miércoles, 6 de diciembre de 2017

LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA NATURALEZA


En tiempos antiguos se tomó considerable nota para la comprensión de los elementos, puesto que se les consideraba los ladrillos de construcción del Universo, y muchos creyeron que ellos eran parte también de su propia estructura básica. Los Sabios de esos tiempos los vieron como un reflejo del universo. Estudiaron las estrellas y la naturaleza, y utilizaron la información que reunieron como un método para comprender a su Creador y sí mismos.

Todos nosotros ahora vivimos dentro la naturaleza, aún quienes viven en pueblos y ciudades, y a la mayoría de nosotros nos tranquiliza caminar por el campo o a lo largo de la playa. Pocos de nosotros se toman el tiempo para estudiarlos verdaderamente, pero si nos interesamos en seguir estas creencias antiguas, hallaríamos que la misma naturaleza contiene la clave de mucho conocimiento interno sobre nuestra propia naturaleza, y de la parte que desempeñamos en el gran Plan Cósmico.

- Cada día nos calentamos con Fuego,
- Nos bañamos con Agua,
- Sentimos el Viento en nuestros cabellos,
- Caminamos sobre la Tierra.

Muchos se pasmarían al darse cuenta que esos mismos elementos se pueden interpretar como funcionando dentro de nosotros. Estamos hechos por las mismas leyes, y estos elementos no sólo se sienten alrededor de nosotros, sino que muy ciertamente se pueden expresar a sí mismos en muchas formas dentro de nuestra naturaleza. A causa de esto los elementos son considerados por algunos como muy importantes y, por analogía, se pueden comparar como sigue:

Fuego = Deseo
Agua = Emociones
Aire = Pensamiento
Tierra = Estabilidad

Hay muchos dichos que han resultado de esto, y no es por accidente que oímos cosas tales como:

Las Llamas de la Pasión (FUEGO)
Ahogados por la Emoción (AGUA)
La Brisa fresca de la Razón (AIRE)
Sólido como una Piedra (TIERRA)

Y hay muchas analogías más, si nos interesamos en pensarlas. Mientras más estudiamos la naturaleza, y la comparamos con nosotros, más podemos saber y quizás aprender a entendernos, y darnos cuenta de lo especial de nuestra propia individualidad.

¿Alguna vez deseó Ud. saber porqué decimos "Dios el Padre," y llamamos al mundo en que vivimos como "la Madre Tierra"? La naturaleza se puede considerar como la Novia y el reflejo de la Creación. El Padre es el Creador, la Madre es quien alimenta a todo lo que se manifiesta en la Tierra - ambos funcionando en polaridad perfecta. Se nos dice que todo en la naturaleza está hecho con los 4 elementos básicos, y vale la pena examinar cómo esto puede afectarnos también.

LOS REINOS ELEMENTALES

Se dice que los Reinos Elementales representan las Fuerzas Internas Espirituales de los 4 elementos. Se muestran como imágenes que las gentes han construido a lo largo de muchos cientos de años y que han asumido una vida separada propia.

Algunos son sumamente visibles, y el antiguo pueblo Celta recoge muchos relatos de los Gnomos, Hadas, y Duendes, o las "Personas Pequeñas," como los irlandeses a menudo los llaman. Todos estos son parte del elemento Tierra. Menos comúnmente conocidos son los Silfos, las Salamandras y las Ondinas, que son parte de los elementos Aire, Fuego y Agua respectivamente.
 
Cada Reino Elemental reside bajo la dirección de un Rey Elemental, quien a su vez sirve a uno de los 4 grandes Arcángeles. Junto controlan los esquemas del clima del mundo.
 
Los elementales son criaturas traviesas, quienes se dice que son tan encantadores, que pueden conducirnos al olvido de nuestro propio destino en tierra. Pero en verdad esto simplemente significa que la obsesión - como con cualquier cosa- puede tentarnos a vivir en un mundo de fantasía de sueños y falsas promesas, dejándonos incapaces de confrontar y manejar nuestras vidas cotidianas. No obstante, el contacto con ellos no solo es inevitable, sino profundamente enriquecedor y, cuando se les trata con amor, respeto, adecuado control, pueden reforzar la magia de nuestras vidas al habilitarnos para verdaderamente ver y entender la imponente belleza interna y el poder de los 4 elementos que nos dan vida; y a cambio, nosotros por nuestro contacto con estos Seres, podemos asegurar su existencia continuada.
 
Los poderosos elementos Aire, Fuego, Agua y Tierra son el dominio de los reinos Elementales tanto como lo son nuestros, y se dice que tan sólo con la protección de los Arcángeles, y el permiso de los Reyes Elementales, podemos mantener cualquier semejanza de control.

