viernes, 19 de enero de 2018

UN DIOS Y DIEZ SEFIROTH - LA ORACIÓN DE ELÍAS


Debe entenderse, que el hecho de que Dios se haga conocer bajo múltiples aspectos, no significa que sea en realidad un número en particular, ni una multitud de ellos; "El es uno y no hay otro".
 
En su realidad total, Dios incluye una infinitud indivisible de posibilidades eternas, que es inconcebible para los seres creados; salvo que lo sea mediante una revelación nítida y sintética a la vez. Ahora bien: los Sefiroth son, precisamente, diez síntesis reveladas de los innumerables e ilimitados aspectos de la realidad única; pero la década es simbólica y no implica que Dios tenga algún número específica de atributos.
 
Está más allá de cualquier medida, infinito tanto en su esencia oculta como en sus cualidades reveladas y ontológicas. El Zohar mismo (Bo. 42b) aclara bien que la naturaleza numérica de los Sefiroth es sólo relativa, al acentuar que todo está dentro del poder de Dios "ya sea que él quiera disminuir el número de conductos (Sefiróticos) y aumentar (correlativamente) la luz que surge de ellos, o que quiera lo contrario".
 
En una palabra: la década Sefirótica no es otra cosa que la unidad divina en tanto se abre a sí misma, en una u otra forma inteligible, ante la multitud creada. Los Sefiroth, por lo tanto, aparecen como múltiples sólo a la mirada de la multitud creada; en realidad, todos los "números", o aspectos metafísicos, están integrados sin distinción dentro del Uno que es "sin número" porque "no tiene segundo". Esta verdad y otras que resumen la doctrina Sefirótica, están expresadas en el siguiente "himno de alabanza" cabalístico, llamado "la oración de Elías" (citado del Tikkune Zohar):
 
¡Maestro de los Mundos!
Tú eres Uno,
pero no de acuerdo al número
(pues tú eres la realidad única).
 
Eres el más sublime de los sublimes,
la más oculta de todas las cosas ocultas.
 
Ningún pensamiento puede concebirte
(en tu pura y supra-inteligible esencia).
 
Has producido (determinado)
diez (supraformales y primigenios) formas
(que representan los arquetipos eternos de todas las cosas),
a las que llamamos Sefiroth
("números" o determinaciones puras e inteligibles),
que son las causas primeras
con el fin de gobernar por su intermedio
los mundos desconocidos e invisibles.
 
Tú te has envuelto en ellas
(como "causa de las causas")
y dado que tú moras en ellas
(siendo su unidad misma, esencial e indivisible),
su armonía permanece inmutable.
 
Imaginar que ellas están divididas,
sería lo mismo que dividir tu unidad.
 
Estos diez Seftroth
se desenvuelven por grados
(se manifiestan jerárquicamente)...
 
Tú eres quien los gobierna, mientras
que tú no eres gobernado por nadie,
ya sea de amiba o de abajo.
 
Tú has elaborado el ropaje
(manifestaciones espirituales)
para los Seffroth
que sirven a las almas humanas
como medios de pasaje
(entre su mundo limitado y tu mundo infinito)...
 
Tú has ocultado los Sefirath en cuerpos...
En su totalidad corresponden
(como arquetipos)
a los miembros de la forma humana
(que es la "imagen" microscópica
del Ser causal y de sus aspectos)...
 
Tú mismo no tienes ni imagen
ni forma en todo lo que en ti
(en tu toda realidad)
está adentro (inmanifestado)
o afuera (manifestado)...
 
Nadie puede conocerte en verdad
(en tu "mismidad" eternamente oculta).
 
Sólo sabemos
que no hay unidad fuera de ti,
ni abajo ni arriba...
 
Cada Sefirah tiene un nombre determinado,
con el que también se nombra a los ángeles,
pero tú mismo (esencia incognoscible)
no tienes un nombre definido, p
ues tú eres el Uno (la única realidad)
que llenas todos los nombres
(en forma inefable, sin distinción)
y les das a todos ellos su real valor;
si tú te retiraras,
ellos restarían tal como cuerpos
desprovistos de almas.
 
Tú eres sabio,
más tu sabiduría es ilimitada.
 
Eres inteligente,
más tu inteligencia es ilimitada.
 
Ni tampoco estás en ningún lugar
(dado que eres la realidad una y única).
 
Pero todo esto
(la totalidad de las emanaciones de tu ser
y manifestaciones cósmicas),
subsiste con el fin
de que el hombre conozca
tu fuerza y tu omnipotencia,
para mostrarle cómo el universo está gobernado
por el rigor y la misericordia
(los dos principios fundamentales
reguladores de la existencia creada).
 
Por lo tanto
(refiriéndonos el mundo de los Sefiroth),
si se habla de "un lado derecho"
(simbolizando el aspecto de la gracia),
o de "un lado izquierdo"
(expresando "rigor"),
y un "centro" (sintetizando
los dos aspectos opuestos
en el "pilar del medio",
o principio de la armonía universal),
ésto es sólo un medio para describir
tu gobierno del universo
en relación con las acciones humanas,
y no para indicar que tú
(en tu estado esencial y no causal)
tienes algún atributo tal como la justicia,
u otro tal como la gracia;
esos términos (que designan
distintos Sefiroth o causas primeras,
y son válidos sólo
desde el punto de vista subjetivo
de sus efectos cósmicos),
no corresponden a realidad alguna
(que pudiera ser atribuida a tu pura esencia,
en le que no hay ni causa ni efecto,
ni relación alguna entre cualquier aspecto
de cualquier clase,
sino tan sólo tu absoluta unidad,
tu no-dualidad).
 
 

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