes que la miden (Oriente-Occidente, Norte-Sur, y Cenit-Nadir); centro por donde se establece la comunicación con lo universal, por donde se traspasa este mundo alcanzando los mundos superiores. Este centro no es un lugar geométrico, ni físico, aunque éstos lo simbolicen, es un "lugar" espiritual en el cual se da la presencia real del Espíritu en la tierra transmitiendo la influencia espiritual; es el lugar donde se apoya la escalera "cuya cima toca los cielos".

Es: "la casa de Dios y la puerta del cielo", el "solar" de la herencia paterna al que hemos sido devueltos.


De la institución de un centro espiritual se trata en las Escrituras cuando hacen mención de la construcción del Tabernáculo y de la edificación de los Templos de Salomón y de Zorobabel.

"Un centro tal, constituido en condiciones regularmente definidas, debía ser, en efecto, el lugar de la manifestación divina, representada siempre como "Luz"; y es curioso subrayar que la expresión de "lugar muy iluminado y muy regular" que la Masonería ha conservado, parece ser un recuerdo de la antigua ciencia sacerdotal que presidía la construcción de los templos".



La presencia espiritual en el Templo reviste, entre otros, un aspecto interior y otro exterior, que está claramente señalado en la tradición cristiana por la frase:

"Gloria in excelsis Deo, et in terra Pax hominibus bonae voluntatis". Las palabras Gloria y Pax se refieren respectivamente al aspecto interno, con relación al Principio, y al aspecto externo, con relación al mundo manifestado. (R. Guénon)

A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo se encomiendan los trabajos masónicos, y los rituales y catecismos masónicos caracterizan a la Logia como lugar "donde reina la Paz",

"... que en su sentido esotérico, está señalada en todas partes como uno de los atributos fundamentales de los centros espirituales establecidos en este mundo (in terra)."

Desde el punto de vista del microcosmos, el centro de la Logia simboliza el estado primordial del ser humano, el estado original, "en el centro", en el Paraíso terrenal, desde donde éste establece directamente la relación con su Artífice. Así pues el centro de la Logia desde el punto de vista del macrocosmos simboliza el centro espiritual de este mundo o, lo que es lo mismo, el centro por donde este mundo está en comunicación con el Gran Arquitecto del Universo; y desde el punto de vista del microcosmos simboliza el centro espiritual del ser humano, que es el centro por donde éste puede acceder, igualmente, a la Unión con Él.


Volviendo a la oficialía que nos ocupa el primer deber de un Vig.·. en Logia es asegurarse de que la Logia está debidamente cubierta. La expresión masónica "estar a cubierto" está simbolizada en la Logia por su techo estrellado que representa la bóveda celeste, es decir el cielo. Y aquí, cielo significa:

..."lo que cubre", "lo que esconde", pero también "lo que está escondido"; y este último sentido es doble, es lo que está escondido a los sentidos, el dominio suprasensible, y es también, en los períodos de ocultamiento o de oscurecimiento, la Tradición que cesa de estar manifestada exteriormente y abiertamente, es decir el "mundo celeste" que viene a ser entonces el "mundo subterráneo".

El Guardatemplo, o "tejador", es quien cubre el Templo, el "cubridor" de la Logia, el "guardián del umbral". Su función simboliza la guarda y custodia de la Logia, como caverna iniciática, vigilando el tránsito de aquellos que, procedentes del mundo de fuera, es decir del mundo profano, aspiran a acceder al mundo de dentro, el recinto sagrado. Y señalamos esta función, cuyo desarrollo sería objeto de otro trazado, por estar relacionada y, en cierta medida, complementarse con el deber de asegurarse de que la Logia está cubierta, que decimos tiene encomendado el Vig.·.. En este sentido, la función de éste consiste en guardar, o cubrir, la Logia, el centro espiritual en este mundo; lo cual representa, por una parte, conservar:

"Siempre intacto el depósito de la Tradición, que no está afectado por los cambios que sobrevienen en el mundo exterior".

Y por otra, asegurarse que el Guardatemplo cumple su función, la vigilancia del acceso a la iniciación como "incorporación" a la Logia, es decir al centro espiritual en este mundo, y por ella a la cadena de la Tradición.


El Primer Vig.·. se sitúa en la Logia al Occidente y su atributo es el Nivel. Está allí para ayudar al Ven.·. Maestro a abrir y cerrar la Logia, vigilarla y despedir a los obreros contentos y satisfechos. Está ubicado en uno de los extremos de ésta, en el que se halla situada la puerta, y en el que está, igualmente, el Guardatemplo, con lo que hemos visto que ello representa.

Situado enfrente del Oriente, refleja, a la Logia, la Luz que el Ven.·. Maestro irradia; esta es su función de instructor de la Logia, reflejar la Sabiduría que aquél representa. Al mismo tiempo vigila e inspecciona, desde la horizontal, es decir con el Nivel, los trabajos de la columna del Sur; en particular aquellos que realizan los Compañeros, de cuya instrucción y tutela está directamente encargado; función que se ve complementada, desde la vertical, por el Segundo Vig.·., encargado particularmente de la de los Aprendices, viéndose ambas unidas en la Escuadra del Ven.·. Maestro.

La función de despedir a los obreros contentos y satisfechos puede entenderse como el justo efecto de unos trabajos "justos y perfectos". En este sentido el Primer Vig.·. debe cumplir su función de instructor y vigilante de los trabajos, como todos los obreros deben cumplir, en sus diferentes grado y condición, las funciones que les corresponden. En tanto en cuanto los trabajos sean hechos así, los obreros marcharán contentos y satisfechos.


Corresponde pues al taller en su conjunto, si bien es cierto que la jerarquía de funciones lleva consigo la correspondiente jerarquía de responsabilidades, poner voluntad y empeño para trabajar rectamente, en vertical y en horizontal, y levantar así obra regular.

Cada cual debe trabajar según su grado y función; unos recibiendo, receptivos y abiertos, otros devolviendo y transmitiendo aquello que anteriormente se les ha dado y han recibido y que en modo alguno les pertenece. La intención real de obrar así hará darse cuenta al taller de sus deficiencias y carencias, que puede ocurrir que sean sustanciales pero que, en sí mismas, serán un estímulo para superarlas. Reconociéndolas se reconoce el taller y se reconocen los obreros en Libertad, Igualdad, y Fraternidad. De esta manera, la asimilación de la influencia espiritual transmitida por el Gran Arquitecto del Universo, que preside real y efectivamente la Logia, será su salario justo, "aquí Paz y después Gloria", y marcharán contentos y satisfechos.


 

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