Aunque los escépticos despacharían su descripción como puros vuelos de fantasía, se nos dice por quienes creen, que los Reyes de los Elementales y sus reinos son parte intrínseca de nuestra herencia.

Ellos comparten nuestra existencia, y su espíritu vive dentro de nuestras propias naturalezas tan ciertamente como nosotros experimentamos su naturaleza exterior.

EL ELEMENTO FUEGO

El Fuego es deseo. Es entusiasta, calentador, y la chispa de la vida. Es apasionado, emocional, indomable, el más poderoso de las fuerzas de la energía, porque él representa la fuerza del Espíritu. Es una llama que palpita, o una llama que destruye... Brilla en el Sol. Danza en el Fuego del hogar, atrae el ojo, y el deseo. Da color a la sangre. Es el pulso de nuestro ser.

El Fuego es rojo. Es el calor moderado que mueve con deleite la tierra; el ansia por vivir, la luz por la que vemos. Dinámico, movible, lleno de chispas, atrevido, vital, inteligente en su urgencia. El Fuego es activo, se eleva. Es el principio de la vida. Su esencia es la vida, calienta, compele, excita, propulsa con entusiasmo. Ama la pasión de la juventud.

El Verano es Fuego - el silencioso pero penetrante latido del corazón de la creación. Es vida en su plenitud. El Mediodía es Fuego, cuando el Sol quema más fuerte. Es estar de pie con los brazos estirados hacia el dador de vida, de luz y calor que fluyen hacia abajo - un acción de gracias a la alegría, la felicidad y la maravilla de juventud.

El Fuego es el Cetro de nuestro nacimiento. Es la intrepidez y la irreflexión del joven. Es el salto de deleite salvaje, el bullicio de la excitación. Es nuestra esperanza, nuestra meta, nuestro deseo, nuestra energía y urgencia por el futuro. Vive. ¡Es!

El Fuego yace derretido en el centro de la tierra, pero tiene el poder para abrirse paso a través de la corteza. Es nuestro impulso incontenible, nuestro calor, nuestra fiebre, nuestra pasión por amar u odiar.
 
El Aire abanica sus llamas, pero se necesita de la Tierra para contenerlo. Solo el Agua puede apagarlo. El Fuego no puede construir, aunque es la esencia de "ser." No puede absorber, pero por sí mismo, atrae a otros a su tibieza. Da vida, pero puede destruir la vida que da. Es tenazmente protector, pero se necesita protección contra él mismo.

El Fuego es el Padre de la Esperanza y el deseo del Espíritu. Es la fuerza viviente. Somos Fuego. Con nuestra chispa de vida, somos divinos. ¡Vivimos!

El Fuego dentro de nosotros

Si verdaderamente queremos entender los elementos, necesitamos tomarnos el tiempo para estudiarlos e intentar relacionar su conducta con lo que ocurre dentro de nosotros. Por ejemplo, hay una gran diferencia entre la llama del hogar en contraposición a un bosque ardiendo. Uno es tibio e invitador, y el otro puede devastar en su destrucción.

¿Sabes qué hace que una llama continúe ardiendo? Enciende una vela y observa a la llama oscilar en la brisa. Se puede apagar fácilmente por un fuerte viento o un vacío completo- pero la llama de una vela es muy pequeña.

De esto, entendemos que el Fuego necesita aire para sostenerse, pero no un ventarrón aullador. El Aire significa pensamiento y razón, y el Fuego significa deseo. ¿Qué aprendemos de esto? ¡El entusiasmo en nuestra naturaleza necesita sostenerse con la constante comunicación y relación, pero razonamiento y lógica en exceso pueden matar nuestro deseo si no es lo suficientemente fuerte en primer lugar, lo mismo que un viento fuerte puede apagar una llama frágil!

¿Cuántas veces te has entusiasmado acerca de algo y después "razonaste" y te convenciste de que no te convenía? ¡Muchas veces, sin embargo, el encuentro con otros puede avivar las llamas, y entonces necesitamos vigilar que no se nos salga de las manos!

Las alteraciones emocionales son quizás las cosas más peligrosas, puesto que pueden hundir completamente nuestras esperanzas y deseos, en la misma forma en que el Agua puede apagar al Fuego.

Estudia todos los niveles del Fuego, desde la chispa inicial a las poderosas explosiones en la superficie del Sol, y mira las diferentes maneras en que puede comportarse, solo o asociado con los otros elementos. Entonces compáralo con tu propia naturaleza, y ve si puedes relacionarlo dentro de ti o de otras personas. ¡Debe haber algunos resultados interesantes!

Cuando has perdido tu camino...

Sal y camina hacia el Sol. Siente su radiación en tu cara. O siéntate cerca del Fuego del hogar o de la chimenea y observa como su resplandor lanza sombras danzantes por el cuarto alrededor tuyo. Es confortante y cálido. Absorbe su tibieza y date cuenta de la felicidad que se puede alcanzar al permitirte la libertad de ir detrás de tus más secretos anhelos. Tú eres la única persona que puede hacer realidad tus deseos. Nadie más puede hacer esto por ti.

El Fuego se trata de energía y entusiasmo, la vitalidad de la vida. Es acerca del humor y la pasión, y de encontrar el valor de aferrarte a tus convicciones. Es acerca de la esperanza, y sobre todo esperanza del futuro.

Elementales del Fuego - DJIN

 Arcángel Miguel

Si estás de pie en el calor de un día de verano, y buscas en el cielo, puedes quedar deslumbrado por el resplandor de la luz, pero si miras fijamente en lo profundo del corazón de un bosque en llamas, tal vez puedas ver una figura resplandeciente que danza en el centro. Ese es Djinn, y su Reino queda en el corazón del Sol y de todos los Fuegos de la tierra, porque él es el Señor del Elemento Fuego, y reside bajo la jurisdicción del Arcángel Mikael, su Amo. Cuando se le pide protección a Mikael, se puede ver a Djinn fluctuando al lado de Él, ávido de cumplir Sus mandatos, como un magnífico genio de la lámpara. Juntos, estos Grandes Seres poderosos dirigen y controlan el movimiento del Fuego, y las fuerzas de la energía de vida alrededor de la tierra.

Quien ve a este Rey Omnipotente dice que se les aparece como una explosión de energía estallando en luz, la forma puntiaguda táctil, dotado con zarcillos de calor al rojo blanco y chispas de Fuego, una vibrante masa de llama viviente. Sus ojos de diamante brillan con la oscuridad de las ascuas de carbón, y su capa va del vibrante amarillo al rojo de la lava fundida cuando hace erupción desde adentro de la profundidad de los iracundos volcanes de la tierra.

 Djin

Este Rey es imponente en magnitud, y tan incontenible y aterrador como una tormenta eléctrica pero, aunque parezca feroz, también puede ser tan gentil y confortante como la trémula luz de una vela en un cuarto oscuro, o el calor moderado de una lámpara en una noche invernal. Se dice que si nos atrevemos a captar su mirada, Djinn nos retendrá inmóviles y cautivos, suspendidos en su mirada fija, a medida que quema hasta llegar a los profundos deseos de nuestros corazones -deseos que laten en el centro de nuestro ser- y que cuando habla el crujido de las hogueras resuena en su voz.

Es por la fuerza del poder de Djinn que atrae a las diminutas chispas de luz -las Salamandras de su Reino- bajo su mandato. Luminosos y exigentes, llevan sus linternas dentro de sí mismos, llameantes y chispeantes, titilando y cayendo en forma de cascada mientras lo rodean, estallando con energía en su insistencia por entrar en acción.

Elemental del Fuego

Se dice que, si cerramos nuestros ojos y nos concentramos en nuestra visión interna, podríamos tener la suerte de ver a estos chispeantes seres elementales fluctuar y caer en cascada como un reguero de estrellas luminosas puntiagudas, a medida que se unen en móvil formación, haciendo la danza de la vida en los Fuegos de nuestro corazón.

EL ELEMENTO AGUA


El Agua es emoción, sentimientos, sueños y alimento del corazón. Refresca, enfría, es húmedo, fluido, pesado y misterioso, toma la forma de cualquier cosa que lo contiene. El Agua es el alimento de la vida, y esencial para la vida, puesto que todas las cosas emergieron del mar. El Agua apaga la sed de la Tierra hecha estéril por el Fuego y el Aire.

El Agua es serenidad. Es azul, claro y pasivo, pero se cuela por las grietas de nuestras defensas. Fluye con nuestro humor, y no se puede agarrar, ya que se resbala por las manos. Es la rápida corriente de una tormenta en ciernes, la pesada espuma a lomos de las mareas del océano. Puede corroer y ahogar. Empero también es la apacibilidad de las ondas en una piscina de cristal. Mueve, mengua, fluye, limpia, alivia.

Es el brillo del Santo Grial, sostenido en alto y desbordando con amor, o repentinamente volcado para sofocar con lágrimas. Es el lamento de la alegría o el sollozo de la angustia.
 
"Camina cuidadosamente con tu corazón, pues te atreves a caminar sobre el Agua".

El Agua es crepúsculo - el Sol, sombreado en el oeste, y la líquida luna de plata, escalando lentamente para reclamar el cielo oscurecido de las sombras. Es otoño - el temblor de las hojas a medida que pasa el ánimo del verano.

El Agua es Madurez, la hermana de Sentimiento. Cambia. Ajusta.

Es el azul jade de la depresión, y el tinte sutil, pasivo, de la alegría. Es nuestro ser astral. Forma nuestros pensamientos, pero los pensamientos pueden darle forma. Es empujado e inspirado por los vientos del aire, absorbido en la plenitud de la Tierra, pero en una tormenta amenaza con ahogar el Espíritu, la energía, el deseo de la vida. Porque el Agua escupe en la cara del Fuego.

Sólo el Agua puede traer la santidad del amor verdadero, el balance de la armonía. Es engañoso, sutil y huidizo. Tiene fuerza y poder, ritmo y ciclo, caridad y compasión. Es el espejo brumoso de los instintos subconscientes de nuestro pasado, y nuestra necesidad consciente del futuro.

El Agua es el murmullo secreto de nuestro corazón, y la reflexión gentil del Espíritu en manifestación.

El Agua dentro de nosotros


Las Emociones son tan extrañas e inexplicables como lo es el agua. Ellos surgen dentro de nosotros, a menudo por su propia cuenta, sin tener en cuenta la razón o el pensamiento y, sin control, pueden conducirnos al trauma y la confusión. Muchas veces una persona podrá decir "conozco la lógica del asunto, pero en realidad es un asunto diferente." Cuando estamos heridos a menudo lloramos. Cuando estamos felices a menudo lloramos, y a menos que podamos contener nuestras emociones, podemos anegarnos y a otros con nuestras lágrimas.

El Agua necesita ser contenida porque si no corre desenfrenada y desperdiciada. Observa el movimiento de agua cuando cae en forma de cascada, cristalina y clara encima de las rocas de una quebrada, luego compárala con la quietud límpida de un claro herboso junto a un remanso, y cómo se expresan ambas cosas dentro de tu propia naturaleza. Deja correr el agua de la llave y siente su frescura deslizándose entre tus dedos, después intenta recogerla con tus manos.

Imagina lo que pasaría si e rompieran las paredes de un dique, o si los ríos se secaran y la temporada de lluvias no llegara nunca. Todo esto se puede comparar con los sentimientos dentro de nosotros, tranquilos y mansos como la quietud de un remanso, o tan furioso e incontrolable como las altas y poderosas olas de un mar tormentoso.

El Agua es el gran purificador, limpia y lava el desorden y la mugre, lo mismo que la emoción más elevada de amor puede limpiar y revitalizar nuestro ser interno.

El Agua no es ligera y luminosa como el Aire, que representa el coqueteo, y no tiene el calor del Fuego, que es el deseo. Es blanda, límpida, maleable, y se puede contener fácilmente o derramar por el toque del amor. Los pensamientos pueden agitar las ondas del agua, o batirlas en una tormenta.

Nuestro Espíritu de entusiasmo puede humedecerse severamente por la emoción incontenida, pero la Tierra y la estabilidad dentro de nosotros se avivan y se enriquece con el fresco y gentil toque de la lluvia.

¿Que tan emotivo eres tú? ¿Puedes contener tus sentimientos para que enriquezcan tu naturaleza, y nutrir y reavivar a quienes están a tu alrededor? ¿O eres demasiado reactivo, rápido en ofenderte, o quizá inmovilizado por miedos irracionales? ¿Qué significan la alegría y la tristeza para ti? ¿Te atreves a permitirte amar verdaderamente?

Cuando has perdido tu camino...

Camina por una playa, nada en un límpido remanso, o toma una ducha y siente que el agua lava y arrastra tus problemas. Limpia y sosiega. Relájate e imagina la alegría de poder permitir que tus sentimientos fluyan a través tuyo sin restricción ni miedo. Nadie puede tener verdaderamente tu amor a menos que en verdad te ames a ti mismo. El Agua se relaciona con la tranquilidad, la apacibilidad y la compasión, el florecimiento de un corazón abierto. Su campo es el amor, y sobre todo el amor de dar sin pedir nada a cambio, y sin condiciones.

Elementales del Agua - NIXSA

Arcángel Gabriel

Si se está de pie junto al mar en un día ventoso de otoño, y se observa a las olas cuando chocan en la orilla, es posible que en la lejanía se vea una forma translúcida, encorvada, estirándose desde las profundidades del lecho marino abajo. Es Nixsa, y su reino queda en las profundidades de los océanos y los ríos de la tierra.

Es el Señor del Elemento Agua, y reside bajo la jurisdicción del Arcángel Gabriel, su Amo. Cuando quiera que Gabriel es invocado por protección, Nixsa se elevará a su lado, fluido y cambiante, trémulo de poder, mientras en chorros de rocío espera hacer su cometido. Juntos dirigen y comandan el movimiento de la lluvia, el flujo y reflujo de las mareas, y las respuestas instintivas sobre la tierra.

Nixsa

Quien ve a Nixsa, dice que es una figura arremolinada, majestuosa, de pujante intensidad. Sus cabellos son largos y fluidos, tocados con el brillo húmedo de alga marina, y salpicado como tentáculos de plata y gris. Sus ojos son gotas luminosas, siempre en tembloroso movimiento, reflejando el eco de un siglo de lágrimas, y a su alrededor extiende una capa, del color de alga marina, bordeada con espuma blanca de las altas olas del mar.

Nixsa puede ser tan gentil y maleable como un límpido remanso, o danzar y emitir luz como un río que cae en cascadas, pero también puede levantar hasta los cielos inmensas olas oceánicas, tan salvajes e indómitas como una tormenta tenaz. Si atrapamos su mirada, se dice que sus centelleantes ojos devolverán nuestra mirada envueltos en misterio, éxtasis hipnótico, mientras que lentamente saca de nuestras profundidades una desconocida y latente ternura que duerme impresa entre nuestros sueños. Y cuando nos habla, oiremos el distante murmullo de aguas corrientes fluyendo en su voz.

Elemental del Agua

Con una persistente ternura en su mandato, Nixsa evoca de los océanos a seres elementales diminutos, conocidos como las Ondinas de su Reino. Llueven en gotas alrededor suyo; pequeños, plateados chorrillos de agua; delicadas y alegres criaturas que danzan con el delfín, y giran en remolinos con las sirenas y peces del mar. Se nos dice que si miramos cuidadosamente, podemos verlos caer en forma de cascada en los arroyos que descienden por las laderas, durmiendo en conchas entre las piedras de las orillas, o paseando alegremente en las espaldas de las olas espumosas de las mareas.

EL ELEMENTO AIRE

El Aire es pensamiento. Es movimiento, contacto, comunicación, y los impulsos de la mente. Es la flexibilidad de acción - lo rápido, lo alerta, lo chispeante y lo nuevo. Se estira hacia afuera y hacia arriba, hacia abajo y hacia adentro. Es flotante, flexible, cede ante el estado de ánimo, y sin embargo es aún fuerte y persistente.

El Aire es primavera, la inocencia y la vibración del principio de una nueva estación, el brote de las hojas desde las semillas de la mente, y la fe en uno mismo, y la creencia en el propio destino. El Aire toca el color del Sol, y capta el pensamiento de la vida. Es la respiración del ser vivo. Si pudiéramos verlo, sería de color Amarillo.

El Aire es hijo de la Sabiduría, nuevo en la vida, de ojos abiertos, expectante y apresurándose precipitadamente a la luz. A veces tormentoso, sopla, baila, fastidia, busca, pregunta, desarrolla y respira. Se esfuerza en aprender y enterarse. Puede rugir, aullar y atormentar.

Es el suave toque de la inspiración - la fresca brisa primaveral de la razón, danzando en nuestros cabellos cuando caminamos por el valle del descubrimiento. Tiene la inocencia de los corderos retozando en la colina, y el estallido súbito de la luz encima de la oscuridad del horizonte.

El Aire es la Espada de nuestra protección, un valiente retador a la voz de la emoción y del deseo. Crece, y en su crecimiento da nacimiento una y otra vez, lanzándose, arrastrando, haciendo olas en las aguas, ondula en los árboles de la tierra y abanicando el fuego del hogar en nuevas llamas. También puede cabalgar en la tormenta de su propia hechura. Sopla polvo en la cara de la estabilidad, convierte las ascuas en un furioso infierno y castiga las peñas en el mar, blanco con el rocío del ventarrón aullante de un amargo viento del este - la razón convertida en un disturbio.

El Aire es una idea, un pensamiento objetivo, una llamarada de inspiración e ingeniosidad. Es el brillo del genio, o la inquieta agonía de una mente atormentada. Es el nacimiento de la comunicación, que yace en el Este, donde la fe y el día empiezan. El Aire es el alba de la conciencia a través de las brumas de la inocencia, y es el heraldo de la Inteligencia del Espíritu cuando respira sobre la tierra.

El Aire dentro de nosotros

¿Alguna vez te han perseguido las hojas en otoño, y te has reído cuando saltaron sobre tus pies? ¿O has ofrecido la cabeza al viento mientras caminabas en los abiertos espacios del campo? El Aire tiene que ver con nuestro pensamiento y nuestra razón, y para expresarlo necesitamos comunicarnos, lo mismo que una brisa juguetea con nuestros cabellos, luminosa, brillante y fácil.

Como elemento, es casi totalmente incontenible pues no podemos verlo. No es sólido como la Tierra, o ardiente como el Fuego, o fluido como el Agua. Si tratamos de cogerlo, obtenemos un manojo de nada, lo mismo que si tratamos de coger un pensamiento, que se resbala de nuestro agarre. Los pensamientos y las palabras no nos pertenecen, así como el Aire no está bajo nuestro control. Probablemente todos hemos experimentado el sentimiento de “tener la mente en blanco", o haber "quedado sin palabras."

A menudo hablamos de salir a tomar aire fresco para "despejar las telarañas," pero ¿cuantos de nosotros nos hemos tomado un momento para estudiar el viento y su acción, para luego compararlo con nosotros? Asimila el proceso de comunicación al elemento Aire, y verás cómo el contacto es refrescante y ligero, continuamente en movimiento y cambiable.

El Aire no le debe nada a ninguno de los otros elementos, pues él es el amo de su propio destino; sin embargo, cuando está atrapado en bolsillos de agua o de tierra, puede volverse pesado y opresivo por falta de movimiento. El Aire nació para ser libre, así como nuestras mentes deben permanecer claras y ágiles, sin ser nubladas por la emoción o el prejuicio.

Demasiada estabilidad puede amortiguar la alerta y la originalidad, pero demasiadas preguntas pueden cegarnos a la simplicidad del sentido común. Compara el viento en las diferentes estaciones del año, desde la ligereza de una brisa primaveral hasta los vientos helados de pleno invierno, y mira cómo pueden afectar a los otros elementos, y a ti y tu naturaleza.

¿Cómo usas tus pensamientos? ¿O tus pensamientos te usan, dominan tu vida? ¿Por qué no comenzar a llevar un diario de lo que percibes sobre ti mismo, y comenzar a buscar quien eres verdaderamente?

Cuando has perdido tu camino...

 
Sal y camina en la brisa o en el viento. Siente como acaricia tus cabellos. Es fresco y calmante. Respira profundamente, y date cuenta de la paz que se puede lograr al permitir que tus pensamientos fluyan libres. Nadie tiene el poder de controlar estos pensamientos excepto tú.

El Aire es acerca de la libertad y la verdadera paz mental. Trata de la fe en ti mismo y de creer en este gran universo que te ha dado la vida. Es acerca de la verdad- y sobre todo, la verdad que eres tú.

Elementales del Aire - PARALDA

Arcángel Rafael

Si estás de pie en la bruma mañanera y miras hacia el cielo, justo cuando el sol se eleva, puede que tengas la suerte suficiente para captar un resplandor fugaz de una forma brumosa y oscura de azul neblinoso saltando entre las nubes en el borde del viento. Este es Paralda, y su Reino está alrededor nuestro, pues él es el Señor del Elemento Aire, y reside bajo la jurisdicción del Arcángel Raphael, su Amo.

Paralda

Cuando quiera que se invoque la protección de Raphael, se puede ver a Paralda emergiendo al lado de él, listo para desempeñar su papel; juntos dirigen y comandan el movimiento del Aire y los esquemas del pensamiento alrededor de la tierra. Quienes ven a este Rey Poderoso, dicen que surca por los cielos con alas de telaraña, sus ondulantes cabellos con rayas de luz del sol, y sombreados con la blancura grisosa de las nubes que lo rodean. Sus ojos son de plata, rayos de luna rasgados, danzantes y alertas; la forma tenue de su cuerpo desmiente su fuerza, pues aunque puede parecer tan suave como el toque de la primavera en tu mejilla, su poder es tan salvaje e imprevisible como un aullante viento del este.

Se nos dice que, con solo una mirada, puede captar los secretos de nuestros pensamientos más profundos en el momento fugaz de su fija mirada penetrante, y cuando habla lleva en su voz el sonido arrullador de los breves ventarrones de verano, o de las leves brisas otoñales. Es por el aliento de las órdenes de Paralda que controla a los seres elementales diminutos de su reino, conocidos como los Silfos. Prontos y graciosos, se reúnen para rodearlo, con sus plateadas formas etéreas e indefinidas de duendes.
 
Elementales del Aire

Se dice que se los puede oír a menudo susurrar en las copas de los árboles, mientras que circulan por los cielos con los pájaros del aire. Pero tenemos que ser rápidos para darles un vistazo, pues siempre están en movimiento, siempre cambiando de forma, subiendo y deslizándose, surcando y bajando en picada, delgados bailarines sin esfuerzo, tremando en la respiración del viento.

EL ELEMENTO TIERRA

La Tierra es estabilidad; es todas las cosas que nos traen nutrición, plenitud, y fertilidad. Es nuestra base y nuestra necesidad básica.

La Tierra es el terreno bajo nuestros pies, la fundación sobre la que construimos nuestra vida. Es el centro de nuestro sentido común, nuestra sensualidad, y nuestros sentidos. Por ella tocamos, saboreamos, olemos, vemos y oímos con nuestros ojos y orejas.

La Tierra es verde. Danza en las hojas, en los campos, y en los setos. Colorea las plantas que surgen a la vida desde los fundamentos de la estabilidad. La Tierra es su fuente raíz, como lo es para nosotros.

La Tierra es la media noche. Una oscuridad eterna, donde no podemos ver, pero somos obligados a percibir. Es calurosa, bochornosa y silenciosamente protectora. Es la confiabilidad y la vulnerabilidad de la vejez. El tiempo de conocer y comprender - la parte de nuestra vida donde el crecimiento empieza y finaliza.
 

Es el disco de la materialidad; circular, significando la redondez y plenitud de la naturaleza; el ciclo continuo de la vida; el fénix levantándose de las cenizas, el renacer anual de la tierra.

La Tierra es invierno, donde todo aparenta morir, pero sigue viviendo bajo la superficie, debajo de la sólida corteza y en el moderado calor de la tierra. La promesa de un nuevo nacimiento por venir con la primavera, cuando la savia sube por las raíces de todas las cosas vivientes.

La Tierra es confiable. Comprende la vida. Es la solidez del futuro, construido sobre los fundamentos del pasado. Es rica y oscura, fuerte e inmóvil.

Contiene la sal de nuestras lágrimas y construye desde su refresco, pero puede quedar mustia por el calor de nuestro deseo. Ella nutre la raíz, le da sustento a la felicidad que requerimos. Siente su textura en tus manos. Siente la energía que penetra por las plantas de tus pies, cuando corres descalzo por el césped.

La Tierra es estar en casa con uno mismo, integrado, sin obsesiones, fecundo y preparándose para todas las cosas.

La Tierra es la Madre de la Fuerza, de la Justicia y de la Ley, la base del mundo físico y el habitáculo del Espíritu en manifestación.

La Tierra dentro de nosotros
 
La Tierra es más contenible y más segura que el Fuego, porque ella es el sustento de la vida, así como nuestra propia estabilidad; puede sostener la vida de una idea, de un deseo o un sueño. Sin este elemento dentro de nuestra naturaleza, no habría fruición de nada, puesto que sin acción, todo quedaría en los reinos de la imaginación.

De todos los elementos, es el más fidedigno. Muchas personas buscan seguridad o compañía en animales, pero el tacto de la tierra bajo nuestros pies es la cosa más sólida y fiable que hay.

La llamamos la Madre Tierra, por su hermoso Ser verde y fecundo no es una esfera inanimada de roca y piedra, sino el sustento de nuestras vidas. Y así como una madre, a menudo la tomamos por garantizada. La arrasamos, la quemamos y la aramos, pero siempre permanece.

Toma un puñado de tierra después de la lluvia, y toca la humedad en su textura. La tierra necesita del agua para evitar que se vuelva yerma y seca, y el agua es emoción, compasión y amor. Requerimos amor y emoción para permanecer estables y evitar que nos sequemos por dentro. La combinación es buena pero, mezclada con demasiada agua, se puede convertir en ríos de barro, ocasionando que nuestra estabilidad resbale.

Compara las diferentes texturas de la piedra, la madera, el carbón de leña y la tierra y las diferentes fases desde el polvo al barro, o el fresco campo recién sembrado con otro sin arar y sin sembrar. Hay mucho que podemos deducir sobre nosotros mismos a partir de todas estas cosas, al vincular la Tierra con los otros elementos.

Los zapatos son una de las cosas más difíciles del hombre civilizado. Quítatelos alguna vez, y percibe tu fuerza y buen humor regresando cuando caminas sobre el césped y atraes energía de la tierra. ¡No tienes que creer que esto sea verdad - sólo ensáyalo!

¿Cuánta tierra hay en ti? ¿Eres confiable, sólido, fidedigno? ¿O estás acosado con preocupaciones emocionales, o deseos obsesivos? ¿Piensas demasiado, dejando que esto altere tu seguridad? ¿Sabes verdaderamente cuan fuerte y capaz eres?

Demasiada cantidad de cualquiera de los otros elementos perturbará nuestra estabilidad; pero demasiado poco de ellos para atemperar la Tierra, ocasionará que nos volvamos inertes, aburridos e incapaces de adaptarnos al cambio.

Cuando has perdido tu camino...

Camina por el campo. Estudia los diferentes colores y texturas alrededor tuyo. Siente el secreto mundo oculto de los animales, la tierra bajo tus pies, y la abundante belleza de la vida. Es sólida y confiable, inclusive en medio del cambio.

Escucha los sonidos de la floresta, percibe el olor de las flores, y date cuenta de la fuerza que se puede conseguir al caminar siendo uno con la plenitud de la naturaleza. Ninguna otra persona puede darte verdadera seguridad - únicamente puedes lograrla tú mismo.

La Tierra es sobre la estabilidad. Trata sobre el reconocimiento y la aceptación de las leyes naturales de esta tierra que nos proveen la nutrición. La Tierra nos da dignidad, respeto, y fuerza de voluntad. Proporciona comprensión, y sobre todo comprensión y aceptación propias.
 
ELEMENTAL DE TIERRA - GOB

Arcángel Uriel

Si estás de pie al borde de un silencioso claro herboso en una noche de invierno, y miras profundamente en el bosque más allá, puede que captes un resplandor fugaz de una figura como de duende en cuclillas, que te devuelve la mirada en el brillo de la luz de la luna entre los helechos. Este es Ghob, y su Reino queda en los bosques y las pasturas de la tierra, pues él es Señor del Elemento Tierra, y reside, con los animales, bajo la jurisdicción del Arcángel Uriel, su Amo.

Cuando quiera que se invoque la protección de Uriel, Ghob está de pie silenciosamente a su lado en las sombras, esperando para hacer lo que se le solicite. Juntos dirigen y comandan la masa de tierra, las plantas, y la estabilidad de este mundo en el cual todos vivimos. Se dice, por quienes cuentan con experiencia, que Ghob es un ser solemne, oscuro, con ojos cautos de afilado cristal, y delicada ropa de helecho laminado, cosido con brillantes hilos de rocío por ocupadas manos de elfos. Sus entristecidos rasgos puntiagudos muestran las cicatrices profundas de los rigores de la vida, causados por entrometidos no invitados: la jungla de hostiles vecinos humanos que comparten su Reino Terrenal.

Este Rey Elemental es mucho más tímido y menos accesible que los otros. Su poder es indomable, y su fuerza no tiene comparación, pero él permanecerá normalmente oculto en los prados secretos y en los bosquecillos donde los humanos no van. Sin embargo, si buscamos muy cuidadosamente, y si ganamos su confianza, puede ser que se muestre, a veces asomándose desde la maleza, o quizá casi inmóvil con su espalda contra un tronco de árbol en un bosque al borde de una quebrada.

Gob

Hay muchas caras y formas elementales que se pueden ver entre el verdor de la naturaleza, si nos tomamos sólo un momento para sentarnos y fijar la mirada. Se nos dice que si alguna vez captamos la mirada de Ghob, por un punzante momento, estaremos irresistiblemente atrapados por el fantasmal desconcierto en sus ojos almendrados. Y de algún modo saborearemos el amargo fruto de la responsabilidad personal que nos incumbe por la ignorancia de nuestra raza, que está tan deseosa de desarraigar y profanar los tesoros ocultos de la tierra de Ghob.

Este silencioso y sombrío ser, puede ser tan gentil y protector como un árbol umbrío, o tan protector y pesado como un bosque por la noche. Si escoge hablarnos, su voz es tan quebradiza como el chasquido de una ramita, y es a través de estas órdenes abruptas que indica a los Gnomos - los seres elementales en miniatura de su Reino - para que se reúnan a su lado. Estas tímidas y diminutas criaturas más a menudo aparecen ante nosotros en la semblanza de forma humana- a veces delgados como un elfo, o delicados como un hada, y a veces pequeños, gruesos y pesados.

Elementales de Tierra

Se arrastran de fuera de las formas sin tiempo del roble y la ceniza, del helecho y del arbusto, deslizándose de los pétalos de flores, musitando debajo de un helecho, asomándose desde dentro de los setos, saltando y correteando precipitadamente, caminando y esparciéndose alrededor de su Rey a medida que acumulan confianza y exuberancia.

Se nos dice que, si estamos de pie en el campo a la hora de la media noche, y escuchamos atentamente, podemos poder oír la charla y la risa de sus vocecitas chillonas cuando trepan por la noche, sus diminutas linternas balanceándose ante ellos, y el zumbido de su cháchara atravesando el aire como una colonia de abejas, atrapadas en un panal, muy lejos, en los bosques distantes.

Los cuatro elementos en la Naturaleza
Fuente: Orden del León Blanco.
Traducción por Artemidoros

 

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